UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA

Estudios con Reconocimiento de Validez Oficial por Decreto Presidencial

del 3 de abril de 1981

“…Y NOS FUIMOS PAL NORTE”; MIGRACIÓN INTERNACIONAL, GRUPO DOMÉSTICO Y REMESAS COLECTIVAS EN SANTA MARTHA HIDALGO, UNA COMUNIDAD POBLANA DE ORIGEN NAHUA.

T E S I S

Que para obtener el grado de:

MAESTRO EN ANTROPOLOGÍA SOCIAL

P r e s e n t a

DANIEL RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ

DIRECTOR: DR. DAVID ROBICHAUX HAYDEL

LECTORES: DR. YERKO CASTRO NEIRA

DRA. PATRICIA DE LOS RIOS LOZANO

MÉXICO, D. F. 2008


PREFACIO

Durante la primavera de 2007 fui amablemente invitado por la Dra. Elena Patricia Bilbao González a participar en su equipo de investigación que con el apoyo de la Iniciativa de Salud México-California (CMHI) del Centro de Políticas Públicas, Oficina del Presidente de la Universidad de California, mediante el proyecto: “Mexican Migrant Health Needs in Upstate New York: A Survey and Intervention” dirigido por Dra. Elena P. Bilbao González y el Dr. Casey Walsh, Universidad Iberoamericana, Dr. James Collins y Dra. Jennifer Burrel, University at Albany/SUNY. Así gracias a su apoyo participé en una investigación de campo que durante el verano de ese mismo año tendría lugar en una de las comunidades del municipio de Ocoyucan, Puebla, México. Lo anterior me permitió establecerme en Santa Martha Hidalgo, además mediante el apoyo de la Mtra. Marcela Ibarra investigadora de la Universidad Iberoamericana, Puebla. También gracias al apoyo del Padre Gustavo Rodríguez quien me presentó con las autoridades locales y generosamente me ofreció todo su apoyo. Deseo agradecer a los pobladores de Santa Martha Hidalgo —de manera especial a don Miguel y doña Mariela, don Jacinto, Toño, Marisela, Rosa, Arnulfo, Bernabé, Miguel, Sergio, Félix, Genaro, Rafael, Agustín, Andrés, Guillermo, el “Monterrey”, Sabino, Chela, a la familias: Montes, Mecatl, Mones, Tonacatl, Colotl, Ocotoxtle y Guevara, por haberme dado la posibilidad de conocer un México que yo no conocía, además de sus historias y sus vidas, pues sin su valiosa ayuda, este trabajo nunca hubiera sido realizado. Ellos me permitieron creer en que todo es posible, en que las cosas están ahí y sólo hay que buscarlas, a que es posible pensar de modo distinto y conocer de manera divergente.

Agradezco profundamente a mi maestro y amigo: el Doctor David Robichaux quien ha sido fundamental en mi formación profesional y personal. Quiero agradecer su afecto y paciencia, que han sido, para mí, fundamentales. Al Doctor Yerko Castro Neira quien me permitió sus inapreciables conocimientos y reflexiones y sé que esto es el inicio de una serie de proyectos que vamos a compartir. A la Doctora Patricia De los Ríos Lozano quien al final de este proceso se interesó por leer mi trabajo lo cual agradezco infinitamente. Quiero agradecer de un modo muy especial a la Dra. Celia Mancillas Bazán del departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana pues gracias a su apoyo y amistad, además del tiempo que estuvimos trabajando juntos me enseñó su profesionalismo, dedicación y esfuerzo. Al Dr. Roger Magazine por que durante los seminarios y conversaciones casuales de mi programa de maestría, hizo importantes y atinados comentarios y críticas a mis ideas. A la Doctora María Eugenia D’Aubeterre, quien me brindó su apoyo desde los estudios de género. Al Dr. Casey Walsh, a la Dra. Alba González Jácome quienes me ofrecieron la oportunidad de escuchar y participar en sus seminarios que fueron una base importante para el desarrollo de mis ideas.

A mi madre por enseñarme que todo es posible si hay esfuerzo suficiente. A mi amada Sandra por haber tenido la paciencia y el valor de estar conmigo en este último tramo de mi vida, a mi Montse porque es mi motor de vida, mi alegría, mi todo. A mis compañeros de generación de quienes recibí un apoyo total. Al personal administrativo del posgrado en Antropología de la Universidad Iberoamericana.

A todos mis amigos y amigas, a los recientes, a los de hace muchos años y también a los que ya no están conmigo, a aquellos que ya se han ido de este mundo. Permítaseme no mencionar a ninguno de ellos a riesgo de olvidar a alguno. Todos ellos han discutido algunas de mis ideas y me han ayudado a aclarar y, en no pocas ocasiones, a corregir mis interpretaciones. Agradezco a todos lo que de un modo u otro me han acompañado y gracias a ustedes he alcanzado esta meta

Al CONACYT por la beca que me concedió para realizar mis estudios de maestría.

A Georgetown University porque a través de la beca de apoyo para estudios de migración me permitió realizar trabajo de campo durante el verano de 2008.

A la línea de Investigación Cambio y Continuidad en el México Rural del departamento del Posgrado en Antropología Social de la Universidad Iberoamericana.





CAPITULO I .

INTRODUCCIÓN

En la presente investigación analizo el impacto del proceso migratorio de Santa Martha Hidalgo Ocoyucan, Puebla, hacia Estados Unidos. Pongo especial interés en el uso de las remesas en la construcción de un templo católico, en las celebraciones de las fiestas patronales, mayordomías y otras celebraciones eclesiásticas, en las conmemoraciones del ciclo de la vida, en inversiones en negocios y finalmente en los cambios en la organización familiar. Así retomo planteamientos de la reproducción de la estructura sociocultural y de la tradición en el contexto de la globalización. Este estudio plantea una serie de cambios y continuidades en tres aspectos fundamentales: el grupo doméstico, el sistema de cargos, así como en las fiestas patronales.

El trabajo etnográfico llevado a cabo me permite plantear que la migración internacional de los pobladores de Santa Martha Hidalgo no implica la ruptura de las tradiciones culturales; por el contrario, éstas se han reforzado durante los últimos años. Este capitulo está organizado en cuatro apartados. En el primero planteo un esbozo histórico de la migración de mexicanos hacia Estados Unidos y de las migraciones tanto nacional como internacional desde el estado de Puebla. Esto me parece fundamental para conocer el proceso a nivel local pero que al mismo tiempo se encuentra articulado a un proceso mayor con momentos específicos ante los cuales la migración de Puebla, y específicamente de Santa Martha Hidalgo, refleja una etapa del proceso migratorio: la incorporación de las comunidades mesoamericanas. Posteriormente comento la teoría de la transnacionalización como una respuesta a los enfoques economicistas y asimilacionistas para el análisis de las migraciones internacionales. El objetivo es ligar el uso de remesas a partir de algunos de los planteamientos teóricos de este enfoque que permite analizar los elementos que articulan y vinculan a los migrantes con sus comunidades de origen a través de las fronteras nacionales.

En el tercer apartado presento una descripción de la comunidad de estudio y una breve revisión de algunas etnografías contemporáneas significativas de la región, definiendo el modo en el cual se han abordado los aspectos relacionados a la migración internacional. Finalmente, en el cuarto apartado planteo la metodología y las técnicas de investigación que se emplearon en el presente estudio.

1.1 Migración México-Estados Unidos

De manera paulatina el tema de la migración internacional ha recibido una cada vez mayor atención en las ciencias sociales. La complejidad del fenómeno ha rebasado los límites de las explicaciones monocausales y en consecuencia, esto implica la consideración de distintas disciplinas como la demografía, economía, sociología, antropología y psicología, entre otras. Con los recientes planteamientos de libre mercado y la globalización, así como la tendencia hacia la integración de bloques económicos, el movimiento de personas a través de las fronteras internacionales se incrementa notablemente. En el año 2000 alrededor de 150 millones de personas en el mundo eran migrantes, en la actualidad se habla de 175 millones y la cifra va en aumento (Urbano, 2007: 3).

De este modo, el fenómeno actual de la migración es uno de los aspectos globales más intensos en este momento. En tanto su abordaje ha sido complejo, por lo que se le ha estudiado desde distintas aproximaciones teóricas; esta diversidad en su estudio ha propiciado el enriquecimiento de los modelos teóricos, desarrollo metodológico, así un intenso debate respecto a la formulación de políticas adecuadas y congruentes. En México el flujo neto anual aumentó de poco menos de 30 mil migrantes por año a lo largo de la década de los sesenta, hasta 360 mil por año durante el segundo quinquenio de los noventa, lo que indica una fuerte multiplicación del flujo migrante. Las cifras disponibles indican que la población de origen mexicano residente en los Estados Unidos ascendía a más de 23 millones en el año 2000, representando el 60% de la población hispana. De éstos, más de cinco millones de personas que permanecen en aquel son nacidas en México, mas ocho millones nacieron en el país vecino, pero de padres mexicanos y, cerca de nueve millones de personas se reconocen de origen mexicano sin que ellos ni sus padres hayan nacido en México. (Alarcón, 2007)

Para tener una idea clara de la importancia que ha adquirido la migración mexicana, es importante resaltar datos que mencionan que alrededor de 25 mil millones de dólares han ingresado a México desde 2006, por medio de remesas registradas electrónicamente, ubicándose en segundo lugar de divisas, sólo por debajo de la exportación del petróleo (Imaz, 2006: 80). Además, en algunos estados como en Zacatecas, una de cada tres personas nacidas ahí reside en EU; le siguen en orden de importancia Jalisco, Michoacán y Durango (uno de cada cinco), Nayarit y Aguascalientes (uno de cada seis), en Chihuahua (uno de cada siete), Guanajuato y San Luis (uno de cada ocho); finalmente, Baja California en donde uno de cada diez personas nacidas ahí radica en Estados Unidos [1] . En los últimos años, los migrantes provenientes del estado de Puebla representan una población importante que se ha integrado al flujo y que se ha incrementado considerablemente un breve lapso de tiempo (ver D´Aubeterre, 2000: 4).

1.1.1 Los mexicanos en Estados Unidos

La migración de mexicanos hacia Estados Unidos se remonta a los años posteriores a la anexión de las provincias del norte de México por parte de los Estados Unidos, cuando entre 1846 y 1856 miles de mineros sonorenses migraron hacia las minas de California (Standard, 1996: 188). Pero fue hasta los últimos años del siglo XIX, cuando el deterioro de las condiciones de vida en la mayoría de las áreas rurales, “así como la incapacidad de los mercados de trabajo urbano para absorber toda la mano de obra desplazada por la mecanización en las nuevas empresas manufactureras, provocaron la primera ola significativa de emigración hacia los Estados Unidos de América” (Standard, 1996: 189). Fue también en esos años cuando la región del Occidente —constituida por los estados de Jalisco, Guanajuato, Michoacán, Durango, Zacatecas, Aguascalientes y San Luis Potosí— se ligó de manera clara a la migración hacia el vecino país del norte en el momento en que la construcción de líneas ferroviarias, principalmente en los estados de Illinois, Texas y Nuevo México, requirieron fuerza de trabajo en grandes cantidades (Durand y Massey, 1991: 85).

De principios de 1917 hasta el primero de marzo de 1921, el gobierno estadounidense instituyó el primer Programa Bracero a petición de los agricultores del suroeste estadounidense. Este hecho está enmarcado, por un lado, en la participación de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, que trajo como consecuencia la escasez de mano de obra y, por otro, en la Revolución Mexicana, que dejó una devastación generalizada en el aparato productivo nacional. El programa fue una disposición especial a través de la cual todos los mexicanos que quisieran trabajar temporalmente en Estados Unidos fueron excluidos de los términos del Acta de Emigración de 1917 que establecía un impuesto y el requisito de saber leer y escribir a quien ingresara a ese país. Se calcula que alrededor de 250 mil mexicanos cruzaron legalmente la frontera entre 1918 y 1922 (Espinoza, 1998: 142). Durante estos años fueron empleados en los campos agrícolas y en la industria automotriz y del acero. En esta última un gran número de peones mexicanos fue usado como esquiroles durante la huelga llevada a cabo entre septiembre de 1919 y enero de 1920 (Rivermar, 2005: 38). Para Wayne Cornelius esto corresponde a la primera fase del proceso migratorio que va de 1900-1920, y se caracterizó por tres fuerzas que impulsaron y desarrollaron el proceso: el sistema de contratación de mano de obra privado, la Revolución Mexicana (refugiados) y finalmente, el ingreso de los Estados Unidos a la primera guerra mundial

Así terminada la guerra se inició un embate en contra de los inmigrantes mexicanos. Durante 1919 y 1920 un gran número de mexicanos fue deportado de las minas de Arizona y de las granjas de California y Texas. Los sindicatos pedían la deportación masiva de los trabajadores mexicanos. Esta situación culminó en 1922, cuando el gobierno estadounidense llevó a cabo la primera deportación masiva de mexicanos, la que tuvo un carácter indiscriminado e involucró a un número importante de mexicanos que ya habían obtenido su residencia legal en aquel país (Rivermar, 2005: 40).

Hacia 1925 los mexicanos en Estados Unidos llegaron a constituirse en una importante comunidad en algunos estados de la Unión Americana. Para ese entonces Los Ángeles era la ciudad con más mexicanos después de la Ciudad de México. Otras ciudades que recibieron una importante cantidad de mexicanos fueron San Luis Missouri, Chicago y Detroit. Sin embargo, sólo una minoría de mexicanos se naturalizaba. En 1930, 5.5% había solicitado la ciudadanía estadounidense, el resto planeaba regresar algún día a México. En las ciudades los mexicanos se congregaban en ghettos; el barrio era concebido como un espacio de seguridad en el que podían continuar con su estilo de vida (Rivermar, 2005: 42).

“Muchos cristeros se refugiaron en Estados Unidos durante la guerra cristera porque en su bando las derrotas provocaban desconcierto, desorganización y la sensación de que todo había terminado. Así que en cada reflujo militar se daban grandes desbandadas de cristeros que terminaban refugiándose en otros estados del país, pero sobre todo en Estados Unidos” (Espinoza, 1998: 142).

Muchos de ellos fueron quienes participaron en 1934 en la procesión más grande, hasta ese entonces, en la historia de Los Ángeles, cuando cerca de 40 mil personas marcharon con banderas que denunciaban los “regímenes ateos de la ciudad de México y Moscú” (Espinoza, 1998: 140-141).

A finales de la década de 1920, el mercado de trabajo estadounidense se contrajo. En este contexto el gobierno estadounidense llevó a cabo una deportación masiva. Se calcula en más de medio millón el número de mexicanos repatriados. Esta medida ha sido calificada como racista, pues su puesta en marcha evidenciaba que “quienes entraban por El Paso eran inmigrantes de segunda categoría respecto de los que ingresaron por Ellis Island” (Durand y Massey, 2003: 58 y 137). Para Cornelius (1990: 45) esto corresponde a la segunda fase del proceso migratorio que va de 1924-1932 y que se caracterizó justamente por las deportaciones masivas, siendo los de nacionalidad mexicana los que mayormente fueron deportados en ese periodo.

Lo anterior no afectó los flujos migratorios de México hacia los Estados Unidos pues estos nunca se detuvieron. Contrariamente, en los siguientes años pueden ubicarse momentos claves en los que éstos se intensifican. Así hacia 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, se firma un convenio entre los dos países —el segundo Programa Bracero—, a través del cual una gran cantidad de trabajadores mexicanos, especialmente del campo, cruzaron la frontera para ocupar puestos temporales como trabajadores agrícolas. Una vez más, las decisiones del gobierno de los Estados Unidos en materia laboral dieron un mayor ímpetu para la renovación de la migración masiva de mexicanos. Este programa fue renovado en varias ocasiones después de la guerra hasta 1964, cuando fue terminado por los Estados Unidos. Para Cornelius este tercer periodo conocido como el programa bracero duró de 1942-1964, en él la urgencia de Estados Unidos por contratar trabajadores debido a su ingreso a la segunda guerra mundial, se prolongó por décadas. (Cornelius, 1990: 45)

“En 22 años, el Programa Bracero involucró a más de 4 millones y medio de trabajadores mexicanos contratados legalmente y deportó a México una cantidad mayor (5 millones según las estimaciones más conservadoras) de paisanos que aprovecharon la urgencia de los patrones estadounidenses y se fueron a trabajar en calidad de indocumentados” (Espinoza, 1998: 135).

Aunque la migración internacional siguió creciendo durante las siguientes décadas, la migración que se vivió en nuestro país durante esos años fue fundamentalmente interna. El éxodo rural hacia las ciudades fue, en palabras de Lourdes Arizpe:

“el precio del desarrollo, una etapa transitoria en la que los campesinos pasaron tarde o temprano a niveles de bienestar y empleo mejores. Sin embargo, a partir de los años setenta, el éxodo se ha convertido en una huida de las condiciones precarias del campo y sus contingentes encuentran cada vez menos oportunidades en las ciudades” (1986: 24).

Durante las décadas de 1950 y 1960, las grandes migraciones en México se daban fundamentalmente del campo y las ciudades pequeñas hacia los grandes centros urbanos, en donde se concentraban las actividades económicas y de servicios vinculadas con las características de la política de sustitución de importaciones. Por otro lado, podemos decir que, en buena medida, las migraciones rural-urbanas fueron una consecuencia de los intentos de proletarización de los trabajadores que cabe señalar, no abandonaron las actividades de agricultura de subsistencia.

En éstas décadas las migraciones temporales de la población rural han crecieron significativamente. Este tipo de migración, en el que los actores centrales fueron miembros de familias rurales que no dejaban de pertenecer a su grupo doméstico, aparece ligado con una importante permanencia de población rural (Szasz, 1990: 125). Desde fines de la década de 1970 la migración externa hacia Estados Unidos — que es hacia donde se dirige el 99% de este flujo migratorio (Corona, 1993: 56) — se acentúa quizá como nunca antes. Algunos autores (ver Durand y Massey, 1991: 129) señalan que los orígenes de esta última oleada se encuentran en la transformación en nuestro país de la agricultura que generó “un desplazamiento muy extenso durante los años sesenta y setenta, contribuyendo así a un incremento progresivo del proceso migratorio hasta llegar a su punto máximo en los últimos años.” Este cambio se intensificó a principios de la década de los ochenta, cuando la vinculación de la agricultura nacional con el mercado internacional generó una serie de reordenamientos a nivel estructural en las condiciones de reproducción del campesinado mexicano. En esos años se inició un proceso de apertura comercial de la producción agrícola, que contempló de manera especial la contracción de los recursos estatales destinados al sector agropecuario y que tenía como objetivo central la preparación del terreno para la puesta en marcha del TLCAN (Tratado de Libre Comercio para América del Norte) (Rivermar, 2005: 65).

Este cuarto periodo para Cornelius (1990) de 1965-1986, se caracterizó por el término de los convenios del programa bracero, optando por cortar el flujo migratorio a través de la institucionalización de la frontera para dificultar el libre tránsito y la subsecuente deportación de los trabajadores migrantes que no tuvieran sus papeles en regla.

Ya en el siglo XXI la migración internacional se caracteriza por una mayor participación en términos numéricos y por la incorporación de nuevas regiones. Así a partir de 1970, a la tradicional región de occidente, se sumó la participación de otros estados —entre los que destacan Puebla, Tlaxcala, Hidalgo, Oaxaca, Guerrero y el Distrito Federal— a la creciente emigración externa (Corona, 1993: 756). Además se incorporaron mujeres, niños, familias enteras, habitantes de zonas urbanas, individuos con un mayor grado de calificación escolar e importantes contingentes provenientes de comunidades indígenas.

1.1.1.1 Nuevos flujos migratorios

Durand y Massey (1991: 125) refieren a los flujos migratorios actuales (a partir de la puesta en marcha de Inmigration Reform and Control Act (IRCA) como nuevos flujos migratorios, en el que cabe señalar la incorporación de otros estados, la participación de mujeres y niños, así como lo cada vez más prolongado de las estancias en el país receptor. Lo anterior es lo que Cornelius define como la quinta etapa inicia en 1986 con la puesta en marcha de (IRCA), que propició que se legalizaron 2.3 millones de indocumentados con lo cual se genero un proceso paralelo de migración clandestina y diversificada.

Una de las críticas que se han hecho a los estudios sobre la migración ha sido que hasta mediados de la década de 1980 la migración en mexicana se estudiaba desde la perspectiva del lugar de destino, mediante enfoques provenientes de la Economía. Sin embargo, se destacan investigaciones de campo en el lugar de origen de los migrantes (ver Taylor, 1933; Hancock, 1959; Dinerman, 1982; López, 1986). Además de que estos estudios se realizaron en el occidente del país y, aunque dieron importancia al impacto de la migración en los pueblos que expulsaban mano de obra, no ofrecen información sobre los arreglos familiares debido a estancias prolongadas de sus miembros en Estados Unidos, quizás por el modelo de migración circular todavía predominante en ese momento. Al mismo tiempo carecen de información acerca del uso de las remesas, lo cual constituye uno de los pilares que sustentan esta investigación.

A pesar de que aún en la actualidad los estudios de caso se concentran en la región centro-occidente (Michoacán, Jalisco, Guanajuato, Zacatecas y Oaxaca), donde existe una antigua tradición migratoria hacia EE.UU. (ver Alarcón, 1988; Rionda, 1992; Durand 2000; 1994; Zendejas-Romero, 1998; García, 2000). Recientemente los trabajos de Robert Smith (2005) Leigth Binford (1998) Maria da Gloria Marroni (2000) Maria Eugenia D´Aubeterre (2000) y Leticia Rivermar (2005), entre otros, han impulsado los estudios en el estado de Puebla. De este modo, han ofrecido datos sobre los patrones migratorios, así como del impacto de la migración en las comunidades de origen y el proceso en el cual se adaptan los paisanos en Estados Unidos.

Al mismo tiempo cabe señalar que a la par de la incorporación de otros estados fuera de la región de Occidente, tal como el caso del estado de Puebla, también el patrón y perfil del migrante ha sufrido modificaciones. Así aunque diversos estudios mencionan que predomina una selectividad de los migrantes por género (ver D´Aubeterre, 2000; Marroni, 2003) actualmente la incorporación de mujeres solteras y casadas, así como de varones cada vez más jóvenes, es cada vez mayor. Es importante señalar que el caso de la comunidad que presento en este estudio se ajusta a estos cambios en los patrones migratorios. Es necesario reconocer que el convenio laboral firmado entre los gobiernos de México y los Estados Unidos en 1942, que se extendió mediante sucesivos refrendos hasta el año de 1964 prohibía, explícitamente, la participación de las mujeres (Durand 2000: 98). En consecuencia, el patrón predominante fue la migración circular de hombres “solos”, que se internaban en los Estados Unidos con contratos temporales de trabajo. La larga duración de este programa, a juicio de Alarcón y Mines (2002: 128), habría contribuido a solidificar el patrón de los hombres “solos” que perdura en el presente a nivel nacional según lo estiman Durand, Massey y Zenteno (2001; citados en D´Aubeterre, 2005: 7), aunque es necesario señalar que la menor participación de ellas, no indica menor importancia.

De este modo, algunos autores plantean más que una feminización del proceso migratorio, lo que se ha revelado es la visibilización de ellas en este proceso. Así hasta la década de los 70´s los estudios que hicieron referencia explicita a aspectos de género fueron escasos, sino es que nulos Gainza (2007: 45). Para Maria da Gloria Marroni (2006: 16) lo que se conoce como feminización de la migración nace como una vertiente de los estudios sobre género y migración, que emergen a partir de los ochentas del siglo XX. Su incorporación a estos estudios se refería inicialmente a la crítica las concepciones que invisibilizaron a la mujer en los desplazamientos poblacionales internacionales, que la transformaban en un apéndice de los movimientos masculinos. Como en otros fenómenos, el sujeto por excelencia de las migraciones internacionales eran los hombres, aunque algunos de los estudios pioneros ya mostraron la participación de las mujeres (ver Gamio, 2002).

Para Alejandro Canales (2002) efectivamente las mujeres siempre han participado en el proceso migratorio hacia Estados Unidos aunque bajo una modalidad no especifica. Plantea que, a diferencia de los varones, las mujeres tendían a realizar desplazamientos únicos, no recurrentes y establecerse en EE.UU. Como mencionan Durand (1998) y Woo (2001) en muchos casos se trataba de una migración en un marco de reunificación familiar, aunque en los últimos años la migración de las mujeres se ha caracterizado por su participación en actividades productivas, incluso se ha reportado la mayor facilitad de las mujeres para insertarse al mercado laboral en comparación con los varones (EMIF, 2000)

Canales (2002: 26) menciona que la primer encuesta que aporta evidencia sobre mujeres migrantes es la Encuesta Nacional de laDinámica Demográfica de 1992 (ENADID). La primera en su género, es una fuente que aporta evidencia de que esta modalidad migratoria, no obstante la participación de las mujeres en los flujos migratorios, es mucho más antigua.

1.1.2 Poblanos en Nueva York; la participación de las comunidades mesoamericanas en el proceso migratorio

 Los flujos migratorios hacia los Estados Unidos procedentes de estado de Puebla han crecido de manera acelerada durante las últimas dos décadas. D´Aubeterre (2000) señala que el aumento de la migración poblana con destino a Estados Unidos entre 1980 y el 2000 la tasa de migración internacional se incrementó en mayor proporción en comparación con la migración interna. Así, el grueso de esta población se compone en su mayoría de grupos indígenas, o bien, que ya no son considerados como tales, a pesar de que aún conservan características culturales de los pueblos herederos de la tradición cultural mesoamericana.

Leticia Rivermar (2005:39) señala que durante los años que van de 1955 a 1995 el estado de Puebla fue una de las doce entidades donde la migración interna neta acumulada fue negativa [2] , lo cual caracteriza a la entidad como un estado expulsor de migrantes. El origen de los emigrantes poblanos fue predominantemente rural. Los principales lugares de destino de estos sujetos fueron, por orden de importancia: la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, Veracruz, los estados de México, Morelos, Hidalgo y Oaxaca (Banco Nacional de México, 1998 y UNAM, 1988).

Con respecto a la migración internacional, Rodolfo Corona (1993:758) señala que de 1960 a 1990 este tipo de migración en los estados de Puebla, Tlaxcala e Hidalgo y el Distrito Federal aumentó significativamente. En las últimas décadas mientras que la migración internacional poblana registró un incremento neto de 110%; en comparación, la migración a otros destinos nacionales aumentó sólo el 60%. El cambio en el patrón migratorio hacia la ciudad de México y Puebla y el aumento sin precedentes de la migración a los Estados Unidos desde finales de la década de 1980, se relaciona con el descenso de la economía rural y al colapso de los salarios urbanos y del empleo (Marroni, 2000; Binford, 2003; Cordero 2003); estos factores, habrían orillado a la búsqueda de alternativas laborales fuera del territorio nacional. La expansión de los flujos migratorios desde el estado de Puebla hacia los Estados Unidos no se desarrolló de manera homogénea en el territorio; aunque casi todas sus regiones se han incorporado de manera progresiva al proceso (Cortés, 2003: 124), dos zonas destacan por la magnitud de la migración al norte: la Mixteca Poblana y el Valle de Atlixco (ver Rivera Sánchez, 2004; Marroni 2003).

En Puebla los flujos migratorios más antiguos hacia los Estados Unidos se originaron en la región de La Mixteca en la década de 1940 (ver Smith 2003), es decir, en los inicios del segundo programa Bracero; sin embargo, la migración de los poblanos al norte, al concluir este programa declinó claramente, al tiempo que la migración a la capital del país y otros destinos nacionales permitieron mitigar, temporalmente desde mediados de la década de 1960 hasta inicios de la década de 1980, las deficitarias condiciones del sector agrícola. A partir de la década de 1980, se observa un repunte excepcional de la migración a los Estados Unidos (D´Aubeterre, 2004:14). Desde esa fecha la mayor parte de los que salen de esta región se dirigen a la ciudad de Nueva York (Smith 2004:86). Nava y Marroni (2003:22) también identifican el predominio de este destino en el municipio de Petlacingo en la Mixteca; asimismo en el Valle de Atlixco y la región de Izúcar de Matamoros, respectivamente (Marroni, 1999; Rivermar, 2000). No obstante, otros estudios muestran una diversificación en los destinos migratorios (D´Aubeterre, 2000; Binford, 2004).

Esto ha sido en el marco de un proceso que Binford (2003: 85) ha calificado como de “migración acelerada”, ya que se observan importantes cambios en el esquema migratorio y en la composición de estos flujos en la región. Al igual que en la llamada “región histórica” de la migración mexicana a los Estados Unidos (ver Durand 2002), también en el caso del estado de Puebla la emergente migración laboral hacia el norte se mantiene como una actividad a la alza. Para algunos autores la migración más allá de sus resonancias económicas define la identidad y yo agregaría una “cultura migrante” de sus actores de vastos sectores de la población en estos pueblos que, hace apenas un par de décadas, estaban fundamentalmente orientados a la producción agrícola (ver D´Aubeterre, 2000: 43).

Robert Smith (1996) afirma que la incorporación de mexicanos en Nueva York está caracterizada por una pertenencia simultánea y por los vínculos con los poblados en México y en la Ciudad de Nueva York, con México y con los Estados Unidos. Smith sostiene que la “asimilación” es segmentada, en buena medida por la conexión que los mexicanos mantienen con sus localidades de origen y con el Estado mexicano, a través de los consulados en Estados Unidos y de su interacción con el mosaico étnico y con la estructura racial en Nueva York. En este sentido, la pertenencia simultánea de los mexicanos en sus comunidades en Nueva York y en México, por un lado, amarra su solidaridad y, por otro, segmenta su asimilación. Aunque no es la intención de este autor, al parecer no retomó los planteamientos de las comunidades mesoamericanas para argumentar la pertenencia simultánea, pero principalmente lo referente a la organización cívico-religiosa, familiar, así como el envío y uso de remesas, como es mi intención presentar en el presente estudio.

Para Smith (1996) la incorporación de mexicanos en la ciudad de Nueva York se define como un grupo contradictorio de procesos, caracterizado por el desarrollo de pertenencias simultáneas, parciales y en algunos momentos, contradictorias en sus comunidades y sus estados de origen y de destino. El desarrollo de estas pertenencias, se relaciona con la forma como los inmigrantes mexicanos negocian su adaptación a las estructuras sociales que ellos confrontan en la sociedad estadounidense, incluyendo la discriminación racial y étnica, los patrones de empleo y un cambio en la relación con los Estados mexicano y estadounidense (Smith, 1996:57). Así aunque su interés es el de un estudio binacional (lugar de origen y lugar de destino) sus preocupaciones parecen centrarse más en el modo en el que los mixtecos que estudió se insertan a la sociedad estadounidense más que en las consecuencias en la organización familiar y social en relación con la recepción de remesas.

Desde esta perspectiva de análisis, Smith (1996:84) define a los migrantes poblanos como comunidades transnacionales orientadas localmente, cuyas prácticas sociales y políticas son portadas por los miembros que han migrado a diferentes lugares. Una de las características que este autor refiere como central de las comunidades de origen de los mexicanos asentados en Nueva York es la obligación comunal a través de la cual se dan cooperaciones para llevar a cabo proyectos comunitarios. Estas prácticas promueven la continuación y el reforzamiento de una vida pública comunal entre los migrantes, aún cuando ellos se encuentren dispersos en los lugares de destino.

1.2 Breve análisis de la teoría de la transnacionalización

Para dar cuenta de esta movilidad de personas a través de las fronteras, hacia fines de la década de 1980 y principios de la década de 1990 aparece una posición teórica que se conoce con el nombre de teoría de la transnacionalización (Alarcón, 2007: 12). Para esta perspectiva de análisis, los migrantes no sólo son proveedores de fuerza de trabajo para la producción capitalista en una economía mundial, son también actores políticos y sociales. Ante el cuestionamiento cada vez más frecuente de los paradigmas funcionalistas y estructuralistas de distintos orígenes epistémicos para explicar la migración internacional, en los últimos años el transnacionalismo ha despertado enorme interés. El transnacionalismo no es una nueva teoría de lo social, a la manera de los enfoques clásicos, sino una perspectiva de análisis que recoge y cuestiona varios enfoques teóricos, contando con propuestas en direcciones diversas y a veces encontradas. Su perspectiva más consistente es inspiradora de nuevos desarrollos teóricos, además de cuestionar el positivismo funcionalista de las perspectivas asimilacionistas y aculturalistas de la migración dominantes en Estados Unidos.

En el análisis de la migración internacional, el transnacionalismo, en estricto sentido, se refiere a las relaciones de identidad y pertenencia entre los migrantes, mientras que la transnacionalidad alude a las prácticas sociales que éstos desarrollan (Moctezuma, 2008:13). Por tanto, aunque debe de aclararse que esta distinción se hace con fines teóricos, esto implica una delimitacion sobre el objeto de estudio, sus alcances y metodologías. Así desde la transnacionalidad es posible postular que “la membresía es esencialmente práctica y se refiere a las relaciones que se construyen binacionalmente con la comunidad, entidad o nación” (Moctezuma, 2004: 67). Lo anterior sugiere que los habitantes de Santa Martha Hidalgo al emprender un proyecto que los llevó a la construcción de una nueva iglesia estarían ajustándose a este concepto de transnacionalidad, ya que más que aludir aspectos de identidad se refiere a las prácticas concretas de los actores de los procesos migratorios.

Asimismo, cuando el migrante se organiza, asume compromisos hacia la comunidad, la entidad o el país, incluso, en su carácter transnacional logra ir más lejos de esta conceptualización (Moctezuma, 2004: 68). Sobre esta cuestión se distingue que entre los migrantes existen distintas formas de ser y pertenecer al transnacionalismo (ver Peggi Levitt, 1998; Glick Schiller, 2005). Así los migrantes se integran en distintos niveles de participación a una dinámica que los vincula con sus comunidades de origen a través de las fronteras. De este modo los individuos, las familias y las redes sociales, así como los proyectos comunitarios constituyen los distintos niveles de participación. (Besserer, 1998: 23). Yo agregaría además que son interdependientes unos de otros, de tal manera que en Santa Martha Hidalgo, más que lo individual, es un proceso familiar que se refleja a través de la recepción de remesas y el envío de alimentos, fotografías, videograbaciones, entre otros. Además de que está la circularidad de productos y capital que funciona como filtro que determina quienes participan transnacionalmente y quines no lo hacen. Así, las personas me referían que la iglesia se había construido con dinero que los migrantes enviaron, pero al mismo tiempo la mayor parte del dinero recaudado fue a través de las familias.

Debido a lo anterior, retomo el concepto de transnacionalidad, como una herramienta de análisis que me permite utilizarlo como base para explicar lo que sucede en Santa Martha Hidalgo a partir de la inserción de sus pobladores en el mercado laboral norteamericano y el uso colectivo de las remesas.

1.2.1 Lo transnacional y su problematización

Un avance del transnacionalismo es el reconocimiento de la existencia de un campo social transnacional que abarca la dimensión social, económica, política y cultural (Hernández, y Vázquez, 2003: 159-191, Landolf, 2003: 123-158; Portes, Guarnizo y Landolf, 2003: 15-44). Esta formulación, aunque la mayoría de las veces se centra en la identidad y vida comunitaria, destaca el desarrollo de las prácticas sociales, el cambio social, así como el cuestionamiento de las instituciones y sus normas.

En este orden de ideas Fitzgerald (2000) presenta un trabajo en donde plantea un análisis del transnacionalismo utilizando el método comparativo entre dos comunidades, con grados de desarrollo transnacional diferentes. Cabe señalar que este autor es crítico respecto a los conceptos de desterritorialización, así como de la existencia de la ciudadanía global postnacional que ha inspirado al transnacionalismo posmoderno (Fitzgerald, 2000: 53).

A partir de esta reformulación es importante retomar el planteamiento de Roger Rouse, acentuando que: “este cuidadoso enfoque no se limita a señalar a la migración como el desplazamiento de personas entre dos ambientes sociales distintos, tampoco la reduce a un mero proceso de transición de un orden sociocultural a otro, ni trata de una propuesta que presuponga la yuxtaposición de distintos mundos de vida orientados a la homogeneización y a la síntesis…se refiere a la sobrevivencia de distintos cursos de vida, una cierta forma de acoplamiento simultáneo que no necesariamente desaparecerá en las generaciones subsiguientes de los migrantes (Rouse, 1991: 14).

De este modo, lo observado en Santa Martha Hidalgo es justamente que sus habitantes que se encuentran en el vecino país del norte continúan incidiendo de manera significativa, no únicamente en los lugares de destino sino en los proyectos que sin ellos no se llevarían a cabo como el caso de la construcción de una nueva iglesia en su comunidad de origen. Regidos por la perspectiva transnacional, Alejandro Portes (2003) ha propuesto una metodología operativa para la investigación del transnacionalismo de los individuos y Moctezuma (2001) ha sugerido la necesidad de la problematización conceptual y metodológica de la familia transnacional; Roger Rouse (1989 y 1991), aunque para algunos investigadores presenta algunas debilidades en la parte metodológica[3] , sin duda es uno de los pioneros en la conceptualización de las llamadas comunidades transnacionales.

1.2.2 La comunidad, como relación social transnacional

La comunidad transnacional es objeto de estudio fundamentalmente a partir de su dimensión simbólica, cultural y de las prácticas sociales. Así, probablemente sea la antropología la disciplina que mejor se adapta a este tercer “campo” o “dimensión” del transnacionalismo (Moctezuma, 2008: 19). Quizá, la comunidad ha sido lo que más se ha problematizado desde la perspectiva transnacionalista. Uno de sus exponentes más reconocido es Roger Rouse (1991) quien, inspirándose en una imagen de circuito, propuesto inicialmente por Jorge Durán quien afirmaba como se lee a continuación: “La migración incluye la movilización de información, bienes, capitales y servicios...este tráfico continuo se asemeja a un circuito integrado de corriente alterna, por lo cual los flujos se mueven en múltiples direcciones y con diferentes intensidades” (Durand, 1988: 43).

A partir de estos planteamientos Rouse esbozó la idea de que la comunidad transnacional esta formada por un circuito de comunidades que constituyen una misma unidad. Para Rouse, el surgimiento de varios asentamientos de migrantes que proceden de un mismo origen viene a formar realmente un mismo todo, que él denomina “circuito migrante transnacional”. Se trata de una imagen que en el concepto de comunidad presupone el entrecruzamiento de varios espacios y significados y que deriva de lo que en sí misma es la migración, por lo cual: “a través de la continua circulación, dinero, bienes e información, la variedad de establecimientos está comenzando claramente al mismo tiempo así a entretejerse, ello en un sentido importante viene a constituir una comunidad singular expresada en el entrecruzamiento de variedad de sitio, algo que yo califico como circuito migrante transnacional” (Rouse, 1994: 9).

A esta imagen que funciona más como concepto heurístico, otros lo han llamado espacio social transnacional, destacando en su enunciación la idea de una comunidad que se ha establecido en varios sitios a la vez; y otros más, desde una perspectiva crítica se ha planteado la formación social transnacional (Portes, Guarnizo y Landolf, 2003) para dar cuenta de una comunidad contextualizada como una relación social.

Según lo expresa Rouse (1994: 38), su propuesta contradice lo lógica bipolar manifiesta en un modelo simplista, la que: a) por un lado, parte del supuesto de que la migración de una comunidad a otra implica el rompimiento con la primera; b) de que esto mismo se va profundizando con el paso del tiempo; por lo que, c) el establecimiento en el nuevo destino lleva inexorablemente a una ruptura con los orígenes comunitarios de los migrantes. De esta manera, alude que por el contrario, la investigación de campo demuestra que los migrantes, al mismo tiempo que se adaptan a las nuevas circunstancias sociales, son también capaces de mantener orientados los vínculos y compromisos hacia sus comunidades de origen (Rouse, 1994:42). Lo que me propongo mostrar en este escrito es justamente el cómo Santa Martha Hidalgo se ha incorporado a un proceso en el cual sus habitantes a pesar de la distancia no han únicamente mantenido sus vínculos sino que los han fortalecido significativamente.

Por otro lado, Sidney Mintz (1998: 108), en un trabajo en el que hace una revisión crítica de conceptos construidos o re-elaborados por la perspectiva del transnacionalismo, señala que una comunidad puede ser pensada para comprender al mismo tiempo un lugar en California y un lugar en México, porque algunas personas en esos dos lugares están conectadas, lo que no significa que las comunidades unilocales hayan dejado de existir. La mayoría de la gente en casi cualquier comunidad no migra, pues permanece en su lugar de origen tal como sucede con Santa Martha Hidalgo. Así la comunidad de origen es a la que los migrantes regresan y ésta no desaparece en su ausencia (1998: 85). Yo agregaría que debido a la migración de sus pobladores Santa Martha se ha convertido en el foco de atención incluso mayor para aquellos que se encuentran del lado norteamericano. De este modo, las celebraciones patronales y del ciclo de la vida han adquirido una importancia tal que para los migrantes se ha convertido en la oportunidad de mantenerse “presentes” no únicamente por las significativas cooperaciones económicas con las que contribuyen año con año. Así los migrantes se encuentran al pendiente de lo que sucede en Santa Martha mientras observan en videograbaciones y escuchan lo que sus familiares les relatan a través del teléfono, además de su participación a distancia en los cargos de la iglesia mediante la representación de sus familiares que se encuentran en el poblado.

Desde estos presupuestos Smith (1995) y Goldring (2002), sugieren un avance interesante que ha venido a revolucionar el pensamiento en este campo: este migrante-agente actúa desde el extranjero no sólo como miembro de su comunidad, sino particularmente como ciudadano transnacional, desarrollando las prácticas de la ciudadanía sustantiva extraterritorial. Para Federico Besserer (1999) hay asimismo matices de distinción significativa en los que se destaca el transnacionalismo con la comunidad al centro, donde la comunidad es el referente de las prácticas sociales, pero cuyas influencias “externas” conducen a problematizar la idea de que los circuitos de migrantes son más abiertos.

1.2.3 Organizaciones migrantes y proyectos colectivos

Aunque como plantea Moctezuma (2008: 24) el estudio de las organizaciones migrantes y los proyectos colectivos son un campo casi virgen en donde el enfoque del transnacionalismo no ha podido echar raíces firmes. Los esfuerzos para su comprensión se han centrado en los estados del occidente del país (ver Durand, Parrado y Massey, 1996; Jones, 1995, Padillas, 2000; Wise, 2005) por lo que han analizar las organizaciones tipo clubes, comités sociales -Hometown Asociation- y asociaciones de migrantes que se han venido desarrollando a partir del cambio que ha experimentado el patrón migratorio, el cual ha pasado del migrante circular de carácter masculino, al de migrante establecido de naturaleza familiar. Sin embargo, poco se ha discutido sobre remesas y proyectos colectivos en los poblados mesoamericanos que cuentan con una organización civico-religiosa sustentada en el sistema de cargos eclesiásticos. Así, mientras que una de las principales preocupaciones que señalan los estudios que menciona tanto Wise (2006) como Moctezuma (2001) respecto la dificultad para la conformación de dichas asociaciones, en el capitulo IV , presento cómo la organización cívico-religiosa de Santa Martha que precede a la migración es capaz de funcionar en el sentido que en otras regiones del país no lo han conseguido, a pesar de no contar con apoyos como el conocido 3x1 . Dicho programa ha sido una herramienta empleada por los gobiernos de los estados del Occidente del país para motivar a los migrantes a conformar proyectos comunitarios. De este modo, por cada peso que los migrantes depositan a estos fondos comunes el estado pone dos, de ahí la multiplicación que le da el nombre al programa.

Así para el estado de Zacatecas se ha dicho que los migrantes vienen incidiendo cada vez más en el diseño de las políticas públicas a través de las remesas colectivas (ver Moctezuma, 2006; Wise, 2004). Lo que no siempre debe interpretarse como una alianza con los distintos niveles de gobierno, pues aunque esto es correcto para algunos estados como en Zacatecas, donde en ocasiones las remesas colectivas adquieren existencia en muchos casos mediante la presencia del Estado. Por otro lado, existen otros ejemplos en los cuales los migrantes emprenden iniciativas de inversión social con remesas colectivas en donde el estado está ausente (ver Hernández, 2006: 65-77 y Moctezuma, 1998, 2008). De este modo, las diferencias respecto a lo que en los estados del Occidente del país han denominado como remesas colectivas estrechamente vinculada con el estado aunque no es requisito indispensable. En Santa Martha el sistema de organización local se fundamenta justamente en una estructura que ha servido como la base para organizar proyectos comunes, principalmente con el recurso económico proveniente de quienes se encuentran laborando en el vecino país del norte.

Al mismo tiempo, el estudio de las remesas presenta un sesgo importante pues generalmente su análisis se dirige a lo que han denominado inversiones productivas de las que no lo son. Así, algunas investigaciones han planteado que a diferencia de los ingresos controlados por el estado, las remesas no se reflejan en desarrollo económico, ya que básicamente son utilizadas como cualquier salario (Durand, 2007: 222; Flores, 2007: 6). Por lo anterior se han considerado como remesas familiares pues su uso se canaliza a la satisfacción de necesidades básicas, incluyendo educación y salud y un remanente no mayor al 10% se destina al ahorro e inversión (Wise, Marquez y Moctezuma, 2007: 127). Así, se ha creado una dicotomía del uso de las remesas en términos productivos, pero además se encuentra implícita la idea de que lo recibido por los familiares que se encuentran en México las van a utilizar para la cobertura de necesidades básicas de sus miembros.

Lo anterior probablemente refleja las características de las comunidades de los estados del Occidente de México que más han estudiado. Sin embargo, en las comunidades mesoamericanas como Santa Martha Hidalgo una parte importante de lo que podría considerarse como remesas familiares se destinan a proyectos comunitarios, que son una parte fundamental para quienes se encuentran dentro o fuera de la comunidad. Así alrededor de las celebraciones patronales, la mejora de la iglesias y el proyecto de construir otra son la evidencia de un uso social de las remesas en esta comunidad, que aunque si emplean las remesas para costear las necesidades básicas de las familias, los pobladores no tienen que ser sensibilizados o convencidos de participar con sus aportaciones comunitarias pues es una practica que antecede la recepción de remesas como lo ilustro en los capítulos III y IV. Lo anterior sugiere que, de acuerdo a las características de los receptores, el uso de las remesas varía. Sin embargo, aunque lo mencionan estos estudios, no han profundizado en las características propias de las comunidades receptoras. De tal modo que aspectos relacionados a la cultura propia de las comunidades beneficiadas con las remesas pueden resultar fundamentales respecto al uso de éstas. Al mismo tiempo quienes reciben remesas en Santa Martha Hidalgo, además de complementar el gasto para necesidades básicas, en algunos casos las ahorran o destinan en las denominadas inversiones productivas, tal como lo señalan algunas investigaciones en otras regiones del país. (ver Manjares, 2005)

Durand (2007: 07) señala que a finales de la década de 1980 se hacía referencia a la participación de los migrantes en las obras comunes y su interés en el progreso del pueblo. Del mismo modo, señala cómo algunas comunidades han sabido utilizar con mayor eficiencia y frecuencia los recursos de los migrantes. A mediados de la década de 1990 se empezó a calificarse de manera formal esta actividad como remesa social. Por lo que se comenzó a discutir la participación de clubes de oriundos a los proyectos tripartitos ( 3x1 ). Moctezuma, utilizando la definición de “migrante colectivo”, define los esfuerzos de las asociaciones hacia proyectos comunes en sus lugares de origen, “anteriormente los clubes o asociaciones de paisanos mandaban dinero o hacían donaciones, pero se hacía de manera informal, sin mediaciones oficiales, que hoy en día son importantes, aunque no indispensables”. (2006: 128)

En este contexto las remesas sociales ha sido un tema abordado más por su carácter económico que por su esfera social, lo cual ofrece un campo fértil para estudios antropológicos sobre este tema. Así, las cifras del dinero invertido en el Programa 3x1 , por ejemplo, no son nada significativas comparadas con el monto total de la remesas en Zacatecas y otros estados vecinos (García Zamora y Padilla, 2000: 78). Debido a lo anterior, es que en esta investigación se sustenta que lo que importa es su carácter social, el dinamismo que ha generado entre los lugares de origen, los distintos roles que asumen los protagonistas, la orientación que se le quiere dar a las inversiones, los sistemas de control y fiscalización que se están construyendo, o bien, la organización social que precede a la migración y la recepción de remesas y que se adapta a nuevas necesidades provocadas por el desplazamiento de las personas, así como a la recepción de nuevos recursos, tal como ha sucedido en Santa Martha Hidalgo.

De acuerdo a la investigación reportada por Rivermar (2005: 28), puede verse a migrantes de origen nahua del estado de Puebla, viviendo en la ciudad de Nueva York o en ciudades de la costa de los estados de Nueva Jersey y Connecticut, interesados en regresar a su comunidad de origen. Para lo cual ellos eventualmente se preparan enviando dinero a sus parientes, no sólo para el mantenimiento familiar y la construcción o remodelación de sus casas, sino de manera importante para el pago de sus obligaciones con la iglesia y el ayuntamiento locales. O visitando periódicamente sus pueblos para participar en las fiestas comunitarias o familiares y para cumplir con los empleos de la iglesia que les son asignados, para lo cual hacen arreglos con sus empleadores dejando muchas veces en su lugar a paisanos o parientes para mantener sus empleos a su regreso. O enviando a sus hijos que han nacido en Estados Unidos a casa para visitar el pueblo, para aprender la costumbre y la lengua, o para estudiar ahí la educación básica. O viniendo a casarse al pueblo, hecho con el cual sus uniones conyugales son sancionadas no sólo por sus familias, sino, de manera fundamental, por el resto de los pobladores.

De este modo, la base de esta reorganización es el trabajo conjunto tanto de quienes se han quedado en el pueblo, como de aquellos que viven en el otro lado. Al respecto, Catharine Good (1994: 150-151) señala que la reciprocidad y el trabajo colectivo son los elementos centrales de la cultura entre los nahuas del Río Balsas en el estado de Guerrero, quienes han integrado las novedades adaptándolas y transformándolas dentro de su estructura social y marco conceptual. Para ellos “el cambio culturalmente aceptable se da cuando el grupo lo realiza de una manera concordante con sus valores y organización social [...] la posibilidad de incorporar y transformar elementos nuevos demuestra la fortaleza de la cultura nahua y una gran capacidad de adaptación.” (Good, 1994: 151). Así, en Santa Martha la migración internacional ha generado algunos cambios que los pobladores han adaptado a la reciprocidad y el trabajo colectivo como lo señalo en los capítulos III y IV .

1.3 La comunidad de estudio

Esta investigación se llevó a cabo en Santa Marta Hidalgo que pertenece al municipio de Ocoyucan en el estado de Puebla. Esta comunidad de origen nahua, se ha caracterizado por que durante las últimas dos décadas se ha visto involucrada en un proceso de migración hacia Estados Unidos. En la actualidad las autoridades locales estiman que cerca del 30% de sus pobladores se encuentra en el vecino país del norte.

Actualmente, el pueblo está habitado de manera fundamental por mujeres de todas las edades, niños y jóvenes además de hombres de más de cuarenta años. Los pobladores que viven en Santa Martha se dedican es la agricultura de temporal y de riego, la cría y venta de animales domésticos tales como: gallinas, guajolotes, cerdos, chivos y vacas. Así también la elaboración y venta de leche y queso dentro y fuera de la comunidad, además de la actividad de carnicerías que ofrecen cecina y tesajo que hasta hace algunos años distribuían casa por casa y en tianguis de la cuidad de México. Las actividades desempeñadas por jornaleros y trabajadores de la construcción, tanto fuera como en la propia comunidad es otra de las actividades productivas que más destacan.

Quienes se encuentran en Estados Unidos son mayoritariamente varones casados y solteros, aunque durante la última década la incorporación de mujeres se ha incrementado velozmente. Así, para el visitante ocasional las calles lucen vacías y silenciosas. La mayoría de los migrantes se han insertado en restaurantes de Nueva York y Nueva Jersey, así como en compañías relacionadas a la construcción en Connecticut. Una de las consecuencias de la puesta en marcha de las políticas restrictivas en contra de los migrantes por el gobierno estadounidense en la década de 1990, ha traído como consecuencia que las visitas a la comunidad sean cada vez menos frecuentes y que su permanencia en aquel país sea por periodos más extensos de tiempo. Los efectos de este hecho son los siguientes: a) cuando los jóvenes regresan a la comunidad en busca de esposa, al poco tiempo de iniciada la unión parten con ellas a Estados Unidos, por lo que la presencia de mujeres y niños en aquel país empieza a cobrar importancia y b) la extensión de los periodos de las mujeres con esposos “ausentes” que se quedan en el pueblo c) la responsabilidad del cuidado y crianza de los hijos por parte de los abuelos y tíos y d) aún con lo anterior, los migrantes continúan participando en proyectos en Santa Martha mediante el envió de recursos económicos.

Aquellos migrantes de retorno que entrevisté me reportaron que cuando les va bien, sus ingresos pueden ser de 1,000 dólares a la semana, otros por el contrario únicamente laboran tres días por lo que sus pagos son menores. Las mujeres que migran y no laboran realizan las actividades domésticas, pues viven con sus hermanos, padres, hijos o cónyuges; no obstante, otras migraron como estrategia para obtener mejores salarios y enviar remesas a Santa Martha suficientes para cubrir los gastos de alimentación y vestido de hijos, hermanos y, en ocasiones, de sus padres.

El trabajo de campo en la comunidad de estudio me permitió conocer que debido a la cercanía con las ciudades de Puebla, Cholula, Atlixco y principalmente Chipilo, los pobladores han recurrido desde hace ya mucho tiempo al trabajo asalariado fuera de la comunidad para satisfacer sus necesidades. En este sentido, la migración internacional ha sido adoptada como parte de la forma de vida de la comunidad y utilizada, por un lado, para enfrentar las crisis de las economías locales, la crisis del campo y lo mal remunerado de los empleos que en la actualidad tienen la oportunidad de cubrir en los lugares antes mencionados.

De este modo, una de las constantes en los discursos de los migrantes de retorno es que con las remesas que envían construyen su casa y su intención que ahorrar lo suficiente para invertir en un negocio dentro de la comunidad. Lo cual se les ha complicado porque el mercado se satura rápidamente, o bien no siempre los ahorros son suficientes para iniciar el negocio.

1.3.1 Algunas investigaciones en la región de estudio.

Actualmente existen diversos trabajos que abordan el proceso migratorio de las comunidades rurales en el estado de Puebla. Sin embargo, pocos de ellos han descrito etnográficamente el proceso en el cual las comunidades expulsoras se adscriben a un proceso en el que buena parte de su fuerza productiva se desplaza a Estados Unidos. Probablemente los trabajos que mediante el trabajo etnográfico destacan son los realizados por D ´Aubeterre (2000) y Rivermar (2005). Además, reconozco las aportaciones de Marroni (2000, 2003, 2005 y 2006) y las investigaciones realizadas por Smith (1996, 2000, 2004) respecto a la transnacionalización de las comunidades mixtecas del estado de Puebla con migrantes establecidas en Nueva York. En estos trabajos, se abordan tópicos específicos en relación con la migración internacional de los poblanos desde diferentes postulados teóricos.

En su investigación María Eugenia D´Aubeterre (2000: 10) define a la población de San Miguel Acuexcomac al oriente de la ciudad de Puebla como “amestizada…de pasado indígena” y cuyos pobladores están involucrados en un flujo migratorio hacia Estados Unidos desde la época del Segundo Programa Bracero. Así como en San Miguel. Probablemente un observador casual podría definir a Santa Martha como una comunidad amestizada principalmente por el uso del español en la mayoría de sus conversaciones, al mismo tiempo que intuir un pasado indígena. Sin embargo, mas que un pasado indígena lo que postulo es una reproducción de su organización a través de su estructura cívico-religiosa y familiar correspondiente a las comunidades mesoamericanas (ver Robichaux, 2002; Mulhare, 2005). Así D´Aubeterre (2000: 150-226) ilustra una descripción respecto a los matrimonios que coincide con los estudios de Good (2005) entre los nahuas del alto Balsas en el estado de Guerrero. No obstante, lo anterior plantea una serie de los reacomodos del sistema matrimonial propiciados por la organización de la vida comunitaria en un espacio social transnacional y una serie de prácticas inscritas en este sistema contribuyen a la reproducción del circuito migratorio transnacional. Lo anterior se vincula con mi interés de mostrar algunas estrategias familiares que he observado en Santa Martha Hidalgo. Así, el sistema familiar y la dinámica de la vida conyugal en el seno de los grupos domésticos a consecuencia de la migración internacional las familias parecen hoy organizadas en un espacio social transnacional.

Uno de los aportes de la investigación de D´Aubeterre es que documenta cómo las prestaciones y las deudas entre los que están allá y los de aquí por medio de las cuales los migueleños hilvanan, de manera incesante, el tejido de la vida comunitaria D’Aubeterre (2000: 10). Este es uno de los argumentos que me permiten explicar el interés de los santamarteños radicados en Estados Unidos por participar en proyectos del lado mexicano. Así para D´Aubeterre aunque no es su foco de atención, en diversos momentos describe el sentido transnacional de los proyectos y festejos alrededor de la iglesia y el santo patrón, así como el interés de los migrantes por mantenerse vinculados a la comunidad por medio de las cooperaciones y la “presencia” mediante éstas.

El estudio de Leticia Rivermar (2005) en Xoyatla, una de las comunidades poblanas cercanas a la región de Izúcar de Matamoros, señala que, a pesar del proceso migratorio, la organización social de la comunidad se ha mantenido la interpretación del catolicismo a la luz de una cosmovisión mesoamericana. Al tiempo que los migrantes envían remesas que se emplean en contribuciones comunitarias, por lo cual en los últimos años la iglesia de Xoyatla ha experimentado una serie de remodelaciones y mejoras “entre las que destacan el dorado de su interior, el encementado del atrio, un reloj en una de sus torres, baños y cuartos para recibir a los miembros de la Santa Adoración el día de la fiesta patronal, resultado fundamentalmente de las aportaciones que los migrantes tanto originarios del pueblo como de otras comunidades hacen en pago a los favores recibidos por la Santa Patrona” (2005: 256).

Por otro lado, una de las aportaciones de Marroni (2006), ha sido en relación al cambio más notable en la demografía de las migraciones, que para ella radica en la participación de las mujeres en la esfera laboral, tanto formal como informal, así lo que ella describe se ajusta a un cambio en el patrón migratorio de los pobladores de Santa Martha en donde las mujeres cada vez con mayor frecuencia viajan “al norte” con el objetivo de insertarse en el mercado laboral y no únicamente como acompañantes de sus esposos. En este sentido, Marroni ha planteado que uno de los motivos de las mujeres para migrar es el de buscar mejores oportunidades de trabajo. Así, “ellas han aprovechado sus redes de apoyo formadas por familiares y amigos que les permiten encontrar trabajo en Estados Unidos” (Marroni, 2003: 86).

Como ya lo he señalado, una característica sobresaliente de la migración de mexicanos hacia Estados Unidos ha sido la incorporación de flujos procedentes del estado de Puebla. Así, las poblaciones nahuas se han involucrado de forma importante en este tipo de migración en los ultimas dos décadas. En este sentido, me parece sugerente lo dicho por Good (2000), para quien las poblaciones indígenas que han tenido un estrecho contacto con los centros urbanos nacionales o estadounidenses, han demostrado una asombrosa capacidad para lograr su reproducción social, étnica y cultural. Así, los “ausentes”-“presentes” de Santa Martha, continúan participando en la comunidad más que nunca, en el sistema de cargos, las cooperaciones para las diversas celebraciones del ciclo de festividades de la iglesia, y lo más importante: para la construcción de un nuevo templo católico. Dar y recibir que son el fundamental factor sobre el cual se crea toda relación social, se expresa en lo anteriormente descrito, así como, en las relaciones al interior de los grupos domésticos.

De este modo, los grupos domésticos que constituyen un espacio más de análisis de este trabajo cumplen la función de articular a quienes encuentran en Santa Martha Hidalgo y los que se ubican en Estados Unidos. Retomando el concepto de “grupo doméstico” de Good (2000: 5), quien señala que aunque entre los nahuas los lazos biológicos, jurídicos y rituales, que convencionalmente se reconocen en los estudios de parentesco y de compadrazgo están presentes, su importancia es condicional, pues los vínculos sociales que se establecen al interior del grupo doméstico dependen de la circulación del trabajo y de la reciprocidad. Así las relaciones entre las personas y las formas de organización social no se fundamentan en hechos biológicos, sino se generan constantemente a través de las acciones de los sujetos a lo largo del tiempo:

“cuando los nahuas forman lo que comúnmente llamamos un hogar o un grupo doméstico dicen “están juntos como uno” (san cecnic), o “son sólo uno grande” (san ce hueye cateh) o “son sólo uno, juntos en un solo lugar” (san cecan cateh). [...] Lo que constituye y delimita al grupo es el hecho de que todos los miembros “trabajan juntos”. En la práctica, “trabajar juntos” quiere decir que los miembros del grupo cultivan la tierra juntos, cooperan en el comercio y comparten el dinero que generan, cumplen juntos sus obligaciones de servicio a su pueblo, comparten los recursos sociales y productivos, y asumen como grupo las obligaciones de intercambio recíproco con otros. (G ood, 2000: 6)

Este concepto me permitirá abordar al interior del grupo doméstico, así como las adaptaciones del proceso migratorio que tienen como base lo anteriormente descrito. Principalmente, por que se basa en la cooperación y el trabajo más que al espacio residencial, lo cual es una de las variables producidas por la migración de los santamarteños, quienes a pesar de residir en dos países continúan cooperando y trabajando como uno. Aunado a lo anterior reconozco los lazos patrilineales (ver Robichaux, 2005: 305) en la conformación de los grupos domésticos observados en Santa Martha. Así, aunque para Good la organización social no se fundamenta en los lazos biológicos, generalmente los grupos domésticos observados en Santa Martha están constituidos por familiares cercanos.

1.4 Metodología y técnicas de investigación

Este proyecto de investigación me planteó la necesidad de hacer una propuesta metodológica que recuperara la riqueza que la descripción etnográfica que el estudio de una comunidad conlleva. En este sentido, esta investigación se planteó siguiendo cuatro estrategias o actividades de investigación que abajo se señalan:

1. En términos metodológicos la investigación esta sostenida en el trabajo etnográfico, ya que es el método que me permitió obtener los datos para la comprensión de la vida de las personas, procesos y cambios sociales. De este modo, mediante observación participante realicé dos estancias de trabajo de campo durante los meses de junio y julio 2007 y 2008. Además, realicé visitas de tres o cuatro días a la comunidad regularmente una vez al mes. El objetivo fue llevar a cabo entrevistas a informantes clave con quienes había establecido comunicación, así como para observar algunos festejos del ciclo de la vida y aquellos relacionados con la iglesia. En este estudio privilegié la convivencia con los pobladores de la comunidad con el objetivo es conocer de cerca los comportamientos y compartir los valores culturales que los caracterizan.

La videocámara, cámara fotográfica, grabadora de voz y el diario de campo fueron herramientas fundamentales en la recopilación de la información. Las dos primeras, principalmente para las festividades y celebraciones del ciclo de la vida y eclesiásticas, la grabadora de voz cuando los protagonistas me lo permitieron, la utilicé primordialmente para grabar testimonios, narraciones e historias de vida. El diario de campo me fue útil para anotar información producto de la observación y de las pláticas con la gente cuando se negaron a que grabara.

2. Aplique dos encuestas escolares en los meses de junio de 2007 y 2008 a los alumnos de la telesecundaria (60) y a los alumnos de quinto y sexto grado de primaria (80). Mi intención fue obtener información sobre la migración internacional y las remesas. Además, me arrojaron datos acerca de la participación de los alumnos en las festividades de la iglesia, así como las expectativas de éstos hacia la migración internacional, el trabajo y la educación. Por otro lado, este instrumento me permitió acceder a la organización de las familias, ubicar aquellas con miembros establecidos en México y en Estados Unidos, sus visitas a la comunidad, el tiempo que han permanecido en aquel país y los mercados de trabajo en los que se han insertado (ver anexos).

3. Siguiendo a Rouse (1994) abordé algunos de los cambios y continuidades por medio de una reconstrucción de historias colectivas e individuales a 15 familias con miembros establecidos temporal o por muchos años en Estados Unidos. Tomé como eje la exposición de los cambios, dilemas y conflictos que han surgido en el curso de su vida de algunos de los pobladores a partir de la migración hacia Estados Unidos. Así mediante entrevistas informales y a profundidad, en diversas visitas escuché la manera en la que cada una de éstas se había insertado en el proceso migratorio. A la par recabé información mediante entrevistas a personas de mayor edad, empleados de la iglesia, presidente de la junta auxiliar, comisario ejidal, ejidatarios (8), campesinos (12), profesores (9), comerciantes (14) y jóvenes (25), con el objetivo de obtener información sobre los cambios a nivel comunitario, sus apreciaciones y los proyectos comunes que vinculan a los migrantes. Además de lo anterior, esta técnica me permitió obtener datos sobre las remesas empleadas en proyectos públicos, así como inversiones productivas de los migrantes. También realicé búsquedas de archivo en registros oficiales (históricos, municipales y agrarios) y eclesiásticos. Revisé Censos Generales de Población y Vivienda y el Conteo de Población y Vivienda de 2005 del INEGI; los Censos de Población aplicados en 2006 por personal de la Clínica de Salud de San Bernabé Temoxtitla Ocoyucan, los Archivos del Departamento de Asuntos Agrarios, en estos últimos ubiqué información que me permitió reconstruir la historia de la comunidad.

4. Asimismo, durante mis conversaciones y entrevistas con las familias, comerciantes, campesinos, profesores, jóvenes y con los alumnos de la primaria y la telesecundaria llevé a cabo la recopilación de relatos, cuentos e historias que me permitieron reconstruir algunas de las concepciones que los habitantes de esta comunidad tienen acerca de las fuerzas de la naturaleza y de la forma como obran sobre el trabajo en general, pero de manera específica sobre las fiestas patronales, el carnaval de los tonchinegros, que es un “carnaval” que se celebra entre el 2 y el 7 de noviembre año con año. Además recopilé información acerca de las actividades agrícolas, los cargos de la iglesia y los cargos civiles, sobre sus vidas mismas, la comunidad y la colectividad.

Debido a que no me fue posible realizar investigación de campo en Estados Unidos, además de que no formaba parte de los objetivos, utilicé la entrevista como una fuente importante para recopilar la información y observé diversas videograbaciones de celebraciones familiares en aquel lugar, que los migrantes mandan a sus parientes y amigos en el pueblo para hacerlos partícipes de estos eventos. Lo anterior me permitió acercarme a la vida de los habitantes de Santa Martha Hidalgo de una manera grata, principalmente por la amabilidad que siempre han mostrado hacia mi persona durante las diversas ocasiones en las que he tenido oportunidad de visitar la comunidad.

CAPITULO II.

SANTA MARTHA HIDALGO, UNA COMUNIDAD TRANSNACIONAL

El objetivo del presente capitulo es describir los cambios que se han producido en Santa Martha Hidalgo a partir de la migración internacional de sus habitantes. En el primer apartado describo los antecedentes y ubicación del poblado, así como las modificaciones en el paisaje de la comunidad apartir del proceso migratorio. Así también analizó la escolaridad de sus habitantes y presento los datos de una encuesta que apliqué a los alumnos de 5º y 6º grado de primaria y a los de los tres grados de la telesecundaria acerca de sus expectativas educacionales, laboral y de migración hacia Estados Unidos. Aunado a lo anterior comento aspectos relacionados a la nutrición, señalo algunos platillos que recientemente forman parte de la dieta de los pobladores. En el segundo apartado, describo las actividades económicas enfatizando la vigencia del trabajo asalariado de los habitantes de Santa Martha en Chipilo, una comunidad cercana procedente del norte de Italia que les ha brindado trabajo al cuidado de vacas y en los sembradíos de alfalfa. Describo las actividades agrícolas y la cría de animales domésticos, a la par del surgimiento de negocios tales como: los dedicados a la venta de alimentos, misceláneas, tortillerías y papelerías como consecuencia de los recursos que se reciben las familias a través de las remesas; del mismo modo señalo el surgimiento de pizzeros y carpinteros como consecuencia de la experiencia como migrantes de los pobladores de Santa Martha. Además, señalo la participación de los santamarteños en el trabajo asalariado fuera de la comunidad. En el tercer apartado planteo el proceso migratorio de los habitantes de Santa Martha hacia Estados Unidos a través de tres momentos históricos que definen su participación en este proceso. Además mediante los datos de la encuesta escolar analizo la recepción de remesas y nuevas prácticas de consumo en la población.

2.1 Antecedentes y ubicación

Santa Martha Hidalgo es una de las 14 comunidades que componen el municipio de Ocoyucan, nombre proveniente de vocablo náhuatl que significa: “lugar lleno de pinos y acotes”. Inicialmente fue un establecimiento prehispánico fundado por grupos nahuas cercanos a los señoríos de Cholula y Huejotzingo, actualmente éstos también son municipios del estado de Puebla. Tiene una superficie de 68.89 kilómetros cuadrados que lo ubica en el lugar 151 con respecto a los demás municipios del estado. Santa Martha Hidalgo tiene límites al norte con la población de San Francisco Acatepec y San Antonio Cacalotepec, al oriente con la población de Santa Clara Ocoyucan, al sur con la población de San Bernardino Chalchihuapan y al poniente con la población de San Bernabé Temoxtitla. En el municipio confluyen 4 regiones morfológicas: el Valle de Puebla, el de Atlixco, la sierra del Tentzo y la depresión de Valsequillo.

Mapa de localización del municipio de Ocoyucan al sur de la ciudad de Puebla.

Fuente:

www.inegi.gob.mx

Según consta en los archivos oficiales del registro agrario, a partir de 1872 Santa Martha Hidalgo, ubicado en el municipio de Ocoyucan, fue reconocido como pueblo, pues anteriormente se le consideraba un barrio de San Bernabé Temoxtitla y perteneciente al distrito de Cholula. Algunos de sus pobladores refieren que el nombre original del otrora barrio, era Santa Martha “Tepachihualoyan” o “Tepaquihualoyan”. Algunos de sus pobladores me comentaron que el valle que actualmente ocupa la población, ya había sido un lugar habitado por indígenas cholultecas, ya que esta región formó parte de la urbe de Cholula, como consta en los archivos históricos del municipio de Ocoyucan, Puebla. Durante el siglo XVI, dejaron temporalmente estos territorios, estableciéndose 5 kilómetros al norte en lo que ahora se conoce como el municipio de San Antonio Cacalotepec. Sin embargo, a principios del siglo XVIII retornaron al territorio que actualmente ocupan y que ya formaban parte de la comunidad de San Bernabé Temoxtitla. Así los relatos de los santamarteños señalan que inicialmente les proporcionaron un pequeño terreno habitado por coyotes que los de San Bernabé no querían, sin embargo, a través de un gran esfuerzo lograron deshacerse de los coyotes, lo cual les permitió criar animales de corral y cultivar favorablemente. Además de lo anterior en Santa Martha Hidalgo sus habitantes comparten la idea de que cuando este nuevo grupo llegó a este sitio, el lugar era habitado por un Nahual. Un Nahual es una persona que usualmente se asocia con poderes de transformación. Las personas consideradas así pueden a voluntad convertirse en guajolotes, perros, vacas y otros animales. Debido a lo anterior los vecinos los apodaron nahuales.

2.1.1 El pueblo y sus habitantes

Para quien llega de la ciudad. de Puebla la vía de acceso a Santa Martha Hidalgo es por la carretera federal Puebla-Atlixco. Casi enfrente de la comunidad de Chipilo se abre una avenida Reforma entre las artesanías “Santa Fe” y una tienda “Oxxo”. Entrando por esta avenida se llega al poblado de San Bernabé Temoxtitla y posteriormente a Santa Martha Hidalgo. Existe una ruta de transporte público que va de la avenida 8 poniente en la cuidad de Puebla y viaja hasta Santa María Malacatepec o San Francisco Sarabia, pasando por Santa Martha Hidalgo.

La capilla de la Virgen de Guadalupe anuncia la entrada al pueblo sobre la avenida Reforma, esquina Benito Juárez. Sobre la calle Reforma destacan los locales comerciales: 6 misceláneas, dos taqueras, dos estéticas, dos negocios dedicados a la venta de queso y una pequeña empresa maquiladora de playeras y la primaria “Emancipación”. Sobre la calle Benito Juárez es posible observar el par de iglesias dedicadas a la santa patrona que se ubican aproximadamente a unos 600 metros más adelante del cruce. Desde este punto es posible observar amplias construcciones de casas de dos pisos (tipo 1), de techos de dos aguas, principalmente de tabique rojo, casi todas, con amplios ventanales y jardines, pocas de ellas están habitadas, y la gran mayoría están en construcción. Mis informantes me comentaron que este tipo de casas se han construido en mayor número durante los últimos diez años con las remesas enviadas por los migrantes de Nueva York.

También se observa aunque con menor frecuencia, un tipo de casas más viejas (tipo 2) hechas con adobe, block o ladrillo y de un solo piso. Estas últimas son prácticamente una sola y larga pieza, cuentan con techos de tejas de barro rojas, con ventanas pequeñas y una sola puerta. Estas casas son las que las personas construían típicamente antes de la masiva migración hacia EE.UU. Normalmente, detrás de las casas de dos niveles se observan estas viejas construcciones, sembradíos de maíz, aves de corral, y en ocasiones puercos o borregos, además de perros.

También se observa otro tipo de casas pequeñas (tipo 3) construidas con pequeños y anchos blocks blancos, techadas con láminas de asbesto rojas, pequeñas ventanas corredizas de aluminio blanco, sin acabados. Este tipo de casas se edificaron con el apoyo del gobierno federal después del temblor que en 1999 afectó algunas de las casas del poblado. El gobierno proporcionó los tabiques, cemento, varillas y láminas de asbesto, mientras que los pobladores contribuyeron con la mano de obra. Este apoyo gubernamental se limitó a pocas familias, por lo que el número de casas es de apenas 15 en todo el poblado. Invariablemente al tipo de construcción, éstas se conglomeran en grupos de tres o cuatro casas en un mismo terreno, apenas diferenciado de los de alrededor por algunos árboles, vallas de madera y en pocos casos por bardas de tabique y cemento.

Además de las casas sobre Benito Juárez destacan algunos comercios: dos locales de video juegos frecuentemente concurridos por niños y jóvenes, tres misceláneas (una de ellas casi siempre cerrada), dos tortillerías, una de máquina y otra de comal, una papelería, una tienda de regalos, una taquería que abre únicamente los fines de semana y un consultorio médico con farmacia. Del lado izquierdo antes de llegar a las iglesias y la presidencia se abre la calle Refugio.

Esta calle sube hasta la también llamada calle Reforma, en ella se ubican dos misceláneas y una tortillería de comal. A diferencia de la avenida Benito Juárez en esta calle no se observan construcciones del tipo 3 y existen en mayor frecuencia las del tipo 1.

CASA TIPO 1

Fotografía tomada en julio de 2007

CASA TIPO 2

Fotografía tomada en mayo de 2007

Al mismo tiempo se observan conjuntos de tres o cuatro casas que comparten un patio común. Siguiendo por la avenida principal en la siguiente esquina del lado izquierdo se abre la calle 3 Poniente, en la que se encuentra la oficina de la presidencia, que usualmente atiende entre las 18:00 y 20:00 hrs. A un costado de ésta se ubica la casa de salud, que cuenta con un espacio contiguo de 3 x 6 metros, aproximadamente. En su interior hay alrededor de 30 sillas de plástico azul marino, aparentemente en buen estado, un escritorio viejo de madera y sillas de madera para niños, también es buen estado.

Usualmente nadie se encuentra en la casa de la salud, salvo cuando por el sonido del pueblo se anuncia la presencia de médicos o personas del centro de salud de San Bernabé Temoxtitla en las campañas de vacunación, además de algunas reuniones del programa federal de “Oportunidades”. En la puerta de la casa de salud usualmente se colocan cartulinas que ofrecen servicios privados, tal como lo señala el de abajo y que observe durante el mes de mayo de 2007 y nuevamente en junio de 2008.

A TODA LA POBLACIÓN DE SANTA MARTHA SE LES INVITA A QUE VENGAN A REALIZARSE UN ESTUDIO CON UN APARATO TRAIDO DE ESTADOS UNIDOS CON EL FIN DE PREVENIR ENFERMEDADES DEGENERATIVAS COMO: ANEMIA, ARTRITIS, COLESTEROL, DIABETES, PRESIÓN ARTERIAL, CIRCULACIÓN, MENOPAUSIA, ETC. VIERNES 11 DE MAYO COSTO DEL ESTUDIO: DE 9AM A 2 PM ADULTOS: $100 UNICO DIA NIÑOS: $80

Justamente frente a este sitio se encuentran las dos iglesias. Al otro lado de la calle, sobresale una casa con acabados de lujo; a pesar de ser de un sólo piso es amplia, incluso cuenta con chimenea. A partir de la iglesia la Calle Benito Juárez cambia de nombre por Mansión. Subiendo por ésta se observa una carnicería y un consultorio médico, ambos ubicados dentro de la misma casa. A 500 metros aproximadamente, se encuentra el cementerio, en el que destacan algunas lapidas. Durante el verano 2008, observé que la mayoría de las tumbas solo contaban con una pequeña cruz; la mayoría de éstas tenían flores, casi todas ya marchitas. Después del panteón sólo se observan tierras de cultivo. Las casas que ahí se observan son del tipo 1 y 2, únicamente dos son del tipo 3.

La calle de atrás de la iglesia toma dos direcciones, siguiendo de frente hacia la calle “Rinconada”, en la que se encuentran dos misceláneas y hacia la izquierda se convierte en la avenida “Siempre Viva”, en la que se ubica la casa de don Severiano quien con su esposa vende pizzas, hamburguesas, hotdogs y café capuchino. Siguiendo por esta calle se llega al jardín de niños y la telesecundaria. Justo frente al jardín de niños se encuentra una “Y”, hacia la izquierda principia la calle “Reforma”, ésta sin el adoquín que caracteriza a las anteriores; además, existe mayor presencia de casa del tipo 2 y, a pesar de su extensión, únicamente cuenta con una miscelánea que regularmente se encuentra cerrada. Esta calle corre hacia abajo hasta entroncar con la avenida Reforma (camino a Santa Clara), y además cruza la calle Refugio que va desde la calle Juárez. Estas son las principales calles que rodean al pueblo. En todas ellas se observan las construcciones de los tipos que he descrito y los comercios que se he señalado con anterioridad. Respecto a su población, se observan principalmente mujeres de corta edad, mujeres jóvenes y adultas en mayor cantidad y pocas ancianas. En contraste los varones se observan mayormente niños, pocos jóvenes, más adultos mayores y pocos ancianos.

En el censo que me proporcionaron en la clínica de salud de San Bernabé Temoxtitla señala que la población de Santa Martha Hidalgo es de 1633. Estos datos no son idénticos a los que me proporcionaron en las oficinas municipales que señalan 1594 habitantes, aunado a lo anterior el presidente de la iglesia quien es el responsable del mantenimiento de las dos iglesias y junto con los fiscales organiza las celebraciones eclesiásticas, me señalo que en la comunidad hay alrededor de 1200 habitantes pues mas de 400 se encuentran en Estados Unidos. Los datos presentados señalan discrepancias notables entre unos y otros, pues aunque parecidos los datos de la clínica de salud y del municipio no son idénticos con una diferencia de 39 personas. Por otro lado lo datos del presidente de la iglesia difieren en alrededor de 400 de sus habitantes, coincidiendo con su calculo de migrantes totales del poblado. Lo anterior me permite plantear dos aspectos: a) en los censos los migrantes aparecen como si vivieran ahí, aún cuando algunos de ellos han permanecido por 10 años o más en el vecino país del norte y b) ser ciudadanos de esta comunidad implica permanecer dentro o fuera de ésta aún por amplios lapsos de tiempo, lo que se vincula con el modo en el cual los migrantes han asegurado su membresía a la comunidad, mediante sus cooperaciones económicas, que incluyen la construcción de una iglesia nueva como señalo en el capitulo IV .

Respecto a los registros de nacimientos en esta población presenta un rezago de un año o más. Debido a lo anterior se dificulta el acceso hacia este tipo de información, pues no obstante las autoridades tienen conocimiento de algunos nacimientos, los padres no los registran de inmediato. El presidente de la junta auxiliar me comentó que en muchos casos los padres registran a sus hijos hasta que van a entrar en la escuela. En la clínica de salud me indicaron que la tasa de natalidad es de 3.2 y el número de mujeres fértiles en Santa Martha es 426. El crecimiento anual es del 2 %, este dato se ha decrementado significativamente a partir de 1996, aunque paradójicamente durante el año 2000 se registró el mayor número de nacimientos con 38.

2.1.2 Servicios públicos y comunicación

Como se observa en el cuadro 1 en relación a los servicios públicos Santa Martha Hidalgo, los porcentajes son muy similares a los que se señalan para la cabecera municipal. Aunque es pertinente aclarar, que se menciona que el 100% cuenta con agua potable; ciertamente todos los hogares cuentan con acceso al agua, pero ésta es de pozo. Así, los habitantes se encuentran satisfechos con esta forma de acceso del agua, ya que la impresión que tienen respecto al agua entubada es que es de menor calidad y cantidad, respecto a la de pozo, pues la experiencia de otras comunidades y colonias cercanas a la ciudad de Puebla que cuentan con servicio de agua entubada no ha sido satisfactoria.

Cuadro 1. Servicios públicos
Servicios Públicos Cabecera Municipal Santa Martha Hidalgo
Porcentaje % %
Agua potable 100 100
Drenaje 70 70
Pavimentación 20 0
Recolección de basura 0 0
Seguridad pública 100 100
Mercados 0 0
Rastros 0 0
Alumbrado público 80 60
Parques y jardines 10 0

Fuente: porcentajes proporcionados por el municipio de acuerdo a la apreciación del Ayuntamiento

Respecto a los medios de comunicación esta población se encuentra comunicada mediante la carretera federal Puebla-Izucar de Matamoros, que atraviesa el municipio por el Noroeste. Una carretera secundaria que entronca con la carretera federal en San Andrés Cholula, entra por el Noreste y llega a la cabecera municipal, donde un ramal va al Sur y el otro se dirige a la presa de Valsequillo. El resto del municipio se encuentra comunicado por medio de caminos pavimentados a excepción de Santa María Malacatepec y Francisco Sarabia que son caminos de terracería. Recibe la señal de cadenas de TV y de estaciones de radiodifusoras nacionales y estatales. También cuentan con el servicio de teléfono domiciliario en mas de la mitad de los hogares, además cuentan con servicio de correo.

2.1.3 La lengua

Respecto a la lengua aún cuando los datos de la clínica de salud manifiestan que los pobladores en su totalidad hablan español y únicamente algunos de sus pobladores hablan náhuatl, mi experiencia de campo me reveló que contrario a lo anterior, ya que la mayoría de las personas mayores de 50 años hablan, lo que ellos denominan como “mexicano” [4] . Por otro lado la encuesta que aplique durante la primer semana de junio de 2008 a los alumnos de la primaria y la telesecundaria revelaron que los jóvenes en Santa Martha Hidalgo aunque comparten estos intereses “urbanos”, se encuentran bastante familiarizados con el náhuatl, como se observa en las gráficas 1 y 2. Para el caso de la gráfica 1, ésta muestra que el porcentaje del uso de algunas palabras en náhuatl entre los alumnos de la primaria y la telesecuendaria es del 69%, Así el uso algunas frases y palabras en mexicano es cotidiano, no obstante otros aunque pocos, manifestaron manejo mas amplio de esta lengua

Grafica 1. Porcentaje de alumnos que reportaron utilizar en su habla cotidiana algunas palabras en náhuatl.

Fuente: Datos de la encuesta escolar aplicada en junio de 2008 a los alumnos de 5º y 6º de primaria y a los alumnos de los tres grados de la telesecundaria

Gráfica 2. Porcentaje de alumnos que reportaron conversaciones en náhuatl por parte de sus familiares en situaciones cotidianas.

Fuente: Datos de la encuesta escolar aplicada en junio de 2008 a los alumnos de 5º y 6º de primaria y a los alumnos de los tres grados de la telesecundaria

Para el caso de los datos reportados en la gráfica 2, el criterio fue que anotaran los casos de sus familiares, que hablaran y conocieran el náhuatl más ampliamente como para tener conversaciones fluidas. El resultado fue que el 56% de a los alumnos señalaron conversaciones usuales en mexicano por parte de sus familiares. De este modo, en el mayor de los casos reportaron que los abuelos (as) son quienes conocen y hablan en náhuatl de manera cotidiana, aunque en sus relaciones sociales fuera de la comunidad utilizan más el español. Uno de los “güelitos” (mayores, ancianos) de más de 80 años me comentó que anteriormente cuando asistían a la escuela, los profesores los obligaban a hablar “en el castellano y por ningún motivo debíanos hablar en mexicano pues nos pegaban y castigaban” (Macario, 82 años, verano 2007).

Así también cuando yo les preguntaba a las personas adultas de Santa Martha Hidalgo si aún hablaban en náhuatl, solían contestarme que no, “eso era antes…los gúelitos sí lo hablan pero ya nosotros no”, aunque ya entrados en platica la mayoría de las personas jóvenes con quienes platiqué me decían frases en náhuatl que referían cosas tales como: “buenos días”, “adonde vas”, “¿quieres comer?”, “yo soy de Santa Martha Hidalgo”, hasta insultos a otras personas relacionadas a sus esposas y abuelas.

Hasta cierto punto para los adultos y abuelos que hablan náhuatl o mexicano, esta práctica es algo que los distingue de otras personas que carecen del dominio de éste. Sin embargo, para los jóvenes representa algo del pasado que les es poco útil, al menos comparado con el inglés, otra lengua con la también están familiarizados y que al mismo tiempo les sirve de referente para colocarse en un estatus superior frente al que no lo habla. Lo anterior sugiere que a diferencia del náhuatl, el inglés parece afianzarse más entre la juventud, además de que parte de la música que escuchan es en ese idioma. Por otro lado, los jóvenes que han tenido experiencia como migrantes suelen comentar la utilidad e importancia de aprender inglés como una estrategia que les permite encontrar los trabajos mejor pagados en Estados Unidos.

Otra lengua con la que también están familiarizados es lo que denominan el “chipileño” que es lo que hablan los habitantes de Chipilo, que es una comunidad de origen italiano. Aunque los chipileños son vistos con cierta superioridad por los jóvenes de Santa Martha su lengua no es de su interés. Así como parte de mi experiencia en la aplicación de la encuenta escolar, en los reactivos dirigidos al conocimiento de otras lenguas, inicialmente no cuestionaba sobre el conocimiento del chipileño, pero después de la aplicación de las primeras encuestas y en las que invariablemente me preguntaban si podían anotar que podían pronunciar algunas frases y palabras en esta lengua, decidí incluirla. Así aunque no se aplicó a la población de la primaria, los datos de la telesecundaria me señalaron que el 45% de los alumnos conocen aunque no emplean algunas palabras y frases del chipileño.

2.1.4 Educación, escolaridad y expectativas educativas y laborales

El municipio al que pertenece Santa Martha Hidalgo cuenta con una infraestructura educativa en los siguientes niveles: 7 escuelas en nivel preescolar con una población de 522 alumnos; 2 escuelas del sistema preescolar indígena con una población de 154 alumnos; 4 escuelas del sistema preescolar Conafe con una población de 62 alumnos; en el nivel de primaria 15 escuelas y una población de 4,161 alumnos; 2 escuelas del sistema primaria indígena con una población de 258 alumnos; en el nivel de secundaria, el municipio cuenta con 5 escuelas y una población de 659 alumnos; en el nivel de bachillerato se cuenta con 2 escuelas y con una población de 49 alumnos.

Específicamente en Santa Martha Hidalgo la infraestructura educativa se compone de un jardín de niños al que asisten 79 alumnos todos ellos de la comunidad), la primaria que cuenta con una población de 299 (asisten niños de los poblados vecinos) y la telesecundaria con una población de 60 alumnos (con algunos alumnos de los pueblos vecinos). La población del jardín de niños va decrementando año con año en razón de un 10%, según estimaciones de la directora. Las razones del decremento es que cada vez con mas frecuencia las persones deciden enviar a sus hijos a otros colegios oficiales o particulares de la cabecera municipal, otras ubicados en Chipilo y aunque en menor número otros en colegios de Cholula. Contrario a lo anterior, en la telesecundaria la directora del plantel me señaló que el crecimiento de la población es lento pero constante (5%), lo anterior se debe a que cada vez ingresan más jóvenes de los poblados vecinos, pues a los alrededores este plantel goza de cierto prestigio, aunque al interior de la comunidad no suceda lo mismo. Aquellos jóvenes que deciden continuar con sus estudios a nivel medio superior acuden a San Bernabé, Chipilo, Cholula o a la ciudad de Puebla que en sus propios comentarios ofrecen diversas opciones educativas y mejores servicios: “pues ahí están mejor las escuelas” (alumna de tercer grado en la telesecuendaria, verano 2008). No obstante lo anterior existe entre la población adulta un índice de baja escolaridad; difícilmente se puede encontrar un adulto mayor de 40 años que haya cursado mas de dos o tres grados de primaria.

Algunos informantes me comentaron que cuando ellos eran niños (hace 30 aproximadamente), la comunidad únicamente contaba con una primaria ubicada dentro de la iglesia, que ofrecía estudios hasta cuarto año. Los que continuaban con sus estudios lo hacían en la primaria de la cabecera municipal en la mayoría de los casos. En ese momento aparentemente estudiar primaria en Chipilo no era una opción que los padres contemplaran como en este momento: “a duras penas nos mandaban a la primaria aquí ¿qué nos iban a mandar pa ir a Chipilo? eso es nuevo” (Ramiro, verano 2007). Años después la primaria se construyo en donde ahora se ubica y siempre ha contado con los seis grados.

A diferencia de ahora los niños participaban mas en labores de casa que incluían siembra y cosecha, así como el cuidado de animales y aves de corral, lo cual les dificultaba o no les permitía estudiar“como ahora si lo hacen nuestros hijos” como me señaló un informante. Sin embargo aún en la actualidad los hijos continúan ayudando en las labores del campo y en la cría de animales, pero esta actividad ha decrementado considerablemente en los últimos años. No obstante lo anterior los hijos tienen la obligación de ayudar a sus padres con tareas domésticas y productivas. Para ejemplificar lo anterior, señalo el caso de Pedro y sus hermanas ahora profesionistas, quienes siempre han participado en el negocio de su padre que consiste en la cría, matanza, preparación y venta de carne, tanto en Santa Martha como en la ciudad de México.

Aunado a lo anterior, el trabajo en el campo para niños y mujeres es común, principalmente durante el verano, que es cuando contratan jornaleros, además de que es el periodo vacacional. Esto se debe a la paga (la mayoría de los casos cincuenta pesos la jornada), que es considerada baja por los varones quienes prácticamente han abandonado estas actividades.

Una vez que concluyen la secundaria los varones aspiran más a emigrar hacia Estados Unidos, que a continuar sus estudios. Lo anterior puede ser parte de la explicación del mayor número de alumnos que cursan la primaria en comparación con los que cursan la Telesecundaria y con los pocos jóvenes de entre 16 y 25 años que se observan en el poblado. Al igual que los que se van, los que se quedan se insertan en el mercado laboral de Chipilo, Cholula y Puebla. En el poblado menos de 10 personas cuentan con estudios profesionales. En particular, he conversado con dos médicos, un abogado, un administrador y un ingeniero químico, además de un estudiante de lenguas internacionales y un alumno de ciencias de la educación. Existen alrededor de 20 personas más que han estudiado carreras técnicas, principalmente enfermeras y maestros, quienes laboran en la ciudad de Puebla y otras comunidades del valle de Atlixco. Aunque la mayoría de éstos continúan viviendo en la comunidad, el abogado, el ingeniero químico y una de las enfermeras se han ido de la comunidad para radicar en los lugares donde laboran.

Otro de los factores que incide en la interrupción de los estudios son los matrimonios o uniones de parejas y, según mis informantes, son cada vez más jóvenes cuando se casan. Normalmente las uniones se producen cuando la mujer ha quedado embarazada. Escuché algunos casos de uniones entre jóvenes que ya se encontraban trabajando y decidieron vivir en “unión libre”. Ante la insistencia de sus padres para que se casaran estos jóvenes planearon que querían ver como se llevaban así, antes de casarse. En estos casos la migración del varón es más viable, y aunque no lo realice, de igual manera interrumpe sus estudios. Los datos de la clínica de salud indica que entre los jóvenes menores de 30 años, únicamente el 50% concluyó sus estudios a nivel primaria, sólo el 35% concluyó la secundaria y el 12% estudios de bachillerato, no hubo datos de estudiantes de nivel superior.

En la encuesta estudiantil a la que he referido con anterioridad los alumnos mencionan interés por continuar con estudios a nivel técnico y profesional. El análisis de la encuesta revela un equilibrio respecto a la incorporación de las personas de ambos sexos a la educación media básica.

Es necesario además señalar que las expectativas de estudio muestran divergencia respecto al género, ya que las mujeres parecen llevar la ventaja en este rubro. Pues mientras ellas manifiestan interés por estudiar carreras a nivel técnico, principalmente aquellas relacionadas a la denominada “cultura de la belleza”, para trabajar como maquillistas o estilistas, al mismo tiempo señalan un particular interés hacia una formación profesional hacia el área de la salud.

Por su parte, los varones mayoritariamente manifiestan intereses laborales, aunque algunos de ellos mencionan también planes para continuar con su educación a nivel superior.

Como se observa en las graficas 3 y 4 el porcentaje de alumnos que desean estudiar a nivel técnico y superior es del 36%. También se observa cómo del 100% de estos alumnos, únicamente el 41% son varones, mientras que el 59% son las mujeres quienes expresan sus deseos por continuar con sus estudios. Del porcentaje restante (64%) que reportó no tener interés por continuar con sus estudios, 39% constituido por los varones me manifestaron planes para migrar a Estados Unidos, en tanto que el 12% de las mujeres que no desean estudiar me comentaron su intención de viajar al vecino país del norte.

Gráfica 3. Porcentajes de los alumnos que manifestaron continuar con sus estudios

Fuente: Datos de la encuesta escolar aplicada en junio de 2008 a los alumnos de los alumnos de los tres grados de la telesecundaria

Gráfica 4. Porcentaje de hombres y mujeres que mencionaron que si de sean a continuar con estudios a nivel técnico y profesional.

Fuente: Datos de la encuesta escolar aplicada en junio de 2008 a los alumnos de los tres grados de la telesecundaria

Lo anterior, se puede interpretar como un cada vez mayor interés por las mujeres de Santa Martha Hidalgo por “prepararse” y trabajar, a diferencia de los varones quienes manifiestan planes de migrar hacia Estados Unidos. En esta lógica la mayoría de los varones que no desean continuar con sus estudios, a pesar de que no manifiestan explícitamente un interés por migrar, se puede pronosticar que lo van a hacer debido a las escasas oportunidades de trabajo y lo mal remunerado de las pocas cuyos requisitos pueden cubrir; además migrar hacia Estado Unidos es algo que saben hacer y en todo caso resulta mas fácil que estudiar una carrera. En este sentido, en Santa Martha Hidalgo, migrar se ha convertido en parte importante de ser joven, y si es casado, es prácticamente en un requisito. Para ejemplificar lo anterior, a continuación rescato la experiencia de un migrante de retorno quien después de permanecer 8 años en Nueva York y Connecticut, intentó encontrar trabajo en la ciudad de Puebla me comentó lo siguiente:

“una vez fui a Puebla que estaban solicitando en un restaurante…fui y primero que porque no tenía la preparatoria…pero le dije pus si yo sé hacer todo eso y lo aprendí en Estados Unidos, ¿porque no me dejas hacer aquí lo que fui a aprender allá?…esa vez hasta me enoje…pero allá (EE.UU.) no les interesa tu estudio…para lo que yo sé hacer no necesito la escuela…para otras cosas sí, los ingenieros, los doctores, pero ¿de que me sirve la matemática en lo que hago?…por eso estamos mal y así pus ¿cómo no se va ir uno para allá? (EE.UU.)…uno no es que se quiera ir, pero no nos dejan opción. (Migrante de retorno, 28 años, verano 2007).

La mayoría de los jóvenes de la telesecundaria con quienes he sostenido entrevistas me han comentado sus sentimientos de desesperanza para “poder hacer algo” en Santa Martha. De este modo, lo que he observado, más que una falta de interés para continuar con sus estudios, puede ser interpretado como una estrategia concreta de ellos para tener dinero para construir una casa, que por cierto es uno de sus principales intereses en la vida, mientras que el estudio es una estrategia más abstracta, pues en el corto plazo no ofrece más que gastos, que la mayoría de ellos no puede solventar. Lo anterior no es una generalización, pues durante el tiempo que he realizado mi investigación en esta comunidad, he sido testigo de algunos jóvenes con notable inteligencia que manifiestan además de su capacidad, un gran interés por continuar con estudios a nivel profesional.

Contrario a las expectativas de los varones la mayoría de las mujeres de la secundaria con quienes he platicado, se contentan con estudiar algo que les brinde la oportunidad de trabajar a mediano plazo.

2.1.5 Salud y Nutrición

El servicio de salud en el municipio de Santa Clara Ocoyucan es proporcionado a través de una clínica de la Secretaria de Salud que se encuentra ubicada en la cabecera municipal. Además cuenta con cuatro clínicas de salud, una de ellas ubicada en San Bernabe Temoxtitla que también atiende a la población de Santa Martha Hidalgo. Según los médicos en Santa Martha Hidalgo hace 20 años aproximadamente, las mujeres acudían con curanderos para aliviar enfermedades y dolores, además acudían a las parteras, antes, durante y después del parto. Los cuidados posparto de la cuarentena incluían baños de temazcal inmediatamente después del alumbramiento, con el objetivo de cerrar las caderas y evitar riesgos en la salud para la madre, así como garantizar la producción de leche materna. Lo anterior iba acompañado de una alimentación específica que excluía el picante, la carne de puerco y otro tipo de grasas. Además la madre debía evitar cualquier tipo de sobresalto, pues esto podía ocasionar la descomposición o pérdida de producción de leche materna. Actualmente, las mujeres embarazadas y al momento del parto acuden a servicios médicos particulares. La dieta de los recién nacidos hasta seis meses, es la leche materna.

La alimentación

De acuerdo a los datos proporcionados por la clínica de salud la alimentación se compone de tortillas, frijoles, verduras y frutas de temporada, agua de pozo, leche y cereales. Al mismo tiempo durante 2007 y 2008 al inicio de la temporada de lluvias observé que existe una fuerte inclinación por consumir hongos y otras hiervas silvestres (alaches y verdolagas), cocinados en sopa, así como unos animales acuáticos conocidos con el nombre de Tempolocates (lucen como renacuajos) y padrecitos (lucen como grillos), cocinados en tamal con bastante picante. Estos datos además indican que el 60% de los hogares se consume carne. La disponibilidad y accesibilidad de los alimentos es considerada buena, por parte de las autoridades de la clínica de salud. En entrevista con los médicos de la clínica de la Secretaría de Salud me señalaron que los pobladores de Santa Martha acuden a Cholula, Chipilo y Atlixco principalmente, para abastecerse de sus víveres, en menor medida acuden a la cuidad de Puebla. Además de lo anterior me indicaron que, indudablemente, el poder adquisitivo de las familias se ha incrementado con la migración de algunos de sus habitantes hacia Estado Unidos, lo cual no les ha brindado una mejor alimentación, ya que los menores consumen pizzas y hamburguesas en una proporción importante. Los datos de una encuesta de 2006 de la clínica de salud muestra que los alimentos que se consumen en la localidad de forma semanal son los siguientes: el 90% consume leguminosas, el 25% cereal, el 30% pan, 100% tortilla, 17% pasta, 40% leche, 35% huevo, 50% fruta y 70% verdura.

Es importante señalar que el cultivo principal de Santa Martha Hidalgo es el maíz, que suele ser sembrado con frijol y calabaza. La mayoría de los platillos suele ser servidos acompañados de tortillas. Los habitantes de esta comunidad suelen ser muy críticos con respecto a la elaboración de las tortillas. De este modo, analizan si están correctamente cocidas o si la masa ha sido molida de forma adecuada. La mayoría de las personas suelen comentar que ahora que llevan el nixtamal a los molinos eléctricos, las tortillas ya no saben igual que cuando eran molidas en el metate y metlapil, como se hacía en décadas pasadas. Del mismo modo las tortillas preparadas con el maíz azul y rojo, son más saboreadas que las elaboradas con maíz amarillo y blanco. Así de maíz azul, rojo, blanco o amarillo las tortillas son indispensables en la dieta de niños, adultos y ancianos.

2.1.5.1 La recolección de hierbas y hongos silvestres

Durante los meses de junio, julio y agosto de 2007 y 2008 participé con cuatro familias en recolección de algunas hierbas, frutas y hongos en los cerros de la región así como en los terrenos de cultivo. Lo que observé es que esta actividad suele realizarse en familia de este modo, la pareja acompañada de hijos, nietos y sobrinos suelen salir antes del amanecer o por la tarde. En ocasiones, la recolección suele ser planeada con una semana de anticipación. Esta actividad dura alrededor de tres horas, en las cuales se establece una competencia no explícitamente pactada por los que participan en la recolección. Así, al que más ha recolectado se le hace un reconocimiento por su habilidad para reconocer entre una gran cantidad de hierbas los hongos o lo que se encuentren recolectando; además de que algunas hierbas se encuentran en lugares poco accesibles y peligrosos. Del mismo modo, a quien ha recolectado la menor cantidad, usualmente los mas pequeños, se les asesora y se les dan algunas hierbas recolectadas por los demás, como una especie de motivación.

Durante la recolección se hacen bromas y constantemente se supervisa el clima. Si existe amenaza de lluvia inminente se suspende la actividad, aunque en algunas ocasiones aún bajo la lluvia la recolección continua bajo la advertencia de no acercarse a los árboles, pues puede resultar peligroso por los rayos que pueden caer cerca.

La recolección inicia con las primeras lluvias; los expertos de esta actividad sugieren que después de tres días de lluvias, los hongos “salen” y es buen tiempo para ir al campo o a los terrenos de siembra que han permanecido sin cultivar al menos por tres años. Una buena recolección de hongos consta de una cubeta de 20 litros llena al menos a la mitad. Los hongos suelen cocinarse inmediatamente en salsa o con una especie de mole llamado “pipian rojo”.

Alrededor de 20 días después de iniciadas las lluvias durante las primeras semanas de junio, se recolectan las pipichas que es una hierba aromática que acompaña diversos guisados, especialmente los alaches. Las pipichas crecen en lugares más lejanos a la comunidad, por lo que su recolección requiere desplazarse a cerros más alejados. También los quintoniles, verdolagas y alaches que suelen crecer alrededor de las milpas son bien valorados como alimento. La preparación de los alaches es en una sopa a la que se le agregan la pipichas frescas. Con los quintoniles y las verdolagas se preparan guisos que se acompañan de carne de res o puerco.

Lo que anteriormente he descrito, es una actividad que durante el verano se desarrolla con gran entusiasmo por los pobladores de Santa Martha Hidalgo, que año con año esperan con gran expectación. Al platicar con algunos migrantes de retorno, éstos me comentaron que una de las actividades del pueblo que más extrañaban en Estados Unidos, era justamente la recolección de estos productos. Anteriormente además de lo señalado se recolectaban duraznos y capulines que crecían en el cerro, aunque desde hace 20 años éstos se agotaron y dejaron de crecer en donde anteriormente lo hacían.

2.1.5.3 Nuevos productos alimenticios: pizzas, hamburguesas y hotdogs.

En la actualidad es común observar negocios dedicados a la venta de hamburguesas, pizzas hotdogs en Santa Martha Hidalgo. Así durante 2008 existían dos negocios que se dedicaban específicamente a la venta de estos productos mientras que uno más incluía hamburguesas dentro de su menú dedicado a las cemitas, que es una especie de torta rellena de carne de res y queso oaxaca, así un tanto parecida a la hamburguesa al menos en aspecto pero con un sabor totalmente diferente. La venta de pizzas y hamburguesas en la comunidad es reciente. Durante mis estancias de investigación durante los veranos de 2007 y 2008 observé que principalmente los fines de semana los jóvenes acuden a comprar estos alimentos.

Así durante una fiesta de cumpleaños de una niña en vez del pastel pidieron pizzas que se repartieron entre los invitados; así este platillo se ha convertido en un de los favoritos de los menores principalmente durante los fines de semana y en algunos festejos. De este modo, algunos niños y padres le hacen pedidos con anticipación para ofrecer en los cumpleaños.

Aunque no todos los menores de Santa Martha consumen estos productos, ni tienen los recursos para hacerlo. En julio de 2008, una de las personas que se dedica a la venta de pizzas, hamburguesas y hotdogs me comentó que si tenía identificados a los niños que usualmente le consumían y a los solía fiarles el consumo ya que “si pagan”. En contraste los adultos principalmente los mayores de 40 años únicamente le compraban de modo ocasional.

2.2 Las actividades económicas

Los habitantes de Santa Martha Hidalgo además de integrarse al mercado laboral norteamericano, participan activamente en diversas actividades en su comunidad. En algunos casos combinan diversas actividades, por lo cual la mayoría de las familias que se dedican al cultivo, laboran también como empleados de la construcción, haciendo pozos de agua, como vaqueros como llaman a quienes trabajan limpiando, pastoreando y ordeñando vacasen la comunidad de Chipilo. Además de lo anterior, otros atienden negocios propios dentro y fuera de la comunidad. Aunque para la mayoría de las personas con quienes tuve la oportunidad de conversar me refirieron ser “campesinos” además de las actividades agrícolas implicaba la cría de caballos, vacas, cerdos, chivos, guajolotes y pollos, en esta sección las trataremos de modo separado con fines explicativos. Así las actividades serán descritas en las siguientes secciones: los cultivos y la agricultura, la ganadería y la cría de animales, el trabajo asalariado, la migración interna e internacional, finalmente los negocios y los oficios. Me parece prudente enfatizar la importancia que tienen en Santa Martha las actividades del campo, independientemente y a veces sostenidas por los recursos que mediante las remesas envían los migrantes.

2.2.1 Los cultivos

En Santa Martha Hidalgo las personas que tienen vacas, borregos o chivos y además cuentan con terrenos para cultivar, frecuentemente siembran alfalfa, para alimentar a su ganado. Aunque esta actividad es menor, comparado con poblados vecinos como el de Chipilo, donde estos cultivos son los que se practican con mayor asiduidad. También suelen sembrar árboles frutales de durazno, nogal y aguacate, para dividir las parcelas y terrenos. Las personas que tienen árboles frutales rara vez venden sus productos, pues lo utilizan para el autoconsumo prácticamente en su totalidad.

Aunque son pocas personas quienes poseen tierras ejidales para cultivar, la mayoría suele sembrar en terrenos de su propiedad contiguos a sus casas. Así los datos recabados durante las entrevistas con algunos de los pobladores que cultivan en estos terrenos me señalaron que el maíz es el producto que mas se cultiva, en diversas variedades. Éste suele ser cultivado año con año de modo separado, aunque algunos lo hacen intercalado, al mismo tiempo y en el mismo terreno. Algunos agricultores me comentaron que lo siembran así para que la tierra sea más bondadosa con la cosecha. La siembra de maíz se acompaña de frijol y calabaza, lo que complementa la base de la dieta alimenticia.

Año con año los agricultores utilizan fertilizantes químicos y estiércol como abono para que la tierra obtenga los nutrientes esenciales para la siembra. Es mas frecuente el uso del abono de estiércol que el químico, al menos en la siembra que se práctica en los sembradíos que se encuentran dentro de los terrenos de sus casas. No así para el caso de los terrenos ejidales, aunque los frecuentes incrementos del fertilizante químico hace cada vez más difícil su acceso. Aunque los ejidatarios reciben apoyo por parte del gobierno federal, en diversas conversaciones me indicaron que los apoyos recibidos no son suficientes para garantizar la siembra, además de que éstos suelen llegar ya cuando se ha cosechado. De este modo, si esperan el apoyo gubernamental de Procampo, ya no tendrían tiempo para sembrar sus tierras.

Por lo general los terrenos ejidales se cultivan año con año, aunque algunos prefieren dejarlos descansar después de algunas cosechas. En otros casos, los terrenos simplemente han sido abandonados cuando los propietarios han envejecido y sus hijos ya no se encuentran en Santa Martha Hidalgo. Debido a la inserción de las personas jóvenes en el mercado laboral estadounidense los terrenos han sido paulatinamente dejados. La edad de los que actualmente siembran es superior a los 60 años, salvo casos excepcionales en los que son menores de 50 años. La actividad agrícola de manera frecuente es combinada con otras actividades económicas, de las cuales se obtienen los recursos necesarios para cultivar. Si la cosecha ha sido benéfica, una parte de la producción se destina a la venta. En cosechas pobres, contrariamente el maíz no alcanza ni para el autoconsumo, obligando a las familias a comprarlo para complementar la dieta diaria. Aunque la mayoría suele comentar que el campo no es negocio, no suelen medir su trabajo en términos de costo y ganancias exactas del cultivo. Así se podría decir que la “medida” del éxito del cultivo es que éste les alcance para su consumo, y si la cosecha ha sido excelsa, les alcanza para vender un poco. Además la cosecha esta relacionada con el espacio que dejan entre las semillas al sembrar. De este modo, en un metro pueden sembrar tres o cuatro mazorcas, lo que implica mayor gasto, pero también mayores cosechas.

Algunas familias cuentan con parcelas de riego, ejidales y de propiedad ubicadas en Santa Cruz Hidalgo. Esta comunidad anteriormente pertenecía a Santa Martha Hidalgo, pero se independizó hace cincuenta años aproximadamente; la mayoría de las personas se refiere a este lugar como la ranchería. Así, aproximadamente diez familias cuentan con terrenos de riego, de éstas la mitad renta sus terrenos. También en los cultivos que tienen en los terrenos cercanos a sus casas, aquellos que cuentan con pozos, cuando éstos tienen suficiente agua son empleados para un sistema de riego. Debido a que los cultivos en estas tierras no esta a merced de las lluvias, se puede cosechar de dos a cuatro veces como se indica en el cuadro 2. Así el rábano que es en 40 días, da la oportunidad de sembrar hasta en seis ocasiones. El tomate, cilantro, cebolla, chícharo y frijol se puede sembrar 3 veces.

Cuadro 2. Cosechas en los terrenos de riego.
Producto Días que transcurren a partir de la siembra a la cosecha
Rábano 40
Cebolla 90
Cilantro 90
Tomate 90
Chícharo 90

Fuente: conversaciones con campesinos.

2.2.1.1 El ciclo agrícola

Lo que se describe a continuación se refiere a las tierras de temporal. En Santa Martha Hidalgo, la mayoría de las familias siembran en aquellos terrenos que se encuentran en la parte trasera o aun costado de donde se localizan sus casas; otros han comprado a las afueras del pueblo, en aquellos terrenos denominados de propiedad, y únicamente alrededor de quince familias cuentan con tierras ejidales. Usualmente siembran maíz, frijol y calabaza juntos o dividen sus terrenos o parcelas en espacios específicos para sembrar aparte el maíz, la calabaza y el frijol.

Los registros agrarios de Puebla señalan que la dotación definitiva de terrenos ejidales en 1927, favoreció a 112 familias, quienes recibieron un total de 749.83 hectáreas de temporal, mas de 100.83 hectáreas de tierras de riego. Las primeras pertenecían a la Hacienda de Portezuelo, mientras que las segundas a la Finca de Buena Vista. Aunque para 2008 quienes conservaban sus tierras eran pocos ya que únicamente 15 familias conservaban 1o 2 hectáreas de tierras de temporal, mientras que 8 familias conservaban 1 o 2 hectáreas de riego. Los terrenos de temporal están a la disposición caprichosa de las condiciones climáticas que según me comentaron algunos agricultores; cambian año con año, en ocasiones afectando sus cosechas, principalmente por las llamadas heladas y granizadas.

A continuación describiré el ciclo agrícola de las tierras de temporal en tierras ejidales, de propiedad y en traspatio. Aunque la grafica que describe el ciclo se muestra en términos generales, cada agricultor tiene sus propios criterios para cada uno de los momentos del proceso. De este modo las técnicas y los métodos, así como el uso de yunta o tractor dependen de la pericia y la preferencia de cada campesino, además de la extensión de sus tierras, el recurso económico con el que cuente y el producto que siembre.

Durante los meses de enero y febrero inicia la preparación de la tierra; usualmente en esas fechas se rompe la tierra con ayuda del tractor casi en todos los casos, pues en otros se realiza con yunta. Así da inicio la actividad en el campo, haciendo cada vez mas manejable la tierra para la siembra que vendrá con la primer lluvia. La primera lluvia puede llegar durante los meses de abril o mayo, aunque durante los últimos años se ha registrado prácticamente a inicios de junio. Si ésta llega tarde para el mes de junio, aunque la cosecha “si se da”, es probable que no “se dé” con la misma cantidad y calidad, lo que usualmente se transforma en una pérdida económica. Los cálculos de algunos agricultores son de alrededor de $3,000 pesos de inversión por hectárea sembrada, lo cuál en el mejor de los casos puede redituar en ganancias de $10,000 pesos al año.

Lo anterior se traduce en que ninguno de las personas con quienes platiqué veían esta actividad como un negocio rentable, para la mayoría era una forma de emplearse en algo, además de aprovechar el cultivo de maíz, frijol y calabaza para el autoconsumo. Si la cosecha es buena les alcanza lo suficiente para comer todo el año, además de ganar una mínima cantidad similar a la que he señalado mas arriba.

Grafica 5. Ciclo agrícola en tierras de temporal, maíz, frijol y calabaza

Fuente: entrevistas con campesinos y observación de las actividades agrícolas durante 2007 y 2008

Una vez que la tierra se ha preparado y la primera lluvia ha tocado los terrenos previamente preparados, la tierra está lista para que la semilla se siembre. Así utilizando una pala se rasca la tierra y en un hoyo poco profundo se colocan éstas, se tapa el hoyo y se cuentan entre 30 y 50 cm. para hacer otro hoyo y así sucesivamente. Ya cuando salen las primeras matitas, con la yunta se “voltea” la tierra para permitir que éstas se enriquezcan de las propiedades del abono; además de que, se “desyerba”, es decir se arrancan todos los “alaches”, “quentoniles” y “verdolagas”. Otro tipo de yerbas son para el consumo de vacas, borregos y chivos que las familias suelen criar para el autoconsumo, la venta y el pago de deudas. Ya cuando la milpa ha alcanzado los 50 centímetros de altura nuevamente se hace la “cajoneada” o “segunda” removida de tierra y se desyerba, nuevamente se emplea la yunta para remover la tierra. Cuando se siembra únicamente maíz, pueden utilizar que inhibe el crecimiento de otros vegetales.

Durante todo el proceso de siembra el agricultor supervisa el crecimiento de las milpas continuamente. Desyerbando, volteando la tierra con pala y enderezando las hojas hasta el momento de la cosecha.

2.2.1.2 La agricultura en el pasado

A pesar de que los agricultores me comentaron que el cultivo del maíz siempre ha sido el más importante, hace aproximadamente cuatro décadas en las tierras de riego también cultivaban chile poblano, además de maguey. Sin embargo, algunos campesinos me comentaron que las condiciones de la tierra ya no les permitió continuar con dichos cultivos. Aunque la versión de los campesinos puede resultar cierta, otra explicación del cambio de cultivos puede deberse a la influencia de Chipilo, población cercana que durante casi un siglo ofreció trabajo en el campo a los pobladores de Santa Martha y a los programas de desarrollo que no favorecieron el campo. Así algunos me refirieron que antes el espacio que dejaban entre una milpa y otra era de un metro, mientras que ahora son tres por metro. Lo anterior ha ocasionado que la producción de maíz se haya duplicado, aunque al mismo tiempo las extensiones per cápita de tierra para el cultivo se han reducido, lo que implica que los campesinos no hayan visto un incremento considerablemente respecto a lo que anteriormente cosechaban. Aunado a lo anterior el uso de fertilizantes ha asegurado las cosechas, aunque para quienes cultivan el maíz no es de la misma calidad que antes. Otro de los cambios significativos ha sido la incorporación del tractor para la preparación de los terrenos de cultivo. Otro elemento por demás importante para los cultivos que la mayoría señala que se ha modificado, es la llegada de las lluvias. Así para la mayoría de las personas la mayoría de los años las lluvias llegan tarde y dicha tardanza suele llevar a malas cosechas.

Aunque desde hace mucho tiempo el precio del maíz no han sido favorable para el agricultor “al menos antes –señala un informante- nos alcanzaba para vender un poco a buen precio, pero ahora hasta sale mas barato comprar el maíz…si compro maíz con el dinero que invierto para sembrar a lo mejor hasta me conviene…aunque a veces sale uno mal y no conviene pero ni modo de no hacer nada, somos campesinos y es lo que sabemos hacer”.

2.2.1.3 El tiempo: cerros, ateteos y graniceros

Cuando los pobladores de Santa Martha Hidalgo se refieren al tiempo, usualmente hablan del vínculo entre las lluvias y el clima en general y las actividades agrícolas. Así el tiempo puede ser bueno o malo, según la cantidad y calidad de las lluvias que haya durante el año y el modo en el que estas afecten los cultivos. Lo referente al tiempo es un tema de diversas conversaciones entre las personas. Comúnmente se hacen buenos comentarios acerca de las lluvias pues traerán buenas cosechas. El tiempo entonces se vincula con los cerros y otros seres sobrenaturales, así como personas que tienen la capacidad de controlar el clima. La primera ocasión que escuché lo relacionado a los cerros, llamó profundamente mi atención el modo en el cual mis interlocutores referían la vida, peleas y conflictos entre los cerros pertenecientes a las distintas comunidades. Así el mal tiempo, es decir, las granizadas, los vientos fuertes que tiran las milpas y el exceso de lluvias, se vincula estrechamente con las peleas entre el cerro de Santa Martha con los de San Bernabé y el de Santa Clara principalmente. Una pareja de ancianos que se dedican al cultivo de maíz, frijol, calabaza y alfalfa me comentaron lo siguiente:

“ahí como los ve (los cerros) tienen también sus peleas…vienen y le echan bronca a este (el de Santa Martha)…cuando éste gana la lluvia se va para allá pero si gana el otro se nos viene el agua…no mas debería de ver las nubes que forman los cerros, luego se ve como les salen de atrás, luego se ve la nube…uno que sabe pues luego se da uno cuenta de que ya se están peleando” (Agustín, 70 años, agricultor)

Los motivos de pelea entre los cerros pueden ser diversos y no siempre claros; sin embargo, usualmente las explicaciones mencionan el enojo como motivo principal. Aunado a estas creencias la idea de graniceros o tiemperos. En Santa Martha se considera que estas personas poseen control sobre el clima, principalmente para atraer las lluvias o para repeler las granizadas que pueden controlar las condiciones climáticas para atraer o alejar el mal tiempo, se escucha no con facilidad de la voz de los agricultores. Los graniceros no trabajan solos, cuentan con el apoyo de los ateteos. Los ateteos son seres sobrenaturales, una especie de duendes que se aparecen a la vista de los humanos cerca de los “ameyales” (manantiales). La creencia es que los atetetos tienen la capacidad de informar a los graniceros sobre las lluvias y el tiempo, con quienes se pueden comunicar e incluso pedirles por lluvias o por la interrupción de estas.

En los diversos relatos que escuché acerca de los ateteos, las personas se referían a estos como una especie de duendes que durante las mañanas juegan en el único ameyal con el que cuenta la comunidad. Anteriormente había al menos seis manantiales; sin embargo, la construcción de una autopista que cruza el cerro provoco la extinción de éstos. Así las apariciones de estos seres sobrenaturales han disminuido considerablemente, lo que ha provocado que la mayoría de los niños que asisten a la escuela primaria y a quienes les pregunté acerca de estos seres me respondieron que no sabían de su existencia. De este modo, la mayoría de los relatos que recogí son de adultos quienes en más de una ocasión estuvieron en contacto con los ateteos, principalmente durante su infancia.

Doña Carmen quien fue una de las personas con quienes platiqué y que más contacto tuvo con los ateteos durante su infancia me describió dichos encuentros como señalo a continuación:

“pues eran unos enanitos vestidos con ropa de colores, se veían como si fueran uno niñitos…algunos eran limpios (blancos) de cara y otros más morenitos…todas la mañanas acompañaba a mi mamá que lavaba en el ameyal…llegábamos temprano cuando apenas empezaba a amanecer y ahí salían…de repente los escuchaba como que se empezaban a reír y me hablaban, me hacían sshhhh, ssshhh y yo les contestaba ¿que quieren?. Entonces se reían y me preguntaban ¿tú como te llamas? varias veces hasta que les decía mi nombre…mi mamá me decía que no platicara con ellos porque podía quedar mal…un niño del pueblo que decían que hablaba con ellos quedó mal, quedó tontito y ya no se pudo curar…ese niño estaba bien pero cuando empezó a hablar con ellos quedó muy mal…otro niño fue mas o menos así, pero a ese niño le hicieron un mal…ese niño iba con sus papás y se sentó en el ameyal a comer. Entonces, los ateteos le pidieron un taco y el no les quiso dar. Entonces, empezó a enfermarse y nada que lo podían curar. Estuvo a punto de morir. Entonces, lo llevaron con una señora que curaba y les dijo lo que había pasado con los ateteos, que le habían hecho mal porque no les quiso dar de sus tacos. Entonces, les pidió que les llevaran un plato con tacos y se los dejaran, ya fue que el niño se curó…por eso yo no hablaba mucho con ellos pero si les preguntaba su nombre…no me contestaban me volvían a preguntar mi nombre”.

Aunque me refirieron la existencia de un granicero o tiempero en la comunidad, la información me fue proporcionada con cierto velo y advertencia de no tratar directamente el tema con el anciano en cuestión. Las ocasiones en las que tuve oportunidad de conversar con él, me comentó que efectivamente poseía un “don”, para controlar las lluvias. En las conversaciones que sostuvimos, no me respondió directamente sobre sus actividades, limitándose e describirme de manera escueta un tipo de danzas y rezos dirigidos a Dios, para traer buenas lluvias y repeler el mal tiempo. De este modo, me comentó que su don lo adquirió cuando un rayo le cayó y no lo mató; entonces fue como una señal que le indicó el establecimiento de una buena relación con los rayos. A diferencia de un tiempero de otro poblado al cual los rayos casi lo matan, el tiempero de Santa Martha me refiere que él sí tiene el don, mientras que el otro únicamente aprendió como hacerlo:

“yo casi nací con el don. Lo siento en mi cuerpo…es algo que está en mí y no sé como pero está adentro…desde ese día que me cayó el rayo y quedé vivo ¿usted como explica eso? –me pregunta- no hay explicación, sólo que me dio lo que ahora sé…de todos modos tuve que aprender los rezos y lo demás…ese señor que le platicaba (un granicero del poblado vecino). Él me enseñó…pero un día me dijo que vio como venía la lluvia y entonces empezó a bailar y rezar ahí donde estaba…venía de la Malinche me dijo…vio cómo venía, era puro granizo…le cayó el rayo cerca y me dijo que salió corriendo de ahí pues casi lo mató…no lo quisieron (los rayos) porque él no era como yo” (conversación con el granicero, verano 2008)

El ritual que me describió el granicero consiste en subir al cerro hasta su parte mas elevada, o bien, alrededor del árbol más alto. Únicamente en estos sitios, los rezos y lo que yo interpreto como una danza pues me explicó que mediante brincos, un desplazamiento de sus brazos hacia arriba, abajo, adelante y atrás tienen efecto. A pesar de que sus actividades como granicero no se comentan abiertamente en el pueblo, ni reciben una retribución por éstas. Me comentó que tiene el respeto de las personas, aunque también me dijo que anteriormente las personas solían llevarle parte de su cosecha y hacerle regalos.

Hace aproximadamente diez años tuvo una pelea con una de sus vecinas quien le negó el paso por sus terrenos. Los terrenos de la casa de la señora, alcanzan un sitio en el cual anteriormente existía un puente que cruzaba una barranca, don Joaquín el granicero, cruzaba por dicho puente para llevar a sus vacas y chivos a pastar. Un día que don Joaquín intentó cruzar pero la dueña del terreno le negó el paso. Lo anterior le provocó un enfado mayor que, según las versiones de los pobladores, son el motivo principal por el cual los cultivos de la señora tuvieron malas cosechas durante muchos años. Lo anterior supone que la idea de la labor de un granicero es en correspondencia al trato que recibe por parte de los pobladores de la comunidad. Al mismo tiempo, las versiones de los pobladores señalan que además de controlar el clima, don Joaquín es un brujo que tiene bajo su dominio a trece mujeres que están aprendiendo a ser brujas. Aunque las versiones son heterogéneas respecto a sus conocimientos, pues mientras que para algunos ninguna persona puede ser capaz de controlar el clima, pues el único que tiene ese poder es Dios, para otros, don Joaquín es una persona con ese y otros poderes. Aunado a lo anterior, algunos pobladores se muestran al pendiente de las señales de la Malinche, que es un volcán que se encuentra en el estado de Tlaxcala y que efectivamente puede observarse a simple vista desde Santa Martha. Algunos jóvenes y adultos que no se dedican a la agricultura, me comentaron en más de una ocasión, que cuando la Malinche truena es una señal que en un 90% de las veces indica que va a llover. Durante mis estancias de investigación, tuve la oportunidad de escuchar un sonido parecido al de un trueno que las personas identificaban como el tronido de la Malinche. Usualmente el sonido es muy fuerte aunque en ocasiones se escucha a la distancia, efectivamente las ocasiones que me indicaron dicho sonido llovió con fuerza aproximadamente 30 minutos después.

2.2.2 La ganadería y cría de animales

La mayoría de las familias en la comunidad tienen aves de corral y ganado menor que crían por diversos motivos. Usualmente son los que preparan en la comida que ofrecen para celebrar la fiesta patronal, las responsabilidades de los cargos religiosos. En otros casos se emplean para préstamo o para pago de deudas pendientes. La cantidad de animales que se crían es variable, no únicamente entre las familias, sino año con año. Así una familia que durante el verano de 2007 criaba 30 chivos, durante el verano de 2008 contaba únicamente con 5. Ésta es una de las actividades productivas que más recursos les generan a las familias dentro de la comunidad. Debido a lo anterior no pocos se han convertido en compradores y vendedores experimentados. La migración hacia Estados Unidos ha tenido una notable importancia en esta actividad pues es común que con parte de las remesas recibidas las familias compren animales para criar y después vender

Esta practica normalmente inicia con la vida en pareja, un informante me comentó lo siguiente: “lo primero que hice cuando nos casamos fue comprar gallinas, guajolotes y hasta conejos…siempre me gustó y pues así viví siempre…ya estaba acostumbrado a eso y mi esposa también”. Aunque la mayoría cuenta con gallinas y guajolotes, un buen número de hogares crían cerdos, vacas, toros y chivos. Usualmente los hijos son quienes se encargan de realizar las actividades de limpieza y alimentación de los animales, aunque los padres también participan en ello.

2.2.2.1 Aves de corral

Los guajolotes y las totolas (femenino) son de un especial interés, debido a que el platillo más importante en los festejos es el tradicional mole de guajolote. Un guajolote adulto de buen tamaño suele ser comercializado en un precio que oscila entre 300 y 400 pesos. No obstante, la mayoría suele comprarlos al menos a la mitad del precio al que suelen revenderlos debido a la relativa facilidad con la que mueren. Para el caso de los pollos es parecido pues la mayoría de los pollos criados se mueren antes de ser adultos. A diferencia de antes las personas comentan que los guajolotes ya no se alimentan con hierbas silvestres, así le dan granos de maíz y salvado; además cuando son pequeños usualmente les cortan las alas, con el objetivo de que crezcan más grandes. En los relatos de los pobladores de mayor edad, me han comentado que anteriormente cuando evacuaban a ras de piso en las milpas, los guajolotes solían comerse las heces fecales de las personas “no si nomás salía uno de la milpa y los guajolotes corrían, ya hasta sabían y nomás estaban esperando para comer”.

2.2.2.2 Chivos y cerdos

La cría de chivos y marranos es algo que se realiza en menor proporción en Santa Martha, algunas familias tienen hasta 50 chivos. Durante mis estancias de investigación en 2007 y 2008 la mayor cantidad de cerdos que observé fue de 15; sin embargo, uno de los carniceros me comentó que él llegó a tener hasta 50 cerdos cuando vendía carne en el Distrito Federal. Las familias que cuentan con cantidades mayores se dedican a la venta de éstos en Santa Martha y en otros poblados, incluyendo la plaza de San Martín Texmelucan que es la más grande la región. Aunque es común que estas personas mencionen que con la venta apenas sacan lo de la inversión de la comida del animal.

Los cerdos son alimentados comúnmente con salvado y tortillas para garantizar su rápido crecimiento y engorda. A diferencia de los demás animales, los cerdos requieren de mayores cuidados respecto a la limpieza. Al igual que los chivos, los cerdos permanecen en un pequeño espacio de 2 x 2 metros en el que pueden habitar tres o cuatro cerdos hasta que son requeridos para su consumo. Un cerdo de buen tamaño (250 kilos) puede ser vendido en 3,000 pesos. En el caso de los chivos en su totalidad son comprados y vendidos para la preparación de barbacoa. Un chivo de buen tamaño listo para prepararse se vende en 800 pesos. Los chivos al igual que los cerdos pueden ser criados para consumo, venta y pago de deudas.

2.2.2.3 Vacas

El caso de las vacas es de interés primordial para algunas familias que dentro y fuera de la comunidad se dedican a la venta de leche y queso. En 2007 y 2008 cuatro familias se dedicaban a la elaboración y venta de queso, mientras que otras cinco familias se dedicaban a la venta de leche. La leche de vaca tiene un costo 50% menor que aquella que se ofrece en las tiendas, procedente de las grandes fábricas. Por lo anterior, la mayoría de los pobladores consumen la leche de vaca que estas y otras personas de las comunidades vecinas, distribuyen casa por casa en la población por las tardes. Para otros la cría de vacas responde a una estrategia económica para obtener ganancias en la compra venta de éstas. También en las celebraciones de la iglesia, así como en las del ciclo de la vida es frecuente que se preparen diversos platillos de carne de res. Es común observar al menos cada quince días personas que en camionetas recorren las calles del pueblo en busca de vacas. Usualmente los carniceros de otras comunidades asisten a Santa Martha a comprar los bovinos, mientras los carniceros de la comunidad se dirigen a otros poblados en busca de animales. Lo anterior, se debe a que tanto los que acuden a Santa Martha como quienes salen del pueblo para comprar en otros, tienes más posibles de comprar más barato que en la misma comununidad. Así, los tres carniceros de Santa Martha, Alberto, Marcos y Dionisio me indicaron en diversas ocasiones los precios bajos de otras comunidades comparados con ésta. Aun con lo anterior, en tres ocasiones presencié las negociaciones de compra de vacas de un carnicero de Atlixco que acudió al poblado durante el verano de 2008. Al igual que los carniceros locales, éste solía ofrecer un pago menor a la oferta inicial. Aunque las negociaciones duraban alrededor de una hora en las tres ocasiones le vendieron las vacas al precio que inicialmente él ofreció.

2.2.3 El trabajo asalariado

Indudablemente el poblado de Chipilo que es una comunidad de origen italiano, exactamente de Segusino Veneto al norte de Italia, ha sido desde hace más de un siglo la principal fuente de trabajo para los pobladores de Santa Martha Hidalgo. Desde finales del siglo XIX los “chipileños” han proporcionado trabajo en el campo y la cría de vacas a los pobladores de la región. Principalmente en actividades relacionadas a la cría de vacas y el cultivo de alfalfa. La mano de obra en Chipilo siempre ha sido mejor pagada de la región, incluso que en la ciudad de Puebla. Aunado a lo anterior varios informantes de mayor edad me comentaron como, los padres solían “rentar” o “alquilar” a sus hijos a los dueños de las parcelas y las vacas en Chipilo y otras comunidades. Lo anterior, les daba oportunidad a las familias a emplear a todos y aumentar la percepción económica considerablemente.

Los trabajos de los menores consistían en llevar cubetas llenas de agua a los jornaleros adultos, limpiar la basura, limpiar los animales, desyerbar los campos de cultivo, por mencionar algunos. Lo ganado por los menores era pagado a sus padres quienes les daban una parte de ésta y administraban como mejor les parecía. Actualmente los niños ya no son alquilados aunque continúan participando en actividades productivas dentro de su familia. Ante mi insistencia sobre el trabajo de los menores, algunos campesinos me comentaron lo mismo que don Mauro resume en sus comentarios:

“ahora dicen que explotamos a los niños, pero ¿cómo va a ser eso?...usted ya lo vio y aquí no los explotamos…les enseñamos a trabajar, si no por eso allá (en el D.F.) no saben trabajar nomás de vagos…ya ve ahora hasta aquí los chamacos que no trabajan ¿no andan ya tomando?...de borrachos y flojos…por eso es mejor enseñarles a trabajar y no que nomás estiran la mano pa´ pedir los centavos…así ni saben como se gana el dinero…ya trabajando es muy diferente”

Las palabras de don Mauro reflejan el modo en el cual la etapa de la niñez es conceptualizada por los pobladores de Santa Martha. En su concepción el trabajo es una parte fundamente de ser persona, del cual los niños no se encuentran exentos. Al igual que los adultos algunos jóvenes que trabajan “ayudando” a sus padres me comentaron con orgullo que a diferencia de otros “vagos” que se reúnen en las esquinas a “tomar y chiflarles a las muchachas”, los que laboran dedican su tiempo y energía a trabajar.

Aunque actualmente la demanda de trabajadores en Chipilo ha disminuido ostensiblemente, pues hace casi dos décadas quienes tenían vacas empezaron a venderlas, abandonando el negocio de la leche y sus derivados. Así, la mayoría intentó recuperar su posición en el mercado regional, en el negocio de las mueblerías; sin embargo, ante el fallido intento las carpinterías empezaron a cerrar con la misma velocidad con la que iniciaron. Actualmente, algunos de los propietarios de dichos establecimientos, se encuentran en Estados Unidos desempeñándose como empleados asalariados, al igual que los pobladores de Santa Martha Hidalgo.

Así como los varones encontraron un mercado laboral en Chipilo, las mujeres también lo hicieron al contratarse como empleadas domésticas. Por mucho tiempo, las mujeres casadas han trabajado realizando las actividades de limpieza en casas a cambio de una remuneración que en 2008 oscilaba en 80 pesos por día. Aunque al igual que en el caso de los varones, esta actividad va en detrimento, por lo que quienes continúan desempeñándose en estas actividades tienen que desplazarse a la ciudad de Puebla que se ubica a 40 minutos de Santa Martha. Así de manera paulatina los pobladores han comenzado a desplazarse a otras comunidades de la región incluyendo las ciudades de Atlixco y Cholula.

2.2.4 Los oficios y los negocios; legados de la migración

Por los comentarios arriba señalados acerca del desarrollo comercial que sostuvo y aún actualmente con dificultades continúa manteniendo la comunidad de Chipilo, la mayoría de los pobladores de Santa Martha no vieron en las ciudades de Puebla y México destinos de trabajo. Sin embargo, en la década de 1970 algunos jóvenes, de los cuales tuve conocimiento de tres, decidieron probar suerte trabajando como “diableros”[5] en el mercado de la “Merced” en la ciudad de México. Además de desempeñarse como diableros, esta experiencia acerco a estos jóvenes a la venta de carne de cecina, casa por casa y en algunos tianguis de la ciudad. De este modo, gradualmente fueron abandonando las actividades como diableros para incursionar como carniceros. A pesar de que inicialmente regresaban a Santa Martha por carne y la distribuían en el Distrito Federal, paulatinamente ellos mismos empezaron a matar cerdos y reses lo cual les permitió expandir su mercado incluyendo la venta de pierna, costilla, longaniza, chicharrón, tesajo, por mencionar algunos. Don Jacinto es un claro ejemplo de lo anterior.

Cuando tenía 18 años don Jacinto se fue a la ciudad de México por la invitación de uno de sus tíos que estaba de regreso en el poblado. “no pues, me convenció…venía bien vestido y me apantalló…dije, sí me voy. No estaba casado ni nada ¿Qué perdía?” –me comentó-. Actualmente Don Jacinto aparenta tener alrededor de 50 años, a diferencia de otros varones de su edad viste pantalones de vestir y camisas de manga larga, zapatos negros y se cubre con un mandil blanco. En todo momento está contando chistes y hace bromas a las personas incluyendo mí persona; da la impresión de ser abierto y dispuesto a conversar. Después de trabajar como diablero, regreso a Santa Martha donde se “robó” a su esposa. Debido a que no contaban con casa en la cual vivir, sin ahorros ni dinero para comprarse ropa, decidió empezar su negocio de venta de carne en el DF: “sí, cuando Mari (su hija) estaba chiquita nos íbamos a México a vender en los tianguis…caminábamos muchos…mi esposa y yo andábamos de arriba para abajo…vivíamos por Cárcel de Mujeres…ya cuando nos empezó a ir mejor nos venimos de regreso para el pueblo”.

Al igual que él, su esposa comentaba que en ocasiones ellos y su hija casi recién nacida se enfermaba y así la andaban trayendo, aunque nunca se enfermó de gravedad. Tuvieron tanto éxito en sus ventas que don Jacinto construyó una casa de dos pisos, aunque posteriormente tuvo que vender para costear los estudios universitarios de sus dos hijas, además de pagar deudas que adquirieron: “tenía muchas deudas y tuve que venderla…fue la única forma de salir de las drogas (deudas)se debía mucho y no tuve otra opción”.

Antonio, su hijo ayuda a don Jacinto a preparar la carne y el chicharrónfrito. Algo que llamó mi atención fue cuando comento: “si no lo estoy moviendo se chiquea[6] …si se pega y no se cocina bien…se hace chicloso y luego es difícil componerlo”. La relación de Antonio con lo que prepara es cercana, incluso los puercos tienen un pequeño moño rojo para evitar “mal de ojo”[7] . Del mismo modo, comenta que las emociones interfieren directamente con el sabor y el éxito en la preparación no únicamente del chicharrón frito sino de la carne en su totalidad. Don Jacinto no comparte este punto de vista y argumenta que si la carne sabe rico o no es por el puerco, no por ellos “el puerco estaba bueno o malo...no uno…no uno no tiene nada que ver”. Actualmente ya no se traslada a la ciudad a vender carne pues comenta que a partir que las personas se desplazan a Estados Unidos sus ventas han subido considerablemente; además señala que la vida en la ciudad es dura y pesada para él que no está acostumbrado a ella.

Además de la venta de carne, otros negocios que han florecido durante los últimos años estimuladas por las remesas, son las misceláneas y pequeñas tiendas de dulces. Un informante que recientemente abrió una miscelánea frente a la iglesia me comentó lo siguiente:

“pues la verdad mi idea era irme a Estados Unidos. Hace tres años platiqué con mi esposa y le dije que me quería ir…entonces ella me dijo ¿porque no abrimos una tienda?, yo al principio no quería. Bueno le decía que ella la abriera y yo de todos modos me iba, pero ella no me dejó...así le hicimos y empezó a jalar bien, había buenas ventas y entonces me quedé…no sé si mas adelante vaya (a EE.UU.) pero por lo pronto aquí estoy bien”

Así como ellos el número de familias que decidieron invertir en este mismo negocio, de tal modo, que en la actualidad alrededor de 12 misceláneas en el pueblo ofrecen sus productos. Cabe señalar que los principales consumidores son niños cuyos padres se encuentran laborando en Estados Unidos. Así de observé como diariamente los niños acuden a comprar diversos productos. En una de estos negocios me comentaron que como dueños ya tienen identificados a los niños que llegan a gastar hasta 50 pesos cada que van a la tienda.

Otros negocios que han crecido considerablemente los últimos años son las dos papelerías que en Santa Martha ofrecen artículos escolares. Particularmente una de éstas, que se ubica sobre la avenida Reforma que conecta con los poblados vecinos es la que registra las mayores ventas. A diferencia de la que se ubica a un costado de la presidencia auxiliar, la de la avenida Reforma abre durante las mañanas y las tardes, incluyendo los fines de semana. Así en una de las ocasiones que conversé con el propietario me comentó que los alumnos de Santa Martha, así como de los poblados vecinos surten sus listas de útiles escolares en su papelería: “pues si muchos de los alumnos de la primaria vienen aquí...hasta de San Bernabé y Santa Clara vienen acá”. Así esta es la principal fuente de ingresos de esta familia, por lo anterior, así por las nuevas demandas de sus consumidores han incorporado el servicio de computadoras e internet que durante las tardes se encuentra bastante solicitado por los jóvenes.

Probablemente 20 años atrás difícilmente hubiera representado una opción real de trabajo para alguno de los pobladores de Santa Martha, pues un informante que actualmente tiene 28 años, me comentó que cuando él asistió a la primaria, además de que únicamente llegaba hasta el cuarto grado, sus útiles escolares era un cuaderno y un lápiz que cuidaba con bastante esmero, ya que en los gastos de su familia no se contemplaban los de la escuela.

Otro de los negocios que empieza a crecer en los últimos años es el de las tortillerías. A diferencia de años anteriores un número importante de familias no “muele”[8] , por lo que compran sus tortillas diariamente en los establecimientos que se dedican a la elaboración y venta de este producto.

Los tres establecimientos que se dedican a la venta de tortillas son recientes y sus ventas aún con altas y bajas se mantienen estables y en ocasiones reportan ganancias muy superiores a las usuales. Doña Lucía, una de las personas que se dedican a esta actividad, durante las fiestas del poblado vecino, me comentó que tuvo pedidos por un total de 60 kilos cuando normalmente vende entre 15 y 20 kilos.

Durante los años que doña Lucía lleva desempeñándose en dicha actividad las ventas se han incrementado gradualmente año con año, por lo que, debido al éxito que ha tenido, un año atrás compró un molino, con el que además de complementar sus actividades y reducir costos en la elaboración de la tortilla. Por una cantidad de dinero, los vecinos que “muelen” sus propias tortillas acuden para solicitarle los servicios de su molino, lo que se traduce en un incremento en sus ganancias.

En una ocasión mientras que me encontraba en la tortillería de Margarita, alrededor de las 9 de la mañana llegó un grupo de 12 personas que habían presenciado una misa. Provenientes del poblado vecino, cada uno de ellos consumió en promedio 25 pesos, entre refrescos, quesadillas y gorditas. Cuando estas personas se retiraron ante mis cuestionamientos, Margarita me comentó que con esa venta había sacado lo del día, además, me indicó que durante los meses del verano sus ventas suelen incrementarse considerablemente.

Según me comentó, Margarita inició este negocio cuando su esposo que se fue a trabajar a Nueva York, dejó de enviarle remesas debido a que empezó otra relación sentimental con otra mujer. Así, Margarita se instaló con una mesa y un comal a un costado de la iglesia nueva, a pesar de las dificultades de desplazar además de lo ya mencionado el tanque de gas y demás aditamentos para la elaboración de sus productos, sus ventas desde un inicio superaron sus propias expectativas.

Un año después, una de sus tías le prestó un amplio local sobre la calle Mansión, a unos 50 metros de donde se ubicaba. En la actualidad más cómodamente ha encontrado en esta actividad el ingreso suficiente que le ha servido para cubrir gasto de alimentación, vestido, calzado y educación de sus cuatro hijos, uno de los cuales concluyó recientemente la preparatoria.

Lo anterior sugiere que en Santa Martha como en otras comunidades de migrantes no todos sus pobladores participan como migrantes, así como he señalado arriba, algunos han permanecido desempeñándose en actividades que son tan importantes en la comunidad como la migración misma.

Otro ejemplo es el de don Arturo el “sonidero” del pueblo. Desde su casa y con ayuda de su “sonido” conformado por una trompeta, un amplificador y un micrófono, anuncia las fechas y horarios de las reuniones del programa de apoyo gubernamental de “Oportunidades”, la cancelación de clases y otros eventos del jardín de niños, primaria y telesecundaria, anuncia campañas de salud y la venta de carne, aunque lo que más llama la atención al visitante son los anuncios de paquetería en los que menciona lo siguiente: “atención, atención se les comunica a los que quieran mandar paquetes a Conérico (Connecticut) pasar a la casa del señor Macario Juárez todo el día o mañana hasta las diez de la mañana”. Su actividad se conoce en el poblado como dedicar, lo que significa que el voceará aquello que se le indique.

El costo de sus servicios es de $10 por tres anuncios en un lapso de 10 minutos, aunque normalmente da un cuarto o quinto anuncio totalmente gratis. Segundos antes de cada anuncio se escucha música proveniente de una bocina que colocada a un poste de teléfono que es girado en 360 grados por él mismo. Cada que gira 90 grados da un anuncio, de este modo éste se escucha en todas direcciones: “tiene mucha potencia; yo lo arreglé para que se escuchara más y se oyera bien en todos lados”. El interés de don Arturo se remonta a su niñez cuando por primera vez escuchó alguien hablar por un sonido en el pueblo de Santa Clara a quien le pidió trabajo y con quien aprendió a utilizarlo y repararlo. Una vez que se casó decidió junto con su esposa quien es hija del señor con el que estuvo trabajando en Santa Clara, poner su propio sonido en Santa Martha. De este modo, incluso personas de otros pueblos como Chalchihuapan acuden con él por asesoría o incluso para que les adapte el sonido en sus casas. De este modo se ha convertido en un distribuidor y reparador de los sonidos de estos pueblos.

Me comentó que hace un año tuvo problemas con el presidente auxiliar, debido a que éste quería que le brindara el servicio de manera gratuita; incluso en una ocasión intentó persuadir a los pobladores de que Don Arturo les brindara sus servicios gratuitamente o a bajo costo a los pobladores. Sin embargo él les comentó si estaban dispuestos a obsequiarle el equipo una vez que se descompusiera y darle de comer a él y a su familia. Así ganó el debate y le permitieron cobrar su cuota, no obstante desconfía de que en cualquier momento el presidente nuevamente intente hacer algo en su contra.

El número de anuncios por los que es contratado es variable aunque normalmente durante la mañana realiza anuncios de la escuela y la venta en las carnicerías los fines de semana y por la noche de quienes se encuentran vendiendo antojitos. Aunado a su actividad de sonidero, vende nieves diariamente en el pueblo. Así como la experiencia en la ciudad de México de los pobladores de Santa Martha generó el oficio de carnicero, aquellos que han estado en Nueva York han aprendido las ocupaciones de pizzeros y carpinteros. El caso de don Severiano, es un ejemplo de alguien, que, además de desempeñarse en la siembra de maíz y fríjol atiende un negocio de comida en el que ofrece pizzas, hamburguesas, hotdogs y café capuchino. Durante el verano de 2007 me comentó que dos de sus hijos permanecen en Nueva York y que él mismo estuvo yendo y viniendo durante 20 años entre 1985-2005; así fué uno de los primeros de este poblado en migrar. Así como la mayoría de los que se fueron a Estados Unidos en esa década, Severiano tenía familiares y amigos de Atlixco, que habían ya habían migrado a Nueva York. Además, motivado porque sus cuatro hijos estaban estudiando la primaria y no le alcanzaba para cubrir sus gastos:

“es muy duro, ahí tratan mal a uno y no se diga si uno no sabe, nos tratan de lo peor. Cuando llegué empecé con un italiano que hacía pizzas y como no sabía nada empecé desde abajo; ganaba 150 dólares a la semana, era poco pero ni modo de decir que no…trabajaba todo el día de 11:00 de la mañana a 11:00 de la noche pero así era. Estuve un año y la pizzería se cerró. Como iban estudiantes me dijeron: “no se preocupe le vamos a ayudar a conseguir trabajo”. Así fue, en una semana me hablaron para decirme que me presentara y que ya me habían recomendado…cuando llegué me preguntaron que si sabía hacer pizzas yo no las había hecho antes pero ya sabía como, pero entonces le dije que si, me pidió que preparara una y sí la hice bien y ya me preguntó: ¿Cuánto quieres ganar? ¿Cuánto te pagaban? yo le dije que ganaba 250 dólares y me dijo que me iban a dar 280, pues ya estuvo mejor. Así estuve subiendo cuando me vine ganaba 680 dólares a la semana”. (Severiano verano 2007)

Durante mi estancia en el verano de 2008, la esposa de don Severiano me comentó que nuevamente había migrado a Estados Unidos, pues las ventas estaban muy bajas, no obstante, la pizzería continuaba funcionando. Así, la esposa de don Severiano preparaba pizzas, hamburguesas y hotdogs ante la ausencia de su esposo. Durante el verano de 2007, sostuve diversas conversaciones con Héctor, que para 2007 tenía 32 años. Para las fiestas patronales en el 2007 fue parte de la comisión que organizó los festejos. Me comentó que estuvo durante siete años en Connecticut, trabajando como carpintero. De este modo, me explicó que estudió hasta la secundaria ya que posteriormente su papá le exigió que trabajara pues ya no lo podía apoyar con sus estudios. Así empezó a laborar con un carpintero en la ciudad de Puebla; aprendió el oficio que posteriormente le permitió desempeñarse con el rango de “maestro” en una carpintería de Chipilo. Durante su relato Héctor mencionaba frecuentemente que su interés siempre fue mejorar, de este modo, aunque su padre le enseñó a cultivar la tierra, así como lo referente a la cría de vacas, esto no le permitió ganar el dinero suficiente para sostener a sus 5 hijos. En Chipilo su economía mejoró aunque desafortunadamente para él un par de años después la empresa cerró.

Posteriormente, puso su propia carpintería pero después de un año fracasó; estaba asociado con otra persona quien le dejó las herramientas, y maquinas como pago de una deuda que tenían, y migró a Nueva York. Fue entonces que su hijo enfermó gravemente, por lo que tuvo que ser hospitalizado en una clínica particular, ya que no contaba con seguro médico; debido a esto vendió sus maquinas y herramientas para pagar la deuda entonces, ya sin dinero ni trabajo, le pidió apoyo a sus cuñados que ya estaban en Nueva York y Connecticut. Sus cuñados como en otras ocasiones le sugirieron migrar proporcionándole el apoyo económico para hacerlo y en esta ocasión sí aceptó la propuesta.

Su trabajo en Estados Unidos le permitió saldar sus deudas, comprar un terreno y construir la casa en la que vive en Santa Martha. Aunque no se desempeñó como carpintero los primeros meses, sino en un restaurante como mesero, la paga, según comenta, no era mala. Sin embargo, no estaba haciendo lo que le gustaba, aunque tiempo después su cuñado le propuso mudarse con él a Connecticut y decidió irse con él. En aquel estado su trabajo se desarrollo en una carpintería, donde aprendió mucho más de lo que sabía. Al inicio le pagaban a seis dólares la hora, pero el últimos años recibía 21 dólares por hora y trabajaba 40 a la semana su sueldo era hasta de 840 dólares a la semana.

“un día estaba en el departamento y mi cuñado me habló por teléfono. Me dijo: “mi patrón está solicitando alguien para trabajar aquí”. No lo pensé mucho y les dije a mis hermanos que ya me iba…no me querían dejar ir pero en Connecticut había otros “compas” de aquí (Santa Martha) y ya empecé ahora así a lo mío…ahí aprendí mucho. Ahora sí lo que me pongan aquí lo hago bien y fácil…no allá, los gringos les gusta que se hagan bien las cosas… a mí siempre me trataron bien. Todavía cuando me vine el manager me dijo: “mira, cuando quieras aquí tienes trabajo”…ya hablaba inglés, no muy bien, verdad, pero ya me entendía con las personas. Entonces, mi patrón me mandaba y yo ya era el jefe…ahí el que habla inglés le va mejor…y pues mi idea es ponerme aquí trabajar en la carpintería…no, ya no quiero regresar (EE.UU.). Pero pues no sé, ojala. Pero a veces hay emergencias” (Héctor verano 2007)

Para el verano de 2008 que conversé con Héctor me comentó que había recibido diversos encargos de muebles de Santa Martha y de los poblados vecinos. Además había laborado como carpintero para los contratistas de los fraccionamientos que actualmente se construyen al sur de la ciudad de Puebla. Como él otras dos personas de Santa Martha a quienes tuve oportunidad de entrevistar me comentaron que se dedicaban a la carpintería y que era el oficio que habían aprendido como migrantes en Estados Unidos.

Durante el 2007 Rufino se desempeñaba como fiscal teniente de la iglesia y su actividad laboral era como “maestro” de albañil. Así, me comentó que, tiene mucho trabajo, principalmente en los pueblos vecinos, en Santa Martha únicamente había trabajado en cinco casas. En 2008 me comentó que a diferencia del año anterior su trabajo se había incrementado significativamente, incluyendo los estados de Veracruz y Oaxaca en donde ha colaborado en construcciones donde participan tres maestros pues son obras grandes.

Así como Severiano, Héctor también ha estado por temporadas extensas en Estados Unidos. Su experiencia como migrante fue muy dura. Durante los años de 1995 a 2005 estuvo en varios estados del vecino país del norte incluyendo los estados de California, Nueva York, Indiana, Nueva Jersey y Connecticut. Así se desempeñó durante 10 años, trabajando en la construcción. En Santa Martha aprendió el oficio de albañil, aunque tuvo que desarrollar otras habilidades para laborar en EE.UU. Migró a los 18 años pues a los 17 se casó y cuando su esposa se embarazó ya no les alcanzaba. Según sus propias palabras

“no me quedó otra opción que irme. No quería, la verdad, pues ¿como la iba a dejar sola? pero pues después dije no hay otra opción…allá estaban tres de mis hermanos. Les hablé y me dijeron que sí que allá me esperaban…ellos me prestaron el dinero para irme y estuve viviendo con ellos al principio…después el trabajo me fue llevando a otros lugares donde viví con otros mexicanos pero de todos los estados…pues ojalá, no, no me gustaría irme otra vez pero pues uno no sabe…ahorita aquí me va bien ojalá y siga así” (Rufino verano 2007)

En el caso de Rufino aunque técnicamente no aprendió su oficio en Estados Unidos, sí desarrollo otros conocimientos y habilidades, que aunque no utiliza en las construcciones en las que participa en México, sí le permiten trabajar durante sus estancias en Estados Unidos. Tal es el caso de Roberto quien en Estados Unidos se desempeña en la construcción y mantenimiento de chimeneas. Esta actividad nunca la ha desempeñado en México aunque sus conocimientos le han permitido insertarse en el mercado laboral estadounidense desde hace 18 años. Este oficio lo aprendió en Estados Unidos, aunque también se ha desempeñado en restaurantes de comida china y mexicana.

2.3 El proceso migratorio de Santa Martha Hidalgo, recepción de remesas y consumo.

En Santa Martha actualmente se pueden distinguir claramente tres generaciones de migrantes, en tres distintos momentos del proceso migratorio. Los primeros participaron en la segunda fase del programa “bracero” en la década de 1950, aunque no participaron significativamente, pues únicamente tres varones se emplearon en el vecino país del norte. Estos varones nacieron en la década de 1930. E ntre 1958 y 1964 estos varones acudían año con año a la pizca de frutas y verduras a los estados de California, Arizona y Texas. Los contratos eran de 45 días, aunque según las necesidades de los patrones podían extenderse por uno u dos meses más. Don Marco, uno de los migrantes, comento que en su experiencia en esos años “convenía ir al norte más que ahora pues todo era para uno…yo ganaba 80 dólares a la semana, pero ya estaba pagado mi hospedaje, comida y seguro”. A diferencia de los migrantes que actualmente viajan a Estados Unidos, don Marco y sus contemporáneos se registraron en la ciudad de México solicitando participar en el programa para laborar en Estados Unidos. De este modo, en tren se trasladaban a las ciudades fronterizas donde eran repartidos con los diversos empleadores, previa firma de contrato. Al finalizar el contrato invariablemente volvían a Santa Martha, para trabajar en sus propios terrenos.

Don Marco me platicó que con el dinero que ganó durante esos años le alcanzó para construir su casa, pues recientemente se había casado, además de cubrir los gastos de alimentación y calzado de sus hijos. Sin embargo seis años después de participar el programa llegó a su fin y con el las expectativas de continuar trabajando en Estados Unidos que representaba ganancias superiores a las percibidas en Santa Martha:

“no pues allá ganábamos tres o cuatro veces mas que aquí. No se comparaba. Eso sí trabajábamos todo el día. Nomás llegábamos a dormir y al otro día, lo mismo durante los tres meses…nos dedicábamos a llenar y llenar cajas, pero así ganábamos nuestros buenos dólares…ya después ya no nos contrataron…pregunté pero me dijeron que ya no y me quedé aquí…ya después vi en la tele que se cruzaban ilegalmente, pero yo ya no quise ir. Así me espere pero en 1995 me fui otra vez…llegué a Nueva York” (Marco 76 años, verano 2008).

El segundo momento se produjo a finales de 1980 en lo que podemos denominar como participación activa en los flujos migratorios, provocada por las redes de los santamarteños con los pobladores de Atlixco que ya presentaba una fuerte migración, principalmente hacia el estado de Nueva York como señala Marroni (2004). Los “migrantes de segunda generación” con estancias mas prolongadas, preferentemente varones casados que se internaron en mercados de trabajo en el sector de servicios. Este segundo momento indudablemente represento el inicio de un proceso que actualmente se puede ubicar como una “migración fortalecida” en el cual los flujos han crecido considerablemente. El tercer momento del proceso migratorio en esta comunidad se produjo a finales de la década de 1990 y caracteriza por la incorporación de mujeres y menores al flujo migrante. Estos migrantes nacieron en la década de 1960 y 1970.

Así mientras los que participaron en la década de 1950 como “migrantes de incursión”, con estancias breves que iban de uno a tres meses, se desempeñaron en actividades agrícolas y su destino eran los campos de cultivo de los estados del sur de Estados Unidos. Los “migrantes de segunda y tercer generación” son varones y mujeres que permanecen por estancias que van de algunos meses hasta mas de diez años. Quienes participan activamente en el flujo son jóvenes solteros o casados que migran en pareja, algunos con sus hijos, otros dejando a sus hijos en Santa Martha y otros con hijos nacidos en Estados Unidos. Éstos participan sin excepción en el sector de servicios especializándose en la comida, además de que han diversifican sus destinos extendiendo en cada vez más estados del norte de Estados Unidos. Los migrantes de tercer generación son personas que nacieron en las décadas de 1980.

Los datos de la encuesta escolar que apliqué durante el verano de 2008 revelan que mas del 70% de los alumnos tienen al menos un familiar en el vecino país del norte y el 35% manifestaron que uno o ambos padres se encuentran en Estados Unidos, como se observa en la grafica 6 de este porcentaje el 22% señala que ambos padres se encuentran en el vecino país del norte. Cabe señalar que el 35% de los alumnos encuestados manifestaron que al menos uno de sus hermanos se encuentra en el vecino país del norte.

Grafica 6. Frecuencia reportada del lugar de residencia de sus padres.

Fuente: Datos de la encuesta escolar aplicada en junio de 2008 a los alumnos de 5º y 6º de primaria y a los alumnos de los tres grados de la telesecundaria

Debido a lo anterior para el verano de 2008 el numero de jóvenes que debido a la migración permanecen al cuidado de únicamente uno de sus progenitores, en todos los casos de la madre, es mayor al 50% de los alumnos encuestados. Lo anterior corrobora mis observaciones en los grupos domésticos que frecuentemente me comentaron que la mayoría de los hijos mayores incluyendo a las mujeres se encontraban en Estados Unidos.

En consecuencia a lo anterior, en la misma encuesta la recepción de remesas fue reportada en un 52% de los alumnos encuestados. Algunos de ellos reportaron que reciben, además de dinero, ropa, zapatos y aparatos eléctricos una vez al mes. Las remesas en dinero y en especie, usualmente son enviadas por sus padres, aunque el 25% de ellos señalaron que reciben ropa, zapatos y juegos de sus hermanos migrantes al menos dos veces al año. Además el 18% señalo que también reciben de sus tíos los mismos productos aunque con menor regularidad.

Gráfica 7. Porcentaje de alumnos que reportaron recibir remesas en dinero y especie.

Fuente: Datos de la encuesta escolar aplicada en junio de 2008 a los alumnos de 5º y 6º de primaria y a los alumnos de los tres grados de la telesecundaria

Lo anterior puede explicar el repentino (últimos diez años) acceso de los habitantes de Santa Martha a servicios y electrodomésticos con los que antes no contaban como se observa en la gráfica de abajo.

Grafica 8. Número de alumnos que reportaron contar con servicios y electrodomésticos en sus casas.

Fuente: Datos de la encuesta escolar aplicada en junio de 2008 a los alumnos de 5º y 6º de primaria y a los alumnos de los tres grados de la telesecundaria

Como se observa en la gráfica 8 casi el 100% reportó tener televisión. En algunas visitas que he realizado a los domicilios me he percatado que algunos tienen 4 o 5 televisores a color, incluyendo espacios como la cocina, además de la sala y las recamaras. Algunos de estos productos han viajado de Estados Unidos directo a Santa Martha, así como los reproductores de DVD, que aún en menor cantidad son adquiridos con cada vez mayor frecuencia, principalmente a petición de los niños y jóvenes que se encuentran en el poblado. Cabe señalar que la mayoría no cuentan con reproductor VHS, el antecedente directo del DVD. Al mismo tiempo en algunos hogares he observado consolas de videojuegos como el Play Station, XBOX y el Nintendo, que en el mayor de los casos también han sido adquiridos con dinero procedente de Estados Unidos. Así las tiendas que cuentan con maquinitas (videojuegos) usualmente se encuentran saturadas por niños y jóvenes deseosos de jugar.

También en la gráfica 8 se puede observar que una tercera parte de los alumnos, cuentan con computadores personales en su casa y he sabido de otros casos en los que sus padres les han enviado de Estados Unidos computadoras portátiles. Aunque únicamente tres alumnos refirieron contar con Internet en casa, por las tardes, las dos papelerías de la comunidad que cuentan con este servicio, se encuentran abarrotadas por la demanda de usuarios que requieren de su uso. Durante diversas conversaciones que sostuve con el propietario de una de éstas, me comentó que la mayoría de los jóvenes utiliza el servicio para ver videos, escuchar música en línea y realizar tareas escolares, aunque de manera paulatina empiezan a utilizar el Chat, como medio de comunicación para establecer contacto con amigos que se encuentran en Estados Unidos.

Al mismo tiempo, las familias de la comunidad han adaptado la tecnología a sus hogares; de este modo como se observa en la gráfica 8, casi el 100% de los alumnos reportó contar con refrigerador en casa, cerca de 90% estufa y casi la mitad horno de microondas. Durante mi estancia en esta población he observado que el refrigerador es parte indispensable de las cocinas. Frutas, verduras, leche, carne y diversos platillos son colocados diariamente en el refrigerador para su conservación. Una mujer de mayor edad me comentó que su refrigerador tiene cinco años. Ante mi insistencia, de por qué algo que parece tan indispensable ahora antes no lo era, me respondió que antes casi no comía nada de lo que ahora guarda en él. Efectivamente los pobladores a quienes les cuestioné sobre lo anterior, me señalaron que únicamente algunos fines de semana y no siempre todos, solían comprar un poco de carne que solo les alcanzaba para ese día. Durante mis estancias de investigación, he observado la gran cantidad de comida, en ocasiones dos o tres botes de tres o cinco litros, que las personas se llevan a sus casas de las fiestas a las que son invitados, entre los que destacan mole, arroz, carne de cerdo y tortillas. Esta práctica se remonta a tiempos inmemoriales, mucho antes de que tuvieran refrigeradores; no obstante, junto con ésta, existe otra costumbre que tiene que ver con el “reparto” de la comida recibida entre los familiares. De este modo, al repartirse, las personas se “deshacen” de la mayor cantidad de la comida recibida. Además de quedar bien con sus familiares, ésta no se les echaba a perder cuando no tenían refrigeradores. En la actualidad parte de la comida es refrigerada para comer en días posteriores.

En diversas pláticas con los habitantes de esta comunidad que mencionaron tener familiares en Estados Unidos, me comentaron que uno de los medios de comunicación que utilizan con mayor frecuencia para establecer contacto con los que se encuentran en Nueva York, es el teléfono. Lo que me extraño fue que únicamente existen dos cabinas telefónicas en todo el poblado. Sin embargo ante mi sorpresa como se observa en la gráfica de abajo, la mayor parte de los hogares cuentan con línea telefónica, además de las personas que cuentan con teléfonos celulares, como lo reflejan los datos obtenidos en la encuesta a los alumnos. Sólo el 13% mencionaron no contar con línea telefónica, aunque si mencionaron tener teléfono celular, aunque el 50% de éstos no tienen familiares en Estados Unidos.

Grafica 9. Porcentaje de alumnos que cuentan con línea telefónica en casa y teléfonos celulares.

Fuente: Datos de la encuesta escolar aplicada a los alumnos de 5º y 6º de primaria y a los alumnos de los tres grados de la telesecundaria

Las llamadas con los familiares que se encuentran del otro lado son bastante frecuentes y he notado que las llamadas se reciben en cualquier momento. Esta práctica suele estar acompañada del conocimiento del horario de Nueva York, para saber si su familiar se encuentra en casa o esta en el trabajo. No son pocos quienes como parte de sus pláticas incluyen algún aspecto del clima o de la situación laboral, matrimonial y otros aspectos personales de los paisanos en Nueva York, Connecticut o Nueva Jersey.

Lo descrito arriba refleja una serie de cambios y continuidades en el flujo migratorio de Santa Marta. En primer lugar, destaca que en los últimos años la intensidad en la que participan las mujeres es mayor en comparación con el momento en el que el proceso migratorio inicia en Santa Martha. En segundo lugar, la edad de los participantes se ha reducido por lo que en los últimos años, el promedio de participación es menor a los 20 años. Además, la experiencia laboral de los participantes ha cambiado radicalmente: mientras que los que incursionaron entre 1958 y 1964 contaban con amplia experiencia en actividades del campo a las cuales se insertaban, los de la segunda y tercer generación aunque no desconocían las actividades del campo, se insertaron en un mercado laboral urbano de servicios.

La vivencia cotidiana de los paisanos en Estados Unidos se reduce en buena medida al trabajo. De acuerdo a los testimonios recogidos ellos suelen salir a los clubes, fiestas y celebraciones de otros paisanos. Aunque no acostumbran estas actividades con tanta asiduidad como en Santa Martha han reproducido algunas prácticas de la comunidad en Estados Unidos como son la celebración de bautizos o cumpleaños de los niños, la mayoría de ellos nacidos en Estados Unidos, así como, las fiestas de XV años.

Los bautizos y las misas son celebrados en español por párrocos latinos o de origen latino. A estas celebraciones asisten fundamentalmente los padres y padrinos, algunos jóvenes, mayoritariamente varones, parejas y niños. A diferencia de las celebradas en Santa Martha las que se celebran en Estados Unidos se realizan en salones rentados, aunque son amenizadas por los grupos musicales de Santa Martha. Los asistentes a ellas van elegantemente vestidos, bailan a la usanza de los bailes de grupos norteños, sin dejar de lado las cumbias, salsas y otros ritmos caribeños. Para el deleite de algunos jóvenes se tocan en el sonido algunas piezas de “hip hop”. Estos eventos son videograbados y los vistos por los parientes y amigos en el pueblo. Lo anterior se ha convertido en un medio de comunicación empleado con bastante frecuencia en ambas direcciones.

Así como en Santa Martha las fiestas allá son financiadas por el anfitrión con la ayuda de parientes, compadres y amigos. También recibe ayuda de familiares para la preparación de la comida, no así para el arreglo del salón que corre a cargo del arrendador. En diversos videos que tuve oportunidad de observar, las celebraciones a reserva del escenario y la ropa de los invitados era exactamente igual que en Santa Martha. Debo aclara que en las videograbaciones no observe el tlaxcalteco que en las celebraciones en Santa Martha es parte fundamental de los festejos. El tlaxcalteco es un baile en honor a los padrinos, a son del “baile de las flores” los padrinos bailan con cerdos, guajolotes, ollas con mole y chiquihuites durante 30 minutos aproximadamente.

Según los testimonios recogidos, el costo de estas celebraciones es tan alto como el de las que se realizan en el pueblo. Aunque el número de invitados es mínimo en comparación con los que asisten a las celebraciones en Santa Martha, así el costo en dólares equilibra el gasto. Así, es común que quienes e encuentran en Estados Unidos, cooperen económicamente con las celebraciones de Santa Martha, no así en dirección contraria.

Por lo anterior, podemos plantear que si bien la satisfacción de necesidades económicas es prioritaria para los pobladores de estas comunidades, el gasto en las celebraciones fastuosas en ambos países refleja la importancia que la reproducción del grupo, en términos sociales y culturales cobra en relación con el fenómeno migratorio internacional.

2.4 Conclusiones

En primer lugar es necesario señalar que pesar de las dificultades y la diversificación de actividades la agricultura, así como la cría de animales de corral siguen presentándose y en algunos casos fortaleciéndose en Santa Martha Hidalgo, tanto en términos culturales como económicos, estas actividades representan lo que los pobladores refieren como parte de su identidad cuando afirman que son “campesinos”. Así, en el contexto migratorio, este proceso ha permitido que los escasos productos de la agricultura, satisfagan por un tiempo las necesidades de quienes se han quedado en casa. Es importante señalar aquí que el ciclo agrícola, ligado a la producción de maíz, sigue siendo el eje articulador de una cultura que es vivida no sólo por los que se quedan en casa, sino también por quienes están en el vecino país del norte. Así, la continuación del trabajo agrícola continúa mostrando ser importante en la comunidad, pues se ha mantenido aún con el proceso migratorio y los nuevos oficios y ocupaciones de los santamarteños. Cabe señalar que el impacto de la migración en la vida económica ha traído como consecuencia el incremento tanto en las ventas como en el número de misceláneas, así como la venta de pizzas y hamburguesas, destacando la población infantil como un sector de la población que consume en una gran proporción de estos productos. De igual forma se ha ilustrado el impacto de las remesas en un consumo reciente de los pobladores hacia aparatos electrodomésticos, a los cuales antes de la migración no tenían acceso, o bien, no los adquirían.

En términos históricos, y a pesar de las condiciones geográficas del territorio en el que se asienta Santa Martha Hidalgo, sus habitantes han tenido que recurrir desde hace muchos años al trabajo asalariado fuera de la comunidad para satisfacer sus necesidades. En este sentido, la migración ha sido adoptada como parte de la vida de la comunidad en la que las generaciones más jóvenes se han adaptado más fácilmente. Así la migración que ha asumido las características de internacional en los últimos veinte años.

Como lo hemos podido observar, en las últimas décadas los pobladores de esta comunidad se han establecido en ciudades del norte de Estados Unidos. La migración interna ha sido poco significativa debida a la cercanía con la población de Chipilo que durante el siglo pasado lo que va de este ha brindado la oportunidad de trabajo asalariado sin la necesidad de desplazarse a lugares lejanos. Sin embargo, durante las últimas décadas las crisis de Chipilo obligó a los pobladores de Santa Martha e incluso a los de Chipilo a recurrir al mercado laboral extranjero.

CAPITULO III.

EL GRUPO DOMESTICO EN SANTA MARTHA HIDALGO.

En el presente capitulo me propongo mostrar y examinar las características del grupo domestico en relación al proceso migratorio de Santa Martha Hidalgo. En el primer apartado presentó una breve discusión sobre la conceptualización del grupo doméstico y sus especificidades en un contexto de migración internacional. En el segundo apartado describo la conformación de los grupos domésticos en Santa Martha, la conformación de las parejas tanto en Santa Martha como en el vecino país del norte y el surgimiento de algunos conflictos conyugales en aquellas parejas en las que los varones se encuentran en Estados Unidos mientras que su esposa permanece en el poblado. En el tercer apartado señalo el impacto de la migración y las estrategias familiares ante la migración mediante la presentación de tres casos. Finalmente, presento algunas conclusiones sobre los cambios y continuidades de la organización de los grupos domésticos en Santa Martha a partir de la migración internacional.

3.1 Familia, hogar o grupo doméstico.

En acuerdo con Sylvia Yanagisako (1979), podemos decir, en líneas generales, que la separación analítica entre los conceptos de familia y hogar reposa en considerarlos como lógica y empíricamente diferentes. La distinción lógica, para Yanagisako (1979: 21) es aparente porque el referente de la familia es el parentesco, mientras que el del hogar es la residencia común. Así, dentro de la familia, cuya pertenencia es definida de jure, el grupo de parentesco corporado es definido como un conjunto de consanguíneos que algunas veces no comparten una residencia común, por lo que su naturaleza corporada deriva de derechos de jure sobre la propiedad, usualmente la tierra, cuya posesión es común.

Martine Segalen (1992: 37) se refiere a la familia como “el conjunto de personas que comparten un mismo espacio de existencia, en donde la noción de cohabitación, de residencia es esencial”. Para Tuirán (2001: 27) la familia es el “grupo de individuos vinculados entre sí por lazos consanguíneos, consensuales o jurídicos, que constituyen complejas redes de parentesco actualizadas de manera episódica a través del intercambio, la cooperación y la solidaridad.” Así para Tuirán (2001: 26) quienes forman parte del hogar son aquellos que comparten “un mismo techo y un mismo fuego”. Es decir, el referente primario del término hogar es una proximidad espacial, generalmente el término alude a un grupo de individuos que comparten no sólo un espacio para vivir, sino también algunas actividades, las que están comúnmente relacionadas con la producción de comida y el consumo o con la reproducción sexual y la crianza de los niños, todo lo cual ha sido definido como “actividades domésticas” (Yanagisako, 1979: 35).

Para David Robichaux (2002: 266) el grupo doméstico se conforma por quienes “viven bajo el mismo techo” pero no necesariamente “comen de la misma olla”. Por su parte James Taggart (1991: 78) plantea como grupo doméstico a los que cooperan y comparten el consumo de esta producción, sin necesariamente tener una misma unidad residencial. En esta investigación retomo los conceptos de estos autores, ya que la migración ha generado la separación y efectivamente que la unidad residencial no sea la misma para todos los miembros de los grupos domésticos en Santa Martha. No obstante, a pesar de la distancia los miembros que se encuentran en Estados Unidos continúan cooperando mediante el envío de remesas. Así, quienes cooperan desde el aquel país, antes de migrar compartían el mismo techo aunque en ocasiones la cooperación no se vinculaba con la preparación de alimentos. Por otro, el parentesco es fundamental en la conformación de los grupos domésticos de quines cooperan

Así la definición de grupo doméstico que fue acuñada por Meyer Fortes (1971: 8-9) es esencialmente como una unidad organizada para proveer los recursos materiales y culturales necesarios para mantener y criar a sus miembros. Este mismo autor señala que es el dominio doméstico el sistema de relaciones sociales a través del cual el núcleo reproductivo se integra con la estructura total de la sociedad. Junto con este concepto, Fortes propone la idea de “ciclo de desarrollo de los grupos domésticos” que refiere al proceso dinámico por el que atraviesan dichos grupos. Lo anterior me es de utilidad ya que como lo presento en el segundo apartado la migración ha provocado que las familias conformen como parte de su ciclo de desarrollo las estancias prolongadas e incluso definitivas de sus miembros en el vecino país del norte.

Respecto al concepto de ciclo de desarrollo de los grupos domésticos, Robichaux anota lo siguiente:

“dicho concepto permite observar el fenómeno familiar como un proceso dinámico...como consecuencia, los antropólogos tuvieron una poderosa herramienta conceptual que les permitió ver como etapa de un mismo proceso familias extensas y nucleares”. (1996: 195)

Para Chayanov (1974) la unidad doméstica o grupo doméstico juega un papel central en su teoría; su influencia en los campesinistas mexicanos originó que éstos centraran su atención en el fenómeno familiar como grupo de producción y de este modo, el fenómeno familiar se redujo a lo económico. Así, se explica la familia extensa como una estructura que existe a partir de su función principal: la de una unidad de producción y consumo. Esta última idea ha sido discutida por algunos autores, quienes han mostrado que “a pesar de [que el grupo doméstico] pierda sus funciones como grupo de producción y de consumo por la introducción masiva del trabajo asalariado, puede persistir la misma configuración familiar, es decir el mismo ciclo de desarrollo.” (Robichaux, 1996: 196). En este mismo sentido se expresa Yanagisako (1979: 182) quien anota que investigaciones llevadas a cabo en áreas rurales confirman que la migración y el incremento de la integración de algunos de los miembros del grupo doméstico a la economía de mercado no necesariamente trae como consecuencia la declinación de la unidad familiar, sino que incluso puede incrementar la solidaridad familiar y reforzar los lazos de parentesco en la comunidad rural; por lo que, la migración que genera trabajo asalariado puede contribuir al mantenimiento de los hogares de familias extensas, hecho que he observado ampliamente en Santa Martha Hidalgo.

Tamara Hareven (1978: 2-4) apunta que el concepto de hogar como ciclo de vida, permitió también analizar a estos grupos como entidades cambiantes a través del curso de vida de sus miembros. Esta perspectiva histórica ubica los cursos individuales en diferentes momentos y una variedad de roles que los individuos cumplen a lo largo de su vida. La entrada y salida de dichos roles y los cambios dentro de la unidad familiar que las acompañan, dice Hareven (1978: 12), son tanto problemas de los diagramas biológicos de tiempo, como de las condiciones sociales y económicas cambiantes. Por lo que las decisiones familiares e individuales afectan el tiempo de transiciones tales como dejar la casa, entrar al mercado laboral, migrar, el casamiento, el establecimiento de un hogar independiente, la crianza de los niños, la viudez, las que a su vez son afectadas por las condiciones históricas de cambio. En este último sentido, sostiene que “el estudio de la familia es inseparable del estudio de la estructura y el cambio social” (Hareven, 1978: 15).

Para dar cuenta de esta situación se han utilizado los conceptos de “ciclo familiar” y de “curso de vida”, de esta autora. Hareven (1978: 2) anota que mientras a partir del concepto de ciclo familiar se miden los cambios en la familia como si ésta se moviera de una fase a otra como una unidad, el acercamiento del concepto de curso de vida examina transiciones: sigue los movimientos de vida a través de diferentes configuraciones familiares y analiza las determinantes del tiempo sobre tales movimientos. Esta última perspectiva teórica, dice Tuirán (2001: 28), contribuyó a rechazar la tesis de la progresiva nuclearización de la familia, idea predominante en las décadas de 1950 y 1960 según la cual, el tránsito de los sistemas familiares de estructura compleja hacia el predominio de la familia de núcleo simple era un fenómeno inevitable, asociado al proceso y modernización de las sociedades. Así en Santa Martha el proceso migratorio ha fortalecido las familias extensas cuando los abuelos y los tíos se quedan a cargo de nietos y sobrinos mientras los padres migran hacia Estados Unidos.

Es importante señalar que como señala Nutini (1968) el estudio de la familia y el parentesco en Mesoamérica, no provocó el interés suficiente para los antropólogos. Lo anterior es quizás la causa de que los estudios de migración presenten escasas investigaciones al respecto. Nutini señala que la principal causa que debilitó los estudios hacia este fenómeno, fue la idea errónea de la existencia de un sistema familiar bilateral, como herencia española por motivo de la colonia. De este modo, para Foster (en Robichaux, 2008: 490) la cultura mexicana son el resultado de una variante de la cultura mediterránea e hispanoamericana, lo cual apoya los planteamientos sobre el origen español de las familias de México actualmente. Su énfasis es en la mayor frecuencia de las familias nucleares, aunque manifiesta la costumbre entre los tzintzunteños de la residencia virilocal inicial, que se prolonga por años, así como la herencia de la casa paterna al ultimogénito. Sin embargo, el interés hacia abordar el tema de la familiar ha crecido (Robichaux, 2005: 491).

Robichaux ( 2002, 2003, 2005 y 2007) retomando el planteamiento de área cultural mesoamericana, definió las características de lo que definió como sistema familiar mesoamericano. El antropólogo Paul Kirchhoff fue el primer investigador que acuñó el término de área cultural mesoamericana. Bajo esta denominación, reconoció a una extensa área geográfica limitada de la parte central de México y que se entiende hasta Costa Rica . Según Kirchhoff, los grupos humanos establecidos en esta área compartieron características culturales antes de la llegada de los españoles. Cabe señalar que para Kirchhoff, debido a su énfasis profundamente materialista, con la llegada de los españoles se había destruido el 90% de la cultura mesoamericana.

Robichaux designó al patrón de las familias observado por él como “el ciclo de desarrollo doméstico mesoamericano”, el “sistema de formación familiar mesoamericano o “sistema familiar mesoamericano”. Al conjunto de grupos domésticos vinculados por el lazo patrilineal y ubicados en un mismo rumbo o que tienen un mismo patio lo denominó como: “patrilinea limitada localizada”. Su planteamiento retoma la idea de un sistema de valores que le permite establecer una categoría dinámica a partir de la observación del proceso de reproducción social que implica una estructura estructurante o habitus en los términos de Pierre Bourdieu (1972).

Desde esta perspectiva estructura se asocia con lo que otros autores denominaron “morfología” (Wilk y Netting, en Robichaux, 2007:123). Al mismo tiempo refiere a la “forma estructural” de Radcliffe-Brown (1970), que se repite en el ciclo de desarrollo de los grupos domésticos. Robichaux (2002:26) retoma el planteamiento de Bonfil (1994) de “México profundo”, para analizar la sociedad mesoamericana, como menciona: “tiene una utilidad sociológica de permitir señalar diacriticamente comportamientos específicos que son el reflejo del sistema de valores o cultura”. El sistema familiar mesoamericano propuesto por Robichaux (2003, 2005 y 2007) presenta las siguientes características: a) la virilocalidad inicial temporal de los hijos varones y la salida de las hijas para vivir en casa de sus suegros; b) el establecimiento después de cierto tiempo de las nuevas unidades de residencia de los hijos varones en los alrededores de la casa paterna, frecuentemente en el mismo patio; c) la permanencia del ultimogénito (xocoyote) en la casa paterna la cual hereda en compensación por cuidar a sus padres en la vejez. Lo anterior, es algo que he observado en Santa Martha, pues comúnmente los hijos aunque se encuentren en Estados Unidos envían dinero a sus padres o hermanos para construir su casa dentro o cerca del terreno paterno. Al mismo tiempo lo hijos menores tienden a permanecer mas en la comunidad y son instigados a no migrar y recibir dinero de sus hermanos mayores, a cambio de que se queden al cuidado de sus padres.

Además de lo anterior, el sistema familiar mesoamericano se basa en un sistema de herencia de la tierra, buscando dar partes equitativas a todos los varones, aunque la evidencia etnográfica señala que las mujeres también heredan cuando no tienen hermanos como lo demuestran los estudios de este mismo autor en Tlaxcala (Robichaux, 2002). Así en Santa Martha cuando los varones han migrado las hijas suelen tomar el lugar del xocoyote ausente, como me señaló una de mis informantes: “mi xocoyote se fue a Estados Unidos por eso mi hija está conmigo” (Elvira 64 años verano 2008).

De este modo, como señala Robichaux (2002: 28) en Santa Martha cuando los hijos se casan o viven en pareja van saliendo con diferentes destinos de la casa paterna. Los varones comúnmente se dirigen a viviendas cercanas, mientras que las mujeres se van a las casas de sus maridos, hasta que únicamente los padres quedan en compañía del ultimogénito. Junto a su esposa el menor se responsabiliza de cuidar a sus padres en sus últimos años, a cambio hereda la casa (Robichaux, 2008: 490). Al avanzar el ciclo de desarrollo las tierras se dividen en porciones equivalentes entre todos los varones, aunque de modo usual los estudios también revelan el reparto las mujeres, aunque su parte es proporcionalmente menor.También se dan casos de residencia uxirilocal por causas que mas que excepciones, siguen causes muy claros conocidos por los actores sociales para resolver problemas específicos, como la falta de hijos varones en una generación, los embarazos fuera de matrimonio y los aspectos que dificultan las relaciones personales (Robichaux, 2005: 306). Estos arreglos excepcionales de residencia, además de momentos como la cooperación para la celebración de los ritos mortuorios de los padres o de apoyo mutuo con trabajo o recursos de diversa índoles para celebraciones o festividades del ciclo de la vida en grupo de hermanos se manifiesta como un importante grupo de solidaridad. En Santa Martha Hidalgo uno de los motivos de los varones al migrar es justamente evitar vivir en casa de sus suegros cuando ellos no cuentan con casa propia. También observé que tres varones que no eran de la comunidad al casarse con las mujeres de la comunidad vivían en casa de ellas “como nueros” como me señaló una de mis informantes cuya hija con su marido vivían en su casa.

Aunado a lo anterior, Robichaux (2005: 310) menciona la presencia de hogares de familia extensa entre los estratos más bajos de la sociedad no ha sido lo suficientemente tratado, ya que las explicaciones giran en torno a la economía y escasez de la vivienda. De este modo los planteamientos de González de la Rocha (1994) versan sobre la pobreza como causante de la familia extensa. Sin embargo, los trabajos de Catherine Good (2004: 9) sobre los Nahuas del Alto Balsas, productores y comerciantes de artesanías, que aún con los altos ingresos derivados de sus actividades comerciales los grupos residenciales normalmente se encuentran constituidos por familias extendidas, demuestran que existen otros factores culturales relacionados con dicha tendencia de residencia en los grupos domésticos. En Santa Martha, aún con los recursos económicos con que ahora cuentan las familias como consecuencia de la migración de algunos de sus miembros, lejos de disminuir el número de familias extensas, éstas se han fortalecido y, todo indica, como pretendo demostrar en este capitulo que esta organización continuará presentándose, debido a las responsabilidades no únicamente de cooperación económica, sino también respecto al cuidado de los hijos por parte de los familiares que permanecen en el poblado y cuyos padres han migrado. Lo anterior está estrechamente vinculado con el planteamiento de las comunidades transnacionales en los que se señala que existen canales a través de los cuales circulan bienes y yo agregaría cooperaciones y responsabilidades. Es aquí en donde el planteamiento de Good (2005: 278) sobre los vínculos sociales que se establecen al interior del grupo doméstico, ya que estos dependen de la circulación del trabajo y de la reciprocidad. Lo anterior me parece exacto para describir lo que las familias de Santa Martha han impulsado los últimos años en los que la migración internacional se ha intensificado. Es por esto que quines se encuentran en Estados Unidos continúan aportando y cooperando con quienes se encuentran en el poblado.

3.1.1 Grupo doméstico y sus especificidades en un contexto de migración internacional

Al inicio de esta investigación con las premisas de la antropología sobre el grupo doméstico del México central en zonas rurales agrícolas, comencé mi trabajo de campo en Santa Martha, con la idea de que existen grupos domésticos que cooperan en la reproducción, comparten una vivienda, el presupuesto y la comida. Así, mis primeras observaciones parecían encajar perfectamente con las de otros autores. En efecto, confirmé que la mayoría de los hogares cooperan en la producción, trabajaban juntos en las tareas de casa, en las actividades agrícolas, en la cría de animales de corral, comparten la vivienda y un presupuesto.

De esta manera, la organización de las familias parecía llevar un curso “normal”, es decir, sín que la migración tuviera un impacto, al menos a la observación del investigador. Sin embargo, al tiempo que mis observaciones se agudizaban y profundizaban en la comprensión de las familias, éstas parecían ya no encuadrar en los esquemas teóricos, al menos no en su totalidad. Los datos de la encuesta escolar que apliqué en el mes de junio de 2008 indican que en una cantidad considerable de familias uno o ambos padres no se encontraban en Santa Martha[9] . La mayoría de los varones entre 20 y 45 años, independientemente de su estado civil, tampoco se encontraban en el poblado; algunas las mujeres casadas con migrantes ya se habían integrado al mercado laboral de la ciudad de Puebla y Chipilo como trabajadoras domésticas, en Atlixco como obreras en las maquiladoras y poblados vecinos como jornaleras en la siembra y cosecha en tierras de otras familias, al igual que sus hijos. Así, lejos de permanecer a la espera de sus esposos, se habían convertido, al menos por algunos periodos de tiempo, en proveedoras del gasto familiar, aún cuando la comunicación con sus esposos o hijos migrantes era constante.

Además de lo anterior, en diversas ocasiones escuché concertaciones acerca de uniones entre parejas de Santa Martha Hidalgo pero que sucedían en Estados Unidos. Lo mismo respecto a festejos del ciclo familiar que se celebraban a la usanza de la comunidad pero a miles de kilómetros de distancia. En todo esto, los miembros de las familias continuaban participando en ambos lados de la frontera.

Así, la información recabada muestra la operación del sistema familiar mesoamericano y la patrilinea limitada localizada descrita por David Robichaux (1998, 2002, 2005, 2007), así como el ciclo de desarrollo de los grupos domésticos propuesto por Meyer Fortes (1958). Sin embargo, aunque las características específicas del proceso migratorio y el desarrollo económico que durante las ultimas dos décadas han permeado a esta comunidad y han generado una serie de cambios que se comentaran mas adelante. Además de los cambios la organización de los grupos domésticos con miembros migrantes, se distingue por lo que Good (2005: 277) señala como uno los derechos a unidades colectivas, que dependen del cumplimiento de las obligaciones como una responsabilidad de los grupos domésticos, así, “trabajando juntos” deben cumplir con los deberes del pueblo, por lo cooperar cuando algún proyecto así lo requiere es fundamental. En Santa Martha la construcción de una nueva iglesia y las constantes aportaciones de los migrantes para las celebraciones patronales son un ejemplo de ello.

Después de algunos meses en la comunidad, llegué a conocer a mayor detalle el modo en el cual los miembros de las familias se organizan ante la ausencia de uno o más de sus integrantes. También tuve la oportunidad de conocer la manera en la cual las remesas enviadas desde Estados Unidos son utilizadas para el gasto inmediato, el ahorro y la inversión, lo cual esta estrechamente relacionado con las estrategias particulares y los modos culturales de las familias con quienes tuve oportunidad de establecer un contacto mas profundo. Del mismo modo, el uso de los recursos económicos de origen estadounidense utilizados en el gasto publico, principalmente en la construcción de un nuevo templo católico[10] , como parte del compromiso de las familias hacia la comunidad y al mismo tiempo como uno de los motivos que refuerzan la migración internacional de sus habitantes. Por otro lado, la literatura académica sobre las relaciones familiares entre los actores del fenómeno migratorio parece contradecirse respecto a los cambios producidos cuando hombres y mujeres, padres e hijos deben interrelacionarse en nuevos contextos sociales y culturales. Concretamente para el caso mexicano, mientras que algunos autores plantean que en las últimas décadas la organización de las familias se ha transformado debido a la migración (ver Hirsch, 2003; Hondagneu-Sotelo, 1992; Marroni, 2000; Pauli, 2007), otras manifiestan la persistencia y reproducción de formas de organización social, ya existentes antes de la migración (Malkin, 1999; Mummert, 1999; Cordero, 2006; D´Aubeterre, 2003; Glick y Fouron, 2003; Mindek, 2003; Rivermar, 2005; Torres y cols, 2007). En parte, las discrepancias en las investigaciones se deben a las diferencias profundas ante la diversidad de las experiencias migratorias analizadas; las características propias de los actores, la naturaleza de su inserción en la economía y sociedad estadounidense, así como los procesos socioeconómicos mayores en los cuales se enmarcan los desplazamientos pueden dar resultados divergentes.

Analizar la organización del grupo doméstico en una comunidad en donde la migración internacional forma parte fundamental de la vida cotidiana de sus habitantes implica, entre otras cosas, tomar en consideración la forma como han sido reordenadas o reorganizadas las relaciones entre quienes conforman el grupo. Obliga también a reflexionar sobre el papel que este espacio juega en la vinculación de los individuos con la estructura social mayor, qué arreglos han hecho los miembros del grupo para que quienes se encuentran más allá las fronteras refrenden cotidianamente su pertenencia a la comunidad, no tanto en el plano individual, como ha sido descrito en algunas investigaciones[11] , sino en el plano familiar. Así, la transnacionalización de las familias santamarteñas, ha ocasionado que, aún con la continuidad de un sistema estructural de familia mesoamericano tal como lo señala Robichaux (1998), he observado algunos cambios debido a las circunstancias de los hogares en un contexto transnacional, ya que tienen tiempos y espacios de experiencia diferentes a como ocurría en el pasado.

Por lo anterior retomo el enfoque de los procesos de transnacionalización en el estudio de los grupos domésticos. En esta tónica, señala Moctezuma (2004: 25) el abandono de la perspectiva que veía a los hogares campesinos como unidades homogéneas autocontenidas, centradas en si mismas, ha permitido reconocer que las relaciones familiares y la dinámica que de la vida doméstica se articulan al vasto tejido comunitario que configura el denominado “espacio amplio” del grupo domestico. Dichas relaciones están expuestas a la influencia y determinaciones macrosociales (políticas agrícolas, de población, sistemas de precios, fluctuaciones en los mercados de trabajo, por mencionar algunas) que conforman la “dimensión externa” de los grupos domésticos (Salles, 1991: 77).

Además de lo anterior, el estudio de las redes que soportan y contribuyen a la reproducción de los grupos domésticos en las sociedades campesinas del país no constituye una novedad de años recientes, pero sí la consideración de la ampliación de los espacios de circulación en estos intercambios allende las fronteras locales y nacionales. La migración transnacional ha obligado a cuestionar o al menos matizar elementos claves en la definición de los grupos domésticos. El criterio de la corresidencia, por ejemplo, deja de ser pertinente para definir la adscripción de los individuosaestosgrupos,detalsuertequesehabla hoy de hogares “transfronterizos”,“hogaresbinacionales”o “hogares transnacionales” (D´Aubeterre, 2000: 24). En los estudios estos términos se usan para referirse a situaciones en las que los migrantes, incluso frecuentemente comprometidos con el modo de vida de la sociedad receptora, continúan manteniendo fuertes vínculos y compromisos con sus hogares y localidades de las que proceden.

3.2 La conformación de los grupos domésticos

El sistema familiar que observé en Santa Martha Hidalgo presenta las características del sistema familiar mesoamericano descrito por Robichaux (2003, 2005 y 2007), aunque a partir de la migración de algunos de sus habitantes hacia Estados Unidos se han presentado algunas modificaciones que comento a continuación.

En relación al matrimonio aunque mis informantes me han comentado que lo que debe hacerse es mediante un “pedimento” bastante similar al descrito por Good (2003) para el caso de los nahuas del Alto Balsas de Guerrero, éste no se realiza con mucha frecuencia, en todo caso el “robo” de la muchacha es lo mas común como señala D´Aubeterre (2003: 88) en el poblado de San Miguel, Acuexcomac, Puebla. Cuando se realiza el pedimento, el novio, acompañado de sus padres, padrinos y de los fiscales de la iglesia se reúnen en casa del padre de la novia para solicitar su permiso para que el matrimonio se concrete. Dichas reuniones suelen celebrarse en “la madrugada (4 am), la familia del novio lleva chiquihuites llenos de pan con fruta y una botella de tequila” (Simón verano 2008). Además de lo anterior, las ceras, que son una especie de cirios, se encienden durante la conversación que gira en torno de la solicitud de matrimonio al padre de la novia. Si existe consenso para tal efecto se establece la fecha del evento, lo que obliga la búsqueda inmediata de los padrinos. Cabe señalar que los festejos durante los últimos años son más costosos, así como ha aumentado el número de padrinos que participan en las nupcias: “antes nomás se tocaba la música de la guitarra y el violín, se daban tamales y pulque…los novios entraban nomás con los padrinos de velación…no era como ahora” (Adelfa 68 años verano 2008). En 2007 fui invitado a una boda en la cual había dos grupos musicales que amenizan el festejo, gran cantidad de botellas de tequila y cervezas para todos los invitados, carnitas (carne de cerdo) y mole, que se sirve durante el festejo, además del que se les regala a los padrinos y empleados de la iglesia para que se lleven a sus casas.

En las conversaciones que mantuve con los pobladores de Santa Martha ninguno me comentó de una boda celebrada en Estados Unidos, en contraste doce hombres me relataron que habían viajado desde el vecino país del norte para casarse en el pueblo. En cinco de estos matrimonios una vez que el migrante nuevamente cruzó la frontera hacia el norte, las esposas e hijos se queden “a cargo” de los padres del migrante viviendo en la casa de ellos, pues no contaban aún con casa propia. Bajo esta circunstancia los padres del migrante recibían una parte de las remesas, mientras que sus esposas cobraban sus envíos aparte, también las decisiones para su distribución (alimentación, vestido, salud, construcción de la casa, negocio, etc.) eran independientes.

En diversas ocasiones me comentaron los varones solteros que se encuentran en Nueva York cuando visitan Santa Martha generalmente buscan novia y en algunas veces se casan: “pues aunque ya tengan (pareja) allá (en EE.UU.) de todos modos buscan aquí…a veces también se las llevan (a su pareja), aunque no siempre se casan pues a veces nomás se las roban” (presidente eclesiástico verano 2007). Para julio de 2008 observé la construcción de 30 casas con recursos provenientes de Estados Unidos, 10 de éstas pertenecían a jóvenes que aún no se habían casado y se ubicaban dentro o cerca del terreno del padre y, en dos casos, en aquellos terrenos a las afueras del poblado que años atrás eran tierras ejidales. Los terrenos inicialmente divididos en hectáreas y parcelas para la siembra, ahora se han seccionado en terrenos para la venta, principalmente para la construcción de casas y con la migración, esta actividad se ha incrementado considerablemente. Este proceso de venta de ejidos inició hace pocos años y los principales compradores han sido empresas constructoras, que han participado en los desarrollos inmobiliarios de la parte sur de la ciudad de Puebla.

De los doce jóvenes que en una de sus visitas a la comunidad se casaron o juntaron, tres de ellos, quienes únicamente se habían juntado, a las pocas semanas regresaron solos a Estados Unidos, mientras que los nueve restantes permanecieron un tiempo después de la boda (variando de algunos meses hasta años), antes de volver a migrar. Una vez que sus esposos migraron las esposas e hijos vivían aparte. Cuando platiqué con ellas me comentaron que cobraban directamente las remesas y las administraban como mejor les parecía, aunque generalmente consultaban a sus esposos. Tres de ellas me comentaron que las remesas que recibían no eran suficientes, por lo que recurrían a préstamos con sus familiares o con sus amistades. Una de estas mujeres me comentó que su esposo ya no iba a regresar porque en Estados Unidos ya vivía con otra pareja, con quien también tenía hijos.

Durante el periodo de la investigación conocí 15 casos en los que ambos padres se habían incorporado a la experiencia migrante y dejaron a sus hijos al cuidado de las tías (6) y abuelos (11). Así quienes permanecían al cuidado de los hijos cuyos padres habían migrado recibían una compensación económica, además del reconocimiento de otros familiares y vecinos de la comunidad lo que indica que esta actividad es respetada y valorada por los santamarteños.

3.2.1 El casamiento

La información que me comentaron durante 2007 y 2008 con los empleados de la iglesia sobre el matrimonio de 16 parejas que recientemente se habían casado me permite plantear el siguiente curso: cuando un joven ha establecido comunicación intermediada con la mujer que le gusta, a través de sus hermanas o primas y, en consecuencia, si hay consenso para la unión conyugal, el joven le solicita a sus padres que la vayan a pedir. Éstos, si están de acuerdo acompañados de los fiscales de la iglesia y padrinos de bautizo del muchacho, a temprana hora (madrugada) acuden a hablar con los padres de la joven; si los padres aceptan se inicia el ritual de pedimento. Generalmente los padres se niegan al principio, así, poco a poco los fiscales y padrinos van convenciendo a los padres, señalando atributos del muchacho además de lo importante del matrimonio para su propia hija. Tanto los padres de ella como los de él, así como los padrinos y los fiscales adoptan posturas rígidas y un lenguaje sumamente respetuosos. Además de su presencia, llevan para los padres cuatro o más chiquihuites[12] que recibirán si aceptan el compromiso. Después de un periodo de tiempo que puede llevar un par de horas o exigir diversas visitas y más chiquihuites hasta que los padres se convencen de que es lo mejor para su hija. Después de que aceptan los padres de la novia, invitan comida y cervezas a los presentes y se fija el día de la pedida. El muchacho, una vez más acompañado de sus padres, fiscales y padrinos de bautizo que serán los de velación en la boda, se presentan en casa de la novia llevando como presente chiquihuites y mole de guajolote.

Una vez más el padre de la joven tiene preparada comida y bebidas para los presentes incluyendo otros familiares de ellos. La pedida da inicio cuando las ceras (de 80 centímetros de longitud aproximadamente) se encienden y permanecen así, durante la conversación que gira en torno de la solicitud de matrimonio al padre de la novia se puede prolongar hasta el anochecer. Por lo cual, es común que los padres del joven lleven más comida y bebida, siempre argumentado una disculpa por lo poco que ofrecen independientemente de la cantidad. Así, en ocasiones se han preparado con gran cantidad de mole, puercos y chivos y, aún con tal cantidad se disculpan por lo poco que han llevado. Cuando uno de los presentes se despide -hermanos y hermanas, abuelos, tíos y tías, primos y primas de la novia- se les da una bolsa llena de pan una cubeta de los platillos que se hayan servido, culminando con este acto el ritual de pedimento. Debo señalar, que durante 2008 el entonces fiscal teniente me comentó que durante el mes de abril el padre de un joven migrante les solicito que lo acompañaran a “pedir” a una muchacha del pueblo. Lo que me llamó la atención del relato del fiscal fue que el joven se encontraba en Estados Unidos y no participaría en dicho ritual. Aunque el teniente me comentó que no había escuchado hablar de muchos casos de lo que denomino como: “pedidas a distancia” si quiero señalar que puede ocurrir como en esta ocasión. La justificación de lo anterior fue que los jóvenes pretendían casarse cuando el joven regresara y posteriormente partir como matrimonio a Estados Unidos.

De cualquier forma después de la pedida, la pareja tendrá que esperar un lapso de tiempo que puede variar hasta un año, antes de llevar a cabo el casamiento. Generalmente la demora se relaciona con la dificultad de la familia de los novios para reunir los recursos suficientes para las celebraciones. Además de lo anterior en diversas ocasiones algunas personas me señalaron ese lapso de tiempo como algo usual, como si “así debiera de ser”. Sin embargo, hoy en día, el tiempo de espera en algunos casos se ha reducido hasta en un par de meses como resultado de la diversificación y por tanto mayor cantidad de padrinos, además de que los muchachos tienen que regresar a la brevedad posible a trabajar a Estados Unidos.

En diversas ocasiones tuve oportunidad de conversar y observar video grabaciones de bodas. Durante una boda que se celebró en el año 2001 además de los padrinos de velación hubo dos padrinos de grupos musicales, de sonido[13] , de bebidas, de ramo, de lazo, de arras, de bebidas alcohólicas, de arreglo de la iglesia, de videograbación, de fotografías, de brindis, de pastel, de cojines, de anillos y de recuerdos; dos de los padrinos eran de Chipilo. Los hermanos de ella se encontraban en Nueva York pero apoyaron con lo equivalente a ochenta mil pesos para costear otros gastos.

A la celebración acudieron alrededor de 500 personas, por lo que el festejo fue catalogado como de regular tamaño. Además, algo común es que para el festín los padres, tanto de la novia como del novio, reciben distintos presentes y apoyos. Los pagos son el resultado de que en algún festejo anterior los padres prestaron alimentos, animales o dieron algún otro tipo de apoyo en la preparación del evento, por lo que cuando ellos lo requieren cobran la deuda. A su vez, si con lo que tienen no les es suficiente pueden recurrir a préstamos y contraer nuevas deudas. Hasta la década de 1980, los festejos solían ser menos costosos; hoy en día, entre las familias que no cuentan con los recursos necesarios para llevar a cabo un ritual de esta naturaleza, este es más expedito.

Independientemente de la fecha de la boda, es común que durante el lapso de tiempo entre la pedida y la celebración de ésta el novio participe en actividades de la casa de ella, así mismo ella participa en algunas actividades de la casa de él. Lo anterior en ocasiones se ha visto modificado por las pedidas a distancia, por lo cual el muchacho aún se encuentra en Estados Unidos y bajo esta circunstancia la petición ya se ha realizado. Su regreso comúnmente ocurre en las semanas anteriores a la celebración.

Algunos años los fiscales de la iglesia, a petición de los sacerdotes, se encargan de convencer de casarse a quienes han vivido amancebados. Así los comprometen con los padres de ambos a hacer las cosas como Dios manda, como deben ser, sin una gran fiesta. Cuando el ritual se lleva a cabo bajo los cánones tradicionales, lo cual es esporádico en la actualidad, los preparativos se inician con unos meses de antelación.

Dentro de estos destaca la molienda en metate del chocolate que se regalará a los padrinos de velación y a los padres y otros familiares de la novia, esta actividad es llevada a cabo por la familia del novio en casa de sus padres.

3.2.1.1 La celebración de la boda

Tanto las conversaciones como los videos que observé me permitieron considerar un patrón respecto al ritual de la boda presentarla en distintos momentos que comento a continuación: dos días antes de la celebración inician los preparativos de la comida, moleras, tortilleras, tamaleras y alrededor de otras 30 personas más acuden a preparar los alimentos, desplumar pollos y guajolotes, matar puercos y chivos, despellejar, preparar la carne o lo que se ofrezca como paltillo, colocar las lonas, acomodar las sillas, barrer el piso y todas las demás actividades que se necesiten. A las seis de la mañana del día de la boda, se invitan a los padrinos y a las personas que han ayudado y, que esa noche han permanecido trabajando en la preparación del festejo a desayunar tamales.

A las siete de la mañana se hace la peinada de la novia en casa de los padrinos de velación quienes costean el gasto y en donde los novios han pasado la noche. De este lugar, alrededor de las doce del día los novios ya arreglados salen a la misa que se celebra en la iglesia, acompañados por parientes y amigos, encabezados por la banda o un grupo de mariachis. Después de la ceremonia eclesiástica se dirigen a casa de la novia en donde se ofrece una comida, al terminar se inicia el baile. Los gastos de este día corren por cuenta de la familia de la novia.

Al medio día siguiente las mujeres del grupo del novio reciben en la entrada de la casa con confeti y dulces a la novia y a las mujeres de su grupo. Al entrar a la casa las mujeres de ambos grupos bailan el tlaxcalteco, acto con el que se inician los festejos este día. Después del baile del tlaxcalteco, se ofrece la comida, sirviendo primero a los miembros del grupo de la novia, a quienes, por micrófono, se va llamando para recibir sus platos con los alimentos, en caso de no estar presentes, es la madre de la novia quien los recibe.

Acto seguido se lleva a cabo la bendición de los novios. Enseguida, los invitados pasan a la mesa de los novios a ofrecer sus felicitaciones y obsequios; posteriormente, el novio da los presentes, al menos: un guajolote, un pierna de puerco, 50 piezas de pan, chocolate, una botella de licor y una reja de refrescos a cada uno de los padrinos. Es frecuente que los padrinos de velación reciban un cerdo completo, dos o tres guajolotes, tres botellas de tequila y tres rejas de refresco, además de cinco litros de mole. Estos presentes se entregan paulatinamente. El cerdo, por ejemplo, se entrega a la mitad de la fiesta cuando los padrinos bailan el tlaxcalteco cargando lo recibido. El baile da inicio después de la primer ronda de comida con el vals de los novios y, se prolonga hasta más allá de la madrugada del día siguiente. El siguiente día por la mañana se lleva a cabo el recalentado en la casa del novio y un baile de menor tamaño, este día fundamentalmente participan parientes, compadres y amigos cercanos.

Las bodas son fiestas que involucran a cientos de invitados, la mayoría son del pueblo, aunque una parte importante son de fuera, principalmente son compadres o amigos cercanos, lo cual habla de la importancia de las redes sociales para los habitantes de esta comunidad. Los bailes son amenizados por grupos musicales y/o sonideros provenientes de ciudad Netzhualcoyotl Estado de México o de la región. Los jóvenes migrantes que han regresado al pueblo con motivo de la fiesta aprovechan para buscar a su futura esposa. Aunque los gastos de estas celebraciones corren de manera fundamental por cuenta del novio, de su familia y de los padrinos de velación, la invitación de gente del pueblo o de fuera como padrinos es muy importante.

Algo que se ha vuelto cada vez más común es que los padrinos se encuentren en Estados Unidos; en este caso algún pariente cumplirá con el compromiso en su nombre y representación. Al mismo tiempo alguien que es padrino de velación recibe apoyo de sus familiares que se encuentran en Estados Unidos. Don Ramón fue padrino de de velación en una boda en julio de 2008. A pesar de que trabaja como regidor en el municipio los gastos fueron muy altos, pues tuvo que comprar el vestido de la novia que costó quince mil pesos, los aretes cuatro mil pesos, cuatro chiquihuites de mil pesos y ropa para la novia de mil pesos mas. Sus hijos le enviaron dinero para cubrir esos costos, además de la ropa que tanto él como su esposa necesitaban para el evento.

Para finalizar este apartado me referiré a los matrimonios exogámicos y las consecuencias de este tipo de uniones de los sujetos involucrados. A pesar de que la endogamia sigue siendo muy apreciada en la comunidad, los matrimonios exogámicos empiezan a cobrar importancia entre las generaciones jóvenes. Durante las ultimas dos décadas según lo que me refirieron los empleados de la iglesia el matrimonio y el juntarse han tenido algunos cambios; quizás es mas notable es cuando hombres y mujeres se unen con personas no únicamente de fuera de la comunidad, sino incluso de otros estados del país, así como de otras nacionalidades como consecuencia de la migración internacional. Aunque únicamente uno de los migrantes hasta 2008 se había casado con una mujer de Puerto Rico y dos más con mujeres de Oaxaca, esto se produjo debido a estancias laborales en Estados Unidos. Así, los santamarteños aceptan que se lleven a cabo las uniones con personas ajenas a la comunidad; sin embargo, el ritual del casamiento debe regirse bajo las reglas de la comunidad.

El casamiento de hombres con mujeres que no son de la comunidad, si bien es valorado como algo bueno: “pues ya no estamos haciendo internacionales” me comentó uno de los sacristanes en 2007 con una sonrisa dibujada en su rostro, no es tan frecuente.

También observé que en tres ocasiones cuando varones de la comunidad contrajeron matrimonio con mujeres que no eran del pueblo y se casaron en el poblado de ellas.

Además de lo anterior después de la boda éstos se instalaron en los grupos domésticos de ellas, separándose físicamente de su grupo de filiación. Lo anterior no implicó pérdida de miembros del grupo doméstico como de la comunidad, aunque su participación era menos importante en relación con quienes continuaban en el poblado.

3.2.2 El “robo” de la muchacha o “juntarse”

Las uniones consensuales han sido hasta ahora una práctica que comúnmente precede los matrimonios en Santa Martha Hidalgo. Como lo señalo en el capitulo IV en algunos años una de las tares mas importantes de los fiscales consiste en convencer a aquellas parejas que viven en calidad de “juntados” para que se casen. Los relatos que escuché sobre este aspecto señalaban que las parejas que inician su unión bajo estas condiciones están conformadas por jóvenes migrantes que en Nueva York conocen a alguna muchacha que les interesa para que sea su mujer y deciden vivir juntos: “allá, ya se juntó mi hija con un muchacho de aquí” me comentó en una ocasión Rafael. De este modo, si les parece apropiado estas parejas recién formadas les solicitaran permiso a sus papas. Si no, esperarán a que ellos se enteren para solicitar autorización, aunque en estos casos la distancia es fundamental para tal efecto, ambos se encuentran lejos pero no “invisibles” a la supervisión de los padres.

Así generalmente al no contar con los recursos necesarios para la boda el muchacho le propone a la joven que se vaya con él, por lo que la unión generalmente se inicia con el robo de la muchacha, al que D’Aubeterre (2000) define como “una fuga concertada”, por contar con la anuencia de la mujer[14] . Aunque en diversas ocasiones quienes si se habían casado me refirieron esto como algo alejado de lo que debe ser, es una práctica usada con mucha frecuencia. Una de las parejas que en Santa Martha vivían en calidad de juntados me señalaron que en ese momento no les quedaba de otra, ya pues no contaban con los recursos necesarios para llevar a cabo un casamiento como debe ser, además de que los padres de ella no lo querían. Miguel quien ya tenía 22 años que se había casado me comentó que una tarde que estaba con su entonces novia platicaban sobre: “cualquier cosa ya ve cuando anda uno en esas platica uno de cualquier cosa. Entonces, vimos que ya se nos había hecho tarde y me dijo que se iban a enojar en su casa. Entonces, nos fuimos a la mía y desde ese momento estuvimos juntos…nos casamos cuando nació Marcela mi segunda hija, ya habían pasado cuatro años de que estábamos juntos” (Miguel, 45 años verano 2008)

Cuando la fuga es inminente lo más común es que durante la noche la pareja se presenta en casa de los padres del joven para avisarles que ella se va a quedar a vivir ahí. Lo segundo es que les solicite que, junto con el padrino de bautizo del muchacho, acudan a pedir perdón a los padres de la joven. En 2007 una de mis informantes me platicó cuatro “robos” en los que las parejas se encontraban en Estados Unidos, por lo los varones se comunicaron con sus padres por teléfono para informarles del hecho y pedirles que en su nombre, en compañía de sus padrinos y fiscales fueran a pedir perdón a los padres de las mujeres. Los padres de las jóvenes aceptaron perdonarlos a cambio del compromiso de los muchachos y de sus parientes de que en el futuro ratificaran su unión eclesiásticamente. Así sucedió con Marcelino que fue nombrado fiscal, pero cuando el padre le solicitó su acta de matrimonio y él le comentó que no se había casado, le pidió casarse en un lapso de tres meses a riesgo de perder el cargo. Marcelino celebró su boda en marzo y aunque con apuros contó con el apoyo de sus familiares, compadres y amigos.

3.2.3 Las infidelidades y el rompimiento conyugal

Una de las mayores preocupaciones de las mujeres cuyos esposos han migrado hacia el norte es sobre las infidelidades de éstos. Así , el temor de las 18 mujeres que durante los veranos de 2007 y 2008 entrevisté me confesaron sus temores a que sus esposos que se encontraban en Estados Unidos las dejara por otra mujer. Lo anterior implica que más que el hecho de que ellos mantengan una relación con alguien, más lo que las mujeres me expresaron fue en el sentido de que comúnmente al dejarlas ya no enviarían remesas: “pues luego a uno le dicen que ya vieron a los esposos allá con otra mujer…cuando dejan de enviar o envían menos es por que ya tienen a alguien más allá del otro lado (Josefina, verano 2007). Otra de las mujeres me comentó que en diversas ocasiones cuando hablaba por teléfono con su esposo escuchan voces de otras mujeres y, en ocasiones se escucha música como si estuvieran en una fiesta. Debido a lo anterior las mujeres de Santa Martha han empezado a optar por migrar con sus esposos. Las preocupaciones de la infidelidad no pertenecen a las mujeres sino que incluso, los programas gubernamentales como el caso de “Oportunidades” ofrece platicas a las esposas para la protección en enfermedades de transmisión sexual, dando por sentado que sus esposos mantienen relaciones sexuales con otras mujeres durante sus estancias en aquel país.

Ninguna de las mujeres a quienes entrevisté me comentó que la infidelidad de su esposo podía ser motivo de rompimiento; simplemente cuando notaban alguna situación de infidelidad o alguna de de las mujeres les habían dicho que en Estados Unidos su esposo se pasea o incluso mantenía una relación con otra mujer, ellas les pedían que les dijeran si ya las habían cambiado por otra mujer y si continuarían mandándoles dinero o, éstas tenían que trabajar. Ante esto los varones, según ellas mismas me comentaron, nunca aceptan que mantienen relación alguna con otra mujer y la muestra de ello es que continúan enviando remesas.

Aunque las infidelidades casi nunca tienen consecuencias de rompimiento, sí se han presentado algunos casos como el de Joaquina, quien un día recibió la noticia de que su esposo ya vivía con otra mujer, con quien ya tenía un hijo. Aunque, al principio él lo negó, en una de sus visitas al pueblo lo aceptó y aunque le pidió disculpas y le prometió que dejaría a la otra mujer ella no lo perdonó y prefirió dar por terminada la relación debido a que: “de todos modos el se iba a ir otra vez a Estados Unidos y ¿a poco no la iba a ver?, ya no la iba a dejar y o se quedaba conmigo o con ella, pero no con las dos”. Además de lo anterior me comentó que su esposo prácticamente le había dejado de enviar dinero, pues sólo ocasionalmente recibía 100 dólares. Esta última situación es sólo un ejemplo de cómo la principal preocupación de las mujeres es que sus esposos dejen de cooperar mediante los envíos de dinero producto de su trabajo.

Aunado a lo anterior, es importante señalar que cuando se produce un rompimiento por que los varones han iniciado una nueva relación, es común que las establezcan con mujeres de Santa Martha o de poblados vecinos, lo que les permite continuar con su ciudadanía y además formando parte de un grupo doméstico del poblado. Ante este hecho las mujeres en el pueblo plantean que ellas entienden las necesidades de sus maridos por ser hombre y necesitan mujer, haciendo alusión al hecho de que ellos no pueden controlarse, pero que lo único que piden es que no se olviden de ellas y de sus hijos y les sigan enviando dinero para su manutención.

Por otro lado, la ausencia del marido como mediador entre su esposa y su madre en los en ocasiones cotidianos conflictos que sostienen la relación suegra/nuera, también es una situación que a la postre puede derivar en la ruptura de la unión conyugal. Tales son los casos de dos mujeres que a los pocos meses de estar viviendo en casa de sus suegros, empezaron a tener fuertes fricciones con los otros miembros del grupo, las que desembocaron en agresiones, de manera especial ejercida por las suegras, quienes, en palabras de las nueras, son metiches y no las quieren. En tales casos las suegras de estas jóvenes se expresan de las nueras como mujeres flojas e irrespetuosas, que provienen de familias de dudosa reputación.

Del mismo modo que las mujeres acusan a los varones de infieles en Estados Unidos, escuché relatos de mujeres que permanecían en Santa Martha Hidalgo mientras sus esposos se encontraban en aquel país, y. en tanto éstos no estaban ellas mantenían otra relación sentimental con otro hombre. Un ejemplo que ilustra lo anterior, es el caso de Mariana que mientras se esposo había permanecido cuatro años en Nueva York, ella se embarazó. Su esposo que inmediatamente se enteró del suceso, viajo hasta el pueblo para terminar la relación y reclamar su casa y demás pertenencias. En este caso Mariana no tuvo más remedio que ceder sobre las propiedades y ante el enfado de sus padres regresó a su casa con sus dos hijos que había tenido en matrimonio. No obstante lo anterior, Mariana volvió a vivir juntada con otro varón del pueblo que aparentemente no tuvo problemas para iniciar una relación con ella. Al momento de mi estancia de campo ella tenía dos hijos producto de las relaciones anteriores y uno más producto de la relación que había establecido en ese momento. Lo anterior, era interpretado por otras mujeres como que Mariana era una mujer con suerte a pesar de su forma de ser y su falta de respeto por los hombres. En este caso las mujeres son vistas con enfado por otras mujeres, los hombres también las juzgan inicialmente, aunque como en el caso ilustrado, Mariana no tuvo dificultades para iniciar otra relación sentimental.

3.2.4 Algunas consideraciones sobre el gasto y la residencia postmatrimonial

En Santa Martha Hidalgo el patrón de residencia inicial de la pareja como ya lo he señalado es en la casa del padre del esposo. Este hecho implica que, al casarse, las mujeres ubiquen su lugar de residencia durante los primeres años de su vida conyugal en la casa paterna del marido, con lo que ellas pasan a formar parte de ese grupo. Algunas de las parejas con quienes platiqué me comentaron que antes de que los varones se fueran a trabajar a Estado Unidos, esta situación podía prolongarse por periodos más extensos de tiempo. En la actualidad este espacio de tiempo se ha reducido considerablemente, incluso algunas parejas han iniciado un proceso de neolocalidad similar al señalado por Pauli (2007). Así durante 2007 y 2008 conocí doce parejas en esta situación, quienes a pesar de la distancia física continuaban cooperando, en ocasiones compartiendo el gasto y recibiendo ayuda en las celebraciones del ciclo de la vida de sus familiares. Así aunque la migración que ha permitido disponer en un menor tiempo de los recursos necesarios para construir una casa, a veces en terrenos aparte y, entonces, separarse de la casa paterna, esto no implica una total independencia ni que dejen de cooperar para el grupo doméstico al que pertenecen

No obstante, durante los últimos años se ha incrementado el número de esposas que acompañan o alcanzan a sus maridos en el vecino país del norte. Aunque hoy en día cada vez son más los casos de parejas que parten hacia el vecino país del norte días después de la unión, lo más común es que el varón se vaya solo, dejando a la recién desposada bajo el cuidado de sus padres.. Así, cuando los esposos se han adaptado al trabajo en aquel país, regresan a Santa Martha o envían los recursos necesarios para que se reúna con él en Estados Unidos, tal como sucede en las familias que presento mas adelante.

De cualquier manera durante el tiempo que las mujeres permanecen al cuidado de sus suegros, ellas se integran al trabajo del grupo como un miembro más, siendo instruidas por sus suegras para cumplir con las reglas que ellas asignan, no sólo en el terreno del trabajo doméstico, sino en todos los ordenes de vida familiar. De manera repetida observé que tanto las suegras como los suegros mantienen aparte el gasto y respetan lo relacionado a la administración de las remesas recibidas por parte de las nueras. Por ejemplo, Maria es una mujer que por segunda ocasión permanece el la casa de sus suegros mientras Ramiro labora en Connecticut. En ambas ocasiones Ramiro le ha enviado el dinero directamente a su esposa, ya que cuando lo recibían los padres de él tuvieron algunas dificultades: “pues es que Ramiro me decía que me enviaba digamos 100 dólares y mi suegro me daba 80…pues mejor le dije que me mandara lo mío aparte”.

De las 25 mujeres (suegras) con quienes conversé sobre los conflictos derivados con sus nueras, cuatro de ellas me dijeron que su relación con sus éstas era tan complicada que ni siquiera se hablaban, ni participen en actividades comunes: “no, mi nuera no me ayuda en nada” me comentó en diversas ocasiones doña Silvina, reprochando las actitudes de su nuera de mantenerse “aparte”, aún cuando compartían el mismo espacio residencial. Al platicar con Ernestina su nuera, ella me hizo algunos comentarios que coinciden con los de la mayoría de las mujeres con las que tuve oportunidad de conversar y que se encontraban en su misma situación:

 “cuando mi esposo me trajo a vivir aquí con su mamá la relación no era tan mala pero ella es muy amargada y preferí alejarme…poco a poco Pedro (su esposo) me empezó a mandar dinero para construir la casa…al principio se lo mandaba a ella pero yo le dije que yo quería mi dinero y si él quería enviarle a su mamá, que se lo enviara aparte…así estoy mejor, todos estamos contentos aunque ella se sigue quejando pero cada quien en su casa” (Ernestina, 36 años, verano 2008)

Lo anterior condensa el sentir que las otras tres mujeres tienen respecto a los controles que sus suegras ejercen sobre ellas. Por otro lado, las mujeres restantes (21), me expresaron que no habían tenido ninguna dificultad con sus nueras, ya que tal como lo documenta Vera Regehr (2005: 12) y Robichaux (2005: 307-310) se producen distintos arreglos al interior de las familias en relación a la administración y uso del gasto. Así nueras y suegras pueden cooperar en la preparación de la comida o cada mujer prepara la comida para su marido y sus hijos solteros, mientras que pueden compartir la misma cocina, aunque cocinen por separado y tener cada quien su propia estufa. En otros casos pueden cooperar para la elaboración de alimentos y el arreglo en alguna celebración pero a diario cocinan por separado.

Tres de las parejas que recientemente habían construido su casa dentro del solar familiar, pero que aún no construían su cocina aparte, continuaban compartiendo este espacio y en ocasiones cuando los esposos no enviaban remesas suficientes los suegros les compartían la comida con la familia. No obstante lo anterior, en Santa Martha observé que los eventos relacionados al ciclo de la vida y las fiestas patronales son aquellos eventos en las que la cooperación de suegras y nueras es notable.

Los 8 migrantes de retorno mayores de cuarenta años, a quienes tuve la oportunidad de entrevistar me comentaron que antes de que migraran, vivían después de casados en la casa de sus padres. Así, tanto los hijos como sus esposas participaban en las actividades agrícolas y crianza de animales de corral junto con los miembros del grupo doméstico. Aunque al momento del estudio sólo algunas de las mujeres que permanecen bajo el cuidado de sus suegros siguen participando en el trabajo agrícola junto con todos los que conforman el grupo. Con éstos comparten el techo y la comida hasta que construyen su propia casa dentro del solar familiar o en algún predio dado en herencia u obtenido mediante la compra de éste.

También observé que cinco casos en los cuales la separación total de la casa paterna se había producido cuando los varones compraron terrenos aparte y la relación con sus padres presentaba algunos conflictos. Aún con lo anterior, las parejas continuaban colaborando en el trabajo en la parcela familiar durante las temporadas en que el trabajo agrícola se intensifica, compartiendo los productos de la cosecha.

3.3 Tres casos para ilustrar algunos cambios y continuidades en los hogares de Santa Martha Hidalgo

A continuación presento las conformaciones de tres grupos domésticos transnacionales destacando el mantenimiento de los lazos entre sus miembros, independientemente de que se conserve o no una misma residencia domiciliar (corresidencia). Siguiendo a Moctezuma (2005) presento el curso que siguen los hogares migrantes durante los procesos de dispersión-reunificación y reunificación-dispersión, procesos que no cuestionan el parentesco y la cooperación en el grupo doméstico, pero si la residencia domiciliar habitual.

Este modelo me es útil para reconocer que en el origen y destino con mucha frecuencia los hogares adoptan una serie de estrategias que temporalmente los llevan a transitar en “hogares y familias extendidas transnacionales” (Moctezuma, 2001: 54). Así es frecuente que debido al desarrollo y establecimiento de las redes sociales comunitarias, en el destino los migrantes casados al dirigirse a Estados Unidos dejan a uno o más hijos al cuidado de sus padres o hermanas; e incluso, esto forma parte de arreglos familiares en donde, por ejemplo, un hijo en el destino llega al hogar de una tía y ésta a su vez ha dejado a uno de sus hijos con una hermana en la comunidad: “hay una circulación de valores en ambos sentidos de la frontera y además del intercambio de capital social se genera un acuerdo: yo cuido a tus hijos y tú cuidas a los míos; un intercambio de favores transfronterizos” (Gil, Martínez de Escobar, 2006: 128). Del mismo modo, los planteamientos de Good (2005: 274 ) sobre los deberes y el cumplimiento de las obligaciones como una responsabilidad de quienes forman parte de los grupos domésticos . Así, al cuidar a recíprocamente a los hijos “trabajando juntos” se cumplen deberes hacia el interior del grupo . Lo anterior, le da sentido al porqué quienes se encuentran en México y en Estados Unidos continúan cooperando. De esta manera se puede comprender el flujo de bienes y servicios que viajan a través de las fronteras. Así las familias comprendieron que pueden seguir cooperando a pesar de la distancia.

Cuando se investiga sobre los hogares transnacionales, como señala Moctezuma (2008: 16) uno de los principales aportes es que las familias dejan de ser abordadas únicamente como la corresidencia de sus integrantes. Así, este modelo cuestiona el desliz sobre la apariencia prejuiciosa de pensar a las familias migrantes a partir del abandono de sus miembros o incluso presuponer que hay una separación entre éstos. También existe la tentación de pensar que se trata de hogares matrifocales o patrifocales (ver Moctezuma, 2008: 12) de madres o padres “sin pareja”, como sucede en el caso de padre o madre soltero (a) o en la separación por divorcio. Sin embargo, tal y como se ha definido anteriormente en la perspectiva transnacional, lo que se puede identificar es cómo, a través de la distancia, se mantienen y se reafirman los lazos afectivos y por tanto, se reproducen las familias aunque sus miembros se encuentran en dos países distintos. De este modo, sin el mantenimiento de los vínculos afectivos y de responsabilidad entre migrantes y no migrantes, sería impensable el envió de remesas al hogar. Mediante la elaboración de genealogías de hogares o familias extensas transnacionales, así como de sus trayectorias familiares pretendo mostrar algunos de los cambios y continuidades del grupo doméstico en Santa Martha Hidalgo.

3.3.1 Caso 1. La familia Gómez.

Durante el trabajo de campo pude realizar diferentes entrevistas y observaciones, a los miembros de la familia Gómez y de este modo conocí su trayectoria y organización familiar. La genealogía permite observar los diversos reacomodos que al interior del grupo doméstico se han gestado en la familia como consecuencia de la migración internacional.

La familia en Santa Martha Hidalgo que se reporta en el caso 1 se conforma de la siguiente manera: don Miguel [15] , doña Sofía, su hija Clara, las nietas Jennifer y Michell, que duermen y comen en el espacio 3. Ernestina, su esposo Francisco y sus tres hijas Ana, Verónica y Sofía duermen en el espacio 4, pero comen en el espacio 3. Finalmente el mayor de los hijos de dona Sofía, Javier y su esposa Juana con sus tres hijas Fabiola, Concepción y Graciela duermen y comen en el espacio 6. Don Miguel, se dedica principalmente a auxiliar a su esposa llevando el maíz cocido (nixtamal) al molino, que su esposa utiliza para su negocio de venta de tortillas, gorditas y quesadillas. Aunque él refiere que su actividad principal es la excavación de pozos de agua, ésta es esporádica.

CASO 1.

Los miembros de esta familia que se encuentran en Estados Unidos son los cuatro hijos de don Miguel con sus esposas. La vida en pareja de los hijos de don Miguel en Estados Unidos se desarrolla en un departamento de tres recamaras. Así estas cuatro parejas Arturo (el mayor) y Maria, Antonio y Elvira, Mario y Ruth y, Pedro (el xocoyote) y Claudia, viven juntos lo que les permite costear los gastos de la renta del departamento, más los gastos de los servicios, que para julio de 2007 ascendían a un total de 2,000 dólares mensuales. De este modo, todos cooperan por igual, aunque en ocasiones Pedro quien no tiene hijos aún, coopera con más cuando a sus hermanos no les alcanza

Arturo y María, los padres de Jennifer y Michell, viven con su pequeña hija Sandra de tres años; María se encarga de cuidar a su hija y no participa en actividades productivas. Elvira esposa de Antonio vivió un par de años en la casa de don Miguel en Santa Martha; sin embargo, una madrugada salió de la casa con sus dos hijas y desde la casa de sus papás llamó por teléfono a Antonio y le pidió que se la llevara a Nueva York; tres meses después Antonio envió el dinero suficiente para viajar a Nueva York. Sus hijas se quedaron al cuidado de los padres de Elvira. Para la realización de las actividades domésticas, existe una calendarización en la que todos los que habitan en el departamento participan. De este modo, siempre existe alguien encargado de lavar trastes, baños y pisos; no obstante, si alguien no desea realizar los quehaceres puede pedirle a alguien más que lo realice, a cambio de una retribución económica. Para la comida todos cooperan para comprar la despensa, y cada quien se prepara su comida, en el caso de Arturo y Antonio sus esposas les cocinan y realizan sus quehaceres cuando a ellos les corresponde sin pagarles por ello.

Así, mientras que en Santa Martha viven 16 de los miembros de esta familia en Estados Unidos se encuentran 9 de éstos. Durante el periodo de 1995 a 1997 don Miguel trabajó en Estados Unidos en una empresa de maderas “mi ocupación era la de cargar troncos en vagones de tren”. Su experiencia como migrante hasta que su hija Clara cumplió XV años le pidió que no faltara a la fiesta. Después de la fiesta, que por cierto se realizó gracias a la generosa aportación de sus hijos, éstos le pidieron que se quedara para cuidar de su esposa y a su hija menor y aún soltera pues consideraron que ahí en Santa Martha hacía más falta. Lo anterior refleja cómo los Gómez se han establecido en dos países y a pesar de ello no han dejado de cooperar a través de una estrategia que les permite designar quien permanece en el poblado y quien migra.

Es importante señalar que antes de migrar don Miguel se alquilaba como jornalero, principalmente, aunque también realizaba otras actividades en la construcción de pozos para extraer agua, ya que en la comunidad no cuentan con servicio de agua potable. A su regreso ya no se incorporó a éstas, pues como solía comentarme: “pagan poco y es mucho trabajo…ya estoy grande para trabajar en eso, es muy pesado”, su sostén se basa prácticamente en las remesas enviadas por tres de sus hijos varones que se encuentran en EE.UU. además de las entradas por la venta en la tortillería.Un año después de que regresó don Miguel, Arturo y María fueron de visita al pueblo, con él su esposa y sus dos hijas, llegaron a su casa (espacio 4) que con el dinero que envió durante cinco años se construyó con la supervisión de don Miguel y su esposa.

Al igual que otras parejas migrantes de esta comunidad Arturo y su esposa solicitaron a los abuelos que se hicieran cargo de sus hijas, cuando ellos volvieran a Estados Unidos, “no querían que sufrieran allá encerradas en el departamento…mi muchacho prefirió que se criaran en el pueblo como ellos” –comenta don Miguel –. El acuerdo fue que Clara se hiciera cargo de las niñas yaunque aceptaron, las criticas a la nuera han sido permanentes desde hace cinco años “no sé porque no se regresa…allá no trabaja y no hace nada…mejor tuvo otra hija allá…yo no los entiendo…mi muchacho debía de enviarla de regreso” –comenta don Miguel-. Actualmente, Jennifer y Michelle tienen 10 y 8 años respectivamente, y estudian en la primaria de la comunidad.

Antes de cuidar a sus sobrinas Clara únicamente ayudaba en las tareas domésticas, no tuvo la oportunidad de estudiar ni un solo grado de primaria debido a que “estábanos muy fregados y en ese entonces no teníamos dinero…ya cuando la pude mandar ella ya no quiso, le dio pena porque ya estaba grande. Tenía 10 años y apenas iba a ir a primero…ahora esta estudiando la cultura de belleza” –comenta doña Sofía-. Clara actualmente estudia en el poblado vecino; el horario le permite cuidar de sus sobrinas, para lo que recibe 150 dólares cada quince días que el papá de las niñas envía vía depósito bancario a la ciudad de Puebla. Con ese dinero Clara se encarga de cubrir las necesidades de las niñas, principalmente las de vestido, calzado y escolares, ya que su alimentación corre a cargo de sus abuelos, principalmente con los ingresos de la tortillería. Lo anterior, señala el valor de la reciprocidad en relación a la participación de Clara que coopera al cuidar a sus sobrinas y en compensación recibe una compensación económica

El espacio en el que duermen y comen don Miguel, su esposa, su hija Clara y sus nietas, la construyó el menor de sus hijos quien migró hace cuatro años. Debido a que es el xocoyote y heredero de la casa, tiró la antigua construcción que era de adobe en la que él y todos sus hermanos se criaron, para construir una de tabique con techo de loza, como recientemente ha empezado a construir la mayoría de los pobladores. Debido a esto don Miguel y doña Sofía asumen que esa casa ya no es de ellos, sino de su hijo, aunque no saben si él va a volver al pueblo para cuidarlos durante su vejez como es la costumbre. A pesar de que Pedro le manifiesta constantemente a don Miguel que ya se quiere regresar, aún no reúne el dinero suficiente para ello, por lo que su estancia probablemente se prolongue más tiempo, al igual que la de sus hermanos. Para julio de 2008 don Miguel organizó una fastuosa celebración para conmemorar los 25 años de Clara. Para tal efecto sus hijos le enviaron el dinero suficiente que le permitió costear los gastos provenientes del grupo musical, el pastel, la comida que se sirvió, además de la ropa que se compró para él, para su esposa y para la festejada.

3.3.2 Caso 2. La familia Guerra

El segundo caso que presento es el de una familia en la que la migración de algunos de sus miembros incrementó la cooperación, compromisos y responsabilidades en un contexto transnacional. La familia esta conformada por Maria, sus dos nietos José y Patricia que se encuentran en Santa Martha. Del lado norteamericano se encuentran sus cuatro hijos: Simón, Rogelio, Ernesto y Guadalupe, quienes se encuentran en Connecticut al lado de sus respectivas parejas e hijos, salvo el padre de José y Patricia quien se separó de Guadalupe hace nueve años. Rogelio y Guadalupe trabajan en restaurantes de comida mexicana, Simón y Ernesto lo hacen en una compañía que se dedica a colocar y dar mantenimiento de pisos de madera. Simón y Ernesto se integraron a la experiencia como migrantes hace 16 años, once años después le siguió Guadalupe y finalmente Rogelio hace cuatro años. A diferencia de los primeros años en los que Simón y Ernesto acudían una vez por año a la comunidad, durante los últimos diez años únicamente lo ha realizado en tres ocasiones, la última vez fue hace cuatro años. Guadalupe desde que se fue no ha regresado y Rogelio tampoco ha visitado la comunidad durante los tres años que lleva como migrante el Estados Unidos.

CASO 2

Así, a pesar de las escasas visitas cada uno de ellos envía dinero a María para las celebraciones del ciclo de la vida de María, José y Patricia, para las fiestas patronales del pueblo, para las celebraciones de fin de año, además de otros gastos que se presenten. Además de lo anterior, una vez al mes Maria cobra las remesas que sus hijos le envían para cubrir sus gastos de alimentación, vestido, educación, salud y para las aportaciones de la iglesia. Patricia hizo su primera comunión durante las fiestas patronales de Santa Martha Hidalgo en 2008 y, debido a que me aloje en casa de Carmen una de las hermanas de María tuve oportunidad de observar la organización en torno al festejo. Así una noche antes de la celebración alrededor de 10 personas, todos ellos familiares de Maria: dos hermanas con sus maridos y tres primas con sus esposos también se encargaron de la elaboración de los tamales y el mole.

La primer ocasión que conversé con María, fue una noche que con sus nietos llegó a casa de Carmen a ver la telenovela que día a día seguían desde un televisor, que uno de sus hijos le compró a Carmen como regalo de cumpleaños hacía cuatro años. La televisión se ubicaba en la cocina por lo que mientras cenábamos podíamos observarla, en esa ocasión los visitantes amenizaron aún más ese momento, pues venían del poblado de junto a donde fueron a comprar algunas cosas que necesitaban para el festejo de la primera comunión de Patricia. Desde que llegó, Maria inició una conversación comentando el dinero que había recibido por la madre y dos tíos de Patricia para costear los gastos de la festividad. Más adelante nos mostró los zapatos, ropa, biblia y veladora que había adquirido jactándose de que fueron los más caros que encontró, por tanto, lo de mejor calidad. La niña parecía complacida sonriendo, mientras sus tíos le decían: “mira como te quiere tu mamá ¿verdad? ¿a poco no te quiere mucho?...mira nomás todo el dinero que te mandó para que te veas bien bonita, Lupe”.

Maria y sus nietos viven en el espacio 1 que es la casa que construyó Simón hace 10 años y donde nunca ha vivido; en ese lugar se encontraba una construcción de adobe. El espacio 2 construido por Ernesto nunca ha sido habitado y es utilizado para guardar materiales de construcción, leña y en ocasiones gallinas y guajolotes. El espacio 3 es una casa en construcción propiedad de Rogelio, quien va regresar cuando ésta se encuentre totalmente terminada.

Simón hace cinco años “se separó de la muchacha de Oaxaca con la que se había juntado…la conoció allá” –me señaló María en una ocasión-, con ella tuvo tres hijos dos mujeres y un varón. Por motivos que María me dijo desconocer hace cuatro años se separaron, así su expareja se regreso a Oaxaca con los hijos que procrearon; él actualmente mantiene otra relación sentimental con una mujer que ya conocía de su trabajo y quien ya tiene dos hijos varones de una relación anterior. Guadalupe se casó en la comunidad con un joven del pueblo “a mi hija la vinieron a pedir sus papás, hablaron conmigo – me comenta María- y se casó aquí en la iglesia. El muchacho era muy flojo y nomás mi hija venía todos los días a pedirme comida porque no tenían. Mejor lo dejó y se fue con sus hermanos”. Ernesto y Rogelio permanecen solteros, aunque recientemente ambos le comentaron a María que se va a “juntar” con unas muchachas que conocieron en Estados Unidos: “yo le digo que si pero que se regrese…pues yo digo que sus hijos van a crecer mejor acá. Allá es muy peligroso para los chamacos y luego dicen que ni salen de su casa, nomás encerrados” (María 62 años, verano 2008).

3.3.3 Caso 3. La familia Toxtle

Uno de los focos de esta investigación fue el de conocer el impacto de la migración en el sistema de cargos de la iglesia en Santa Martha Hidalgo[16] . Con esa intención entrevisté en diversas ocasiones a don Porfirio. Al mencionar su nombre con otros habitantes del poblado, lo mismo despertaba comentarios refiriéndose a él como un ladrón, que como una persona bondadosa que había hecho muchas cosas por el pueblo. Lo anterior, era producto de su destacada participación en el proyecto que llevó a la construcción de una nueva iglesia en la comunidad. Aunque en el capitulo cuatro trato de manera más profunda este tema mencionaré algunos aspectos para ilustrar el modo en el cual don Porfirio y sus hijos fueron los primeros habitantes de Santa Martha Hidalgo que se establecieron en Nueva York y cómo, desde aquella ciudad, han dirigido el proyecto más importante de la comunidad durante las ultimas décadas.

Al momento de mi estancia de campo en 2008 don Porfirio vivía en Santa Martha Hidalgo en compañía de su esposa, una hija soltera, dos de sus nietos hijos de su hijo Oscar y otra de sus hijas con dos hijos; temporalmente vivía con ellos uno de sus sobrinos con su esposa y una pequeña hija. Tres de los cuatro hijos de don Porfirio que se encuentran en Nueva York migraron antes de que se casaran; el menor de ellos después de su matrimonio realizó el viaje a Estados Unidos por primera vez.

En ambos casos los varones ya habían construido parcialmente su casa en terrenos contiguos. Por ejemplo, Bernabé, el mayor, tenía ocho años que se había establecido en Nueva York cuando retornó a Santa Martha donde permaneció dos años.

Durante este periodo de tiempo inició una relación sentimental con Margarita y al poco tiempo se casaron. Margarita permaneció dos años en la casa construida por Bernabé.

Así, aparte de sus suegros pero al cuidado de éstos, pues eran sus vecinos de al lado. Don Porfirio me comentó que el tiempo que permaneció su nuera en Santa Martha Hidalgo, era como si fuera su hija y la cuidaba como tal, permaneciendo al pendiente de de lo que necesitara. Mientras permaneció ahí Margarita recibía las remesas directamente y las administraba ella misma, principalmente para finalizar la construcción de la casa. Dos años después la casa quedó terminada y ante la negativa de Bernabé por regresar al pueblo, Margarita le exigió que entonces la llevará con él. Con ella su hijo de un año y medio realizó el viaje; actualmente tienen otros tres hijos nacidos en Estados Unidos.

CASO 3

Espacio residencial

Igual que la pareja anterior Oscar y Elvira se casaron en Santa Martha. El ya había construido su casa y permaneció durante tres años ahí trabajando como carpintero en la ciudad de Puebla. Sin embargo, debido a una serie de deudas que contrajo le planteo a Elvira volver a migrar. El acuerdo fue que ella migraría con él y sus hijos Oscar de dos años y Joana de un año y que se quedarían al cuidado de sus abuelos paternos con quienes permanecen actualmente desde hace diez años. A cambio cada mes Porfirio y su esposa reciben dinero para cubrir los gastos de alimentación, vestido y salud de los niños Además, Oscar es quien mas había aportado para el proyecto de la iglesia. Para 2008 el pequeño Stephan, hijo de Oscar y Elvira había nacido en la ciudad de Nueva York.

Ramón otro de los hijos de Porfirio no se ha casado aunque vive juntado con una mujer de Michoacán que conoció en Nueva York; tienen dos hijos nacidos en aquel país. Al igual que sus hermanos, construyó una casa en Santa Martha aunque nunca la ha habitado. Así en un amplio terreno contiguo a la casa de sus papás y al lado de las casas de sus hermanos Ramón construyó una casa que pretende habitar los siguientes años. A diferencia de las casas que se ubican del lado de la calle en la que se encuentra la de don Porfirio, las de sus otros hijos se encuentran vacías aunque en diversas ocasiones han sido habitadas temporalmente por otros familiares.

En Estados Unidos Bernabé vive con su esposa Margarita y sus cuatro hijos; en el mismo departamento viven Oscar, su esposa Elvira y su pequeño hijo Stephan y con ellos vive Ramón, su esposa Rocío y sus dos hijos. Pedro el único soltero vive en otro departamento con sus primos y otros migrantes de Santa Martha. No obstante, Pedro participa en los festejos que realizan sus hermanos y suele hacerles préstamos cuando éstos le solicitan apoyo. Aunado a lo anterior sus envíos de dinero a don Porfirio han sido constantes, principalmente para la construcción de la nueva iglesia. Hace ocho años don Porfirio le dio un terreno en Santa Martha en el que actualmente construye su casa.

Cabe señalar que recién llegados a Estados Unidos estas parejas se establecieron con otros familiares de Santa Martha Hidalgo; sin embargo de manera gradual empezaron a vivir juntos en un departamento de Nueva York. Así, a pesar de que al inicio cada pareja pretendió establecerse de manera independiente, tanto los costos como el apoyo que se han proporcionado en el cuidado de los hijos ha sido uno de los motivos más importantes que lo llevaron a cohabitar. De este modo, Oscar y su esposa trabajan mientras Rocío cuida de Stephan; en pago, Elvira realiza otras actividades domésticas que le corresponderían a Rocío. Bernabé trabaja en una empresa de transportes por lo cual no se encuentra mucho tiempo en casa, regularmente sale varios días llevando mercancías diversas a otras ciudades y otros estados. Debido a lo anterior decidió vivir con sus hermanos pues ellos podrían cuidar de su esposa y sus hijos ante su ausencia. Oscar ha sido quien ha organizado los torneos deportivos para reunir fondos en apoyo a la construcción de la nueva iglesia; así, su comunicación y participación en la comunidad ha sido mas intensa que la de sus hermanos. Además a diferencia de ellos, Oscar tiene a dos de sus hijos al cuidado de sus padres. Lo anterior, puede se el motivo por el cual Oscar ha invertido mas tiempo y dinero en el proyecto de la nueva iglesia.

Es probable que si en al año de 1982 don Porfirio no hubiera decidido migrar a Estados Unidos, con uno de sus compadres del municipio de Tepeojuma, Puebla, lo que describo en esta tesis no hubiera sucedido:

“ pues yo tenía aquí mis tierras y trabajaba con mis vacas, pero mi compadre me dijo “vente vamonos un tiempo si no te gusta pues te regresas ¿a que te quedas aquí?”… me convenció y valió la pena porque si trabajé bien es ese entonces donde uno quería trabajaba, había mucho trabajo y pagaban bien…llegamos bien yo estuve poco tiempo con mi compadre en New Jersey y después me fui a Nueva York. Escuchaba que ahí ganaban más y que había más trabajo…Trabajé lavando carros, en un restaurante de comida griega, en otro de comida china, y en otro de comida mexicana…ahí estuve trabajando doce años iba y venía una o dos veces al año, ya sabía yo con quien cruzar llegaba a la frontera y cruzaba rápido…a los dos años de que me fui llevé a Juan (hijo mayor) y dos sobrinos…poco a poco fueron llevando a otros y bueno ahora ¿Cuántos están allá?...yo nunca pensé que se iban a ir tantos” (Porfirio 64 años, verano 2008)

Actualmente don Porfirio se desempeña como “campesino”. Por la mañana ordeña sus vacas, ya que desde muy temprano vende leche en su camioneta. Posteriormente, se dirige a su terreno donde cultiva principalmente alfalfa, aunque también cultiva maíz y frijol para autoconsumo.

Si en algún momento previo a la migración hubo diferencias económicas dentro de los habitantes de Santa Martha Hidalgo, Porfirio indudablemente perteneció al sector mas favorecido económicamente. Aunque en la casa en la que se crió era de adobe, su padre tenía una gran cantidad de tierras para siembra tanto de riego como de temporal, además de pequeños terrenos dentro del pueblo. Así en diversos comentarios que escuché de otras personas del poblado referían a Don Rufino y sus hijos como los ricos del pueblo al igual que sus familiares.

Don Rufino, su esposa y su hija soltera comen y duermen en el espacio 1, su otra hija y sus nietos comen con ellos pero duermen en el espacio 2 que es la casa que construyó su hijo mayor Juan. Su sobrino con su esposa y su pequeña hija comen y duermen en el espacio 3 que es casa de su hijo Jorge el xocoyote que se encontraba en EE.UU. aunque frecuentemente comen en el espacio 1.

Como hemos visto en los casos presentado dispersión-reunificación y la reunificación-dispersión, son dos procesos que forman parte de los hogares migrantes, los cuales implican el cambio de residencia, aunque con frecuencia lo que se da es una alternancia en el origen y destino que suele multiplicarse cuando los hijos forman nuevos hogares. En este caso, el proceso de las familias en Santa Martha que han sido descritas pueden ser definidas desde el concepto de familia ampliada transnacional (Moctezuma; 2008: 18) y al de el sistema familiar mesoamericano (Robichaux, 2002). Así mi planteamiento es que esta se sostiene en tanto al parentesco de quienes en ambos países cooperan y continúan fortaleciendo sus lazos al mismo tiempo que conservan su membresía en la comunidad que necesita de los recursos que los migrantes envían. También se ha ilustrado, el modo, en el cual trabajando juntos estos grupos domésticos se han establecido con miembros en ambos lados de la frontera. Así quienes dejan a sus hijos al cuidado de abuelos o tíos, tienen mayores responsabilidades que se expresan mediante mayores cooperaciones económicas y en servicios.

También vale la pena lo anteriormente descrito respecto a la frecuencia con la cual los estudios reproducen una imagen momentánea o “fija” del hogar migrante, la cual sólo corresponde a una etapa de su ciclo de desarrollo. Con ello se pierde de vista el proceso integral, el cual, por ejemplo, se interpreta como migrantes que abandonan a sus esposas e hijos, e incluso, suele decirse que las casas están abandonadas al migrar el hogar completo, cuando lo que tenemos son casa solas o deshabitadas, a veces bajo encargo de algún familiar o conocido. Todo esto reclama de una nueva conceptualización que en el futuro puede impactar en el diseño del levantamiento censal y de otros instrumentos de recopilación de datos sobre el hogar y la vivienda.

3.4 Conclusiones.

Una primer conclusión es que el proceso migratorio entre México y Estados Unidos está generando cambios en el modo en el que las familias se organizan y componen. No obstante los valores culturales se expresan en el modo en el cual las familias con miembros migrantes se organizan. Los casos presentados permiten conocer un proceso de fortalecimiento de la familia extensa, fortalecida por la migración y principalmente cuando las mujeres se incorporan a esta experiencia con sus esposos, del lado mexicano las tías y los abuelos, se encargan del cuidado de los niños, mientras los padres a la distancia se mantienen al tanto del desarrollo, comportamiento, disciplina y salud de sus hijos.

En las páginas precedentes hemos podido observar, por un lado, que la migración internacional ha representado para los habitantes de esta comunidad un reto en el orden de la organización del grupo doméstico. Reto que ha implicado la posibilidad y la necesidad para los miembros de estos grupos de generar estrategias de organización del grupo ante la ausencia de un número importante de sus miembros, mediante la adquisición de compromisos, responsabilidades y cooperación reciproca.

Como segunda conclusión puedo decir que esto ha sido posible en la medida en que las familias han tenido la capacidad, a través del trabajo conjunto de quienes se quedan en casa y de quienes están en Estado Unidos, es decir, de quienes mantienen al grupo doméstico como una unidad cuyo objetivo fundamental es la reproducción de sus miembros. En este sentido, es significativa la permanencia de una forma de organización que toma en consideración sólo a aquellos que deciden mantener estrechos vínculos con el resto de quienes la conforman a partir de seguir aportando trabajo y recursos materiales y simbólicos para la preservación del grupo como tal.

Esto como un recurso más que tienen quienes habitan estos territorios ancestralmente carentes de lo necesario para la supervivencia y quienes conciben a la migración internacional como una estrategia que les permite mantener una forma de vida según sus propios valores. Si bien la migración ha implicado la separación física, por largos periodos de tiempo de algunos de sus miembros, esto les ha permitido también, en cuanto la migración como una fuente de recursos económicos. Además la migración no ha impedido la conservación de una serie procedimientos en cuanto a la organización y ciclo de los grupos domésticos, incorporando estrategias de dispersión-reunificación y cooperación que les permiten adaptarse mediante su participación a un mercado laboral internacional.

Por otro lado, una tercera conclusión es que un elemento exógeno —la migración— ha producido cambios que no necesariamente obligan a una redefinición de los papeles sociales y económicos del hombre y de la mujer, sino que, como hemos podido observar, los involucrados mantienen un orden precedente a la migración, aunque se adaptan siguiendo sus pautas y normas conyugales y familiares flexibilizándolas hasta donde ha sido posible.

Es importante señalar que como en los casos presentados algunas de estas parejas establecidas en Estados Unidos, prefieren dejar a sus hijos en su comunidad de origen, fortaleciendo los lazos con miembros de la familia extensa. Por lo anterior podemos concluir que al interior de las familias que cuentan con experiencia migratoria internacional, se están fortaleciendo los modos de reproducción de la familia extensa caracterizada por su carácter transnacional, al menos en la comunidad estudiada.

Es importante señalar algo que resulta notable como resultado de la migración de las esposas y madres de familia a Estados Unidos, en relación a una conformación familiar divergente a las observadas en contextos de nula migración, pero con las mismas bases y lógica del modelo familiar mesoamericano y la patrilinea limitada localizada. De este modo las familias constituidas por abuelos (o tías) que se encuentran a cargo del cuidado de los hijos de migrantes, lo que ocasiona la no presencia física de los padres migrantes, aunque mantienen una comunicación constante. De este modo, resultan evidentes los lazos de parentesco que se extienden a través de las fronteras nacionales. En este sentido lo anterior se vendría conformando como una nueva etapa emergente del ciclo de las familias en un contexto migratorio, que obliga a los padres a mantenerse por periodos cada vez más largos de tiempo en el vecino país del norte.

Otra conclusión es respecto a los integrantes de las familias que se encuentran en Estados Unidos, es que éstos se caracterizan por la disposición de los varones de participar en actividades del hogar, aunque cuando llevan a sus esposas éstas continúan realizando actividades domésticas y en el mayor de los casos no participan actividades productivas. Probablemente lo que en algunas investigaciones se ha observado como cambios fundamentales respecto a la idea de un patriarcado mexicano, para esta investigación es más que una forma de las familias para responder ante las nuevas demandas al extenderse en ambos lados de la frontera, mediante la notable presencia de un sistema de valores propios y en ocasiones ajenos a los investigadores.

Finalmente es importante señalar que establecerse en Estados Unidos en un departamento donde habitan otras personas consideradas familiares o no, solteros (as)o en pareja, es usual para los migrantes de esta comunidad, principalmente porque “vivir allá es muy caro…ya así entre varios nos cooperamos…así solos no nos alcanza”. Además para alguien que recién ha llegado representa una ventaja establecerse en un departamento que cuenta con todos los servicios, comida, además de ropa, que evidentemente tendrá que pagar con los primeros pagos que reciba una vez que empiece a trabajar, además de la deuda generada para costear su viaje desde México.

CAPITULO IV.

LA ORGANIZACIÓN POLITICO-RELIGIOSA, EL CICLO FESTIVO ECLESIASTICO Y EL USO COLECTIVO DE LAS REMESAS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UN NUEVO TEMPLO CATÓLICO

En el presente capitulo presento la organización político-religiosa de Santa Martha Hidalgo. Inicialmente describo la junta auxiliar representante del gobierno municipal, sus cargos, funciones y algunas situaciones de conflicto que observé y escuché respecto al proceso de elección popular para designar a quienes ocupan estos puestos, así como en lo que se refiere a las disputas que se presentan en la organización de las fiestas patronales con los empleados de la iglesia. El segundo apartado de este capitulo es lo relativo a los cargos de la iglesia, principalmente en lo que se refiere a algunos cambios que se han originado durante las ultimas dos décadas como consecuencia de la migración de los pobladores. Focalizo mi descripción y análisis sobre la participación de los migrantes en “cargos a la distancia” o en “representación”, así como la importancia de las remesas que estos envían para los festejos. En el tercer aparatado describo el proceso de la construcción de una nueva iglesia en la comunidad dedicada a la santa patrona, así como al “Cristo de los migrantes”. Describo los sucesos que desencadenaron este proyecto magno impulsado por los migrantes desde Estados Unidos y respaldado por sus familiares en Santa Martha Hidalgo. Finalmente presento el ciclo de festividades religiosas y describo con mayor profundidad las celebraciones patronales durante el mes de julio y el carnaval de los tonchinegros que se celebra del 2 al 7 de noviembre, así como el modo en el que la migración internacional ha impactado estas celebraciones.

En Santa Martha Hidalgo la vida ceremonial muy intensa, y que se expresa no sólo dentro de la iglesia, sino, de manera fundamental, en las diversas celebraciones que las familias realizan en sus casas y en las calles del pueblo con pretexto de día de Santa Martha y otros santos que cuentan con sus respectivas mayordomías, así también en las celebraciones del día de muertos con el “carnaval de los tonchinegros”. De este modo los pobladores de Santa Martha celebran siguiendo un ciclo festivo de tiempos inmemoriales al interior de la comunidad y recientemente la exportación de éstas a través de videograbaciones que son presenciadas por cientos de santamarteños establecidos en Estados Unidos. Esta vida ceremonial se vive de manera cotidiana tanto a nivel comunitario como familiar y se expresa, entre otras cosas, en fastuosas celebraciones que durante julio en honor a la santa patrona se celebran. Esto incluye una gran cantidad de alimentos, bebidas embriagantes, música en vivo. También durante los días que van del 2 al 7 de noviembre las ejecuciones dancísticas de los tonchinegros en las calles y patios de las personas que los contratan son una muestra de la vida religiosa de Santa Martha.

La iglesia es sin duda alguna el centro que reúne y da sentido a la participación en proyectos comunitarios a los pobladores. Así en torno de la realización obras de construcción, mejora y mantenimiento de los dos templos católicos con los que cuentan, los habitantes se delegan, por turnos, los diversos cargos tales como: presidente, tesorero, fiscales, sacristanes, porteros, campaneros y mayordomos. Es común que las personas se den cita en el atrio de la iglesia principalmente durante la tarde, ahí se dirimen todo tipo de cuestiones, incluyendo aspectos relacionados a los convenios y negociaciones con quienes conforman los cargos de la junta auxiliar que son: presidente, secretario y regidores. Los líderes de estas conversaciones son los fiscales y el presidente de la iglesia y cuando acude el presidente de la junta auxiliar. Aunque las divisiones entre unos y otros no son del todo claras, en todo momento distinguen lo que se refiere a las responsabilidades de la iglesia respecto al representante del presidente municipal. No obstante, cuando una persona es candidato a ocupar el cargo de presidente de la junta auxiliar es requisito indispensable que haya realizado al menos el cargo de fiscal segundo o menor en la iglesia. Mientras que para ocupar algún cargo en la iglesia no es necesario haber realizado alguno de los cargos de la junta auxiliar. En todo caso en la mayoría de las ocasiones los pobladores habían visto una complementariedad en estas dos instancias; sin embargo, hace aproximadamente ocho años, a partir de que el PAN (Partido Acción Nacional) ha venido ganado las elecciones, los conflictos se han intensificado: “antes trabajábanos parejo pero ora éstos que se quieren separar de la iglesia…no sé cómo se van a separar aunque luego el presi (presidente de la junta auxiliar) ya ni va a misa…ese señor está mal. Dbería entender y hacer las cosas como antes” (tesorero de la iglesia, verano 2007).

Es durante las fiestas patronales cuando las relaciones pueden llegar a tensiones y conflictos mayores, principalmente por el manejo de los recursos económicos que ingresan a la comunidad con motivo de la renta de espacios a las personas que instalan los juegos mecánicos de la feria, de los que venden alimentos y bebidas, así como de aquellos que rentan espacios de la vía pública para la realización de bailes y jaripeos. Durante las celebraciones de 2007 el conflicto se suscitó porque el presidente de la junta auxiliar ya había cobrado el pago anticipado de quien instalaría los juegos mecánicos. Sin embargo, cuando los empleados de la iglesia se enteraron le reclamaron, hasta el punto que él prefirió devolver el dinero recibido y no entregarles la mitad del monto, tal como los empleados de la iglesia le proponían. Finalmente las personas de la iglesia organizaron la celebración incluyendo juegos mecánicos gratis para la comunidad, mediante los recursos obtenidos de los ejidatarios y de bienes comunales: “aún así la fiesta se hizo y hasta el presi andaba ahí con sus hijos…ojalá y el próximo presidente si entienda su papel de ayudarnos y no como éste que nomás le gusta andar chingando” (empleado de la iglesia, verano 2007).

Así aunque las tensiones entre la junta auxiliar y los empleados de la iglesia son permanentes durante las fiestas patronales suelen colaborar. No obstante, los empleados de la iglesia son quienes han servido como puente entre quienes se encuentran en Santa Martha y quienes se encuentran en Estados Unidos. Además, se han conformado en comités transnacionales que han permitido la inversión de los migrantes en un proyecto social: la construcción de una nueva iglesia.

4.1 La junta auxiliar ; representante del gobierno municipal en Santa Martha Hidalgo

Las autoridades civiles de la junta auxiliar son un grupo de personas de la comunidad que son elegidos mediante el voto secreto durante el mes de mayo cada tres años. Usualmente compiten en representación de los partidos políticos PRI, PAN y recientemente del PRD, así como candidaturas independientes. Aunque las personas aceptan los resultados aún por la diferencia mínima (un voto) generalmente aquellos que perdieron asumen que hubo fraude. Como me señaló uno de los votantes: “pos hubo mucha transa porque votaron muchos que ni tenían credencial de elector y eran menores de edad…otros hasta tres veces votaron”. Así las últimas tres elecciones a partir de 2002 las ha ganado el PAN. Quienes conforman la Junta Auxiliar de Santa Martha Hidalgo son: presidente auxiliar, secretario, regidores de obras públicas, educación, salud, gobernación y agua potable.

Aunque nada explicita que las mujeres no pueden ocupar el cargo de presidente, tradicionalmente ha sido ocupado por varones, aunque es común que los regidores de salud y educación sean mujeres. En 2008 Francisca, hermana del presidente auxiliar del periodo 2004-2007, ocupó el cargo de regidora de educación. Así, esta mujer también había ocupado diversos cargos de la iglesia durante los últimos años; sus hijos se encuentran en Nueva Jersey. De acuerdo a los datos que me proporcionó el presidente de la junta auxiliar durante mi estancia en 2007, hasta la década de 1980 el presidente nombraba suplente, jueces de paz y topiles, estos últimos una especie de policías que patrullaban las calles y acudían a las casas a dirimir en los conflictos o llevar a la cárcel, que se encuentra aún en la actualidad dentro del edificio de la iglesia, a las personas que así lo determinaran. Así, aunque usualmente las penas en la cárcel no eran mayores a algunas horas de encierro: “pos si servía porque la gente sabía que tenía consecuencias lo que hacían” –me señalo el presidente-.

Cuadro 1. Organigrama formal de los cargos de la junta auxiliar.

Fuente: Ayuntamiento municipal de Santa Clara Ocoyucan, Puebla.

Aunque ni el presidente ni otros de mis informantes me respondieron con exactitud, desde cuando los habitantes de esta comunidad realizan los cargos de la junta auxiliar, mis búsquedas en los archivos de la presidencia municipal y de Santa Martha me señalaron que en la década de 1940 ya había una figura reconocida como “juez de paz” cuyas funciones se relacionaban con la solicitud de obras públicas, apertura de caminos y dirimir entre conflictos de los pobladores, prácticamente las mismas que me refirió el presidente auxiliar que él tenía como sus principales funciones. Así, también me explicó que efectivamente cuando él era niño (en la década de 1960) había un juez de paz que se elegía anualmente. Quienes nombraban estos cargos eran los ejidatarios y empleados de la iglesia: “pues mi abuelo fue juez de paz y a él lo designaron para el cargo en la iglesia cuando salió del cargo de presidente de la iglesia…mi papá ya fue presidente de la junta auxiliar” (presidente de la junta auxiliar verano 2007).

En la actualidad el presidente de la junta auxiliar es elegido mediante una jornada de votación durante el último domingo del mes de mayo cada tres años. Durante los siguientes días el recién electo toma posesión de su cargo, el que ocupará por un periodo de tres años. Los primeros días de junio, el presidente saliente hace el corte de caja. Si al momento de la votación aún no cuenta con ellos el presidente, al tomar posesión designa a los otros miembros de su gabinete. Difícilmente los cargos en la junta auxiliar a excepción del presidente cumplen durante los tres años. Por ejemplo, durante el verano de 2007, de un total de ocho personas que ocuparon los cargos, únicamente continuaban tres: el presidente, su secretario y el regidor de obras. La mayoría de las personas sin importar por quien dirigieron su voto me comentaban que estaban decepcionadas del presidente auxiliar pues no cumplió con ninguna de las promesas que hizo en campaña, por lo que justificaban porqué se fue quedando sin su comité.

Los presidentes de la junta auxiliar no reciben un pago por ejercer estas funciones pero si la “participación” del municipio que es de $ 3,000 mensuales. Este monto, según me comentó el presidente auxiliar en 2007, debe ser utilizado para cubrir los gastos relacionados a la luz del inmueble que básicamente son dos habitaciones de aproximadamente 15 metros cuadrados: la recepción y la oficina del presidente. El dinero de la participación también puede ser utilizado para cubrir otros gastos relacionados a sus funciones tales como: compra de artículos de papelería, sillas y escritorio si es necesario, pintura para el inmueble, pago a pintores, entre otras. Independientemente de lo anterior el presidente puede solicitar al municipio dinero para proyectos públicos de adoquinamiento, drenaje y alumbrado público.

Los regidores en consecuencia son quienes deben presentar las propuestas al presidente y posteriormente vigilar los avances de los proyectos. Ciertamente el trabajo de los regidores es escaso pues las obras públicas son limitadas y generalmente los proyectos y obras son vigiladas por la presidencia municipal con o sin la participación del regidor de la junta auxiliar de Santa Martha. Así también el presidente auxiliar a pesar de que su horario de atención es de 18:00 a 21:00, no se encuentra todas las tardes pues generalmente se desempeñan en otras actividades productivas dentro o fuera de la comunidad. El presidente auxiliar durante el periodo 2004-2007 atendía un negocio familiar de elaboración y venta de quesos dentro y fuera de Santa Martha Hidalgo, mientras que quien fue electo para el periodo 2007-2010 se dedicaba a actividades agrícolas.

Aunque ocupar el cargo de presidente, secretario y regidor suscita cierta movilización, principalmente los días previos a la elección así como el día de la jornada electoral, quienes los realizan no adquieren un reconocimiento por su desempeño. Al contrario, se convierten en foco de las criticas por parte de la mayoría de los pobladores: “pues a mi me ha ido mal con la gente…ellos (los santamarteños) piensan que uno gana mucho aquí o que les roba el dinero, pero no es así. Yo muchas veces, pongo de mi bolsillo…como el presidente municipal es del PRI y yo del PAN no le conviene que yo quede bien con el pueblo y no me apoya en nada”.

A pesar de los problemas que se han suscitado durante los últimos años entre quienes desempeñan cargos tanto en la iglesia como en la junta auxiliar, es probable que la mayoría de las personas del pueblo contesten que se pueden ocupar cargos en estas dos instituciones paralelamente; sin embargo las experiencias reales dicen lo contrario. Durante 2008 don Artemio quien ganó las elecciones para presidente de la junta auxiliar se encontraba desempeñando el cargo de sacristán en la iglesia. Así cuando los resultados se dieron a conocer los empleados de la iglesia le preguntaron cuál de los dos cargos iba a desempeñar. Su respuesta inmediata fue que ambos. Sin embargo, quince días después y ante quienes habían asistido a misa ese día, les comunicó que únicamente desempeñaría el de “presi”; abandonando el de sacristán.

Uno de los empleados que me platicó esta situación me indicó que durante las dos semanas que Artemio se mantuvo como sacristán fue designado para realizar algunas actividades en la iglesia que no pudo desempeñar por las nuevas responsabilidades en la presidencia. Por ello, los demás empleados de la iglesia le exigieron que se decidiera por uno de los cargos, “pues en la iglesia no iba a cumplir a medias”, ya que necesitaban a una persona enteramente dispuesta a cumplir con las responsabilidades durante la fiesta patronal.

Finalmente decidió ocupar el cargo de la junta auxiliar, aún con lo anterior para las celebraciones patronales aceptó la propuesta de los empleados de la iglesia, incluyendo lo del cobro y administración de los recursos económicos, por lo que nadie tuvo queja de él.

Aunado a lo anterior existen otros cargos relacionados a los ejidatarios y bienes comunales. Estos también son autoridades políticas y se conforman a partir de la organización del ejido y de las tierras comunales. Dentro del comisariado ejidal existen los siguientes cargos: comisario ejidal, regidor, tesorero, secretario, y algunos ayudantes.

El representante de bienes comunales es auxiliado en sus tareas por un tesorero, un secretario y algunos ayudantes. Todas estas autoridades se aglutinan en lo que los pobladores denominan como los que mandan y en lo que ellos mismo se autoreconocen como el cabildo.

Existen también varios comités que se encargan de los asuntos relacionados a las instituciones educativas: del kinder, de la primaria, y de la telesecundaria. Como ya lo hemos señalado, las mujeres no participan como presidentes en junta auxiliar, bienes comunales y ejido. Sin embargo, en las instituciones educativas ellas ocupan los cargos de dirección.

De este modo en los comités de la escuela su participación es muy importante, en donde incluso cubren estos servicios o “obligaciones” como ellos lo refieren a nombre de sus parientes ausentes: “yo estoy de vocal pero quien se apuntó fue mi hermana pero como no está, pues yo lo estoy haciendo”.

 4.2 El sistema de cargos en Santa Martha Hidalgo

Una de las características que se han ubicado como definitorias de las comunidades indígenas mesoamericanas es su organización política y religiosa, a la que se conoce con el nombre de “sistema de cargos” (ver Bonfil, 1989). A su estudio se han dedicado diversas investigaciones dentro y fuera de la antropología en el área mesoamericana, desde las que se han vertido las más diversas interpretaciones (ver Cancian, 1967; Carrasco, 1961; De Walt, 1975; Mathews, 1985). La organización religiosa de Santa Martha Hidalgo, como la de otras comunidades indígenas poblanas (ver Mulhare, 2005; Báez, 2004) se basa en el sistema de cargos. En dicho sistema varones y mujeres, jóvenes y adultos desempeñan una serie de cargos, religiosos o ceremoniales, jerárquicamente organizados. Aunque a diferencia de cómo señala Rivermar (2005: 173) el ejercicio de los cargos establece tareas fijas de servicio a la comunidad en las que las mujeres y no únicamente los hombres, tienen que dedicar un importante número de años de su vida para su cumplimiento. Aunque se ha señalado que son los varones quienes, al ser los depositarios del cargo y, por tanto, quienes toman las decisiones, son quienes reciben los beneficios que implican, en última instancia, hacerse de importantes mediante cuotas de prestigio, autoridad y poder al interior de la comunidad (ver D´Aubeterre, 2007), lo observado en Santa Martha Hidalgo me permite argumentar que las mujeres participan activamente en los cargos de la iglesia y reciben beneficios así como prestigio, autoridad y poder dentro de la comunidad coincidiendo con las observaciones de Mathews (1985: 287).

En Santa Martha Hidalgo he notado una versión en la cual los cargos son desempeñados por los varones. Sin embargo, al profundizar en la realización de las actividades que les son encomendadas, incluso desde la decisión misma de aceptar o rechazar el cargo, las mujeres tienen un papel fundamental, no en pocas ocasiones mas importante que la del varón. Éste ante los demás, se presenta contrario a lo que se ha señalado como representante o portavoz del grupo doméstico, más que el depositario del cargo. Aunado a lo anterior, en algunas ocasiones escuché a mujeres expresar pensamientos tales como: “pos yo le dije que viera que orita no podemos aceptar (el cargo), orita tenemos otros gastos…a lo mejor pal otro año ya salidos de los compromisos”. En otra ocasión uno de los varones que había sido invitado a ocupar un cargo señalaba lo siguiente: “pos ya le dije a mi señora (su esposa) pero me dice que orita no; vamos a ser los padrinos y estamos muy gastados”. Lo que estos comentarios señalan es que las mujeres son consultadas, incluso desde el momento mismo en el que los varones reciben la invitación.

Por otro lado, en este apartado me interesa resaltar la participación de las mujeres en los diversos cargos se mantiene a la alza, por lo cual no resulta difícil encontrar mujeres como “mayordomas” y “fiscalas” que son dos de los cargos que se han asumido exclusivamente de varones. Lo anterior es el resultado de un mayor protagonismo de las mujeres ante la ausencia de los varones debido a la migración. Al mismo tiempo, es la evidencia de un sistema y organización flexible que no las excluye. En los comentarios que escuché de los pobladores de Santa Martha, éstos señalaban que el ocupar cualquiera de los cargos de la iglesia es cada vez más difícil debido a la migración. Así, quienes en 2007 ocupaban los empleos de la iglesia me comentaron que era difícil encontrar personas que quisieran realizarlos.

Cabe señalar que en Santa Martha Hidalgo se considera a las familias en su conjunto o a las parejas más que a los individuos a quienes oficialmente se les entrega el cargo: “lo mejor es que se les pida a los esposos y es cuando las cosas se hacen bien…luego uno ve cuando los dos están participando…así es cómo se deben hacer las cosas” (Sacristán, verano 2007). De acuerdo a lo anterior pueden ocupar los cargos aquellas parejas con o sin hijos que vivan juntos independientemente de su edad. Así una pareja joven o adulta puede ser persuadida para realizar un cargo que exige este requisito. Otros cargos, sin embargo son casi exclusivos de jóvenes solteros. Así aquellos considerados ciudadanos del pueblo y, por lo tanto, sujetos de derechos y obligaciones deben realizar cargos en la iglesia, así también para recibir los servicios de ésta. Como señala María Ana Portal (1998), la participación en cargos religiosos es parte importante para que las personas sean consideradas como ciudadanos de la comunidad, así también mediante la cooperación económica. A partir de ellos se establecen las categorías de ciudadanía, con todos los derechos y deberes que ello implica (Portal 1998: 439).

Así en Santa Martha Hidalgo aunque alguien no haya nacido ahí, si se ha “avecindado” en la comunidad, deberá cumplir con las obligaciones religiosas para gozar de todos los derechos de ciudadanía. Un ejemplo en este sentido es el caso de una familia que compró su casa a don Jacinto en al año de 1998. La pareja de compradores junto con sus hijos se establecieron inmediatamente después de realizada la transacción. Originarios de la ciudad de Puebla, aunque habían presenciado algunas fiestas patronales de las comunidades vecinas, no tenían conocimiento claro del sistema de cargos ni de las cooperaciones y otros servicios hacia la comunidad; aunque aún no han realizado ningún cargo, si cooperan con las cuotas de la iglesia, por lo que a pesar de su desconocimiento parcial de las costumbres son ya considerados ciudadanos por los demás pobladores. Así sus hijas las “chingonas”, como son apodadas, gozan de la admiración de los varones quienes han establecido relaciones de amistad y noviazgo con ellas, aunque por otro lado han sostenido diversos conflictos con otras mujeres originarias de la comunidad por éste y otros motivos.

Respecto a los migrantes, es común que algunos de los que se encuentran laborando en Estados Unidos acudan a la comunidad entre otros motivos para realizar los cargos de la iglesia. Así como en otros casos algunos de éstos son convencidos por sus familiares para realicen alguno de los cargos, también como una estrategia para que permanezcan en la comunidad por más tiempo. Durante 2007 los dos sacristanes eran un par de primos que permanecieron en la comunidad dos años más de lo previsto debido a que ocuparon el cargo de porteros, el primer año, y el de sacristanes el segundo:

“pues está bien que nos obliguen (me comenta sonriendo). Bueno obligar, obligar, no, pero sí que nos hagan ver que es importante. ¿cuántos no están allá (EE.UU.) y no hacen ya sus cargos?...mis primos tienen como diez años que se fueron, ya ni quieren regresar y sus cargos los hacen mis tíos…está bien que mis tíos los apoyen (haciendo los cargos en representación) pero es mejor que uno mismo lo haga. Yo orita ya estoy más contento y bien o mal ya cumplí con la Virgen…ya el próximo año me voy (a EE.UU.) pero aquí ya hice lo que tenía que hacer…mas adelante si voy hacer otro, orita ya no porque ya hace falta dinero y tengo que regresar a trabajar otra vez” (Jacinto 28 años, verano 2007).

Durante el verano de 2007 acompañé a Ramiro a las reuniones y comisiones como fiscal mayor de la iglesia. Así, me explicó la manera en la que funcionan los cargos de la iglesia que pueden observarse en el cuadro 2. Los cargos duran un año aunque ante la solicitud de la población puede reelegirse indefinidamente. Para ocuparlos también quien tenga interés y cumpla con los requisitos pueden solicitarlo con antelación, sin embargo es hasta la celebración de muertos en 2 de noviembre cuando en asamblea general se somete a la aprobación de la gente. Si se aceptan las propuestas los nuevos entraran en función en 1º de enero del siguiente año, salvo las mayordomías que entran en función una vez que han terminado los festejos en honor al santo, virgen, así para el caso del Niños Dios.

Algunas personas han apartado el cargo pidiéndolo con anticipación, incluso desde Estados Unidos. Así algunos de sus padres, hermanos o alguien en su representación se dirigen a quienes realizan el cargo, principalmente a los fiscales para hacerles la petición. Aunque la duración de los puestos es de un año, una persona puede ser portero un año, el siguiente sacristán y así sucesivamente. Marcelo que era presidente me comentó que la gente le pide que se quede otros dos años pero él ya no quiere, debido a que estos cargos prácticamente demanda todos los días del año. Es especialmente así los meses de junio y julio, debido a las festividades patronales y en diciembre por las posadas y la celebración del nacimiento de Cristo, así como de año nuevo.

Generalmente quienes ocupan los cargos intentan hacerlo mejor que quienes los antecedieron o, al menos, es frecuente escuchar comentarios en los que señalan el modo en el cual han superado lo realizado anteriormente. De este modo la competencia se lleva hacia las otras localidades, generalmente son los fiscales quienes en representación de la comunidad acuden a los festejos a los pueblos vecinos y, en todo momento realizan comentarios para colocarse en ventaja sobre otros fiscales. A manera de ejemplo ilustraré una de las situaciones que sucedió durante el verano de 2007 cuando los fiscales de Santa Martha se preparaban para acudir a la fiesta patronal del poblado vecino. A punto de partir Raúl, Ramiro y yo entramos a la sacristía para que tomaran sus juramentos o varas santas. Los juramentos o varas santas son tubos delgados de 1.60 metros aproximadamente que utilizan los fiscales durante las misas, y peregrinaciones dentro y fuera de la comunidad. Generalmente, son depositadas en una vitrina inmediatamente después de concluida la misa o a su regreso de la comunidad que visitaron. Son de metal color plata u oro, a veces cuentan con baño de oro y un arreglo en la parte superior que termina en cruz, aunque pueden tener otro motivo. A sí mientras limpiaban y abrillantaban sus juramentos Ramiro me comentó: “tú vas a ver, los otros fiscales ni las limpian; las llevan bien sucias. Nosotros las limpiamos siempre que las sacamos, ni con los dedos las tocamos, siempre con el pañuelo. Ellos no, las agarran con sus dedos y ahí se que dan marcados, tú vas a ver”. Los fiscales de Santa Martha adornan la parte superior de la vara santa con pequeñas flores, bolitas blancas y un moño del mismo color.

Cuadro 2. Organigrama de los cargos de la iglesia. Se indica el número de personas que lo ocupan así como el sexo.

Cuando llegamos a San Bernabé donde una feria se encontraba alrededor de la iglesia, además de los juegos había puestos de juguetes, nieves, juego de canicas, elotes, discos musicales y particularmente de pan de fiestas que es de horno, suave, café, largo y con ajonjolí en su superficie, su sabor es dulce. En todo momento los fiscales comentaban lo que consideraban estaba bien y lo que no; así su intención parecía la de mejorar lo visto en la organización de las fiestas de Santa Martha. Al interior de la iglesia el arreglo de la iglesia los santos e imágenes de la Virgen María y de Jesús, estaban totalmente adornadas con flores blancas. Ante esto los Ramiro y Raúl comentaron que habían arreglado muy bien, pero que Santa Martha iba a quedar mejor. En el atrio acomodaron las bancas de la iglesia y otras sillas para dar cabida a todas las personas que ahí se reunieron y difícilmente el espacio interior de la iglesia hubiera sido suficiente. La misa dio comienzo cuando una señal de cohetes dio entrada a los jóvenes y niños que se confirmaban, con sus padrinos y madrinas, todos entre 8 y 15 años. Las mujeres llevaban vestido blanco, cabello arreglado y zapatos blancos, los varones igualmente de traje y zapatos blancos. Se acomodaron al centro de las bancas formando una hilera, de un lado todos los varones y debido a que había más mujeres algunas ocupaban la fila de los hombres.

Al terminar la misa nos dirigimos junto con los fiscales a la casa del primer fiscal de San Bernabé, la música de banda [17] y la de teponaxtle [18] seguía nuestros pasos por las calles en las que transitábamos. Inmediatamente después de que llegamos a la casa del fiscal mayor un grupo de personas que ahí se encontraban nos ofrecieron diversos platillos entre los que destacaban el mole de guajolote y los tamales “tontos” de anís, que son unos tamales delgados que se utilizan para sopear el mole. En ese momento me comentaban que efectivamente el cargo de fiscal implicaba fuertes gastos, pues como en esa ocasión el fiscal de San Bernabé se veía obligado a recibir a todas las personas que llegaran a su casa, incluyendo personas totalmente extrañas a la comunidad. Lo anterior, según las palabras de Ramiro forma parte de sus tradiciones: “pues a veces nos dicen los de Chipilo que no entienden porque gastamos tanto si somos tan pobres…ellos no; ellos ahorran todo…bueno, a la fiestas sí vienen, los invitamos y sí vienen, pero ellos no festejan así…no más la misa y nadie hace comida en su casa”. También me comentó que los hijos del fiscal de San Bernabé se encontraban en Nueva York desde hacia mas de diez años, por lo que para Ramiro era muy probable que ellos le hubieran mandado dinero para costear el festín.

 En el cuadro 3 señalo las actividades más importantes de los cargos durante el ciclo de celebraciones religiosas.

Cuadro 3. Los cargos de la iglesia de Santa Martha Hidalgo.
Cargo Responsabilidades Meses de mayor intensidad Festejos en su casa
Presidente Supervisar el edificio de la iglesia y en su caso organizar colectas, así como los trabajos de reparación. En el actual proyecto de construcción de una nueva iglesia supervisar los avances de la obra, así como administrar los recursos y organizar colectas. Principalmente los primeros meses del año en los que debe supervisar de las mejoras del edificio, así como durante los meses de Junio y Julio en las celebraciones patronales. Prácticamente solo está obligado a ofrecer una comida durante las celebraciones patronales, aunque generalmente también en la celebraciones de diciembre (Navidad y año nuevo).
Tesorero Administrar y supervisar el uso de los recursos económicos captados por el presidente. Durante los primeros meses del año y durante las fiestas patronales Una comida durante las fiestas patronales.
Fiscal Teniente (primero) y Mayor (segundo) Las misas de cada domingo, las fiestas patronales, las del 24 de diciembre y apoyar a los mayordomos durante las celebraciones de cada santo de la comunidad, lo que implica la planeación y supervisión de los festejos, así como la recolección y administración de los recursos necesarios (económicos, técnicos y humanos). Mientras que el Teniente es el responsable, el Mayor debe apoyarlo. Todo el año pero principalmente durante los meses de junio, julio, noviembre y diciembre. La celebración mas grande de la celebración de Santa Martha (tres días), nacimiento del Niño Dios (Navidad) en diciembre (tres días).
Sacristanes Auxiliar al padre durante las misas dominicales, siete misas durante las fiestas patronales, Día de Muertos, del 24 de diciembre (navidad) y en año nuevo. Durante las celebraciones patronales, del nacimiento del niño Dios (Navidad) y año nuevo. Una comida durante las celebraciones patronales.
Porteros Cada pareja es responsable de abrir, cerrar, limpiar la iglesia y arreglo floral de la patrona del pueblo. Durante las celebraciones patronales, del nacimiento del niño Dios (Navidad) y año nuevo, pues la iglesia se abre día y noche, además el arreglo es mas intenso. Una comida durante las celebraciones patronales
Campaneros Son responsables del repique de campanas durante todas las misas celebradas en el año, además de la alimentación de los participantes durante el “carnaval de los tonchinegros” y de los fuegos artificiales durante las fiestas patronales. Durante las celebraciones patronales, del nacimiento del niño Dios (Navidad) y año nuevo, pues el repique de campanas es mas intenso Tres comidas diarias durante el carnaval de los tonchinegros cuya duración es de 5 o 6 días.
Mayordomo o padrino Captar, administrar y supervisar el uso de los recursos económicos captados para la celebración del santo. Arreglo floral del santo cada semana. Durante el día del santo. Las mayordomías “grandes” son las de la Virgen de Guadalupe, la Virgen de Juquila el 12 y 8 de Diciembre respectivamente. Aunque del niño Dios (Navidad) no se denomina mayordomo sino padrino las funciones son las mismas. Dos días (tres comidas) el día del santo o ahijado.
Abrazadoras Arreglo floral del santo, cargar al santo durante la peregrinación del 31 de julio alrededor de la iglesia El 31 de julio y el día del santo al que están encomendadas Ninguna, aunque regularmente ofrecen comida durante las celebraciones patronales.

Fuente: conversaciones con los empleados de la iglesia y otras personas que habían realizado alguno de los cargos.

Uno de los archivos de la iglesia de Santa Martha de 1998 que observé en 2008 mencionaba lo que a continuación reproduzco íntegramente como responsabilidades de cada uno de los cargos:

Responsabilidades de los empleados en Santa Martha Hidalgo en la iglesia. 1º Presidente Eclesiastico su primera obligación es supervisar los dos desperfectos [19] o nuevos trabajos de obra material de la iglesia y salones adjuntos llamar la atención a los empleados de la iglesia cuando alguno no cumpla con sus obligaciones y tenga que aplicar un castigo. ayudar en las reuniones o fiestas que haya durante el año en la misma iglesia. 2º tesorero eclesiastico administrará debidamente el dinero que resiba de cualquier cooperación, donaciones, y sobrantes de los comisionados y de las fiscales y tambie´n de los sacristanes. Informará de su administración dos veces por año al pueblo, en caso de no presentar buenas cuentas de su administración se sujetara al castigo que imponga al pueblo y que pague. 3º fiscal mayor asistir a las celebraciones cuando se selebre la santa misa dar cumplimiento cuando se los solisile alguna persona del pueblo es responsable de vigilar, cuidar todo lo que se encuentra en la Sta iglesia –imágenes- limpieza de la iglesia –utensilios- objetos sagrados debera ordenar a los empleados que cumplan con sus deberes, llamandoles la atención cuando asi se requiera de acuerdo con los usos y cosntumbres sacristanes, porteros, campaneros y mayordomos 4º Fiscal teniente. al igual que el fiscal mayor cumplira con lo antes escrito ademas administrará el dinero del tlamanal [20] 5º sacristanes cuidar las imágenes y dar servisio a todas las fiestas y mayorsomias juntar el credo y limosnas de las misas y mas limonas y darles limpiesa segundo a las imágenes y templos y participar con los fiscales y obedecerlos y participar con el presidente y comisionados 6º Porteros tener limpia la iglesia y sus candeleros y candelabro. poner Flores en la iglesia y obedecer a los fiscales y participar con el presidente. 7º Campaneros obligaciones de replicar las campanas tener limpio el techo y el coro de la iglesia y escalones del atrio tener limpio el jardin y regarlo por lo menos cada 8 dias y arreglarlo y venir a dormir a la iglesia y obedecer a los fiscales 8º mayordomos asistir a retiros y platicas para saber lo de su cargo 9º a todos los ampleados ya mensionados deben participar en los trabajos materiales de las obras que trabaje el presidente Eclesiastico y tambien a retiros y platicas y tambien a cortes de caja y asambleas del pueblo. tambien no venir tomados ni tomar vevidas alcohólicas en la iglesia tabien no no fumar no llevar musica o televisión-. 10º esto es para todos los empleados de la iglesia al empleado Eclesistico que no cumpla con sus obligaciones y no cumpla con los castigos que impongan las autoridades Eclesiasticas o al pueblo se debera retirar del cargo. 11º tambien se les avisa que no rompan las hojas del libro para no aber mal entendidos debera dejar los borrones o equivocaciones en las hojas del Libro Foleado. REVISADA Y APROVADA VoBo Párroco

Debo señalar que el cargo de fiscal es el que requiere de mayor empeño y gastos por quienes lo ejercen, principalmente el de fiscal mayor. Don Ramiro me comento en 2008 que aunque no llevaba la cuenta los gastos realizados durante su año como fiscal habían ascendido a mas de $100,000 pesos, pues las cooperaciones no contemplaban los festejos que el debe realizar en su casa y que como se señala arriba son de tres días durante julio, tres mas en diciembre y otros apoyos que debe ofrecer. Más adelante compartiendo conmigo una serie de reflexiones me comentó lo que yo interpreto como uno de los motivos que tienen los pobladores de Santa Martha Hidalgo para realizar los cargos y gastar tales cantidades de dinero:

“pues para muchos es perder el tiempo (realizar cargos) pero para mí no. Al contrario yo voy a ganar…no voy por dinero, pero si hago bien las cosas quedo bien con Dios…por eso quien deja los cargos no queda mal con nosotros sino con Dios y se ve como no les va bien…Dios te da lo que quieras pero primero tu debes darle tu tiempo y dedicación, pero de buena gana…si lo haces y te quejas o dices que no puedes llegar a los compromisos no tiene caso para Dios, así no está bien…si le pides tienes que dar primero” (Ramiro 28 años, verano 2008).

De esta manera el vínculo de los pobladores de Santa Martha con la patrona de la comunidad tiene como intermediario una serie de festejos que durante el mes de julio rebasa por mucho cualquier otro llevado a cabo en la comunidad. Lo anterior es una forma de plantear que la patrona “cobra” los favores otorgados a los habitantes de esta comunidad con las festividades que con los recursos provenientes de los migrantes han resultado cada vez más fastuosas. Así, en este vínculo de dar y recibir recíprocamente, los empleados de la iglesia y los habitantes en general pueden asumirse satisfechos con los festejos o inconformes por no ofrecerle a la patrona lo que se merece.

Además de los cargos mencionados existen otros que surgen de acuerdo a las necesidades de la población. Así para la construcción de la iglesia que se comentará mas adelante se formó una comisión para la administración, supervisión y control de la obra.

Este proyecto ha requerido que la comunidad participe más activamente, principalmente mediante las cuotas que les son requeridas desde que dio comienzo la obra.

4.3 Los migrantes se hacen presentes: “los cargos a la distancia”.

Durante mi estancia de investigación en 2007 Arnulfo se desempeñaba como presidente eclesiástico; según me comentó, llevaba tres años continuos desempeñándose en diversos cargos. Durante mi estancia en el verano en 2008 Arnulfo había entrado a suplir el cargo de sacristán que había quedado vacante. Al comentarme el porqué de su aparente vocación por desempeñar cargos de modo tan insistente me dijo que los últimos dos años los había desempeñado a nombre de dos de sus hijos que se encontraban en Nueva York desde hacía ocho años. Al continuar con la conversación me comentó de otras 10 personas que durante el periodo de 1992 a 2008 al igual que él, habían desempeñado cargos que nombre de sus hijos que se encontraban en Estados Unidos.

De este modo, me comentó que en ocasiones los pobladores realizan cargos a nombre o en representación de otras personas cuando éstas no pueden ejercerlo por diversos motivos tales como: enfermedad y trabajo aún dentro de la comunidad. Incluso, cuando se requiere de capital, se han “vendido” los cargos, así algunas personas han pagado para que se les reconozca el cumplimiento de un cargo aún si haberlo realizado. Una de las estrategias para reunir dinero para la construcción de la nueva iglesia fue solicitar cuotas a quienes no hubieran realizado algún cargo de la iglesia. De esta manera, en 2001 y 2002 diez personas aportaron diversas cantidades que iban de $ 10,000 a $ 30,000 para que se asentara la realización de un cargo a cambio de la entrega del dinero en efectivo al tesorero en turno. Aunque esto último no se considera viable salvo pocas excepciones; en contraste los cargos a nombre de otra persona son tan validos para los empleados de la iglesia como cuando los realiza directamente el interesado.

Ya algunas investigaciones se han encargado de manifestar los vínculos que los migrantes establecen con sus comunidades de origen (ver Smith 2006). Sin embargo, no han profundizado ni detallado en lo referente a la realización de los cargos eclesiásticos a distancia en el área cultural mesoamericana. Así, en Santa Martha los cargos que los migrantes realizan mediante las representaciones por quienes permanecen en el poblado manifiestan un interés por continuar presentes y por conservar su ciudadanía del pueblo a pesar de los cada vez más extensos periodos de tiempo fuera de ésta. Además, por lo que me refirieron algunos migrantes de retorno, con sus cooperaciones aseguran que tanto sus hijos como su esposa, si es que continúan en la comunidad, tuvieran acceso a los servicios ofrecidos por la iglesia y sean considerados en las asambleas en las que se deciden aspectos relacionados al poblado: “yo sabía que si mandaba la cooperación mis hijos iban a hacer su primera comunión (dos) y el otro se iba a confirmar” (Candelario, verano 2007). Como se puede observar en el cuadro 4 quienes solicitan a sus familiares de Santa Martha que los representen en la realización de cargos en la iglesia son varones casados o juntados. En todos los casos estos varones habían permanecido en Estados Unidos por más de ocho años y eran mayores de 30. Por otro lado, las dos mujeres solicitaron cargo en representación eran solteras y menores de 30 años, aunque al igual que los varones tenían estancias mayores a ocho años.

Aunque esta información no me permite generalizar o predecir con exactitud quienes solicitaran cargos en representación, si puedo sostener que quienes los han solicitado hasta ahora, en su mayoría han sido varones casados con estancias de trabajo prolongadas en el vecino país del norte. Además de lo anterior, quiero señalar que la participación de las mujeres tanto en el lugar de quienes solicitan los cargos a distancia, como en el papel de quienes los ejecutan, es una novedad en Santa Martha. Lo anterior, señala la apertura de un espacio público otrora vinculado al ejercicio de los varones.

De este modo, son principalmente los padres de los jóvenes migrantes quienes realizan cargos en su nombre, al tiempo que con parte de las remesas recibidas realizan las cooperaciones para diversos proyectos de la iglesia. De esta manera los migrantes que trabajan en Estados Unidos y, a pesar de estar a miles de kilómetros de distancia de Santa Martha Hidalgo, siguen cumpliendo con sus obligaciones para con el pueblo. el cuadro 4 permite conocer más detalles sobre quienes durante los últimos 17 años han realizado cargos en representación de sus familiares migrantes.

Cuadro 4. Relación de personas que han realizado cargos en representación durante el periodo de 1991 a 2008
cargo Año Estado civil Tiempo de residir en EE.UU. Quien lo realiza (parentesco) A nombre de quien lo realiza (parentesco)
Mayordomo 1991 Casado 9 años Padre Hijo
Fiscal teniente 1992 Casado 9 años Padre Hijo
Fiscal mayor 1994 Casado 10 años Padre Hijo
Portera 1996 Soltera 8 años Madre Hija
Fiscal teniente 1997 Casado 10 años Padre Hijo
Mayordomo 1999 Casado 11 años Madre Hijo
Portero 2000 Juntado 8 años Madre Hijo
Campanero 2000 Juntado 9 años Hermano Hermano
Sacristán 2001 Juntado 12 años Padre Hijo
Fiscal mayor 2002 Casado 10 años Padre Hijo
Mayordoma 2003 Soltera 9 años Hermana Hermana
Campanero 2004 Juntado 12 años Hermano Hermano
Campanero 2004 Juntado 8 años Padre Hijo
Mayordoma 2005 Soltera 11 años Padre Hija
Fiscal mayor 2006 Casado 8 años Padre Hijo
Portero 2007 Juntado 10 años Madre Hijo
Sacristán 2008 Juntado 8 años Padre Hijo

Fuente: empleados de la iglesia, particularmente don Arnulfo presidente eclesiástico durante 2007.

Como se observa en el cuadro 4 la realización de los cargos de la iglesia a distancia ha sido un fenómeno que se ha presentado con frecuencia durante los últimos años. Así para los familiares que en representación realizan los cargos, además de quedar bien con sus familiares en Estados Unidos y de recibir el agradecimiento de éstos, suelen recibir una compensación de tipo económico, pues la realización de los cargos como he señalado arriba requiere de tiempo y dedicación.

Aunque Arnulfo es el único que ha realizado tres cargos en representación ya que me comentó que otras tres personas han realizado dos cargos en representación de sus hijos. De esta manera doña Hortensia ha realizado dos mayordomías a nombre de sus dos hijos que se encuentran en Nueva York. Ellos a cambio le envían el dinero suficiente para cubrir sus gastos; además con las remesas ella construyó dos locales para renta y una cada amplia de dos niveles. Don Javier también había realizado dos cargos a nombre de dos de sus hijos, mientras que su esposa realizó uno más a nombre de otro de sus hijos; sus tres hijos se encontraban en Nueva Jersey laborando en un restaurante de comida china. Aunque don Javier y su esposa continuaban desempeñándose como campesinos esta pareja me comentó en diversas ocasiones gracias al apoyo que recibieron de sus hijos construyeron su casa, además de otras tres de cada uno de ellos. Así cuando las cosechas se arruinan e independientemente de ello reciben apoyos económicos que les permiten costear sus necesidades de alimentación y vestido. Lo anterior, señala la participación de los migrantes también expresada mediante las vastas cooperaciones que estos suelen realizar para las celebraciones de la iglesia. De esta manera también durante los últimos años se ha expresado en la fastuosidad con la que los pobladores festejan a la santa patrona. El relato de Macario Sacristán en 2007 condensa este sentir: “no pus sí ha mejorado mucho. Antes no había nada de esto…cuando yo era niño ni juegos mecánicos venían, uno o dos puestos de pan y ya…no siempre había bailes, ni pensar en las montas (el jaripeo)…vamos progresando aunque sea yéndonos a otro lugar porque en México no se puede”. Efectivamente, la mayoría de los pobladores afirman lo anterior, por lo que es fácil interpretar un sentimiento de orgullo cuando se refieren a las celebraciones patronales de los últimos años.

4.4 La construcción de la nueva iglesia

En 1999 un temblor sacudió Santa Martha Hidalgo; en consecuencia algunas casas presentaron daños estructurales así como la iglesia. De inmediato una comisión lidereada por el entonces presidente eclesiástico determinó realizar obras de mejora del templo que incluían la construcción de un amplio salón adjunto. Esto implicaba tirar algunos muros y hacer arcos para adornar su interior y que sirvieran de soporte en las partes donde el daño era mayor. De inmediato se comunicó a la población los planes y las cuotas necesarias para llevar a cabo dicho proyecto. Cuando solicitaron los permisos de construcción al municipio la solicitud fue rechazada ya que no esta permitido realizar cambios estructurales a las iglesias que son consideradas como patrimonio nacional. A la par de la respuesta según me refirieron los pobladores de la comunidad, una tarde don Porfirio les comentó que su hijo que radicaba en Nueva York había tenido un sueño en el cual Santa Martha le pedía la construcción de una nueva iglesia: “la iglesia tenía que ser más grande y más bonita…así nos dijo Porfirio que su hijo tuvo ese sueño”. Aunque don Porfirio me comentó que desconocía dicho relato, otros pobladores incluyendo el padrino de la nueva iglesia me hizo el comentario en diversas ocasiones.

Independientemente de lo anterior, ante la negativa de hacer modificaciones estructurales y con la promesa de que el INAH[21] enviaría un arquitecto para realizar las obras de mejora en la iglesia, don Porfirio convocó a diversas reuniones en las que se acordó la construcción, el diseño y el presupuesto para ello: “pos eran como 20 gentes las que iban a sus asambleas…pero ¿cómo va a ser así? que ellos decidieran por todos?...todos eran sus amigos y familiares…en sí fueron como cinco familias las que decidieron todo” (Rafael, verano 2008). Lo anterior es el reflejo de los pobladores de Santa Martha, quienes abiertamente manifestaron su descontento con el proyecto así como con la cooperación que se estipulo debía cubrir cada familia del pueblo.

Así la información que me mostró el presidente eclesiástico en 2008 sobre el número de familias que han aportado recursos para la construcción de la nueva iglesia es de 245 de las 452 que señalaban como el número total de éstas. Aunque de las 245 que aportaron no todas lo hicieron en la totalidad del monto de los $ 4500 que se acordaron. El monto recaudado de 1999 a 2008 ascendía a $ 1,300,000 de los cuales los migrantes en Estados Unidos aportaron cerca de $ 450,000 (34%) mientras que la aportación de éstos a través de sus familias en Santa Martha fue de $ 850,000 (66%). Lo anterior es una manifestación de un uso para un proyecto comunitario que no se ha señalado suficientemente por los estudiosos del tema para quienes la inversión en la construcción de una iglesia se puede catalogar como no productiva. No obstante, para los pobladores invertir en la iglesia “asegura” trabajo y las entradas de dinero a través de las remesas de los migrantes: “pos la iglesia es para agradecer a la patroncita que nos cuida; nos da el trabajo y nos cuida nuestros hijos allá en Estados Unidos…para muchos esto no está bien pero si es para Santa Martha ¿cómo no va estar bien? están renegando de quien nos da la vida y por eso deberían de agradecer” (Tesorero, verano 2007). Lo anterior es un comentario que valida el proyecto y principalmente el alto costo para los pobladores aunque no respaldado por todas las familias como explicaré más adelante.

4.4.1 La formación de la comisión; principia la construcción

Para el mes de abril de 1999 los pobladores sabían que no podrían realizar cambios estructurales de la iglesia. Así la comisión planteó la idea de construir un salón adjunto que tendría al menos dos usos y ventajas. Primero, disminuiría la presencia de personas en la iglesia cuyos daños no solo ponían en riesgo su estructura sino a la población en caso de derrumbe. Segunda, ofrecería un espacio más amplio para albergar a los pobladores durante las fiestas patronales así como en aquellas del ciclo de la vida que contaran con un mayor número de invitados. Para ese momento don Porfirio presidente de la iglesia durante ese año, se había consolidado como el líder del proyecto ya que su hijo le había comentado su objetivo de reunir un millón de pesos mediante la cooperación de los migrantes a través de la liga de fútbol en Nueva York. Esta comisión necesitaba de un tesorero para administrar los recursos, Jacinto fue invitado para realizar este cargo que ocuparía por un año. Aunque inicialmente no había aceptado, Jacinto decidió convertirse en el tesorero para asegurarse de que “las cosas se hicieran bien…algunos nomás iban a las reuniones a burlarse o criticar o decían que sí pero nadie quería aceptar…pues como se suponía que ya teníamos el dinero decidí aceptar” (verano 2007).

Don Porfirio les comentó a los pobladores la propuesta de su hijo para reunir el dinero que costearía la construcción en su totalidad, además del sueño en el que la Virgen exigía un templo nuevo “amplio y hermoso”. Los pobladores inicialmente mostraron su desconcierto respecto a lo costoso de dicho proyecto. Sin embargo, cuando Porfirio les comentó que su hijo con apoyo de los demás migrantes aportarían un millón de pesos, suficiente para cubrir los gastos, los que acudieron a las reuniones aceptaron. A finales del mes de abril de 1999 la comisión que encontró apoyo en los fiscales además de que recibió las autorizaciones del municipio así como de la comisión diocesana de arte sacro de la oficina del obispo de Puebla para iniciar la construcción de la iglesia.

El siguiente punto que debían determinar era el terreno idóneo para la construcción. En las reuniones previas se había planteado que el terreno contiguo propiedad de la iglesia pero en el que se encontraba la telesecundaria y anteriormente había albergado la primaria. El terreno se determinó era apropiado pues aunque la comisión había insistido en que no se construiría una nueva iglesia sino un salón adjunto, los documentos oficiales que otorgaban los permisos señalan tanto la construcción de un “salón de usos múltiples (templo)” como de una “iglesia”. Así para la construcción del salón o nueva iglesia quienes apoyaban el proyecto se mostraron a favor de ocupar el espacio de la telesecundaria y trasladar a los dos grupos que acudían a ella a las aulas de la primaria que se encontraban disponibles. Además, existía un proyecto escolar de construcción en un terreno que años atrás había donado la comisión de bienes comunales. En mayo tres de los cinco salones con los que la escuela contaba fueron derribados. Los dos salones que se mantuvieron en pie hasta 2008 habían sido utilizados para la enseñanza del catecismo y como bodegas de la iglesia. Aunque inicialmente los padres de familia cuyos hijos estudiaban en la telesecundaria se opusieron cuando la dirección de la escuela primaria les dio entrega oficial a los profesores de sus nuevas aulas los padres desistieron de la protesta.

Tres años después el nuevo plantel de la telesecundaria fue inaugurado por un representante de la Secretaria de Educación Pública, un representante del gobierno del estado de Puebla y por el presidente municipal de Ocoyucan. Cada uno en sus respectivos discursos señalo la importancia de una comunidad comprometida con sus jóvenes y la educación. Así la comisión de la iglesia se adjudico dicho logro pues si no hubieran propuesto la reubicación de la telesecundaria “seguirían en esos salones viejos y feos”.

De este modo otro problema se había solucionado para los que impulsaban el proyecto. La iglesia se construyó en el terreno de la escuela como se observa en la fotografía 1.

Fotografía 1. Las dos iglesias del lado izquierdo (redonda) la nueva iglesia.

Fotografía tomada durante el verano de 2007.

 El tercer problema a solucionar era el que se refería al tipo de construcción que realizarían. Después de dar a conocer diversos tipos de construcción, lo que implicó que la comisión realizará diversos recorridos por las comunidades de Cholula, Huejotzingo, y Atlixco decidieron que debía ser una de tipo circular: “como La Villa redonda y amplia”. Así la hija de Porfirio que estudiaba la carrera de ingeniería civil y trabajaba en un despacho de arquitectos acudió a Santa Martha con un grupo de personas que tomaron medidas y platicaron con los comisionados sobre sus intereses y capital disponible. Algunas semanas después Porfirio presentó en la asamblea un diseño que convencía el gusto de los presentes; sin embargo, el costo era de tres millones de pesos. No obstante, Porfirio me comentó que él ya había pagado los planos aunque nunca mencionó el costo, lo que avivó una serie de alegatos respecto a que la comisión no debía actuar sin consultar previamente. Finalmente, aceptaron los planos pero llegaron al acuerdo que don Agustín un vecino de la comunidad que se dedicaba a la albañilería en carácter de “maestro” edificara el edificio. Don Agustín aceptó construir la iglesia por un pago que se cubriría perfectamente con el millón de pesos que se había estipulado como presupuesto incluido el material. Sin embargo, el material necesario para el edificio caía a cuentagotas por lo que cuatro años mas tarde apenas se encontraba en obra negra.

Por otro lado, antes de finalizar el primer año de gestiones Jacinto renunció al cargo de tesorero argumentando que las dificultades económicas y familiares que enfrentaba le impedían continuar con el cargo: “les dije que tenía muchos problemas y sí tenía pero la verdad es que no me gustó como hacia las cosas don Porfirio…preferí mejor terminarlo ahí y que no dijeran que les estaba robando” (Jacinto verano 2008). En realidad Porfirio jamás reunió el millón de pesos a través de su hijo, pero no les comentó a las personas según sus propias palabras “para que no se desanimaran”. Después de cuatro años su hijo únicamente le había entregado alrededor de trescientos mil pesos. Para el segundo, año ya sin tesorero, Porfirio continuó coordinando el proyecto y les comentó que aún no tenía el dinero pero que la obra ya estaba iniciada por lo que se necesitaba de la cooperación de todos. En este momento algunas familias se declararon sin capacidad para costear la cifra solicitada: “pues para que quería tanto dinero ese señor…él (Porfirio) dijo que con un millón alcanzaba pero si damos todos son más de dos millones, más lo que ya habían dado o iban a dar los del otro lado…se nos hizo o a mí se me hizo que nos estaba transando…mejor ahí les dije yo no voy a dar nada o pongan a otro señor porque este no sabemos si es verdad lo que nos dice” (Francisca 48 años, verano 2007).

Así, si desde el inicio el proyecto generó diversas posturas, ahora el grupo que lo apoyaba se había escindido formando dos sectores: aquellos que incondicionalmente lo apoyaban y aquellos que ya no estaban de acuerdo con que continuara administrando los recursos. Aunado a lo anterior los empleados de la iglesia que los ejercieron durante del periodo 2000-2007 tampoco estaban de acuerdo con su presencia en la organización de los festejos: “ese señor se quiere meter en todo y yo sí le dije; “mire don Porfirio usted ya pasó por esto, ya fue presidente y fiscal y nadie le dijo como hacer las cosas. Por eso yo le pido que me deje si lo hago bien o mal no se meta” (presidente eclesiástico, verano 2007). Aún con lo anterior y con el apoyo de las familias que deseaban que él continuara durante ocho años, se dedicó a pasar a cobrar la cuota establecida a cada familia del pueblo, para 2007 había recolectado alrededor de $ 850,000. Aunado a lo anterior se “vendieron” algunos cargos de tal modo que algunas personas solicitaron dar cuotas desde $ 10,000 (porteros, sacristanes y campaneros) hasta 30,000 (fiscales) para la construcción de la nueva iglesia a cambio de que les otorgaran constancia de haber presentado el cargo respectivo. Lo anterior recaudo alrededor de $ 100,000 que se fueron al fondo para la construcción.

Así, interrumpiendo por varios meses; las obras avanzaron lentamente hasta 2007, año en que los empleados de la iglesia presionaron a Porfirio para entregar cuentas y el cargo de administrador del proyecto: “lo íbamos a buscar a su casa y nos decía pos te entrego orita. Ten, llévate todo, lo libros, el dinero, pero yo le dije no tú preséntate ante todos entonces ese día ahí en la iglesia. Frente a todos le dijimos ve y entréganos ahorita” (presidente eclesiástico, verano 2008). Efectivamente, un domingo después de terminada la misa empleados y demás personas de la comunidad se quedaron para recibir las cuentas. Don Jacinto llevo carne frita y los empleados ofrecieron refrescos para la gente ahí reunida: “no pos, fue muy tardado porque nos explicaba y hacíamos la suma o le restábamos…pos por más que le hicimos no quedaron las cuentas pero ya como sea entregó” (tesorero de la iglesia, verano 2008). Al final aunque las cuentas no quedaron claras la población aceptó con el imperativo “no estamos de acuerdo pero aceptamos”.

Con el dinero recibido y administrado por el presidente y el tesorero de la iglesia, se bendijo la iglesia así como el Cristo de los migrantes durante las celebraciones patronales de 2008. También se colocaron tres puertas de cristal en los accesos de la misma y 20 bancas nuevas, algunas de estas donadas por familias del pueblo así como por migrantes: “pero todavía le falta mucho arreglarla, pintarla…queremos ponerle madera si falta mucho”.

4.4.2 El Cristo de los migrantes

Durante una de mis visitas a la comunidad encontré a Juan el padrino de la nueva iglesia en una de las calles de la comunidad. Me comentó que iba a la iglesia para entregarles un Cristo a unos restauradores que lo iban a arreglar. Ya en la iglesia de los escombros de una bodega sacó un Cristo de aproximadamente 1.50 metros de largo que lucía bastante desfigurado. No tenía todos los dedos de las manos y pies, apenas se apreciaba que había sido pintado y por el aspecto se veía ya muy viejo. Juan posiblemente notó mi cara de asombro pues inmediatamente me comentó:

“ahí como lo ve este Cristo tiene su historia. Dicen que era de un hacendado antes de la Revolución. Es más, que era español que había vencido a los indios de aquí…bueno, dicen que cuando murió el hacendado le regaló este Cristo a uno de los primeros que llegaron a vivir aquí…sí uno de nosotros mexicano no español, se lo entregó y el señor lo metió a su casa y ahí lo tuvo. Parece que tenia un altar para el Cristo, pero se lo pidieron para una peregrinación de aquí del pueblo hasta que lo donó a la iglesia. Tiempo después uno de sus hijos lo vino a reclamar o que le dieran dinero pero como el pueblo no se lo quiso entregar. Mejor se guardó el Cristo y ya nadie se acordó de él ahí había estado. Todos los que pasamos de empelados aquí lo conocemos pero siempre ha estado ahí arrumbado como lo ves ahora. Entonces se me ocurrió sacarlo y ahora que tengamos la bendición de la nueva iglesia ponerlo ahí, porque no tenemos ninguna figura de santo en la nueva”.

En pláticas posteriores me comentó que ese Cristo iba a ser bautizado como el Cristo de los migrantes porque así como él los migrantes iban de un lado a otro. Efectivamente, el momento más emotivo de la misa de bautizos fue cuando las madrinas del Cristo y el padrino de la iglesia en compañía del sacerdote colocaron el Cristo al interior de la iglesia. A diferencia de cómo lo había visto ahora lucía realmente diferente y sobresalía el baño de oro con el que habían adornado la cruz. Así, además de Santa Martha el sacerdote que lo bendijo reiteró en diversos momentos de la misa la importancia de este templo también dedicado al “Cristo de los migrantes, protector de nuestros hermanos en Estados Unidos”.

4.4.3 Las cooperaciones, multas y sanciones

Al comentar los avances de la construcción de la nueva iglesia durante el verano de 2007 con alrededor de 50 pobladores todos mayores de edad, la mayoría de éstos casados, me comentaron sus percepciones de aprobación al proyecto de construcción, 30 de los cuales mencionaron abiertamente que ya habían cooperado. Ocho me comentaron que no habían cooperado aún debido a que no contaban con dinero para hacerlo; sin embargo sus planes eran hacerlo. Así, la mayoría de las personas con quienes tuve contacto me comentaron que apoyaban y entendían la construcción de la nueva iglesia como algo necesario para la comunidad. Sin embargo, 12 de los entrevistados me comentaron que no estaban de acuerdo con la construcción de la nueva iglesia por diversos motivos. Algunos inicialmente estuvieron de acuerdo pero al notar que el manejo de los recursos no era el adecuado habían optado por no apoyar la construcción.

En consecuencia, ante la negativa de no cooperar, la comisión en asamblea comunicó que ya no se les iba a dar servicio de la iglesia a quienes no aportaran las cuotas establecidas. De este modo estas familias recurren a los poblados vecinos para celebrar las misas que requieran, incluyendo la muerte de algún familiar. Alfredo, uno de quienes no participan en los proyectos de la iglesia de Santa Martha me comentó que cuando su padre murió hace 5 años, a pesar de que se había convertido en Testigo de Jehová, sus tíos católicos solicitaron una misa. Ellos sí habían aportado a la iglesia. Sin embargo, no les dieron misa pues quien murió, no realizó sus aportaciones: “ni siquiera quisieron hacer repique de campanas”. A diferencia, don Felipe quien se había convertido en mormón, seguía realizando sus aportaciones; ya no asistía a misa, ni a ninguna otra actividad de la iglesia, salvo cuando lo contrataban para cantar las mañanitas a Santa Martha, la Virgen de Guadalupe, la Virgen de la Purísima Concepción y el día de las madres, así como en la musicalización del carnaval de los Tonchinegros.

Debo señalar también que en la mayoría de los casos quienes me comentaron que no habían realizado las aportaciones de la iglesia no tenían familiares migrantes, lo que no indica que no le vieran sentido, sino que lo que no tenían era dinero: “no es que uno no quiera cooperar pero no todos tenemos tanto dinero vea la casa de don Porfirio y mire la mía… ¿usted cree que yo voy a tener orita $ 4,500 para darles a ellos…si tuviera ese dinero arreglo mi casa o pago lo que debo…pero ellos no lo entienden. Piensan que uno es el que no quiere dar”. Contrario a lo anterior, los migrantes mediante este proyecto comunitario han promovido su “presencia” en Santa Martha también con la construcción de la iglesia evidenciaron una participación diferenciada de los pobladores en el proceso migratorio y en la transnacionalización de la comunidad. Por ello vale la pena señalar que a pesar de referir la construcción de la iglesia como un proyecto comunitario no implica que todos participen.

4.5 El ciclo festivo de la iglesia

Sin duda alguna, uno de los aspectos más importantes en la vida de los habitantes de Santa Martha Hidalgo es lo relacionado a los eventos y festividades alrededor de la Iglesia católica. Así desde el 1º de enero al 31 de diciembre, año con año, participando directamente en los cargos religiosos o no, sus habitantes calendarizan una buena parte de sus actividades alrededor del ciclo como se puede observar en el cuadro 5.

Una serie de acontecimientos anuales entre los que destacan la fiesta patronal del 29 de junio, el carnaval de los tonchinegros en días posteriores a los festejos de día de muertos entre el 2 y el 7 de noviembre y los festejos del nacimiento del niño Jesús el 24 de diciembre.

Lo anterior forma parte importante del modo en el que se organizan las familias para cumplir los cargos religiosos, así como toda la comunidad alrededor del apoyo recíproco que se ofrece para solventar los gastos que ello implica.

Indudablemente en los festejos patronales los migrantes han tenido la oportunidad de mayor participación, no únicamente mediante sus cooperaciones para hacer los festejos cada vez más fastuosos; al mismo tiempo reciben evidencia de éstos mediante la participación de pequeñas empresas que se dedican a grabar las misas, fuegos artificiales, bailes, jaripeos, peregrinaciones y todo lo que ahí acontece.

Cuadro 5. Ciclo festivo eclesiástico

4.5.1 La fiesta patronal de Santa Martha

Dentro de las celebraciones de Santa Martha podemos ubicar a la fiesta patronal como la más importante dentro del ciclo festivo. Su importancia, además de derivar del hecho de ser en honor de la Santa Patrona del pueblo, está relacionada con la invitación de los pobladores de esta comunidad de un gran número de gente de fuera.

Generalmente las familias festejan en sus casas preparando mole y otros platillos para sus invitados que mayormente son compadres a cada familia invitada suelen ofrecerle una fuerte cantidad de alimentos además de un bote de tres o cinco litros lleno de comida que les dan para que se lleven a su casa.

Esto se manifiesta en una frase que se escuché recurrentemente durante las celebraciones: “déjame con la deuda pero no con la comida”. Así, los pobladores de Santa Martha que cuentan con recursos monetarios, producto hoy en día principalmente del trabajo en Estados Unidos, se muestran interesados en realizar celebraciones para un extenso número de invitados: “pos este año a ver cuantos vienen. El año pasado estuvieron como 200…les dimos de desayunar tamales y para la comida mole de guajolote”.

El aparente derroche de dinero para hacer un buen festejo “que valga la pena” implica la posibilidad de fortalecer las redes de intercambio y reciprocidad, además de hacerse de una importante cuota de prestigio dentro y fuera de la comunidad. Por ello puede ser analizada no como un despilfarro sino en todo caso como una inversión que a corto o mediano plazo les traerá beneficios a la familia.

De este modo, quienes son identificadas como las personas con mayor influencia en el pueblo realizan las celebraciones para un mayor número de personas que contempla invitados no únicamente de otros poblados y municipios sino incluso de otros estados de la republica: “este año van a venir unos compadres de México (Distrito Federal) pero el año pasado vinieron uno compadres de Morelos” (Porfirio, verano 2008).

No obstante lo anterior, quienes realizan un gasto mayor son quienes ocupan los diversos cargos de la iglesia. Además de permanecer al pendiente de todo lo relacionado a los festejos deben de aportar fuertes cantidades de dinero para el arreglo de las iglesias, así como para los festejos que se realizan en sus casas.

4.5.1.1 Los preparativos

Así como en los hogares los días previos al festejo se observa un importante movimiento de sus habitantes en la iglesia, prácticamente desde finales del mes de junio los empleados comienzan con los preparativos. La tarea mas importante de los fiscales de la iglesia es la de buscar a los sacerdotes que van a presidir las misas de bautizos, confirmaciones y primeras comuniones. Alrededor de esto el objetivo de los empleados de la iglesia durante 2007 era el de llevar al obispo de Puebla, como según me comentaron lo habían hecho años anteriores. Desafortunadamente, para ellos no lo consiguieron pero en su lugar acudió otro sacerdote en su representación. En ese año, además, se suscitó una diferencia con el sacerdote que oficia las misas dominicales, pues el presupuesto que les dio “fue muy alto nos quiere cobrar $ 7,000 por las misas. Es mucho dinero y ya preguntamos (a otros sacerdotes) y no puede cobrar más de $ 300 por misa”. En consecuencia, el sacerdote habló con los empleados de la iglesia y les redujo el costo. Además les prometió que por esa cantidad él iba a llevar a un represente o al mismo obispo. Finalmente, fueron tres los sacerdotes quienes oficiaron las misas incluyendo al representante del obispo para beneplácito de los asistentes y los empleados de la iglesia que terminaron conformes.

Otro de los aspectos más importantes es el de la música. En diversas ocasiones los empleados realizaron recorridos por diversas comunidades. La segunda semana de julio en 2007 los empleados acudieron a presenciar bailes y platicar con representantes de los grupos de distintas comunidades de los denominados “pueblos del volcán” y de la Malinche principalmente al poblado de “Canoa”, así como en Cholula y Atlixco. Al final contrataron dos grupos para amenizar el baile del 30 de julio, uno de Cholula y otro de Atlixco, además de la banda de Canoa y la de teponaxtle de un poblado vecino, que amenizaron los festejos del el 29 de julio durante las misas, así como en las calles camino a la casa de los fiscales.

Por su parte, los porteros deben de ver todo lo relacionado al arreglo floral del atrio, mientras que los sacristanes el arreglo floral dentro de las iglesias. Los campaneros son los responsables de los fuegos artificiales y cohetes que ineludiblemente acompañan las fiestas del pueblo desde una noche anterior. Es común que la noche del 28 para amanecer el 29 de julio los empleados de la iglesia así como aquellos que van a vender pan, el dueño de los juegos mecánicos y una gran cantidad de personas se den cita en las calles del pueblo. La banda y el teponaxtle tocan incesantemente para mantener el ambiente festivo y alegre de las personas que preparan y adornan.

Después de medianoche los cantos de los jóvenes del rosario marcan el inicio de la celebración de Santa Martha que ininterrumpidamente continuará hasta el 31 de julio día, tarde y noche. Aunque durante la primer celebración patronal que presencié no me percate, durante las festividades de 2008 observé una gran cantidad de personas que no eran de la comunidad, principalmente el 29, así lo empleados me comentaron que generalmente ese día acuden personas de las comunidades vecinas y que el 30 los pobladores de la comunidad salen más. Lo anterior también es reflejo de que el 29 las familias de Santa Martha festejan en sus casas con sus invitados y el 30 estos ya se han ido.

4.5.1.2 Las misas y la comida en la casa del fiscal mayor

El día 29 de julio de cada año a las diez de la mañana da inicio la misa de bautizos, durante la misa los sacerdotes recuerdan y agradecen constantemente a Santa Martha y agradecen a los pobladores por el festejo. Durante las misas de 2007 y 2008 los sacerdotes externaron un agradecimiento especial a los migrantes a quienes por cierto les dedican una de las misas de los días previos a los festejos. Durante 2007 fueron 10 los bautizados, en 2008 fueron 12 quienes recibieron su ingreso oficial a la vida católica. Generalmente son niños de un año o menos edad acompañados de sus padres y padrinos. A las once da inicio la misa de confirmaciones, ésta con una mayor cantidad de niños cuya edad es de aproximadamente tres años: de igual manera padres y padrinos los acompañan. Finalmente a las doce del día la última de las misas de ese día se celebra con una mayor afluencia que las anteriores. Durante 2008 se celebró una misa patronal en la nueva iglesia, que según los empleados, es capaz de albergar hasta mil personas, y que durante la misa lució totalmente llena. A esta misa, muchos de los invitados al festín acuden. También he notado que a Santa Martha Hidalgo acuden niños de otros poblados a hacer su primera comunión, aunque la mayor parte son del pueblo.

Inmediatamente después de acabada la misa de bautizos acompañados del teponaxtle y la banda y de las personas que se sumen al festejo, los fiscales anfitriones y los invitados recorren las calles en dirección de la casa del fiscal mayor en donde se les invita a comer. Antes de entrar generalmente la persona de mayor edad que habita la casa o algún otro familiar mayor recibe a los fiscales con una oración mientras los ahuma con incienso. Una vez adentro se les invita a sentar y se les sirven cervezas y una botella de tequila además de refrescos. El festejo dura hasta el día siguiente o hasta que el último invitado se retira; es común que muchos de los invitados y otros asistan al recalentado y se queden a la comida e incluso a la cena en algunos casos.

Durante los festejos del fiscal mayor en 2007 participaron ayudando a preparar la comida así como a servir durante el festejo alrededor de 20 personas, todos ellos familiares del fiscal entre los que destacaban, hermanos, cuñados, y compadres. Ofreció mole de guajolote, carne de cerdo, tamales de frijol y tortillas hechas a mano. Posteriormente me comentó que al festín acudieron mas de 300 personas: “aunque no los conté pero yo creo que eran más de 300, a lo mejor hasta 400 vinieron muchos y de todos modos sobró mucho tuvimos que estar regalando por que era demasiado”.

4.5.1.3 El jaripeo

Aunque con pocos años formando parte de las celebraciones patronales las montas de toros se han convertido en uno de los principales atractivos de la comunidad. Aproximadamente a las cinco de la tarde da inicio el jaripeo el 30 de julio, que, junto con los bailes, son las principales actividades de este día. Llevarlo a cabo está en manos de quien desee organizarlo, así en 2007 dos personas decidieron contratar jinetes y dos conjuntos musicales de Cholula, mientras que en 2008 un migrante que se encontraba en la comunidad decidió llevarlo a cabo. Aunque es importante que solicite los permisos a la junta auxiliar y a los empleados de la iglesia para llevarlo a cabo no hay más requisitos que contar con dichos permisos y un terreno para instalar el equipo de sonido y los corrales. Tanto los jinetes como los toros son llevados por la empresa que es contratada para tal efecto nadie de la comunidad realiza montas ni cría toros para montar.

Así el visitante puede observar que los jaripeos han adquirido una gran relevancia durante las celebraciones de las Fiestas Patronales. Considero que esta importancia es una consecuencia directa de la migración, ya que de modo reciente se ha ganado un lugar en las celebraciones patronales de otros pueblos vecinos que presentan altos niveles de migración internacional. Así, para algunos de los pobladores con experiencia migrante el jaripeo es reconocido como el rodeo, en alusión directa a este tipo de eventos en Estados Unidos.

Como he señalado la organización de los jaripeos es un gran negocio que controlan empresarios que venden el servicio completo del jaripeo por varios miles de pesos, el que incluye los toros, los charros o montadores —quienes en el jaripeo visten al estilo cowboy—,el animador, el payaso del rodeo y la música, que puede ser un sonido o un grupo musical, esto último depende de los recursos con que se cuente. Simón quien organizó el jaripeo en 2008 me comentó que contrató el servicio por “20 mil pesos, ocho por los toros y doce por los charros”. De este modo, esperaba obtener ganancias mínimas o al menos recuperar la inversión mediante el cobro de las mesas y sillas que alquila y la venta de bebidas y alimentos, así como por la concesión a otras personas para tener derecho a vender.

El jaripeo da inicio con la presentación del ganadero y los toros. En seguida, se presenta a cada uno de los montadores —si entre estos individuos se encuentra alguno que se ha destacado en otros jaripeos por haber tenido una sobresaliente actuación, se alude a ella—, quienes se van formando en el centro del ruedo. Al estar todos presentes, el animador pide silencio a la concurrencia e inicia la Oración del Montador. Inmediatamente después, comienza la monta, la que se prolonga hasta la noche. El payaso de rodeo anima a la concurrencia bailando entre monta y monta. Una vez que las montas llegan a su fin aproximadamente a las diez de la noche, inicia el baile de la fiesta, el que es amenizado por grupos musicales, y al que, fundamentalmente, acude gente del pueblo pero también de los vecinos. Paralelamente, afuera de la iglesia empieza la quema de fuegos artificiales; los castillos y torito son encendidos para el beneplácito de los espectadores quienes se ubican a escasos metros de los fuegos artificiales. Tanto los espectadores como los encargados de llevar a cabo la quema corren grandes riesgos de sufrir quemaduras; sin embargo, esto parece ser algo propio de la celebración. Los campaneros quienes se encargan de esta actividad me comentaron que para la edificación del castillo deben dedicar dos días de trabajo y el costo económico es muy alto: “si sale caro todo esto, se compran mucho cohetes…los compramos desde antes y los vamos juntando…nuestros papás nos ayudan…también nuestros hermanos”.

4.5.1.4 El cierre de la Fiesta

A las diez de la mañana del 31 de julio da inicio la procesión, que es encabezada por la imagen de la Santa Martha; así también la Virgen de Guadalupe y de la Virgen de la Inmaculada Concepción que son llevadas cada una por seis abrasadoras. Las imágenes son adornadas con flores. Tras las imágenes el sacerdote y los fiscales dirigen los rezos en cada una de las paradas. El recorrido es alrededor de la iglesia en los cuatro puntos cardinales. En la procesión participan todos los miembros de la comunidad, organizados por las autoridades políticas, religiosas y agrarias. Destaca la participación de los migrantes; generalmente son ellos quienes cargan a la Virgen.

Durante la procesión un grupo de mujeres arrojan pétalos de flores al paso de los asistentes, finalmente las imágenes retornan a la iglesia donde se lleva a cabo una misa en agradecimiento a la santa patrona y a los pobladores por los festejos. Durante las celebraciones de 2008 alrededor de 80 personas acompañaban la procesión, hombres, mujeres, ancianos y niños caminaban y rezaban en las cuatro direcciones cardinales.

4.5.1.5 La participación de los migrantes en la organización de la fiesta

Como ya lo hemos referido, la llegada de dólares, producto del trabajo de los migrantes, ha permitido que hoy en día los pobladores de Santa Martha cuenten con recursos para llevar a cabo sus celebraciones comunitarias con mayor esplendor que en el pasado. Este hecho ha traído como consecuencia la cada vez mayor exigencia e inversión en los festejos. Aunque son pocos los migrantes que visitan la comunidad con el objeto de celebrar y participar en las fiestas patronales, la mayoría participa a la distancia mediante su cooperación económica a través de sus familias, además de presenciarlos a través de las videograbaciones que inmediatamente reciben por parte de quienes proporcionan este servicio, que incluye llevarles el material prácticamente hasta las puertas de sus departamentos.

De este modo, para costear los eventos las familias aportan en el tlamanal alrededor de $ 300 que suelen tomar de las remesas; al mismo tiempo el costo de la elaboración de la comida que ofrecen a compadres y otros familiares puede rebasar los $30,000 dependiendo el número de invitados. Lo anterior lo presencié en 18 de las 20 de las familias con las que tuve mayor contacto en sus festejos, por lo que puedo afirmar que las celebraciones en la mayoría de estos casos no hubiera sido posible sin los recursos de quienes laboran en Estados Unidos y envían a sus familiares año con año.

Así, la migración, a través de las remesas y sus efectos sobre las obligaciones comunitarias crean una fuerte vínculo, pues cuando las familias cuentan con algún miembro de la familia del otro lado, si su inserción en el mercado laboral norteamericano no ha resultado exitosa, los parientes en casa se ven en graves apuros para cumplir con toda esa serie de obligaciones, aunque regularmente acuden con otros familiares, amigos y compadres para solicitarles dinero y así solventar los gastos de las celebraciones. Felipe, el fiscal segundo en el año de 2008, no recibió apoyo de su único hijo varón quien se encontraba en Estados Unidos. Así como parte de las funciones del cargo debía de realizar una comida el 31 de Julio para los demás empleados, sacerdotes, personas que participan en la procesión que da cierre a las celebraciones. Los gastos del festejo ascendían a $ 25,000, aproximadamente por lo que recurrió a familiares y compadres para solventarlos: “pues les pedí a mis hermanos $ 10,000, uno me debía un marrano y otro $ 2,000…uno de mis cuñados que también me ayudó. Me trajo unos guajolotes y me prestó $ 8,000…mi compadre Miguel me trajo otro marrano…mis hermanos, otros cuñados y mi compadre también me ayudaron a preparar la comida y a atender a los invitados…mi esposa fue quien se quedó a cargo porque yo tenía que estar en la iglesia”. De este modo las redes con familiares representan un apoyo importante, por lo que a pesar de cualquier inconveniente, los pobladores de Santa Martha en general (tanto aquellos que se encuentran en el pueblo, como quienes están en Estados Unidos) siguen participando no sólo en la fiesta patronal, sino en la vida entera de la comunidad y con ello reorganizando y reproduciendo sus celebraciones eclesiásticas.

Durante las celebraciones patronales de 2007 el entonces fiscal mayor me comentó que los gastos que había realizado hasta después de los festejos eran mayores a $50,000 “y todavía faltan las de fin de año”. Para 2008 me comentó que aunque no lo había contado, los gastos habían ascendido a aproximadamente $100,000; lo notable de esto era que debido a sus funciones como fiscal mayor no trabajaba con tanta frecuencia. Así, ante mis cuestionamientos me comentó que sus tres hijos que se encuentran laborando en Estados Unidos le enviaron en diversos momentos el dinero suficiente para solventar los gastos. Por lo anterior me parece muy importante señalar el modo en el cual una parte importante de las remesas recibidas son destinadas a las celebraciones patronales, en este caso, directamente al fiscal mayor quien debe desembolsar una gran suma de dinero a la que difícilmente tendría acceso, a no ser de los préstamos que los usureros suelen cobrar con magnos intereses. Al mismo tiempo una de las personas que durante ese año se desempeñó como portera destinó una cantidad importante de las remesas recibidas de sus hijos para el arreglo del atrio de la iglesia.

4.6 El carnaval de los tonchinegros

Antes de iniciar la descripción de esta celebración, es importante anotar que ella es parte de una serie de relaciones que yo no he documentado a lo largo de la investigación, por lo que sólo hago una breve descripción de lo observado a través de videograbaciones y lo que quienes han participado en el carnaval me comentaron. Además, lo que me interesa mostrar son los cambios que estas actividades han tenido los últimos años como consecuencia de la migración internacional. Los cambios que refiero son la cada vez mayor participación de los niños que anteriormente no eran requeridos en el carnaval. Quiero señalar que la mayor parte de la información que presento la obtuve mediante entrevistas a Arnulfo, uno de los lideres y organizadores del carnaval, así como de la observación de videograbaciones de esta celebración en el periodo 2002-2006.

En diversas conversaciones que sostuve con Arnulfo me comentó que como uno de los “mayores” de los tonchinegros, tenía bajo su responsabilidad la organización del carnaval que año con año se realiza. Entre otros aspectos lo que le había preocupado durante los últimos años era que debido a la migración internacional había ya pocos jóvenes que pudieran participar. Debido a lo anterior, en acuerdo con los otros tres mayores decidieron convencer a los niños del pueblo para que participen en el carnaval. En una encuesta que apliqué durante el verano de 2008 a los alumnos de 4º y 5º a grado de primaria los resultados me indicaron que aunque únicamente el 10% había participado (8 de 80), un 50% lo hacían como espectadores y únicamente el 5% mencionó que no conocían el carnaval. En la telesecundaria el 100% (60 alumnos) reportó haber presenciado el evento pero únicamente el 5% habían participado. Aunque son pocos los resultados revelan la intención de los mayores de integrar a un mayor número de niños a los festejos a diferencia de los años anteriores en los que su participación era menos frecuente.

El carnaval de los tonchinegros se realiza entre el 2 y el 6 o 7 de noviembre, esto es, inmediatamente después de las celebraciones de día de muertos. El día 2 de noviembre en procesión los vecinos del pueblo se dirigen al cementerio donde rezan y realizan una misa en honor a los fallecidos. Posteriormente, los videos que observé presentaban imágenes de personas que saltaban y gritaban. Así, al son de la música, daba inicio el carnaval de los tonchinegros. Frente a un pequeño grupo de personas (20 aproximadamente), los tonchinegros, basarios y maringuillas, todos varones, se lanzaban sendos chicotazos en los talones. El vestuario de los tonchinegros es muy llamativo. Algunos de los tonchinegros se visten de traje camisa y corbata con máscaras de mujer. Además fingen voz aguda como de mujer. En todo momento lanzan frases de albur que son contestadas inmediatamente por otros de ellos. Los basarios se visten con pantalón de mezclilla, un paliacate amarrado a la cintura y un machete bailaban tocando sus machetes en el aire. La maringuillas son menores que participan en los festejos vestidos con ropa y máscara de mujer eran en los videos se aprecia que son los más “castigados” con los chicotazos. El chicote es de una longitud de 1.80 metros aproximadamente, de 5 centímetros en su parte mas ancha pues termina en punta; consta de mango que sirve para sostenerlo y manipularlo y el chicote que es un tejido alrededor de una cadena de bicicleta. El grupo de danzantes y músicos es acompañado de otras personas que a la distancia contemplan sus ejecuciones.

4.6.1 Momentos del baile de los tonchinegros

El primer destino de los tonchinegros es la iglesia de Santa Martha, donde realizan su primer baile que dedican a la santa patrona. La cita para los participantes es a las 11 de la mañana en el atrio; gradualmente empiezan a incorporarse los participantes cuyas edades oscilan entre los 7 y los 50 años, en el grupo participan exclusivamente varones. Durante los últimos años, según me comentaron algunos de los participantes la intervención de los niños ha crecido considerablemente.

Para el inicio de actividades en la iglesia es común que algunos de los que van a bailar lleguen acompañados de amigos y otros familiares, así como también otro llegan acompañados de otros participantes, el alboroto festivo, las bromas y chistes son un elemento del ambiente. Además los campaneros que son quienes darán de comer a los participantes y mirones durante los cinco o seis días del carnaval se muestran un tanto preocupados, por lo que van y vienen a la iglesia, platican entre ellos aunque también se hacen bromas y sonríen. Uno de los campaneros que sonríe a la cámara me comenta Arnulfo que participa ininterrumpidamente desde hace algunos años. La responsabilidad de los tonchinegros recae en manos de cuatro personas que año con año motivan a los mas jóvenes a participar en el evento, además son quienes conocen los bailes y liderean los festejos. Una vez que reciben la “bendición” de la santa patrona caminan con destino al cementerio donde iniciará su recorrido por las calles del poblado.

La estrategia que siguen es tocar en cada terreno residencial. Como señalé en el capitulo III la residencia de las familias en Santa Martha se conforma por casas contiguas de parientes con una entrada común. Los tonchinegros tocan el portón de cada casa si es que hay, o uno de ellos entra al terreno para preguntar si va a contratar sus servicios, fingiendo el timbre de voz de mujer anuncia su llegada.

Las negociaciones se basan respecto al cobro que para 2007 era de $ 300 mas una botella de tequila de un litro y una de refresco de dos o tres litros, pueden cobrar menos pero únicamente se bailan algunas piezas. El número completo dura aproximadamente una hora y se tocan ocho piezas en total. Alrededor del medio día ya se han concentrado la mayoría de quienes participan, tomando en cuenta las video grabaciones de cuatro años, observe que los tonchinegros son unos 20, basarios 15 y maringuillas alrededor de 10 niños varones.

4.6.1.1 Apertura

El baile inicia con los basarios que en parejas estrellan sus machetes en el aire, uno contra otro golpea emitiendo un fuerte sonido. La música de guitarra y trompeta ameniza el desempeño de los danzantes que formando dos filas e intercambiando de lugar sin desarticular las filas repiten en cuatro tiempos. En cuatro tiempos también dan vuelta sobre su propio eje cuatro veces conservando el ritmo, posteriormente se mueven al lado izquierdo y derecho en cuatro tiempos y nuevamente repiten el choque de machetes en el aire y vuelve a empezar la rutina.

4.6.1.2 Climax “escondida del toro”

Posteriormente los tonchinegros se dirigen a quien los ha contratado y le presentan el “toro” que es de madera y cartón forrado con cartulina y papel ilustración rojo. El toro mide 50 x 50 centímetros aproximadamente y en todo momento es cargado por uno de los tonchinegros, que pregunta los anfitriones si “lo quieren en español, francés, inglés o mexicano”, de este modo si responden en inglés el tonchinegro dirá alguna frase ininteligible, para el francés es lo mismo, aunque Arnulfo me comentó que cuando a él le piden en inglés si pronuncia algunas palabras y frases en dicho idioma, pero si responden que en mexicano le pide a otro de los mayores que habla en náhuatl que continúe la conversación: “a veces se enojan porque uno ya no sabe el mexicano…dicen que antes todo era en mexicano. Por eso, nos dicen que nosotros ya no sabemos”.

Posteriormente, los tonchinegros colocan el toro al centro del patio de la casa y bailan alrededor dando saltos y golpeando a quien vaya enfrente. El sonido de los chicotazos según me comentaron otras personas de la comunidad se relaciona con “los truenos que traen las lluvias”, aunque Arnulfo me dijo que no significaba nada y que es nada mas de diversión en la que “algunos a veces salen lastimados…yo, el año pasado ya el cuarto día no podía caminar”. Lo anterior es producto de la cantidad de chicotazos recibidos en los siete u ocho bailes que realizan durante un día. La protección es mínima, los tonchinegros solo pueden cubrir sus pies con un par de calcetines, zapatos o botas y un par de cueros para cubrir las espinillas y tobillos que resultan con los mayores daños debido a la falta de tino al intentar golpear los talones que es la única parte del cuerpo que debe recibir los chicotazos. Así también al candor de la música y de los tragos de tequila que les han invitado en la casa animosamente se desenvuelven en la danza. Después de algunos minutos dos de los tonchinegros se reúnen al centro con el toro y mientras uno de ellos nombra las extremidades y las vísceras del animal el otro le contesta con una frase de albur que además rima con el nombre de la extremidad y la víscera. Cada que el tonchinegro no responde los demás a su alrededor que son unos 20 le golpean los talones, pantorrillas y tobillos con sus respectivos chicotes. Si el ejercicio es bien librado por los novatos no habrá muchos chicotazos pero si fallan dos de los mayores entraran al relevo salvándolos de los golpes y concluyendo con este momento nombrando cada una de las partes del toro con su respectiva frase

Posteriormente los anfitriones y los basarios y maringuillas deberán distraer a los tonchinegros que se encuentran al centro junto al toro para llevarse a este último a esconder dentro o fuera de la casa, sin que lo noten. Acto seguido la búsqueda de los tochinegros inicia entre bromas, empujones y chicotazos de los demás. Así con algunas pistas-acertijo que los demás gritan en albur también deben encontrar el toro y traerlo de regreso, el tiempo de búsqueda varía, incluso en otras ocasiones mas que búsqueda es una persecución tras de la persona que se ha llevado al toro. Finalmente el toro es recuperado y devuelto al centro de la improvisada pista, los tonchinegros lo sostienen con fuerza mientras uno de ellos simula con un machete que lo “corta” en cada una de sus extremidades y vísceras.

4.6.1.3 Despedida

Una vez que han repartido el toro la música suena alegremente mientras todos en círculo avanzan saltando mientras lanzan chicotazos, algunos tonchinegros y basarios se disputan el baile con las maringuillas a quienes jalan y sacuden fuertemente entre gritos y risas. Así uno de los mayores finalmente se dirige a quien los ha contratado para preguntarle que le ha parecido lo que ellos han realizado, así entre bromas se despiden bailando y gritando para tocar en la siguiente propiedad. Alrededor de las 14:00 se dirigen a la casa de uno de los campaneros en donde previamente se han instalado mesas y sillas. Inmediatamente les ofrecen refrescos, cervezas y tequila. Para comer se integran las personas que aunque no participan en las ejecuciones dancísticas van observando el evento. Lo anterior da como resultado que alrededor de 100 personas se encuentren instaladas comiendo, tanto a los empleados de la iglesia como a los mayores se les entrega un bote de tres o cinco litros repletos de mole o de los alimentos que se hayan ofrecido además de una botella de tequila. Una hora después el grupo sale nuevamente a las calles para retomar la celebración que concluye hasta que la luz del día lo permite.

El ultimo día las actividades llegan a su fin después de la comida, entonces los mayores como regalo a las maringuillas les dan un pedazo del toro. Los maringuillas hacen una fila y uno a uno va recibiendo una pierna, un cuerno o la parte que le haya tocado azarosamente. Lo anterior, además de ser una especie de reconocimiento por participar “es para que se lo lleven como regalo y se animen para el siguiente año” como me comentó Arnulfo. Lo anterior, aunque no era parte de la tradición es ya una costumbre. Ésta dio comienzo una ocasión en la cual uno de los niños le pidió a los mayores que le regalaran un pedazo del toro, al escuchar los otros niños se acercaron con la intención de recibir lo mismo, por lo que a partir de ese momento se instauro como parte del cierre de la celebración. Lo anterior, es una muestra la importancia que la participación de los menores ha tomado durante los últimos años, pues aunque su inserción nació de la preocupación por los cada vez menos jóvenes disponibles en la comunidad, los niños se han convertido en un elemento característico de la celebración. De este modo a diferencia de años anteriores las maringuillas deben cumplir con el requisito de ser niños para aspirar a participar, cuando anteriormente realmente eran los más jóvenes pero no necesariamente dentro de la categoría de niñez que tienen los pobladores de la comunidad. De este modo, un maringuilla podía incluso estar casado o juntado pero ser considerado joven, ahora esto ya no sería posible, en todo caso estos jóvenes son quienes forman el conjunto de basarios, mientras que las maringuillas son representadas exclusivamente por los menores.

4.7 Conclusiones

Uno de los ajustes más importantes que los santamarteños han tenido que llevar a cabo dentro del sistema de cargos para preservar su funcionamiento a la luz de la ausencia de varones y mujeres, ha implicado los cargos en representación de los ausentes que a través de esto se mantienen presentes. Además de lo anterior el envío de remesas para las celebraciones patronales y la permanencia en la comunidad por temporadas mayores a las programadas para la realización de los cargos señalan la activa participación de los quienes se han insertado en los mercados laborales norteamericanos.

De este modo, como he señalado quienes realizan los cargos en representación suelen ser los padres de los migrantes, hombres y mujeres mayores de cincuenta años como representantes en el cumplimiento de las obligaciones tanto civiles como religiosas que los cuidadanos tienen en el pueblo como requisito fundamental para seguir formando parte de la comunidad. Esta activa participación permite, como lo ha señalado D’Aubeterre (2002), el “don de la ubicuidad” de los migrantes. Por lo que los que permanecen del lado mexicano, dice esta misma autora, pueden ser definidos como “bisagras” entre los que se encuentran en Estados Unidos.

De este modo en nombre de los migrantes los representan y mantienen presentes lo que les permite conservar su membresía a pesar de la distancia, además de que sus familiares en Santa Martha mediante las remesas continúan aportando los montos que con diversos propósitos como la construcción de la iglesia se han elevado. Indudablemente la construcción de la nueva iglesia representa además de las explicaciones de los pobladores, un monumento a la insistente presencia a la distancia de aquellos que se encuentran lejos de la comunidad y del territorio nacional. Mas allá de los discursos sacerdotales que les reconoce su participación la iglesia se ha convertido en una estructura ante la vista de propios y extraños. Así, ante la más mínima insinuación los pobladores inmediatamente comentan que la edificación ha sido producto de las remesas, por lo que una forma de sellar el vínculo fue dedicarla al “Cristo de los migrantes, protector de nuestros hermanos que se encuentran en Estados Unidos”.

Por otro lado también quiero resaltar la activa participación de las mujeres quienes suelen aparecer en los estudios de modo marginal en el sistema de cargos. Como he señalado su mayor participación ha sido una consecuencia de la ausencia de los varones, por lo que a distancia o representando a alguno de sus familiares realizan cargos lo que permite ver con mayor claridad el papel fundamental de las mujeres en el sistema de cargos eclesiásticos de esta comunidad.

Como hemos podido observar en las páginas anteriores, el sistema de cargos en Santa Martha funciona como el espacio en el que se gesta y se refrenda de manera cotidiana la participación y la pertenencia de quienes permanecen dentro pero también fuera de la comunidad. Así podemos observar que en Santa Martha, a diferencia de los casos documentados en el Occidente del país (ver Espinoza, 1998, Duran y Massey, 2002), la base de la organización de los migrantes se encuentra en la comunidad de origen y no en Estados Unidos como sucede en esos estados. Lo anterior no implica que los santamarteños no se reproduzcan esta organización en aquel país. Por el contrario, el ejemplo de esto es la comisión que se formó para la construcción de la nueva iglesia en la que participaron personas que se encontraban en ambos países.

La experiencia que se ha ilustrado es de suma importancia para mostrar las organizaciones en comunidades mesoamericanas respecto al uso comunitario de las remesas y replantear el concepto de remesas familiares y sociales que se expuso en la introducción. Bajo esta perspectiva gran parte de las remesas que reciben las familias de Santa Martha se han destinado hacia usos comunitarios que incluyen la construcción de una nueva iglesia, celebraciones patronales y no simplemente al gasto inmediato que contempla comida, vestido, educación y en menor medida a la salud.

 La ausencia de una organización de migrantes tal como lo han entendido quienes realizan investigaciones sobre remesas en el occidente del país, no ha impedido que los recursos que los santamarteños aportan para las celebraciones a través de sus familias dejen de cumplir un papel fundamental para el éxito de tales eventos.

Por otro lado debo señalar que quienes participan en los cargos de la iglesia y en los festejos patronales y del ciclo de la vida se encuentran en una dinámica de reciprocidad y redes que refuerzan año con año con motivo de las celebraciones patronales. Aunado a lo anterior la opinión pública favorable, no sólo de dentro sino también de fuera de la comunidad, compensan estos inconvenientes. Dentro de esas recompensas hay que destacar aquellas que se refiere al sentimiento que estos hombres y mujeres tienen cuando expresan que ir a Estado Unidos únicamente representa una estrategia laboral, sin el objetivo de establecerse definitivamente en aquel país.

Por último, podemos concluir que la participación de los migrantes en el sistema de cargos no sólo alude al refrendo de su pertenencia a la comunidad, sino, de manera importante, legitima el poder que quienes migran o sus familiares en el poblado tienen dentro de la comunidad a pesar de encontrarse a miles de kilómetros de distancia.

CAPITULO V.

CONSIDERACIONES FINALES

Mi trabajo en Santa Martha Hidalgo me permitió analizar el impacto del proceso migratorio de la comunidad, el uso de remesas y algunas estrategias de los grupos domésticos en relación a la cooperación de sus miembros que se ubican en ambos lados de la frontera. Así, desde la teoría transnacional he planteado una serie de prácticas vinculadas con el interés de quienes se encuentran en Estados Unidos por continuar estando “presentes”, a través de las remesas y su participación en un proyecto colectivo que llevó a la construcción de una nueva iglesia. De este modo, sugiero que la realidad de la migración es más compleja de lo que algunas de las teorías han planteado y, por lo tanto, la organización y cultura de las comunidades estudiadas y el papel central de los grupos domésticos, la mayoría de las veces no ha sido tomado en cuenta en el análisis de los migrólogos.

El análisis de la experiencia migratoria internacional de los santamarteños me ha dado la posibilidad de observar cómo estos individuos y sus familias articulan y preservan el sistema de organización familiar y social a través de las fronteras nacionales.

A lo largo del trabajo, partiendo de un enfoque que toma como centro de análisis los procesos de organización y reorganización de las familias y del sistema de cargos religiosos, he podido demostrar que, a pesar del proceso de migración internacional en el que se han visto envueltos un número importante de pobladores de Santa Martha, la comunidad de origen sigue siendo el eje sobre el cual tanto quienes viven en Estados Unidos, cómo quienes se han quedado en el pueblo.

Así, organizan y reorganizan su vida y con ello su pertenencia a los grupos domésticos y al poblado.

Es importante señalar la importancia de tomar en consideración la lógica histórica y cultural de la comunidad ya que esto permite observar que la experiencia migratoria no ha implicado para ellos la ruptura de sus lazos en la comunidad, organización social, tradiciones, de sus relaciones y de los vínculos que se gestan entre ellos. Por el contrario, esta experiencia les ha permitido llevar a cabo la reproducción de la comunidad, la que se ha logrado en la medida en que los santamarteños han adoptado las novedades y bienes que ellos encuentran en los lugares a los que migran, adopción que sólo puede ser entendida, una vez más, en la medida en que ellos mantienen sus valores culturales fundamentales.

En las páginas precedentes hemos podido observar, por un lado, que la migración internacional ha representado para los santamarteños también un reto en el orden de la organización del grupo doméstico. Reto que ha implicado la posibilidad y la necesidad para los miembros de estos grupos de generar una serie de estrategias ante la ausencia de un número importante de sus miembros. Esto se ha logrado en la medida en que ellos han tenido la capacidad, a través del trabajo conjunto de quienes se quedan en casa y de quienes están en el vecino país del norte, es decir, de quienes cooperan, que mantiene al grupo doméstico como una unidad cuyo objetivo fundamental es la reproducción de sus miembros tanto en el orden material como sociocultural. En este sentido, es significativa la permanencia de una forma de organización que toma en consideración a aquellos que deciden mantener estrechos vínculos con el resto de quienes la conforman a partir de seguir aportando trabajo y recursos materiales y simbólicos para la preservación del grupo como tal. Lo anterior, me permite señalar que si bien la migración ha implicado la separación física por largos periodos de tiempo de algunos de sus miembros, también les ha permitido obtener recursos que les permiten cooperar con los proyectos y cuotas que son necesarias para la conservación de la membresía y ciudadanía de Santa Martha.

Por otro lado, hemos anotado también los cambios gestados por la migración se ha reflejado en las relaciones entre los géneros que han modificado, entre otras cosas, la participación de las mujeres en los cargos religiosos. Así, también los niños que ahora tienen una importante participación durante el carnaval de los tonchinegros otrora un espacio exclusivo de los mayores.

Si bien la migración de los pobladores de Santa Martha a Estados Unidos es un fenómeno que he crecido considerablemente durante las últimas dos décadas, la historia del grupo ha estado caracterizada por el contacto con los pobladores de Chipilo. Lo anterior representa una experiencia que data de principios del siglo XX y que se había mantenido hasta el momento en el que esta investigación se llevo a cabo.

Durante este intercambio laboral los santamarteños han visto una oportunidad de establecer compadrazgos y no únicamente han permanecido como fuerza laboral de Chipilo. Debo señalar que los vínculos con esta comunidad de origen italiano es una de las tareas que esta investigación se reserva, no obstante, sugiero que su estudio podría ofrecer un análisis rico en información sobre relaciones interétnicas en el área cultural mesoamericana.

También debo señalar que la migración internacional también ha potenciado las diferencias económicas y sociales y los conflictos entre los géneros y las generaciones. Lo anterior aunque no fue foco de este estudio se evidencia entre aquellos que aportaron las cuotas para la construcción de la nueva iglesia y quienes se han mantenido al margen de este proyecto. Por otro lado, la migración, asimismo, ha mantenido el orden de las relaciones al interior de la comunidad y del grupo doméstico. Lo anterior, como una de las manifestaciones de la continuidad ha sido que a pesar de la ausencia de los migrantes éstos mantienen los grupos domésticos involucrados un orden precedente a la migración, aunque se adaptan siguiendo sus pautas y normas familiares flexibilizándolas hasta donde ha sido posible.

Respecto a lo anterior debo mencionar que uno de los aspectos que podrían estudiarse con mayor profundidad en el futuro es lo que se refiere a los matrimonios entre los santamarteños que se encuentran en Estados Unidos, así como las celebraciones del ciclo de la vida. Es de particular interés el modo en el cual se establecen relaciones entre los jóvenes varones que se encuentran en aquel país, con las mujeres que se encuentran en el poblado, ya que cuando éstos visitan Santa Martha es común que busquen novia y en algunas veces se casen. De igual manera uno de los aspectos que se pueden profundizar es lo que se refiere a la ausencia de uno o ambos padres. Así es importante determinar el tiempo que tienen en Estados Unidos, para establecer las adaptaciones y estrategias, así como las modificaciones al ciclo de desarrollo de los grupos domésticos con padres migrantes. En este sentido también se pueden establecer pautas de migración respecto a la participación de los hijos.

Lo descrito en esta investigación refleja una serie de cambios y continuidades en el flujo migratorio de Santa Marta que requieren un estudio a mayor profundidad . En primer lugar, lo que respecta a que durante l os últimos años la intensidad en la que participan las mujeres es mayor en comparación con respecto a los momentos que la migración inició en Santa Martha . En segundo lugar, la edad de los participantes se ha reducido por lo que en los últimos años, el promedio de participación es menor a los 20 años. Además , la experiencia laboral de los participantes ha cambiado radicalmente: mientras que los que incursionaron entre 1958 y 1964 contaban con amplia experiencia en actividades del campo a las cuales se insertaban, los de la segunda y tercer generación aunque no desconocían las actividades del campo, se insertaron en un mercado laboral urbano de servicios.

Respecto al uso de las remesas me interesa resaltar que a pesar de que en las investigaciones de los últimos años se plantea que su uso varía de una comunidad o de una región a otra. Su comprensión se encuentra atrapada en una conceptualización dicotómica: productivas-no productivas, familiares-sociales o colectivas. Lo anterior, hace parecer que efectivamente éstas pueden distinguirse así. Sin embargo, aunque los estudios no han profundizado lo suficiente, al menos, en el área cultural mesoamericana para observar como lo he ilustrado en los capítulos III y IV, que gran parte de lo que podría entenderse como remesas familiares en realidad son empleadas colectivamente. Al mismo tiempo, cuando se hace referencia a lo productivo de éstas se basa en una premisa económica que no distingue las percepciones sociales de este concepto. Debido a lo anterior, puedo señalar que la construcción de una nueva iglesia en Santa Martha es lo más productivo para los santamarteños, pues tanto el Cristo de los migrantes como Santa Martha, a quienes esta dedicada la nueva iglesia proveerán de trabajo y mejores ingresos s quienes han participado económicamente en su construcción.

Así, aunque los estudios han sugerido que las características de las comunidades receptoras son importantes para comprender el uso y destino de los recursos provenientes de la migración, no han profundizado en las características propias de estas comunidades. Al mismo tiempo no han incorporado a sus análisis las características culturales de las comunidades de migrantes. Por lo anterior, el modelo de uso de las remesas se ha exportado de las experiencias y estudios en el Occidente del país a todo en territorio nacional.

Lo que planteo en este estudio es que efectivamente los aspectos relacionados a la cultura propia de las comunidades beneficiadas con las remesas pueden resultar fundamentales respecto al uso de éstas. También señalo que el uso de las remesas se vincula con el ahorro o inversión productiva, no obstante el mercado es limitado por lo cual se satura rápidamente. Lo anterior, me lleva a plantear la necesidad de redefinir conceptos tales como: remesas familiares y remesas sociales.

El análisis de las comunidades transnacionales de Smith (2006) me permitió comprender inicialmente la dinámica migratoria de Santa Martha. Sin embargo, debo señalar que este autor no toma la organización de las comunidades mesoamericanas como una característica específica de las comunidades poblanas transnacionales que estudia, debido a lo anterior, su análisis pierde riqueza, principalmente cuando homologa el proceso transnacional de los mixtecos con el de los migrantes de Zacatecas, estado perteneciente al Occidente de México. Por lo anterior, gran parte de su estudio de dedica a describir el modo en el cual los jóvenes se establecen en Estados Unidos. De este modo, difícilmente Smith pudo argumentar los valores culturales y procesos de los grupos domésticos en los cuales cooperar, compartir y cumplir juntos sus obligaciones de servicio a su pueblo, compartir los recursos sociales y productivos, así como las obligaciones de intercambio recíproco, son fundamentales para la vida transnacional. Además de lo anterior y bajo esta lógica los proyectos de remesas colectivas que describo en el tercer capitulo, que es algo también relatado por Smith (2006: 90) en las comunidades que estudió, aunque en su análisis la participación de las personas en los proyecto comunitarios lo vincula con la creación de “comités” que no explica con exactitud.

Además de lo anterior, su análisis se reduce a que en los proyectos colectivos son el resultado de las personas confían en dichos comités aparentemente más vinculados con las autoridades municipales y no con una organización que suele ser retratada en los estudios de las comunidades mesoamericanas y que se vincula más con el sistema de cargos eclesiásticos.

De este modo, planteo que si las características de la organización en las comunidades mesoamericanas son tomadas en cuenta para explicar los procesos transnacionales de las comunidades expulsoras de migrantes, como es el caso de este estudio, ofrece un análisis más confiable que cuando éstas son ignoradas en las explicaciones y planteamientos teóricos.

 Así, en esta investigación he retomado elementos explicativos a partir de las aportaciones de Good (1994, 2001, 2005) y de Robichaux (2002, 2005, 2007) , quienes han descrito las características de los grupos domésticos y la organización social de las comunidades indígenas del área cultural mesoamericana.

Lo anterior me ha permitido establecer un vínculo entre la perspectiva de Good y Robichaux sobre los aspectos socioculturales de Santa Martha Hidalgo y desde la perspectiva transnacional para explicar el impacto de la migración en esta población.

Así, la organización basada en el sistema de cargos me permite explicar porqué esta comunidades de migrantes que también puede ser descritas como transnacionales orientada localmente, cuyas prácticas sociales y políticas son portadas por los miembros que han migrado a diferentes lugares como lo descrito por Smith. Yo agregaría, además, que estas prácticas son adaptadas en la medida de lo posible a las exigencias del país receptor, los proyectos concretos de las comunidades expulsoras y de las posibilidades de quienes han migrado y de quienes se mantienen en la comunidad para participar con las aportaciones y el trabajo que les exige la ciudadanía local.

Para finalizar, quiero plantear que soy conciente que este trabajo más que plantear respuestas ha sentado un cúmulo de preguntas, las que tendrán que ser respondidas en el futuro inmediato a partir de profundizar más en lo que respecta a las estrategias de los grupos domésticos a largo plazo.

Además de lo anterior quiero resaltar la imperiosa necesidad de seguir indagando sobre la forma como el sistema de cargos ha sido redefinido en comunidades de origen indígenas cuyos pobladores se han visto involucrados en un proceso migratorio hacia Estados Unidos. En este sentido, planteó la importancia de estudiar en Estados Unidos el modo en el cual los pobladores de Santa Martha reproducen la organización al interior de los grupos domésticos y la influencia del sistema de cargos en el vecino país del norte.

Por otro lado, es importante profundizar más sobre el impacto de la migración en los jóvenes de Santa Martha, respecto a sus expectativas estudiantiles, laborales, económicas y familiares a partir de la migración internacional.

En fin, estoy convencido que la finalización de este trabajo representa sólo el inicio de un largo proceso de investigación que plantea retos teóricos y metodológicos que tendrán que ir siendo resueltos tanto a partir de la discusión teórica como de la investigación de campo.




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Footnotes

www.conapo
.gob.mx

La tasa de migración neta anual (por cada mil habitantes) durante estos años fue la siguiente: 1955-60:-4.7; 1960-65:-4.7; 1965-70:-5.8; 1970-75:-4.1; 1975-80:-3.4; 1980-85:-2.1; 1985-90:-0.8; 1990-95:1.6 (Banco Nacional de México, 1998)

ver Moctezuma (2002)

Algunas de las personas entrevistadas me refirieron que lo que ellos hablan es el “mexicano” que conserva las mismas raíces lingüísticas que el náhuatl, aunque han incorporado palabras en español.

Los que laboraron como diableros me comentaron que sus actividades consistían en transportar cajas y bultos de fruta, verdura y carne de las bodegas a los puestos del mercado, además de otras tareas de limpieza que les encargaran.

Esta es una expresión común entre los pobladores de Santa Martha para expresar una especie de intención de los alimentos por no cocinarse. También esta frase suele comentarse cuando las personas no participan en festividades o cuando se niegan a recibir invitados en su casa. También he escuchado esta misma frase para señalar que la Virgen no desea cumplir un favor que se le ha solicitado.

Si un animal es admirado por las personas se chiquea y no crece. De este modo el chiqueo del animal responde a la mirada “pesada” de las personas. El moño rojo protege al animal que esta a salvo y crecerá como los demás.

Moler es una expresión frecuentemente utilizada para referirse a la preparación de las tortillas.

Ver capítulo II.

Ver capitulo IV.

(ver Smith, 2006)

Los chiquihuites son canastas de palma llenas de pan y frutas.

Los sonidos son encabezados por el sonidero que es una persona se dedica a hacer mezclas musicales. Usualmente se acompañan de gran equipo de luces y bocinas sofisticados y de alta calidad y con un amplio repertorio musical de ritmos caribeños y entre las canciones envían saludos constantemente a las personas que están en el festejo, en el caso de las bodas los saludos y felicitaciones, así como las canciones se dedican a los novios, a sus padres y a los padrinos.

“ El “robo”, en su calidad de fuga concertada, anticipa la disposición de una esposa y, usualmente, permite ampliar el período de acumulación de recursos…requerido para consagrar la unión mediante el ritual de casamiento apropiado después de un tiempo de convivencia en unión libre. (D’Aubeterre, 2000: 37).

En todos los casos utilizo seudónimos para guardar la identidad de los entrevistados.

Ver capítulo IV

Aunque varía de acuerdo al número de integrantes las bandas se componen de alrededor de doce personas que tocan distintos instrumentos. La mayoría de las bandas que son contratadas provienen de la población de Canoa que se ubica en el cerro de la Malinche.

Así se denomina a la música creada por un tambor elaborado con un tronco de 60 centímetros de diámetro aproximadamente forrado de cuero y que es golpeado por unos cojines de cuero que se sostiene con unas baquetas, cada cojín tiene un sonido diferente, siendo uno más graves y fuerte que el otro. Este sonido es acompañado del sonido de una flauta y una trompeta. Los vecinos del poblado también se refieren a esta como la música “azteca” o la de “nuestros antepasados”.

Señala a las dos iglesias.

Se denomina tlamanal a la cooperación que con motivo de las celebraciones patronales se recauda a cada una de las familias de la comunidad. Los fiscales son los responsables de pasar casa por casa registrando el monto de cooperación de cada familia, aunque se establece una cuota fija es común que algunas cooperen con menos, así como otras aporten mas.

Instituto Nacional de Antropología e Historia.