UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA

LA VERDAD NOS HARÀ LIBRES

 “GOBERNABILIDAD Y DEMOCRACIA: EL FACTOR INSTITUCIONAL”

TESIS

Que para obtener el grado de

DOCTOR EN CIENCIAS SOCIALES Y POLÍTICAS

Presenta

LUIS MENDOZA CRUZ

Director: Dr. Alberto Montoya Martín del Campo

Lectores: Dr. Darìo Salinas Figueredo

Dra. Helena Varela Guinot

México. D.F. 2008





I. PRESENTACIÓN

La gobernabilidad en la democracia atañe a tres dimensiones contingentes –y, por ende, mensurables--: legitimidad, eficacia y estabilidad política (Alcántara, 1994:1). Para ser democrática, requiere, además, contar con aceptación ciudadana. Las dos primeras, esenciales a la capacidad del Estado para cumplir sus deberes ante la sociedad, y la tercera, inherente a la calidad de la relación entre gobernantes y gobernados, constituyen variables independientes para generar un efecto, quizá el primordial en un sistema democrático, que es la disposición de los ciudadanos a ser gobernados.

La capacidad de un régimen político para cumplir deberes y proporcionar soluciones en un entorno de libertades y condiciones para su disfrute, es una condición necesaria de la gobernabilidad democrática. Instituciones y organizaciones públicas eficaces, oportunas y transparentes en la atención de las demandas ciudadanas refrendan la confianza y generan satisfacción por la posibilidad de encauzar y resolver conflictos, así como por la atención y servicios públicos que se reciben. Sin embargo, es observable que la frontera que divide a un régimen autoritario que puede tener gobernabilidad, de uno democrático, que requiere, además, de un entorno de libertades plausibles y del consenso de los ciudadanos, es muy difusa; de hecho, se presta a la simulación, en donde al menos formalmente existen instituciones democráticas, que las prácticas y cultura política informales sustituyen de diferentes maneras. Es por ello que, tan importante como las reglas democráticas, resulta la calidad que la democracia tiene.

Mediante una estrategia de análisis comparado que involucre al mayor número de países posibles, se investigará de qué manera la legitimidad, la eficacia y la estabilidad política generan respaldo ciudadano y capital social en los diferentes regímenes políticos existentes, a efecto de evaluar, primero, si es que existe un efecto de las condiciones de gobernabilidad en la calidad de la democracia, y segundo, si este efecto es plausible y sustentable y a través de qué mecanismo.

Antecedentes

El mundo ha vivido una oleada de afirmación de la democracia (Morlino, 1985:81-115) que corre aparejada a la consolidación de las sociedades civiles, caracterizadas tanto por la mayor disponibilidad de información sobre los asuntos públicos, como por la gestación de espacios cotidianos y exigibles para la participación ciudadana, la rendición de cuentas y la vigilancia del desempeño público. De alguna manera, al paso del tiempo los ciudadanos se apropiaron de la democracia, cerrando el paso a decisiones unilaterales o sin el consenso necesario. No es difícil pensar que los ciudadanos suscribirían con Guillermo O’Donnell la afirmación de que “esta democracia es nuestra, nadie nos la regaló” (O’Donnell, 2005).

Conforme a los estudios que al respecto han sido desarrollados en países considerados como democracias de mayor desarrollo, integrantes del bloque de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico -OCDE por sus siglas en inglés- (OCDE, 1995), a mayor desarrollo de la democracia y expresión institucional de la participación ciudadana, corresponde un esfuerzo estatal y gubernamental, apreciable en la reorganización de la esfera pública, para responder de mejor manera a las exigencias y demandas siempre crecientes de la ciudadanía, buscando mejorar la percepción del público respecto del desempeño de las instancias gubernamentales. A mayor apertura democrática y participación ciudadana, mayor la exigencia de eficiencia y disposición a atender las causas ciudadanas y servir al público, con mayor transparencia, menor discrecionalidad en el ejercicio de facultades y recursos públicos y aprecio por los mecanismos de rendición de cuentas, lo que ha ido estableciendo tendencias en los criterios de diseño institucional para mejorar el desempeño público.

En el ámbito de reforzamiento de la legitimidad, la tendencia ha sido al fortalecimiento de la legalidad, se ha fortalecido la división de poderes, el mejoramiento de la representación política y de la rendición de cuentas en los congresos y hacia la sociedad civil, buscando tener efectos en el aprecio de los ciudadanos hacia los resultados de gobiernos y la pertinencia de políticas públicas, situación ésta que puede ser aprehensible empíricamente a través de variables como la vigencia del Estado de Derecho y la confianza de los ciudadanos en el gobierno, congreso y partidos.

En el rubro del incremento de la eficacia gubernamental, se han asumido diversas estrategias de reorganización del sector público para orientarlo a mejorar la provisión de servicios y la satisfacción de los ciudadanos, situación que puede ser empíricamente determinada a través de variables de eficacia gubernamental, combate a la corrupción y establecimiento de transparencia. En lo que atañe a la estabilidad política, se han privilegiado los mecanismos institucionales de representación, generación de consenso, competitividad del sistema de partidos y escrutinio más severo de los asuntos públicos por parte de la opinión pública, lo que es susceptible de ser percibido mediante índices de estabilidad política, responsabilidad de los actores públicos y confianza de los ciudadanos en el régimen, particularmente en el régimen democrático.

No obstante ello, en los países de reciente advenimiento a la democracia, que podemos considerar como democracias inciertas en tanto registran tensiones internas susceptibles de generar involución o caos, suele considerarse la simple presencia de una institución como si ésta funcionara en automático. Esta situación, observable en los países en vías de desarrollo, los de América Latina entre ellos, se expresa en el fenómeno de la simulación, aquél en el cual las instituciones informales funcionan de manera sustitutiva a las instituciones formales. La simulación suele revestirse de un aura democrática, desde autoritarismos hasta democracias disfuncionales.

Resulta relevante entonces, sobre todo para comprender mejor la manera en que una democracia se consolida, determinar en qué medida tanto la legitimidad como la efectividad gubernamental refuerzan la confianza ciudadana y la satisfacción con el régimen y/o el gobierno, permitiendo gobernar con el consentimiento de los gobernados, esto es, con gobernabilidad democrática. Este último efecto es posible estimarlo en función del incremento o decremento del capital social, medido a través de las variables de confianza (en el gobierno y/o la democracia) y satisfacción (con el gobierno y/o con la democracia). Morlino aporta una definición pertinente de la consolidación democrática que conviene tener presente: es ‘el proceso de reforzamiento, afirmación, robustecimiento del sistema democrático, encaminado a aumentar su estabilidad, su capacidad de persistencia y a contrarrestar y prevenir posibles crisis’ (Alcántara, 1992:216).

I.1. Plan de la investigación

Para establecer una tendencia en cuanto a las variables relevantes en el marco institucional apropiado a un entorno plural y democrático, se propone un análisis cuantitativo y multivariado, utilizando para ello, variables susceptibles de ser aplicadas en condiciones semejantes en cada uno de los países en estudio. Este criterio de elección de las variables permite atenuar de manera sustantiva cualquier sesgo hacia casos particulares. Elimina, asimismo, la tentación de acomodar casos a modo, pues reduce el espacio de errores muestrales al trabajar con el mayor número de países posibles, y en el caso de los países con regímenes considerados democráticos, prácticamente con todos los países democráticos, utilizando un criterio de diferenciación basado en la clasificación provista por el índice de libertad de Freedom House.

Las variables que se emplean son las que se consideran apropiadas para el presente estudio, al permitir apreciar de mejor manera lo que se quiere medir, con la ventaja adicional de que, siendo índices, resultan adimensionales.

Las mediciones que se emplean son realizadas, asimismo, por instituciones internacionales cuyas metodologías han sido evaluadas y aceptadas por la comunidad científica como consistentes y confiables, y las mismas se aplican año con año en series de tiempo que en la mayoría de los casos, involucran ya varias décadas de trabajo. Es por ello que, realizando un corte para un año en particular, como es el que se realizará en este trabajo para el año 2000, permitirá alinear los datos y realizar inferencias entre series levantadas por medios diferentes, como son, por ejemplo, las instituciones internacionales y los esfuerzos de instituciones académicas y de la sociedad civil, que miden valores en el mundo.

Con este enfoque, se dispone de datos de al menos 80 países para el total de las variables a considerar; para algunas dimensiones, como legitimidad, eficacia, estabilidad y participación, se dispone de datos de 174 países; sin embargo, la limitante son las mediciones de confianza y satisfacción para las cuales es posible disponer de datos de 80 países considerados en la Encuesta Mundial de Valores del año 2000 (Inglehart), 2000) coordinada por Ronald Inglehart. Para ello, se realizará un análisis de regresión lineal, asumiendo como hipótesis alternativa que existe un efecto de las variables relevantes sobre el capital social, en tanto que la hipótesis nula habrá de postular que no existe efecto alguno de estas variables en la creación de capital social.

Establecidos estos efectos, el trabajo propone que, para la gobernabilidad y en particular para la gobernabilidad democrática, las instituciones son importantes, proponiendo un arreglo institucional relevante para la afirmación de la democracia. Una institución son las reglas a través de las cuales los actores políticos relevantes procesan, por ejemplo, los conflictos, seleccionan a los gobernantes y generan decisiones útiles para la sociedad y el Estado. Cabe subrayar que, de la manera en que la expresión institucional se materialice, depende el que en un sistema político determinado se alineen las políticas, los incentivos y el desempeño de su personal (agentes, actores). Por ende, el arreglo institucional resulta relevante para todo régimen, pero en especial, para la democracia.

La manera en que interviene el entorno en las instituciones (reglas), las agencias públicas y el personal de mando y operativo, aparece fuertemente influenciado por el capital social presente en una sociedad. Habrá de entenderse como “capital social” a una relación positiva de normas sociales que orientan a los individuos hacia la cooperación y el cumplimiento espontáneo de deberes y responsabilidades, basada en la reciprocidad, la confianza y la honestidad. Este capital social se incrementa conforme se utiliza; esto es, siendo una capacidad que nace con el predominio de reciprocidad, confianza y honestidad en toda la sociedad o parte importante de ella, se puede adquirir (por diseño institucional), puede disminuir o se puede perder (por mal diseño institucional o por violación reiterada y repetitiva de los supuestos que le dan sustento).

A mayor capital social, corresponde mayor propensión a la participación y al involucramiento de los individuos en los asuntos públicos; si existe un alto nivel de confianza interpersonal, entonces las formas administrativas descentralizadas tienen mayor efectividad. Por el contrario, en entornos carentes de capital social, se requieren altas garantías para generar confianza (inflación de expectativas) y se propicia desafección hacia lo público, actitudes no cooperativas y menor beneficio colectivo. (Putnam, 1991:163-168). De ahí que como señala este autor, a mayor capital social, se tiene mayor tendencia a la cooperación y cumplimiento espontáneo de compromisos, a lo que le sigue una sociedad más eficiente (organizada en redes cooperativas) y menores costos de transacción en lo cotidiano y en el mediano y largo plazos; por el contrario, a menor capital social, se genera el comportamiento no cooperativo, la desafección por lo público y por ende, se tiene una sociedad más informal, menos eficiente y con mayores costos de transacción[1] o bien, una sociedad en conflicto permanente y tendencia hacia la confrontación o la ruptura.

La investigación pone a prueba estas relaciones, con variables apropiadas y datos provenientes de mediciones de campo y con un gran número de casos (el mayor número de países posible), analiza los resultados con una estrategia comparada y corrobora la intuición de que tanto la gobernabilidad democrática como la estabilidad de la democracia, pueden ser atribuibles a un arreglo institucional considerado también como democrático.

Lograr estas cualidades en un entorno como el latinoamericano y en particular el mexicano, en el que sólo recientemente (algo así como tres décadas) el país ha ido integrándose al elenco de naciones que toman en consideración el parecer de sus ciudadanos y de alguna manera se someten al escrutinio público y rinden cuentas, es algo que requiere de algo más que tiempo, requiere también de un proceso complejo de concertación de políticas y de trabajo legislativo para alcanzarlas.

Es observable que en países que no podrían considerarse como democracias, como Vietnam o China, existen sin embargo, buenas condiciones de gobernabilidad; asimismo, en regiones como América Latina y Europa del Este, países que podemos considerar de reciente advenimiento a la democracia, se viven tensiones sociales y económicas que ponen a prueba cada determinado tiempo la estabilidad y supervivencia de la institucionalidad democrática. Existe, asimismo, un conglomerado de países con estabilidad, que desde hace largo tiempo han arraigado una institucionalidad democrática, y gozan de estabilidad y aceptación ciudadana. Sucede entonces, que no todos los países con gobernabilidad, son democráticos; que no todos los países democráticos son estables y muchos de ellos se ubican peligrosamente en la frontera del autoritarismo, y que se tienen democracias jóvenes e inciertas y democracias consolidadas, ambas con diferentes niveles de gobernabilidad democrática.

Por eso cabe preguntarse: ¿Cuál es el efecto de la legitimidad, la eficacia y la estabilidad en la sustentabilidad de la democracia?; más aún, ¿De qué manera una democracia se consolida? De lo que se trata es de determinar en qué medida el incremento o decremento de la expresión de variables que miden la legitimidad, la eficacia y la estabilidad, como son la legalidad y la efectividad gubernamental, refuerzan la confianza ciudadana y la satisfacción con el régimen y/o el gobierno, permitiendo gobernar con el consentimiento de los gobernados, esto es, con gobernabilidad democrática. Este último efecto es posible estimarlo en función del incremento o decremento del capital social, medido a través de las variables confianza (en el gobierno y/o la democracia) y satisfacción (con el gobierno y/o con la democracia).

Para ello, es de esperar que los datos se distribuyan de una manera tal que permitan sostener la hipótesis de que, en efecto, legitimidad, eficacia y estabilidad constituyen el arreglo institucional apropiado para la gobernabilidad democrática.

i. ¿Qué resultados se esperarían? Conforme a una clasificación del grado de democracia y de desarrollo de la democracia en los países, a partir del índice de libertad combinado con la noción largamente demostrada del influjo del desarrollo económico y la calidad de vida en la estabilidad de la democracia, empleando el Índice de Desarrollo Humano, sea posible observar un continuo de desarrollo democrático de menos a más, conforme a cada una de las variables relevantes.

ii. Que la distribución de los datos permita observar tendencias entre las formas de regímenes políticos existentes: de un lado, autoritarismos, de otro, democracias inestables o inciertas y democracias estables o consolidadas.

iii. Con ello, se espera demostrar empíricamente la validez de la hipótesis alternativa: el arreglo institucional prevaleciente que involucra legitimidad, eficacia y estabilidad, es determinante para asegurar la gobernabilidad en la democracia.

iv. Un posterior análisis entre regiones o entre la tipología de regímenes desarrollada podría mostrar la importancia del diseño institucional para establecer un adecuado equilibrio entre los medios disponibles y los fines asequibles. Ciertamente, seria posible observar un amplio menú para las posibilidades de diseño institucional que mejor respondan a las necesidades de la democracia, pero en todo caso, lo que se trata de probar es que las variables fundamentales a considerar en todo esquema de diseño institucional funcional en la democracia, deben contribuir al menos al fortalecimiento de la legitimidad, de la eficacia, de la estabilidad con el efecto reforzando de la participación ciudadana como la mejor manera de incrementar el capital social, esto es, la confianza y/o satisfacción del público con el gobierno.

I.2. Diseño de la investigación

¿Qué tan importante es el arreglo institucional para la gobernabilidad democrática?

El arreglo institucional relevante para la gobernabilidad democrática es el que combina legitimidad, eficacia y estabilidad política en un entorno de expresión de voz y rendición de cuentas.

…la gobernabilidad será tanto mayor cuando mayor sea el horizonte de duración de las reglas y procedimientos, es decir, su institucionalización… (Prats i Catalá, 2007:123).

Tal afirmación se demostrará con los siguientes supuestos :

a) La legitimidad, la eficacia y la estabilidad generan confianza/satisfacción. Esta correlación constituye la gobernabilidad democrática.

b) Existe un efecto virtuoso al integrar expresión de voz y rendición de cuentas. En presencia de éstas, el efecto anterior se robustece.

Donde una hipótesis consecuente es:

c) El diseño institucional relaciona las variables relevantes para la gobernabilidad. En este caso,legalidad, eficacia, estabilidad y expresión de voz y rendición de cuentas, como criterios de diseño institucional, generan afección ciudadana con el régimen y el gobierno.

La hipótesis nula es que no existe algún efecto del arreglo institucional en la gobernabilidad de la democracia. El set argumental de la hipótesis alternativa se verificará mediante un estudio comparado de carácter empírico, utilizando la información disponible para países recabada por el Banco Mundial y la Encuesta Mundial de Valores 2000.

Conforme a los supuestos señalados, se definen las siguientes variables, así como el indicador que expresa la medición:

L: Legitimidad, es el fundamento del ejercicio del poder y aceptación del gobernante por el gobernado, medida a través del índice de Estado de Derecho (fuente: Banco Mundial, 2000).

E: Eficacia, es la relación entre las demandas planteadas por la población y resueltas por el gobierno, medida a través del índice de Efectividad Gubernamental (fuente: Banco Mundial, 2000).

St: Estabilidad política, es la continuidad del régimen político, sometido a demandas y presiones de grupos organizados legales e ilegales, medida a través del índice de Estabilidad Política (fuente: Banco Mundial, 2000).

P: Expresión de voz y rendición de cuentas[2] es la participación de los ciudadanos en la elección y control de su gobierno, medido a través del índice de Expresión de Voz y Rendición de Cuentas (Banco Mundial, 2000).

G: Gobernabilidad, es el atributo del gobierno para atender demandas, proponer soluciones y resolver conflictos, como función de capital social (S) medido a través del índice de satisfacción de la Encuesta Mundial de Valores (Ronald Inglehart, 2000) con las variables: Confianza (en el gobierno y/o la democracia) y Satisfacción (con el gobierno y/o con la democracia).

Para una mejor comprensión de las series estadísticas, resulta conveniente destacar el criterio de integración de la base de datos. En primer término, se incorporaron los datos más adecuados que corresponden a la medición de las variables consistentes con el tipo de pruebas a realizar; esto es, que fuesen continuos tanto en la variable dependiente como en la independiente a efecto de sustentar los criterios estadísticos de consistencia y normalización.

En segundo lugar, porque esta data es recogida de manera sistemática, regular y consistente en su metodología, a partir del año 1990, si bien en algunos casos, con anterioridad a este año. Los datos del Banco Mundial y de Naciones Unidas (PNUD), involucran, en el corte que se utiliza en la investigación, esto es, el año 2000, a 174 países; en tanto que la Encuesta Mundial de Valores, que se recopila cada diez años, involucra información proveniente de 80 países con regímenes democráticos y sociedades civiles.

Se emplea el Índice de Libertad combinado con el Índice de Desarrollo Humano (idh) como una variable de clasificación, a efecto de ordenar los casos en relación al grado de desarrollo de las democracias, partiendo de la acreditada noción en la comunidad intelectual de la fuerte relación entre democracia y desarrollo, esto es, que con un basamento económico y social estable, la ampliación de libertades individuales y políticas aparece como horizonte inevitable. El índice de libertad combinado con idh no es entonces un sinónimo de democracia, pero sí ha demostrado ser un indicador confiable de democracia.

En tercer lugar, resulta relevante la confiabilidad de las fuentes de información. La utilización de índices compuestos, provenientes de instituciones de investigación acreditadas, es una manera de sumar confianza a los resultados de una investigación. Se buscó asimismo el manejo de datos a modo, sea por similitud o por diferencias, lo cual en alguna medida puede resultar cómodo para incrementar el efecto explicativo de las correlaciones –por ejemplo, al agrupar a países similares como en el grupo de OCDE o de una sola región, como América Latina o la Europa Comunitaria--, pero en otra, impide apreciar la riqueza que provee la información de conjunto, al percibirse dispersiones en un segmento pero confluencias en otro.

Para efectos de la investigación, los datos y las fuentes se consideran los más apropiados, por ser fácilmente constatables y verificables, además de confiables en su recolección e integración, a efecto de poner a prueba estas relaciones de manera empírica y con un gran número de casos (el mayor número de países posible), en una estrategia de investigación eminentemente comparada[3] .

El banco de datos del Banco Mundial (Kaufmann, Kray y Mastruzzi, 2007) mide seis dimensiones de la gobernabilidad, que se expresan en los respectivos índices de Voz y rendición de cuentas; Estabilidad política y ausencia de violencia; Efectividad gubernamental; Calidad regulatoria, Estado de Derecho y Control de la corrupción; cubren 212 países y territorios para 1996, 1998, 2000, 2002 y, anualmente, para 2002-2006.

Los indicadores se basan en 310 variables individuales que miden las percepciones de gobernabilidad, tomadas de 33 fuentes separadas de información, construidas por 33 diferentes organizaciones internacionales de prestigio y cuyo promedio es ponderado por un coeficiente de relevancia construido por el Bando Mundial. Las estimaciones se complementan para cada país con márgenes de error que indican la inevitable incertidumbre asociada con la medición de una función multivariada como es la gobernabilidad, márgenes que han disminuido progresivamente con la incorporación de nuevas e independientes fuentes de información.

Los indicadores agregados en el reporte son usualmente la suma de gran cantidad de información involucrada en todas las fuentes sobresalientes de información, con un procedimiento específico de agregación que se emplea para calcular los márgenes específicos de error y captar las incertidumbres inherentes a la medición de gobernabilidad, como suele suceder en toda medición de efectos políticos y sociales.

Una descripción cualitativa de las seis dimensiones de gobernabilidad reportadas por el Banco Mundial, son:

  • Expresión de voz y rendición de cuentas. Mide hasta dónde a los ciudadanos de un país les es posible participar en la elección y control de su gobierno, lo mismo que los niveles existentes de libertad de expresión, libertad de asociación y libertad de medios de comunicación, con variables como ausencia de censura, transparencia, influencia del dinero en los partidos, efectividad del congreso como legislador y controlador (World Economic Forum); “accountability” democrática, cuán responsable es el gobierno con los ciudadanos (riesgo-país, anuario de competitividad mundial); qué tan maduro y estable es el sistema político, representatividad, respeto a derechos humanos (Economist Inteligence Unit); elecciones libres y confiables (Afro, Latino y Eurobarómetro); derechos políticos y libertades civiles, libertad de prensa, “accountability” (Freedom House); organizaciones de la sociedad civil, acceso a la información pública, voto y participación ciudadana (Índice de Integridad Global); entre muchos otros indicadores que reflejan la manera en que los ciudadanos y sus organizaciones no gubernamentales influyen en los asuntos públicos e interactúan y limitan la discrecionalidad política y gubernamental.

  • Estabilidad política y ausencia de violencia: mide las percepciones de la población respecto de si el gobierno puede ser desestabilizado o derrocado por medios inconstitucionales, incluida la violencia y el terrorismo. Comprende mediciones sobre la amenaza del terrorismo y los costos que implica (World Economic Forum); estabilidad del gobierno, conflictos internos y externos, tensiones étnicas (riesgo-país); malestar civil (Global Insight Business); conflictos armados, demostraciones violentas, malestar social (Economist Inteligence Unit); índices de riesgo político (Business Environment); frecuencias de asesinatos políticos, desapariciones, tortura y terrorismo político (Human Rights Database and Political Terror Scale), entre la composición de variables que expresan, sobre todo, la capacidad del régimen político de sobrevivir a situaciones de riesgo.

A efecto de aligerar la lectura, de los siguientes cuatro índices se enuncia su descripción, subrayando que en ellos se incluyen promedios ponderados de mediciones de instituciones como Reporte sobre Competitividad Global del Foro Económico Mundial, el anuario del Instituto para la Competitividad del Mundo Desarrollado, el estudio sobre ambiente de negocios del Banco Mundial, la Encuesta Mundial Gallup, Afro, Latino y Eurobarómetro, así como las percepciones de analistas nacionales de agencias multilaterales de desarrollo y un gran número de ONG como Reporteros sin Fronteras y Freedom House, entre otras.

  • Efectividad gubernamental: mide la calidad de los servicios públicos, la calidad del servicio civil y el grado de su independencia de las presiones políticas, la calidad de la formulación e implementación de las políticas y la credibilidad de los compromisos gubernamentales ante tales políticas.

  • Calidad regulatoria: mide la habilidad del gobierno para formular e implementar sólidas políticas y regulaciones que permitan promover el desarrollo del sector privado.

  • Estado de Derecho: mide hasta dónde ciudadanos y actores fundamentales confían en la ley y si ésta se encuentra sustentada en las reglas de la sociedad, si los conflictos se procesan en el marco legal y si el aparato de justicia responde de manera eficaz a la demanda de justicia, y en particular, la calidad en el cumplimiento de la ley por la policía, los tribunales, al igual que la percepción sobre el crimen y la violencia.

  • Control de la corrupción: mide el punto en el cual el poder público es ejercido para beneficio privado, incluidas tanto pequeñas como grandes formas de corrupción, y la captura del Estado por las élites y los intereses privados.

En resumen, en la recolección de información se parte de la confianza en un gran número de fuentes individuales que proporcionan información sobre las percepciones de la gobernabilidad de un amplio rango de actores involucrados, criterio que es compartido por esta investigación. La construcción de los indicadores agregados consiste en identificar muchas fuentes individuales de información sobre percepciones de gobernabilidad, según un gran número de variables que pueden ser asignadas a tales categorías. Luego, de conformidad con una metodología estadística conocida como “modelo de componentes inobservados” se construyen los indicadores agregados, ponderados como el promedio de la información sobresaliente, reduciendo el sesgo producido por el error estadístico.

Por último, en la operacionalización que habrá de guiar el procesamiento de datos de la información disponible y presentar la evidencia empírica, se procederá conforme a las siguientes pruebas:

I) Probar si existe un efecto de la variable independiente en la variable dependiente y si éste es significativo, a efecto de demostrar la relevancia de cada variable propuesta en el estudio de la gobernabilidad.

II) Constatar si en presencia de una variable interviniente, el efecto de la variable independiente en la dependiente mejora o no.

III) Realizar el análisis multivariado de las variables independientes que tienen un efecto relevante en la variable dependiente, en presencia de una variable interviniente, en este caso, “expresión de voz y rendición de cuentas”.

Cabe señalar que, en el paso I), se realizó la prueba para la variable “expresión de voz y rendición de cuentas” como si fuese una variable independiente, derivado de la intuición observable en países con democracias consolidadas, en los cuales se han institucionalizado algunos mecanismos de control ciudadano sobre el gobierno con la consecuente mejora en gobernanza; sin embargo, al realizar las pruebas, la variable “expresión de voz y rendición de cuentas” tiene su mejor efecto como variable interviniente, al reforzar el efecto de otras variables independientes.

De conformidad con este hallazgo, es que se ordenaron las pruebas con los pasos II) y III), introduciendo la variable “expresión de voz y rendición de cuentas” como una variable interviniente.

Conforme a la definición de variables anteriormente descrita, se propone la siguiente operacionalización que habrá de guiar la explicación de los hallazgos de la investigación:

Hipótesis “A”:

L G(S)

E G(S) Hay un efecto de la variable independiente

en la variable dependiente

St G(S)

Hipótesis “B”:

P

G(S) +

El efecto se incrementa en presencia

de expresión de voz y rendición de cuentas, esto es, mejora el

P gradiente ”S”

E G(S) +

P

St G(S) +

Hipótesis “C”:

L P

Existe un efecto virtuoso de las

E G(S) + ¿Es variables independientes en

Posible? la gobernabilidad, en presencia

St de expresión de voz y rendición de cuentas

I.3. Metodología

Para establecer una tendencia en cuanto a las variables relevantes en el marco institucional apropiadas a un entorno plural y democrático, se desarrolla un análisis cuantitativo comparado y análisis multivariado, dado que se dispone de datos de al menos 80 países para el total de las variables a considerar; para las variables independientes, como legitimidad, eficacia y participación, se dispone de datos de 174 países; en el caso de las mediciones de confianza y satisfacción es posible disponer de datos de 80 países considerados en la Encuesta Mundial de Valores del año 2000, (Inglehart, 2000). Estos países son los más relevantes, en los cuales se asienta el 85% de la población mundial y casi la totalidad de los países considerados democráticos o en vías de serlo del mundo.

Adicionalmente, si bien es posible disponer de las series de datos del Banco Mundial hasta el año 2006, no lo es en lo que toca a los datos de la Encuesta Mundial de Valores en virtud de que se colectan cada 10 años. La aplicación de la próxima encuesta se llevará a cabo hasta el año 2010 por lo que nuevas mediciones serán asequibles probablemente para el año 2011.

Por esta razón, para el objetivo de investigación, se tomará el corte del año 2000 para referir tanto los datos, como para realizar el análisis estadístico respectivo, asumiendo que, en lo general, las tendencias globales se mueven lentamente y que, para los casos particulares de un país en específico, es posible inferir el statu quo para 2000, proyectando con los datos de las variables independientes para 2006 si es que hubo cambios perceptibles en la tendencia general observada.

Para ello, se realizará un análisis de correlaciones parciales simple para la hipótesis “A” y “B”, en tanto que para el corolario “C”, se establecerá un análisis de correlaciones parciales controladas por una variable relevante, asumiendo en todos los casos como hipótesis alternativa, que existe un efecto de las variables relevantes sobre los indicadores de capital social, en tanto que la hipótesis nula habrá de postular que no existe efecto alguno de estas variables en la creación de capital social.

Dicho efecto se determinará mediante el cálculo del índice de correlación de Pearson, debiendo ser éste superior o igual a 0.3 para establecer que existe un efecto relevante de la variable independiente sobre la dependiente. El coeficiente R2 permitirá inferir, además, la fuerza del efecto de la variable independiente sobre la dependiente.

En algún sentido, pudiera considerarse que un índice de correlación más cercano al cero que a la unidad no es contundente. Si sólo se considerara el punto de vista estadístico, se trataría, en efecto, de una correlación débil. Sin embargo, en Ciencias Sociales, sobre todo cuando se trabaja con un amplio número de casos y no con una selección de casos ordenados por su afinidad, el intervalo de relevancia de los índices de correlación de Pearson se ubica entre 0.3 y 0.5, luego de lo cual el efecto se atribuye o al error estadístico o al efecto de otras variables, siendo los fenómenos en Ciencias Sociales generalmente multivariados.

Si se trabajase con países de la Unión Europea, no es difícil anticipar que las correlaciones observables entre las variables que habrán de ser utilizadas en el presente trabajo, alcancen el rango de contundencia, esto es, más cercanos a uno. Tal cosa es más difícil de observar en el conjunto de países, sobre todo tomando en consideración que, para evitar el llamado “error alfa” -que ocurra algo en la muestra que no ocurra en el universo- se ha optado por analizar a un gran número de países, quedando por ser integrados al análisis casi generalmente los países insulares o aquéllos aún cerrados al exterior.

Conforme a este criterio, el rango de relevancia que se atribuirá al índice de Pearson en la investigación, no podrá ser menor a 0.3.

II. GOBERNABILIDAD, DEMOCRACIA E INSTITUCIONES

El concepto de gobernabilidad varía en sus orígenes, desde una idea “atrapatodo” (Flisfish, 1989:113) hasta una proposición ambigua derivada de las crisis de la democracia y aún del desencanto con ésta. Más recientemente, diversos enfoques no conflictivos en las ciencias sociales, han confluido a un número relativamente manejablede condiciones cuyo carácter es el de variables independientes que influyen en la estabilidad de la democracia y en la gobernabilidad (Alcántara, 1994:2).

Tales son la legitimidad democrática (entendida ésta como una situación de hecho, basada en la ausencia de desafíos concretos que incluyen la aceptación consciente y mayoritaria de unas determinadas reglas del juego por parte de los actores y los ciudadanos); en segundo término, la eficiencia, en el doble aspecto que requiere la capacidad de un régimen para encontrar y poner en práctica soluciones a los problemas, expresado en políticas idóneas y capacidad de actuar del gobierno; y en tercer lugar, la estabilidad, en cuanto al papel que puede desempeñar el “buen gobierno” en una sociedad para reforzar su cohesión.

Una primera definición de gobernabilidad se expresó de manera negativa, como crisis de gobernabilidad o “situaciones de ingobernabilidad”, producida, en términos de Huntington (1991), ‘por una sobrecarga de demandas a las que el Estado responde con la expansión de sus servicios y de su intervención, provocando inevitablemente una crisis fiscal’.

Dentro de este mismo enfoque, (Schmitter, 1988:375), señaló cuatro notas generales que podían caracterizar una situación de ingobernabilidad: 1) la indisciplina, manifestada en los esfuerzos que realizan determinados ciudadanos para influir en las decisiones públicas por métodos violentos, ilegales o anómalos; 2) la inestabilidad, en cuanto fracasos de la élite política para conservar sus posiciones de dominación o para reproducir las coaliciones preexistentes; 3) la ineficacia, entendida como la disminución de la capacidad de políticos y burocracia para alcanzar los objetivos deseados y asegurar el debido acatamiento a las decisiones emanadas de la autoridad; y 4) la ilegalidad, es decir, los esfuerzos realizados por los detentadores de poder, para evadir restricciones legales en búsqueda de ventajas, e incluso, de su propia supervivencia.

Pero también existen las definiciones de la gobernabilidad formuladas de manera positiva, más populares en la actualidad, referidas a las condicionantes que le caracterizan. En esta vertiente, Tomassini[4] (1993:6) quienexpresa que “la gobernabilidad se refiere no sólo al ejercicio del gobierno, sino además a todas las condiciones necesarias para que esta función pueda desempeñarse con eficacia, legitimidad y respaldo social”.

II.1. En torno a la gobernabilidad

Existe una perspectiva teórica que cuenta con aceptación en la comunidad intelectual respecto del uso del concepto de “gobernabilidad”. Esta se refiere a un atributo del sistema político y social en el cual existe gobernabilidad cuando (Prats i Catalá, 2001: 103-104):

… todos los actores estratégicos se interrelacionan para tomar decisiones colectivas y resolver sus conflictos conforme a un sistema de reglas y de procedimientos formales o informales -que pueden registrar diversos niveles de institucionalización- (…) dentro del cual formulan sus expectativas y estrategias…

Sin embargo, no todos los sistemas con gobernabilidad, también denominados “gobernables”, funcionan sobre la base de la democracia. Los autoritarismos son gobernables y no sobre la base de la democracia. Por ende, el tipo de gobernabilidad que interesa para efectos de este estudio requiere precisamente de atributos propios de la democracia, para tener entonces un tipo específico de gobernabilidad democrática, el cual se da sólo cuando la toma de decisiones y la resolución de conflictos entre los actores estratégicos, se produce conforme a un sistema de reglas que pueden considerarse democráticas.

Es conveniente definir algunos términos usuales que suelen confundirse en la literatura: gobernanza y gobernabilidad. Por gobernanza, se entiende “la acción y el efecto de gobernar”, por ende, atribuible a un sujeto concreto, que es el gobierno. Si en la acción y efecto de gobernar se integra la participación ciudadana, se logra un efecto de anclaje, un círculo virtuoso cuyo resultado es una mejora en la gobernabilidad y en la aceptación de los ciudadanos. A este efecto, el PNUD (1997) maneja un concepto de gobernanza que comprende al gobierno, los actores de la sociedad civil y del sector privado, que significa “el marco de reglas, instituciones y prácticas establecidas que sientan los límites y los incentivos para el comportamiento de los individuos, las organizaciones y las empresas” (PNUD, 1997:8). En todo caso, se trata de reglas, instituciones y prácticas que generan redes interdependientes de actores, pero que se refieren en todo momento a ese sujeto concreto que es el gobierno. En este caso, el entorno en el cual el gobierno habrá de actuar, o como refiere Prats i Catalá, la “metapolítica” que explica la estrecha interacción entre el Estado democrático y la sociedad civil, que “en sociedades de alta complejidad, diversidad, dinamismo e interdependencia, la eficacia y eficiencia de la gestión ya no depende sólo de la acción de gobierno o gobernación, sino de la capacidad para la creación y gestión de redes de actores, de cuya calidad depende la gobernabilidad”.

Por gobernabilidad, habrá de entenderse la calidad o eficacia de la acción y el efecto de gobernar, esto es, la calidad o eficacia del gobierno para atender demandas, proponer soluciones y resolver conflictos (Camou, 2007:16). En este sentido es que se utilizará el concepto en el presente trabajo.

Un sistema social resulta gobernable cuando está estructurado sociopolíticamente de modo tal que todos los actores estratégicos se interrelacionan para tomar decisiones colectivas y resolver sus conflictos conforme a un sistema de reglas y de procedimientos formales o informales, con diversos niveles de institucionalización, dentro del cual formulan sus expectativas y estrategias. Es de subrayarse que, conforme refiere Prats i Catalá (2006:124), “las reglas y procedimientos de la gobernabilidad serán tanto más duraderas cuanto mayor grado de conflicto entre los actores estratégicos sean capaces de contener y procesar pacíficamente”.

Aúncuando algunos estudiosos (Salinas, 2003) sugieren, en torno a la gobernabilidad, la necesidad de una nueva lectura del concepto tomando en cuenta las asimetrías que se han acrecentado entre los países, como efecto de la globalización [5] , existe amplioconsenso académico sobre la pertinencia de tres dimensiones analíticas que son relevantes para la gobernabilidad, y sobre las cuales habrá de ahondar esta investigación: la legitimidad, la eficacia/eficiencia y la estabilidad, conceptos que son mensurables y lo han sido a lo largo ya de más de tres décadas, a partir del surgimiento de las primeras preocupaciones sobre la gobernabilidad en las democracias. Elya célebre informe a la Comisión Trilateral sobre la gobernabilidad de las democracias propone lo siguiente: “…el dilema central de la gobernabilidad de la democracia es que las demandas sobre el gobierno democrático crecen, mientras que la capacidad del gobierno democrático se estanca…”. (Crozier; Huntington y Watanuki, 1975)

Más recientemente, en el año 2000, la Comisión Trilateral requirió un nuevo informe sobre la calidad de las democracias, esta vez encomendado a Pharr y Putnam (2000:123), en el cual el problema que se analiza como riesgos para la gobernabilidad, lo constituye ahora la caída de la confianza general en las instituciones y los liderazgos políticos. “En efecto, aunque el compromiso con los valores democráticos es más firme que nunca, se observa empíricamente que la confianza en las instituciones y en los liderazgos democráticos ha disminuido en estos 25 años. Salvo en Holanda y parcialmente en Noruega, la satisfacción y la confianza en los partidos políticos, el Legislativo, la administración y la confianza en la clase política en general ha disminuido notoriamente… (la conclusión del informe es contundente) … las causas de pérdida de confianza en las instituciones democráticas no se halla en factores socioeconómicos sino en la propia política”.

Este clima de desafección hacia al política es lo que caracteriza el tiempo actual. Los ciudadanos creen más que nunca en la democracia pero no creen que la democracia cristalizada en las instituciones y liderazgos del presente sea capaz de hacer frente a los desafíos planteados por el futuro, concerniente a la globalización, a la interdependencia y al libre flujo de información y conocimiento que el mundo está experimentando.

De ahí que otros autores caractericen a las situaciones de ingobernabilidad como “la incapacidad de los gobernantes insertos en las ‘condiciones contradictorias de los sistemas capitalistas’ y, en segundo término, como consecuencia de las demandas excesivas de los ciudadanos” (Alcántara, 1994:5). Desde ese enfoque, y para efecto del establecimiento de indicadores que marquen el nivel de gobernabilidad, Alcántara retoma cuatro conceptualizaciones de diferentes autores, como elementos inherentes a la ingobernabilidad: la indisciplina, la ineficacia, la inestabilidad y la ilegalidad, por oposición a la gobernabilidad. Es decir, la otra cara del mismo fenómeno que es motivo de la presente investigación.

Ciertamente, la triada de atributos de la gobernabilidad a que se ha venido haciendo referencia puede ser aprehendida por un cúmulo de variables, en seguimientos sistemáticos que realizan diversas instituciones de investigación política, económica y social tanto del ámbito privado como gubernamental y de organizaciones internacionales.

Tan sólo la Organización de las Naciones Unidas provee un listado de por lo menos 11 indicadores subjetivos de gobernabilidad, que miden 44 conceptos, como se muestra en la tabla 1; y es muy probable que existan muchos más. Tales son dimensiones analíticas que a los investigadores compete analizar e interpretar desde una perspectiva teórica, considerando la complejidad de las mediciones. Lo valioso y relevante de los diversos indicadores propuestos, es que las mediciones se realizan en todos los países, en similares condiciones, constituyendo bancos de datos apropiados para la investigación empírica.

Indicadores subjetivos de gobernabilidad

Tabla 1. Dimensiones analíticas de la gobernabilidad y variables que la miden
Indicador Fuente Concepto medido Metodología Clasificación
Clasificación Polity Conjunto de datos Polity IV, Universidad de Maryland · Competitividad de elección de jefe ejecutivo · Apertura en la designación del jefe ejecutivo · Límites al poder del Jefe ejecutivo · Regulación de la participación · Regulación de la designación del ejecutivo · Competencia de participación Opinión de expertos internos - 1 0(menos democrático) a 10 (más democrático)
Libertades civiles Freedom House · Libertad de expresión y creencia · Libertad de asociación y derechos organizacionales · Estado de derecho y derechos humanos · Autonomía personal y derechos económicos Opinión de expertos internos 1.0-2.5 libre 3.0-5.0 parcialmente libre 6.0-7.0 no libre
Derechos políticos Freedom House · Elecciones libres y justas a los cargos con poder real · Libertad de organización política · Opciones importantes · Libertad del domino de grupos poderosos · Autonomía o inclusión política de grupos minoritarios Opinión de expertos internos 1.0-2.5 libre 3.0-5.0 parcialmente libre 6.0-7.0 no libre
Libertad de prensa Freedom House · Objetividad de los medos de información · Libertad de expresión Opinión de expertos Internos 0-30 libre 31-60 parcialmente libre 61-100 no libre
Voz y responsabilidad Conjunto de datos sobre indicadores de gobernabilidad del Banco Mundial · Elecciones libres y justas · Libertad de prensa · Libertades civiles · Derechos Políticos · Los militares en la política · Cambio de gobierno · Transparencia · Se mantiene informado al sector empresarial de las novedades en leyes y políticas · El sector empresarial puede expresar sus inquietudes ante los cambios en las leyes y políticas Agregado de una variedad de fuentes, incluidas Freedom House e Internacional Country Risk Guíde -2.5 a 2.5 cuanto más alto mejor
Estabilidad Política y ausencia de violencia Conjunto de datos sobre indicadores de gobernabilidad del Banco Mundial · Percepciones de probabilidad de desestabilización (tensiones étnicas, conflictos armado, disturbio social, amenaza terrorista, conflicto interno, fragmentación del espectro político, cambios constitucionales, golpes militares) Agregado de una variedad de fuentes, incluidas Economist Intelligence Unit, PRS Group y Business Environment Risk Intelligence -2.5 a 2.5: cuanto más alto mejor
Orden público internacional Country Risk Guide · Imparcialidad legal · Observancia popular de la ley Opinión de expertos internos 0 a 6; cuanto más alto mejor
Estado de derecho Conjunto de datos sobre indicadores de gobernabilidad del Banco Mundial · Mercados negros · Aplicabilidad de contratos privados y gubernamentales · Corrupción bancaria · Crimen y robo como obstáculos a los negocios · Pérdidas y costos relacionados con la delincuencia · Imprevisibilidad del poder judicial Agregado de una variedad de fuentes, incluidas PRS Group y Economist Intelligence Unit -2.5 a 2.5; cuanto más alto mejor
Eficacia del gobierno Conjunto de datos sobre indicadores de gobernabilidad del Banco Mundial · Calidad burocrática · Costo de las transacciones · Calidad de la atención de la salud pública · Estabilidad del gobierno Agregado de una variedad de fuentes, Incluidas PRS Group Freedom House, Business Enviromment Risk Intelligence -2.5 a 2.5; cuanto más alto mejor
Índice de percepción de la corrupción Transparency International · La corrupción pública, como la perciben los empresarios, académicos y analistas de riesgos Encuestas nacionales de expertos -0 a 10; cuanto más alto mejor
Soborno (corrupción) Conjunto de datos sobre indicadores de gobernabilidad del Banco Mundial · Corrupción entre funcionarios públicos · Corrupción como obstáculo a los negocios · Frecuencia de “pagos irregulares” a funcionarios y jueces · Percepción de corrupción en la administración pública. Pago de intereses de negocios Agregado de una variedad de fuentes, incluidas Freedom House, Economist Intelligence Unit y Busomess Environment Risk Intelligence -2.5 a 2.5; cuanto más alto mejor
Fuente: Marshall y Jaggers 2000; Freedom House 2000, 2002; Kaufmann, Kraay y Zoido-Lobatón 2002; PRS Group 2001; Transparency International 2001; UIP 1995, 2002; OIT 1997; UIA 2000; Naciones Unidas 2002.

Esta triada de atributos hunde sus raíces en la historia del desarrollo político. En una primera aproximación en el tiempo histórico, al surgir la teoría moderna del Estado, en los tiempos de Maquiavelo y Hobbes, se planteó el problema de la eficacia en el ejercicio del poder, esto es, como una cualidad del sistema político, en primer término para garantizar su propia sobrevivencia y las cualidades que el gobernante debía tener para imponer decisiones y alcanzar los objetivos comunes.

Posteriormente, al consolidarse los estados nacionales, y conforme a la teoría de la dominación de Max Weber, se requiere obediencia al mando gubernamental, o al menos, aceptación social; si se daba ésta, habría mayor grado de gobierno y por ende, mayor gobernabilidad o menores costos para mantener el orden político y, desde luego, la estabilidad o duración del orden estatuido. Como señala Camou (2007:14), citando a Bobbio, ‘…desde el inicio nos encontramos con el tema de la estabilidad porque (…) la capacidad de una constitución de no corromperse fácilmente, de no degradarse, es uno de los criterios más importantes, tal vez el principal, para distinguir las constituciones buenas de las malas…’

Conforme se desarrolla la sociedad civil, es posible percibir el influjo del tercer componente de la gobernabilidad, que es la legitimidad, conforme a una tradición de apego a valores compartidos basados en la justicia, el respeto a los derechos humanos y el deber del gobierno de propiciar el bienestar general, tradición que proviene desde San Agustín, y es continuada entre otros por Rousseau y Locke en la Ilustración y, que en nuestros días ha recobrado ímpetu en autores como John Rawls (2002) y Amartya Sen (1997), a quienes podría considerárseles también dentro de esta vertiente intelectual (Camou, 1997:13).

Es posible sostener entonces, que la relación entre estas dimensiones analíticas de legitimidad, eficacia/eficiencia y estabilidad no es unívoca, sino que se da mediante una relación de equilibrio, que no es estático, sino más bien, en permanente movimiento, actualizable o dinámico, que constituye la adaptabilidad de un régimen a circunstancias cambiantes del entorno.

En este sentido, resulta pertinente la definición de equilibrio dinámico para la gobernabilidad democrática (Camou, 2007:16):

…entenderemos por gobernabilidad un estado de equilibrio dinámico entre el nivel de las demandas societales y la capacidad del sistema político para responderlas de manera legítima y eficaz...

Resulta relevante, además, comprender que estas dimensiones analíticas, la legitimidad, la eficacia/eficiencia y la estabilidad, mantienen lazos de acción recíproca y causalidad. Se habla de acción recíproca cuando el estado de una variable afecta el desempeño de la otra; seria el caso por ejemplo de hasta qué punto pueden incrementarse los niveles de eficiencia y eficacia del gobierno o de la estabilidad en el régimen político, a partir de una legitimidad de origen en el mismo, o bien, de la adquisición de ésta como resultado del transcurrir de su propia acción. Y, de relación causal, cuando un cambio en el estado de una variable tiene un efecto en el estado de otra, por ejemplo, de qué forma quedaría afectada la legitimidad del gobierno o del régimen cuando la percepción social disminuye respecto a la eficacia en el cumplimiento de las expectativas generadas.

Situaciones como éstas, abren la puerta a un análisis empírico del comportamiento de las variables relevantes para la gobernabilidad democrática, estableciendo, sin embargo, que la relación que se da entre ellas depende, sobre todo, del arreglo institucional y del grado de institucionalización y la naturaleza formal o informal del mismo -entendido el grado de institucionalización. Al efecto, lo institucional es un factor

…que influye de manera significativa en las posibilidades de éxito de un sistema democrático (…) ( sin ser el único elemento, pues están también la cultura y los liderazgos) ciertas modificaciones en el diseño institucional pueden contribuir a un mejor funcionamiento en el sistema político, al incentivar a la clase política a cambiar su estilo de gobernar, al tiempo que se envían señales a la sociedad en el sentido de que el régimen político democrático es el más idóneo para responder a las demandas de la sociedad (…) el diseño institucional puede influir en las posibilidades de que una determinada democracia se consolide…(Varela, 2004:21-22)

...desde diversas y hasta opuestas aproximaciones académicas, se está dando el creciente reconocimiento de la importancia de las instituciones para el desarrollo. Tanto desde la historia económica neoinstitucionalista de North como desde la perspectiva de la elección racional de Olson o la no institucionalista de Sen, como de la gran diversidad de estudios empíricos desarrollados, existe un consenso cada vez mayor sobre la correlación fundamental entre instituciones y desarrollo ( Prats i Catalá, 2001:118).

…los individuos vivimos y operamos en un mundo de instituciones, de las que no somos siempre conscientes, muchas de las cuales trascienden hoy las fronteras nacionales. Nuestras oportunidades y perspectivas dependen en gran medida de las instituciones que existen y de cómo funcionan. Las instituciones no sólo contribuyen a nuestras libertades, sino que deben ser evaluadas en función de su contribución a nuestras libertades. Así lo exige el contemplar el desarrollo humano como libertad… ( Sen, 2000).

II.2. En torno a la democracia

Si ha de considerarse a la gobernabilidad en la democracia, una vez abordado el concepto de gobernabilidad, procede realizar lo propio con el de democracia. Para ello, resulta útil el concepto de poliarquía, entendido como la ‘democracia realmente existente’, desarrollado por Robert Dahl (1993:15), que se distingue de los “regímenes relativamente (pero no completamente) democráticos”, a efecto de acercarnos a una noción básica de lo que debe entenderse como una democracia en el sentido moderno. Los atributos que caracterizan a una poliarquía, son básicamente ocho:

1. Libertad de asociación

2. Libertad de expresión

3. Libertad de voto

4. Elegibilidad para la cosa pública

5. Derecho de los líderes políticos para competir en busca de apoyo

6. Diversidad de fuentes de información

7. Elecciones libres e imparciales

8. Instituciones que garanticen que la política del gobierno dependa de los votos y demás formas de expresar preferencias

Ello hace ver que la descripción contiene[6] (O’Donnell, 1996:222) básicamente dos cuerpos conceptuales; uno, referido a la libertad de elección, y otro, referido a las libertades civiles existentes no sólo durante los comicios, sino en todo momento, para que los comicios sean limpios y competitivos. Posteriormente, en el sentido más ortodoxo, se agregaría también, que éstos deben ser “justos”, esto es, alta competitividad librada en igualdad de condiciones por todos los contenientes. La noción de poliarquía, por ende, debe incluir la expectativa generalizada de que el proceso electoral y las libertades contextuales se mantendrán por tiempo indefinido y no dependen del resultado.

De aquí surge lo que puede considerarse como un principio del cual posteriormente Dahl derivaría tres axiomas, la democracia significa “certidumbre en el proceso, incertidumbre en el resultado(Przeworski, 1988:93), en un entorno competitivo, libre y justo:

· La probabilidad de que un gobierno tolere la oposición aumenta en la medida que disminuye el precio de dicha tolerancia

· La probabilidad de que un gobierno tolere la oposición crece en la medida en que aumenta el precio de suprimirla

· En la medida en que el precio de la supresión exceda al precio de la tolerancia, mayores son las oportunidades de que se de un régimen competitivo (Dahl, 1993:24):

Sin embargo, pocas democracias reales se apegan a este canon. En realidad, funcionan más o menos cercanas al canon, pero existen muchas otras que se ubican en lo que O’Donnell considera que son “zonas de grises”, donde se cumplen algunas de las formalidades para ser ubicadas en el terreno de las democracias, pero algunas otras se simulan o se violan deliberadamente.

Es posible afirmar que en donde los actores se comportan de manera más o menos cercana a las reglas institucionales, las democracias se desenvuelven en un entorno formal, esto es, los actores se conducen conforme se esperaría que se condujeran de acuerdo a las reglas. Y que en donde los actores poseen o construyen incentivos para violar las reglas más que para conducirse conforme a ellas, como podría ser una nula capacidad de sanción, las democracias entran a una suerte de mínimos de conducta o zonas grises.

Esta situación lleva el estudio de las democracias realmente existentes, a considerarlas en dos grandes campos: las democracias liberales, de acuerdo con Schedler, (2004:137-156), también llamadas “consolidadas” o “estables”, y las democracias inciertas o inestables, que requieren “un salto cualitativo que los nuevos sistemas democráticos deben dar para superar el estadio de notable incertidumbre en el que se encuentran y alcanzar el grado de democracias efectivas o, si se prefiere, consolidadas” (Alcántara, 1992:205-223).

Cabe coincidir en la apreciación de que la definición asumida para una poliarquía, es específica en cuanto al requerimiento de elecciones libres, competitivas y justas, en tanto que es genérica respecto de las libertades contextuales. Esta es la institucionalización, largamente extendida en todas las democracias, de las elecciones (institucionalización electoral), en tanto que poco o nada puede desprenderse respecto al régimen o al gobierno, tales como la distinción parlamentarismo-presidencialismo, decisionismo frente a deliberacionismo, unitarismo o federalismo, mayoría o consensualismo, constitución escrita o consuetudinaria, revisión judicial o legislativa.

Al respecto, Colomer (2007:46) ha señalado recientemente en referencia a México, la importante contribución a la estabilidad y la consolidación de la democracia que podría tener una mayor cooperación interinstitucional entre los poderes; él mismo se encarga de enfatizar que “un diseño institucional sólo establece un conjunto de incentivos para ciertos comportamientos que se consideran deseables”.

En lo que al gobierno se refiere, la definición de poliarquía poco o nada dice de la eficacia de aquél, de la rendición de cuentas o la transparencia, en ninguna de las tres formas en la que según O’Donnell se presenta en las democracias: la vertical electoral, resultado de elecciones competitivas institucionalizadas; la vertical de tipo social, ejercida por grupos para poner en movimiento al sistema judicial al gobierno para premiar, castigar o compensar actos u omisiones presumiblemente ilegales de los servidores públicos; y la horizontal, referida a la intervención de ciertas instituciones del Estado con esos mismos propósitos (O’Donnell, 2004:8-9).

Tampoco dice nada de la participación ciudadana, del empoderamiento y de las organizaciones civiles no gubernamentales, ni del imperio del estado de Derecho y de la generalidad de la ley e igualdad de los ciudadanos ante ella.

Tal ambigüedad explica en gran medida, la indefinición en tornoa los requisitos mínimos de la democracia moderna de todos aquellos adjetivos que se le asocian. En este sentido sería suficiente con que existieran elecciones limpias, competitivas, regulares y justas con libertades contextuales, independientemente de que algunas otras condiciones se cumplan. Esto es, siguiendo a O’Donnell, la democracia es perceptible si las elecciones están institucionalizadas (O’Donnell, 1996):

…en todas las poliarquías, viejas o nuevas, las elecciones están institucionalizadas, tanto en sí mismas como en la razonable efectividad de las condiciones contextuales de libertad de prensa, acceso a información alternativa y libertad de asociación (…) cuando las elecciones están institucionalizadas, no sólo son limpias y competitivas, sino también permiten la expectativa generalizada de que nuevas rondas de elecciones limpias y competitivas tendrán lugar en un futuro indefinido…

En sí, las poliarquías estables, o democracias consolidadas, son el resultado de procesos que tardaron siglos en cristalizar, sobre todo en los países occidentales. Con sus diferencias intrínsecas, la poliarquía se materializó en un complejo institucional: reglas e instituciones (muchas de ellas materializadas en organizaciones complejas) explícitamente formalizadas en constituciones y legislación auxiliar, casi todo ello codificado por escrito. Las reglas guían la manera en que los individuos se comportan dentro de y en interacción con las instituciones. Cuando se adopta la poliarquía, la institución de las elecciones funciona en gran medida como dicta la regla, concluye O’Donnell.

Sin embargo, en las poliarquías jóvenes, a las que conviene nombrar como jóvenes democracias o democracias inciertas, si bien se han institucionalizado las elecciones, éstas no funcionan del todo conforme a las reglas ni funcionan adecuadamente las otras organizaciones complejas del conjunto institucional de la poliarquía. Es posible determinar empíricamente, como lo hace Schedler (2004:154), la manera en que el comportamiento y las expectativas de los actores se aproximan o desvían de la prescripción formal. Si la adecuación es razonablemente cercana, el conocer las reglas formales garantiza predicitiblidad del comportamiento de los actores y se presume que la sanción por violaciones es alta, entonces las instituciones y reglas formales adoptadas en la joven poliarquía habrán alcanzado plena institucionalización.

Si la adecuación es escasa o inexistente, entonces se tiene una situación dual: reglas formales que no se acatan o se hace débilmente, y un comportamiento real, que constituyen reglas informales que los actores siguen. En este caso, los actores son tan racionales en su comportamiento como los que se desempeñan en el entorno formalizado, sólo que acatan otras ‘reglas no escritas’ que establecen los alcances de su comportamiento y sus expectativas. En este último caso, las reglas informales son las que se encuentran altamente institucionalizadas, y es lo que suele explicar la amplia gama de regímenes democráticos, y no tan democráticos que se reflejan, por ejemplo, en la clasificación del autoritarismo a la democracia de Andreas Schedler (2004).[7]

Cabe subrayar que, de la manera en que la expresión institucional se materialice, depende el que en una agencia pública determinada se alineen las políticas, los incentivos y el desempeño de su personal (agentes o actores).

En realidad, la interacción entre las reglas formales e informales suele ser más compleja que el simple enunciado de su existencia. Así, cuando la interacción institución formal/informal coincide con los objetivos y metas de los actores, se tiene una relación complementaria, que llena el vacío de la regulación formal como en el caso de una cultura de pronto pago de contribuciones fiscales, o bien, sustitutiva, si persigue un resultado que no se puede lograr a través de reglas formales, como sería el caso del “coyotaje” en México. Por otra parte, si la interacción formal/informal de una institución no coincide con los objetivos y metas de los actores, entonces se da una situación acomodaticia.

Esta situación (Helmke y Levitsky, 2003:13) puede ser esquematizada de la siguiente forma:.

Tabla 2. Interacción instituciones formales/informales es decir, dos dimensiones de las instituciones, la formal y la informal, la primera referida a la efectividad de las instituciones formales relevantes: “mientras que algunas instituciones informales operan en un contexto de instituciones formales efectivas en las que las reglas se cumplen rutinariamente por obligación, otras existen en un contexto de instituciones formales ineficientes en las que el incumplimiento rutinariamente no se sanciona” (Helmke y Levitsky, 2003:12)

II.3. Instituciones, institucionalización y cambio

Se entiende por instituciones políticas el conjunto de reglas formales e informales que regulan el proceso político. “La función esencial de las instituciones en la sociedad es reducir la incertidumbre, estableciendo una estructura estable (pero no necesariamente eficiente) de la interacción humana” (North, 1995:16), concepto coincidente con O’Donnell cuando señala que por institución se entiende una pauta regular de interacción conocida, practicada y aceptada por actores cuya expectativa es seguir actuando de acuerdo con las reglas sancionadas y sostenidas por ellos (O’Donnell, 1996:224). Por institucionalización habrá de entenderse el proceso de rutinización de las reglas, para que éstas normen cotidianamente la conducta, en tanto que por cambio institucional, se entiende la manera en que una regla evoluciona o se adapta al entorno (Ostrom, 2000:220-224).

En el mismo sentido se expresa Goodin (2003:38-39) cuando afirma que el rasgo esencial que define a la institucionalización es la naturaleza estable, recurrente, repetitiva y apuntaladora de la conducta que tiene lugar dentro de las instituciones por lo que se ha caracterizado a la institucionalización como “el proceso a través del cual las organizaciones y procedimientos adquieren valor y estabilidad” siendo ésta, la predictibilidad inherente, la razón por la que se valoran los patrones institucionalizados y los procesos resultantes de ello.

Las instituciones son, entonces, “las reglas del juego” y, como en todo juego, hay actores que definen estrategias y toman decisiones. En este sentido, las reglas acotan o permiten las opciones que los actores pueden tomar “mediante intervenciones limpias y a veces sucias” (North, 1995:46-47). En este punto, es sintomático que en el enfoque del análisis teóricopredominante se haya tornado hacia la conducta de los actores y hacia las reglas del juego y alejado del análisis de las estructuras. El propio North se había inclinado hacia dicho enfoque y, no fue sino hasta más recientemente, cuando habría de retomar la importancia de las estructuras y las instituciones como el marco que moldea la conducta de los actores en sus intercambios

En ese mismo sentido Knight (1992:175), proponeque “las instituciones son un conjunto de reglas, conocidas y compartidas por los miembros relevantes de una comunidad, que estructuran la interacción social”; en tanto que de acuerdo con North (1995:13) son

 ... las reglas del juego en una sociedad o, más formalmente, son las limitaciones ideadas por el hombre que dan forma a la interacción humana… (y que) estructuran incentivos en el intercambio humano, sea político, social o económico.

Dada la confusión usual entre el término “institución” y “organización” que suele presentarse conceptualmente, sobre todo en el idioma español, conviene diferenciar entre las reglas que estructuran el juego y los actores que actúan e interactúan. Esto distingue a las instituciones de las organizaciones, estas últimas consideradas como los actores colectivos que poseen una estructura interna y se sujetan a las reglas del juego de una institución. Por ejemplo, las reglas del sistema electoral constituyen una institución, la organización sería la autoridad electoral o árbitro, en tanto que los partidos políticos, en su carácter de organizaciones colectivas, son los actores que interactúan.

Es preciso subrayar que las instituciones existen, regulan expectativas y comportamientos, proveen límites a la conducta, reduciendo al mismo tiempo las opciones de los actores pero también estableciendo incentivos. Al formalizarse, las instituciones poseen una expresión material y legal en las constituciones, en las organizaciones, y la legislación consecuente, “a veces, llegan a ser complejas organizaciones: se supone que operan bajo reglas realmente formalizadas y explícitas y se materializan en edificios, rituales e individuos autorizados a hablar en su nombre” (O’Donnell, 1996:224-225).

En palabras de Offe (2003:256), la diferencia entre una institución y una organización puede resumirse en tres puntos:

· Los deberes organizacionales son duales, mientras que las normas institucionales son triádicas, o sea, establecidas y puestas en prácticas por terceros que no forman parte de la interacción institucional;

· Los deberes están subordinados a resultados esperados en las organizaciones, pero se encuentran por lo menos en el miso plano lógico en las instituciones; y

· Los deberes organizacionales están mucho más restringidos en lo que se refiere a su alcance, validez e impacto sobre la persona involucrada, circunscritos al alcance de la discrecionalidad, que las instituciones (tales como derechos de propiedad, matrimonio, partidos) otorgan a los agentes dentro de su terreno para el logro de sus objetivos.

Es claro que la expresión material y legal de una institución suele ser el foco de atención en la investigación, al ser más fácilmente asequible. Pero existen, asimismo, reglas informales, tanto o más fuertes que las propias instituciones formales, esto es, que cuentan con expresión material y legal.

Una institución puede (debe) poseer al menos cuatro argumentos distintivos (Peters, 1980:5-6):

…el argumento más importante que une los diferentes enfoques es que las instituciones importan (…) que persisten a diferencia de los individuos que van y vienen (…) que crean una mayor regularidad en la conducta humana que en cualquier otra forma existente (…) y, por lo tanto, mejoran la capacidad explicativa y predictiva de las ciencias sociales…

Lo anterior es coincidente con lo que, desde hace 40 años, señalaran otros estudiosos desde la perspectiva del enfoque de sistemas (Almond y Powell, 1972:252-253), respecto a la capacidad de generalizar y predecir, como la prueba definitiva de cualquier teoría científica:

…solo si una teoría establece relaciones entre variables de manera tal que se puedan formular predicciones sobre las consecuencias de su interacción, es posible establecer si es válida o no (…) si conocemos un conjunto de variables importantes entre el gran número de características de los sistemas políticos y contamos con algunas generalizaciones válidas sobre los límites o las posibilidades que ellos implican, podemos formular predicciones bastante acertadas sobre el cambio político…

Aceptando, entonces, que las instituciones importan, ¿Cuáles pueden ser las consecuencias políticas que producen las instituciones políticas? La posibilidad de modificar el statu quo, depende de las reglas para la toma de decisiones que existan en el sistema político; es decir, de las instituciones y de las diferentes preferencias de los actores políticos relevantes.

Las instituciones determinan el conjunto de posibilidades de los actores y también el conjunto de posibilidad de delimitar la dirección de un cambio en el statu quo. Por un lado, puede ser más difícil tomar una decisión cuanto mayor es el número de actores con poder de veto involucrados en el proceso de toma de decisión, lo que habrá de provocar que se tomen menos decisiones significativas.

Esta situación en el lento accionar de los pesos y contrapesos del sistema político, sobre todo en sociedades desiguales, puede conducir a la valoración negativa del gobierno democrático, sobre todo si se tiene la percepción de que los cambios urgen. Si esto sucede, es probable que se aliente un arreglo institucional que permita la toma de decisiones rápidas (mediante una mayoría decidida o por violación a las reglas establecidas), preferible a la demora que introduce la deliberación y el acuerdo entre muchos actores con poder de bloquearse entre sí.

Esta concepción es útil denominarla como “decisionista” (Reynoso, 2007:14), refleja las visiones que apuestan por modelos institucionales que favorecen la concentración del poder de toma de decisiones en pocos o en un solo actor; arreglo institucional que también ha sido denominado como una ‘democracia populista’, (Riker, 1982); mientras que Lipjhart la identifica como el ‘modelo Westminster o mayoritario’.

Para quien se adscribe a un modelo decisionista, si hay que elegir, conviene sacrificar la representación y la deliberación a favor de un gobierno enérgico, que decida más allá de los deseos o preferencias de los demás actores. Para Sartori, por ejemplo, los sistemas políticos o bien cumplen con la función de representar, o bien, con la función de funcionar, lo que, indudablemente, favorece la orientación decisionista.

En contraposición al modelo decisionista, cuanto mayor sea el número de actores con poder de veto involucrados en el proceso de toma de decisión, menores probabilidades existirán de que las decisiones sean impuestas por pocos o unilateralmente. Un mayor número de actores involucrados en una decisión relevante, permitirá que las decisiones significativas satisfagan a un mayor número de actores y por ende, si la representación funciona, de segmentos de la sociedad.

Esta posibilidad favorece un arreglo institucional en donde una pluralidad de preferencias tome las decisiones, tal cosa, para Riker, constituye una “democracia liberal”, en tanto que, en términos de Liphjart, se trata de una “democracia consensual”. Para efectos del presente trabajo, siguiendo a Reynoso se retomará la orientación ‘deliberacionista’, que “un mayor número de ciudadanos están más satisfechos y por lo tanto, mayor utilidad social se alcanza, si se divide y comparte el poder entre un mayor número de actores” (Reynoso, 2007: 15).

La gobernabilidad democrática presupone la existencia de democracia, pero ésta no es condición suficiente para que exista gobernabilidad democrática. “La gobernabilidad democrática se dará sólo cuando la toma de decisiones de autoridad y la resolución de conflictos entre los actores estratégicos se produzca conforme a un sistema de reglas y fórmulas que podamos calificar como democracia”  (Prats i Catalá, 2001:133). La democracia, al final de cuentas, es un ideal y a la vez una realidad empírica, esto es, constatable en términos de igualdad política.

II. 3.1. Problemas de gobernabilidad en América Latina

Brevemente, conviene abordar la situación en América Latina. (BID, 2000).. Al respecto, cabe considerar que

“…la mayor parte de las democracias latinoamericanas se encuentra en una coyuntura decisiva. El entusiasmo inicial que acompañó la ola de democratización que se propagó en América Latina hace más de una década ha comenzado a erosionarse y en muchos casos, ha sido reemplazada por la insatisfacción y el cinismo. Además, existe un creciente consenso de que se requieren reformas institucionales, de amplio alcance para estimular la eficiencia económica y la equidad social, pero, a diferencia de muchas de las reformas anteriores, que en su mayoría involucraron aspectos técnicos, estas reformas no pueden concebirse por fuera de la política. En pocas palabras, cualquier intento por poner en práctica las llamadas “reformas de segunda generación” estará destinado al fracaso si no tiene en cuenta la política. Así pues, la política y las instituciones políticas habrán de adquirir preeminencia importante en los años venideros…

¿Cuál es la situación de la democracia y el desarrollo humano en América Latina? Sin duda, más un ideal que una realización concreta, si bien, a fuerza de persistencia y quizá de resistencia al olvido, las instituciones propias de la democracia parecen haber echado raíces. No obstante, es perceptible la imperfección de la democracia en América Latina, en lo que O’Donnell conceptualizó como “democracias delegativas” y que, renglones más adelante, estableceremos como un conflicto aún irresuelto entre “decisionismo” y “deliberacionismo”.

Las principales lecturas recientes sobre América latina, coinciden en señalar que el gran avance de la democracia como régimen político en América latina se encuentra estancado y con serias amenazas de retroceso en algunos países hacia nuevas formas de autoritarismo (Diamond, 2000:32).

“…Durante la última década, los notables avances en libertad experimentados en la región han sido compensados por las pérdidas. Nueve de los 22 principales países de la región tenían mayores niveles de libertad en 1997 que en 1987, y otros nueve tenían menores niveles. Mientras cinco países hicieron transiciones a la democracia formal (Chile, Nicaragua, Haití, Panamá y Paraguay) durante esta década, sólo Chile alcanzó la condición de “libre” y otros cinco perdieron esta consideración por el deterioro registrado en sus condiciones democráticas. Incluso en Argentina, Jamaica y Venezuela, Freedom House ha observado una tendencia al deterioro en los últimos años. Hacia finales de 1997, sólo 11 de los 22 principales países de la región eran considerados “libres” comparados con los 13 de 1987. La recesión del autoritarismo ha sido seguida por una cierta recesión de la democracia liberal en la medida en que la región converge hacia formas más mixtas de regímenes semidemocráticos”

Las “democracias delegativas” (O’Donnell, 1996:241-242), parecen tener las mismas características formales que las democracias liberales o consolidadas, pero son institucionalmente menos relevantes y frágiles. Los votantes son movilizados por vínculos clientelares, populistas y caudillistas o carismáticos, más que programáticos; los partidos y los grupos de interés son débiles y fragmentados y se organizan en torno a privilegios y ventajas de la relación con el gobierno. Y en lugar de producir una representación efectiva de los intereses populares, las elecciones “delegan” una autoridad amplia y en gran parte sin contrapesos, en quien gana la Presidencia de la República –de ahí el adjetivo “delegativo” para esta forma de pseudodemocracia, como le llamaría Juan Linz.

Las democracias delegativas –observa Prats i Catalá—presentan serios problemas para la estabilidad y calidad de las democracias. Con el tiempo, su prevalencia tiende a acentuar la debilidad de las instituciones políticas y la personalización del poder político, dado que los sistemas verdaderamente representativos también delegan autoridad pero lo hacen más ampliamente en poderes separados que rinden cuentas no vertical y ocasionalmente en tiempos electorales, sino también horizontal y cotidianamente mediante el juego constitucional de frenos y contrapesos entre los poderes del Estado.

En la medida en que una verdadera democracia se apoya en instituciones políticas bien desarrolladas, como partidos, legislativo, tribunales, burocracias, gobiernos locales, está más inclinada a comprometer las fuerzas organizadas en la sociedad civil y a proveer una rendición de cuentas vertical más continuamente. Las democracias representativas son más eficaces para limitar los abusos del poder y más propensas a producir políticas estables, sostenibles y ampliamente aceptables, aunque quizá menos capaces de producir “milagros” en el corto plazo. El efecto es que las democracias tenderán a consolidarse y a funcionar más efectivamente cuanto más representativa y deliberativa y menos delegativa resulte su naturaleza.

El grado de delegación y su impacto en las democracias latinoamericanas son muy distintos según los países que se mire. Pero sus defectos fundamentales, como son el caudillismo, la concentración de poder en el Ejecutivo y políticas débiles y poco responsables, contribuyen grandemente a la turbulencia, conflicto y pobre calidad de la democracia. Los bajos índices de confianza en las instituciones y la alarmante caída en los índices de confianza interpersonal así parecen reflejarlo, al igual que los problemas del Estado de Derecho, la corrupción e ineficacia del aparato estatal y los ciclos de estabilidad e inestabilidad que recurrentemente se viven en la región, además de la alarmante extensión de la pobreza como un factor que pone a prueba la estabilidad de una democracia en permanente estado de construcción.

La última medición realizada por Latinobarómetro (2007:77) reporta que el apoyo a la democracia en América latina ha fluctuado entre el 58% en el año 1995, 63% en 1997, 48% en 2001, para situare en 54% en 2007. Entre 2006 y 2007, el promedio de apoyo regional se reduce 4%, lo que no cumple con la expectativa de que las elecciones y el auge económico producirían más apoyo, dado que el aprecio por la democracia no depende tanto de la economía o de la política, sino sobre todo, de la situación de las sociedades. El año de mayor apoyo a la democracia en América latina ha sido 1997, un año en el que la región creció al 5.5% y reforzó las expectativas de bienestar. Parece claro que la prevalencia de un amplio sector de la población en situación de pobreza y de pobreza extrema, afecta sensiblemente las expectativas de bienestar e incrementa la exigencia por resultados milagrosos. Si bien la democracia se reconoce sobre todo como algo muy lejos de las dictaduras, todavía el bien de todos es un bien bastante escaso.

En lo que se refiere a “apoyo a la democracia”, Latinobarómetro reporta que en cinco países se incrementó este indicador (Ecuador, Costa Rica, Panamá, Nicaragua y Bolivia) en tanto que en tres aumenta también la “satisfacción con la democracia” (Ecuador, Nicaragua y Bolivia), quizá impulsados por la percepción de solución de los intensos conflictos políticos que les han aquejado. En los otros 13 países medidos, disminuye el apoyo a la democracia. Hay países como Chile donde el apoyo a la democracia ha bajado 10 puntos, a la vez que ha aumentado la cantidad de personas que prefieren el autoritarismo. Ello implica que el apoyo a la democracia no aumenta con las elecciones ni con el simple crecimiento económico, se requiere aún una mayor transformación de las sociedades y, sobre todo, como será evidente más adelante, mayores resultados en la solución a los problemas de pobreza y desigualdad.

Países/Medición Latinobarómetro 2007 Apoyo a la democracia Satisfacción con la democracia
Comparativo 2007-2006 Comparativo 2007-2006
Ecuador 65-54= +11 35-22= +13
Costa Rica 83-75= +8 47-48= -1
Panamá 62-55=+7 38-40= -2
Nicaragua 61-56=+5 43-26= +17
Bolivia 67-62= +5 41-39= +2
Uruguay 75-77 = -2 66-66= 0
Venezuela 67-70= -3 59-57= +2
Brasil 43-46= -3 30-36= -6
México 48-54= -6 31-41= -10
Colombia 47-53= -6 32-33= -1
República Dominicana 64-71= -7 49-49= 0
Paraguay 33-41= -8 9-12= -3
Perú 47-55= -8 17-23= -6
Guatemala 32-41= -9 30-31= -1
Chile 46-56= -10 36-42= -6
Argentina 63-74= -11 33-50= -17
Honduras 38-51= -13 31-34= -3
El Salvador 38-51= -13 33-25= +8
Total Sudamérica y México 55-58= -3 36-38= -2
Total América Central 54-57= -3 39-36= +3
Total América Latina 54-58= -4 37-38= -1

Los gobiernos latinoamericanos, como muchos otros en el mundo, enfrentan restricciones provenientes de actores institucionales y no institucionales con preferencias diferentes, así como las que derivan del marco institucional de división de poderes y del régimen predominante, que es presidencial.

Estos elementos institucionales tienen como efecto en la actualidad, el evitar que el presidente o una mayoría coyuntural, se impongan al resto de los actores. Paradójicamente, en el contexto de gobiernos divididos, el electorado valora positivamente la idea de que el presidente posea una agenda delegada por los ciudadanos, que debe ejecutar (Reynoso, en cita de O’Donnell, 1997 y Latinobarómetro, 2003); y juzga al gobierno por la capacidad que tiene el presidente de tomar decisiones y cumplir con la agenda comprometida. ‘El deseo conjunto por la capacidad de decisión y el control es al mismo tiempo racional y contradictorio’. De no tomar las decisiones necesarias conforme al ánimo colectivo, los gobiernos latinoamericanos son percibidos como indecisos, inefectivos o ineptos, como lo señala Mainwaring (Reynoso, 2007).

Cuando esto sucede surge un malestar con el gobierno, con el congreso, con los partidos políticos y aún con los políticos, aunque principalmente con el primero a raíz de las expectativas de la población en la fuerza del ejecutivo, no obstante el haber expresado su voluntad por un gobierno dividido. Se trata en la práctica de una presión sobre él, lo que favorece la tentación de los presidentes, quienes buscan así concentrar la hechura de las políticas en sus manos, a contrario sensu de la oposición, que busca estorbar tanto como sea posible el logro de la agenda.

La paradoja es que, quienes fungen como gobierno, buscan propiciar arreglos institucionales que faciliten la toma de decisiones de una manera efectiva y rápida, en tanto que quienes se encuentran en la oposición se manifiestan en torno a arreglos institucionales que dividan el poder, establezcan controles, obliguen a la rendición de cuentas y estimulen la deliberación, demorando las decisiones rápidas y efectivas que exigen los ciudadanos ávidos de resultados.

Es el contraste y el conflicto, entre ‘decisionismo’ y ‘deliberacionismo’,lo que en ocasiones enfrenta a los gobernantes a un verdadero dilema, o a lo que, desde la perspectiva estructural de la Escuela de Francfort, Offe (1992:117-134) señala como las contradicciones inherentes a la dicotomía legitimidad/eficiencia:

…Cabe alegar que lograr legitimidad y lograr eficiencia son funciones separadas del proceso político, aunque ejecutadas simultáneamente (…) cabe decir que la necesidad de poner en práctica simultáneamente ambas funciones tiende a causar ciertas deformaciones y tensiones que en los sistemas políticos deben resolverse mediante estrategias capaces de reconciliar ambos requerimientos …

Es decir, continuando con Offe, se trata de la contradicción, de una parte, entre el funcionamiento de cualquier sociedad humana mediante un conjunto institucionalizado de reglas; y, de otra, de la forma en que un específico modo de producción, incuba la tendencia inherente a destruir las precondiciones mismas de las cuales depende su supervivencia.

Por otra parte, los problemas que enfrentan los países de América Latina son variados, pero tienen que ver, por sobre todo, con la dinámica del desarrollo seguido hasta ahora: asimétrico, distorsionado, en cierta óptica tardío, con grandes rezagos en términos de desigualdad, pobreza, desempleo, caída de expectativas y un cierto pesimismo social, lo que ha instalado un creciente ambiente de desilusión y un consecuente cuestionamiento a la democracia y a los gobiernos surgidos a su amparo.

En primer término, el alto nivel de exigencia de los ciudadanos y las altas expectativas que se han fraguado, bajo una promesa de bienestar largamente sostenida por la élite política que, paradójicamente, sólo débilmente se materializa o lo hace de una manera excluyente, mucho para unos pocos, poco para los muchos. Esta insatisfacción en las expectativas de los ciudadanos, propicia el juicio sumario en contra de los gobiernos, de los partidos y de la política como un todo.

Se ha dicho que los ciudadanos juzgan a los políticos con el estómago y que al elegir, lo hacen con el hígado y los pies. La expresión del descontento suele transitar por las urnas, pero también en las encuestas de opinión y en manifestaciones públicas, que han desembocado en crisis de gobierno, como las ocurridas recientemente en Ecuador al término de la gestión de Lucio Edwin Gutiérrez y en Bolivia, previo al arribo del gobierno de Evo Morales, y aún dentro de su gobierno que llevaron a sustituciones de autoridades electas. O bien, en Venezuela, con la deposición del arreglo institucional democrático y el auspicio a una forma de gobierno autoritaria, si bien con respaldo popular, conforme lo demostró la elección presidencial de 2006.

Ello ha puesto en cuestionamiento, por un lado, a las instancias gubernamentales que están agregando, procesando y canalizando las demandas, intereses y preferencias de los ciudadanos y de los grupos organizados, así como a las reglas para la toma de decisiones, sobre las cuales se ha colocado un excesivo peso. En muchos de los países, la organización pública y las leyes -en tanto expresión material del arreglo institucional- provienen de añeja raigambre, responden lenta o limitadamente y no permiten la solución de conflictos y la toma de decisiones en forma efectiva y legítima.

Esta situación se manifiesta en el cuestionamiento a las reglas e instituciones que regulan la relación entre los poderes, su operación interna, la representación que ostentan y la calidad de la relación y rendición de cuentas entre el aparato público y los ciudadanos, lo que presiona las capacidades y recursos institucionales de los gobiernos para la deliberación y la toma de decisiones.

Al respecto, se trata de los diferentes tipos de capacidades de que disponen los sistemas políticos (Almond y Powell, 1972:166-183): la extractiva o la forma como obtienen recursos del ámbito interno e internacional para el logro de sus objetivos; la regulativa, referida al control que dichos sistemas ejercen sobre la conducta de grupos e individuos; la distributiva en relación a la manera en que asignan bienes, servicios y oportunidades a los grupos sociales; y la capacidad de respuesta, es decir, la forma en la que los sistemas políticos combinan los intereses y demandas de los grupos y partidos para atenderlos.

Por supuesto, en tercer lugar, las políticas con las que el gobierno busca responder a las demandas ciudadanas y su extensión a todo el territorio, se encuentran permanentemente en cuestión. Existe una enorme brecha en la calidad de vida de la población, del tipo de que el decil superior de ingreso concentra unas tres cuartas partes del ingreso disponible, en tanto que una décima parte del ingreso está disponible para entre 5 y 6 décimas de la población, lo cual presiona fuertemente la calidad de las políticas públicas.

En ese sentido cabe destacar que las condiciones de los países de América Latina que les llevan a jugar un papel absolutamente marginal en lo que toca a la dirección en que la globalización se encamina, al participar solo con el 8% del producto global y el 4% del comercio internacional; al controlar apenas el 1.5% del gasto mundial en exportaciones de capital y absorber solo el 1.3% del gasto mundial en investigación y desarrollo (Salinas, 2002:18).

Se trata de situaciones que ponen en riesgola propia vigencia del Estado de Derecho, acercando las cosas peligrosamente a la sedición, al estallido o a los desafíos de grupos organizados de carácter delincuencial. Es decir, de poderes fácticos o de la proliferación de zonas marrones (O’Donnell, 2004:52-53), en las que

…la legalidad no tiene alcance, donde la legalidad es de tipo informal, patrimonial o mafiosa … (en ellas surgen actores que) funcionan sobre la base de instituciones informales tales como el personalismo, familismo, prebendarismo y caciquismo (se trata de circuitos de poder) basados en la obliteración entre lo privado y lo público y en el trocamiento de la legalidad del estado (que) adquieren prebendas del estado nacional, de varios tipos de economías informales y legales…

En este sentido, es imposible no recordar la antigua noción de Juan Linz (1987) respecto de América Latina, a las que considera como “democracias que arriesgan la inestabilidad”. Habría que agregar, que también son democracias aún en transición, inciertas y en muchos casos, endebles.

Finalmente, y conforme a la estrategia de medición de la Fundación Konrad Adenauer, resulta ilustrativo atisbar al Índice de Desarrollo Democrático de América Latina 2007, en el cual sólo 18 países de la región se consideran democráticos, y entre éstos, se tienen tres naciones con alto desarrollo democrático: Chile (10.3), Costa Rica (9.7) y Uruguay (9.3); seis naciones alcanzan una clasificación de desarrollo democrático medio: Panamá (6.4), Argentina (6.1), México (5.5), Honduras (4.7), Colombia (4.7) y Brasil (4.5). Por último, nueve países se ubican en la característica de bajo nivel de desarrollo democrático: Perú (4.1), El Salvador (3.9), Paraguay (3.8), Guatemala (3.4), Bolivia (3.2), Ecuador (3.2), República Dominicana (2.8), Venezuela (2.8) y Nicaragua (2.7). (Polilat/Honrad Adenauer, 2007). El corolario es similar a los anteriormente descritos: las democracias en América Latina son endebles, se encuentran en riesgo y, en muchos sentidos, en retroceso.

¿Soluciones? Mayor involucramiento de la sociedad, mejoría en la representación política, esto es, menos decisionismo y más deliberacionismo para mejorar la calidad de la democracia, y atención decidida para mitigar el excesivo peso de la desigualdad y la pobreza en las perspectivas de futuro de la región.

II.4. Democracia y desarrollo Humano

La democracia, las instituciones, la gobernabilidad, pueden parecer un entorno áspero y desencantado. De hecho, muchos autores así lo sostienen pues, en efecto, es una cualidad de la democracia el carecer de aura, de donde deriva el desencanto, la percepción de que sólo sirve para elegir y ser elegido y, en todo caso, imputado mediante la rendición de cuentas, o echado mediante una nueva elección.

Tal concepción prevalece, en tanto se deja al mercado la tarea de distribuir el ingreso: menos Estado, más mercado, ha parecido ser la divisa desalentadora en la larga marcha de los países del autoritarismo a la democracia. Sin embargo, tal situación parte de suponer que el mercado no requiere más reglas que las de la libre concurrencia y el libre juego de la oferta y la demanda. Sin entrar a una discusión sobre la relación entre el Estado y el mercado, se ha aceptado ya que el mercado, para funcionar, requiere de regulaciones específicas y, más aún, que compete al Estado el corregir los desequilibrios que la pretensión de una “mano invisible” en el mercado genera. (Espino, 1993).

En sociedades con altos niveles de desigualdad, resalta la labor y el deber del Estado para compensar los defectos de distribución del ingreso, compensar las fallas del mercado y crear una base de bienestar para todos los ciudadanos, a efecto de propiciar que, conforme a criterios de justicia distributiva, se actúe desigualmente para favorecer a los menos favorecidos, ‘al individuo peor situado en la sociedad’, para asegurarle condiciones mínimas e igualitarias que le permitan ejercer otros derechos(Rawls, 2002). Ello resulta de particular relevancia en América Latina, donde conviven por el momento, regímenes democráticos relativamente estables desde el punto de vista procedimental, pero con un déficit importante en materia social, política y económica.

Esta “gran paradoja” es abordada en el Informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo sobre la Democracia en América Latina en 2004:

…por un lado, la región puede mostrar con gran orgullo más de dos décadas de gobiernos democráticos. Por otro, enfrenta una creciente crisis social, se mantienen profundas desigualdades, existen serios niveles de pobreza, el crecimiento económico ha sido insuficiente y ha aumentado la insatisfacción ciudadana con la democracia, generando en algunos casos consecuencias desestabilizadoras…” (PNUD, 2004:9)

Más allá del intento por definir qué es una democracia -como “poliarquía” o como “democracias con adjetivos” que le van colgando atributos al arreglo institucional-, asociado al problema de la desigualdad ha surgido el concepto de darle un destino inequívoco al desarrollo de la democracia, entendida ésta, sí como la formalización e institucionalización de las reglas, pero también como la realización de un entorno que le provea durabilidad y le genere aceptación y encanto o “satisfacción” ciudadana. Ello plantea, como sugiere O’Donnell, que la democracia implique algo más que la sola presencia del régimen democrático, verbi gratia, la institucionalización de las elecciones. Es así como se propone que “si la democracia no fuera además una apuesta a favor de la dignidad y la autonomía del individuo, carecería de la extraordinaria fuerza moral que ha evidenciado tantas veces en la historia” (O’Donnell, 1996).

De ahí que, a la vez que se requiere contar con el entorno institucional de la democracia, sea preciso construir ciudadanía, construir ciudadanos con posibilidad de acceso al bienestar y al progreso, y más aún, ciudadanos que quieran seguir viviendo en la democracia. Para ello es pertinente convenir un puerto de destino que le dé sentido a la democracia y a la gobernabilidad, un cierto horizonte normativo: no cualquier gobernabilidad ni cualquier democracia, sino una gobernabilidad democrática, en un sistema democrático con sentido social y humano.

Conforme al concepto de desarrollo humano provisto por el PNUD, éste se funda en el universalismo del reconocimiento de las reivindicaciones vitales de todos. El propósito del desarrollo “consiste en crear una atmósfera en que todos puedan aumentar su capacidad y las oportunidades puedan ampliarse para las generaciones presentes y futuras”. Debe tenerse claro: de lo que se trata es de darle un sentido a la democracia, que es el desarrollo humano y la aspiración a una mejor distribución del ingreso, partiendo de considerar al ser humano como un fin y no sólo un medio, y como el único agente que es capaz de alcanzar colectivamente dicho desarrollo (Dufour, 2007:7).

Como señala Amartya Sen (1997) es posible sostener que el desarrollo, al reflejarse en el incremento de las capacidades de realización humanas, significa una ampliación del horizonte de oportunidades de acceso a mayores libertades y mejores condiciones de vida. Conforme a la evidencia empírica (Inglehart y Welzel, 2000), el tema común que destaca en los cambios ocurridos para pasar de sociedades tradicionales a sociedades modernas y con mayor razón a las conocidas como posmodernas, es el de

… la elección humana, la cual tiende a aumentar en la medida en que las personas obtienen mas recursos materiales e intelectuales, dando mayor énfasis a la autodeterminación y libertad de expresión y a la obtención de derechos democráticos. (Agregan que) la prosperidad económica, el mayor énfasis a los valores de la autodeterminación y al fortalecimiento de la democracia, dan forma a un síndrome coherente de desarrollo humano (y que) aunque no es posible predecir con exactitud lo que pasará con una sociedad dada en un tiempo determinado, las principales tendencias en cuanto a desarrollo humano son predecibles en una gran medida…

En este sentido, el desarrollo humano es un esquema de crecimiento cualitativo, basado en el incremento de la calidad de vida. Comprender el concepto del desarrollo humano como la expansión de las libertades, significa asumir la necesidad de un incremento de las capacidades, de las opciones para elegir y de las oportunidades para hacerlo. En México, tal es el sentido moderno que puede atribuírsele a la definición contenida en el Artículo 3º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que considera a la democracia “…no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo…”

Ello lleva directamente a los problemas de medición. Conforme a la definición de la poliarquía como un mínimo de democracia que se ha presentado con anterioridad, es posible emplear como variable de diferenciación entre autoritarismos y democracias el índice de libertad de Freedom House, que considera la evaluación sistemática, precisamente, del conjunto de libertades civiles y libertades políticas contextuales aludido. Este indicador constituye una variable discreta, disponible en múltiplos de 0.5, en donde el valor 1.00 corresponde a una sociedad “libre y democrática”, en tanto que el valor 7.0 corresponde a una sociedad “no libre ni democrática”. De manera exploratoria, a efecto de apreciar esta situación, por ejemplo, se tiene la gráfica del índice de libertad denominada “freedom” con Estado de Derecho”:

Figura 1. Gráfico Índice de Libertad vs Estado de Derecho

. .

Democracias +---------][---------+ Autoritarismos

Permite diferenciar el campo de estudio, entre democracias y autoritarismos, No obstante, siendo el índice de libertad una variable discreta, el efecto de “cluster” o racimo en que agrupa a países que comparten una misma clasificación pero que poseen distintos niveles de desarrollo político, económico y social, plantea la necesidad de asociar un elemento de diferenciación, el cual, en el presente estudio, incorpora como tal el concepto de democracia con desarrollo humano.

Es de observar que todos los países de la gráfica, poseen gobernabilidad, pero no todos poseen gobernabilidad democrática. Es perceptible que, estableciendo la frontera entre democracia y autoritarismo en el indicador “freedom = 4.00”, se tiene un sector de países libres y democráticos y un sector de países con menor grado de libertad y ausencia de democracia, por lo que en el presente estudio, el análisis de la relación entre la democracia y la gobernabilidad se realizará en un contexto de países que, bajo el criterio de diferenciación, puedan ser considerados desde algún grado de libertades y democracia, hasta un alto grado de libertades y democracia.

Sin embargo, y para lograr una mayor claridad en la explicación dada la característica discreta del indicador de Freedom House, es necesario y conveniente asociar al concepto de poliarquía, la noción de una democracia con sentido humano que provee PNUD, que permite diferenciar entre democracias de menor grado de desarrollo y democracias de mayor grado de desarrollo de manera continua.

Desde la economía, se sostiene que el Producto Interno Bruto (nacional o por habitante) es una medida adecuada para la prosperidad de una nación o sociedad. Conforme al concepto de desarrollo humano, es preciso atemperar esta noción para proveer un vínculo con indicadores de calidad de vida, lo cual ha llevado a asociar al crecimiento económico, la escolaridad medida en años acreditados en la escuela y la salud, mensurable a través de la esperanza de vida.

Ahora, es posible sostener que esta asociación de variables determinables empíricamente, que se denomina “índice de desarrollo humano” (idh), no es suficiente, sino que requiere ser ponderado por el grado de distribución de la riqueza en una sociedad, a efecto de lograr un mejor efecto de comparación. Ello da lugar a un índice de desarrollo humano y distribución, o “idh ponderado”, que se propone en este trabajoen el que se utiliza el Coeficiente de Gini, que mide esencialmente la desigualdad en la distribución del ingreso, para afectar elidh por un indicador de calidad de la democracia, que es la distribución del ingreso.

La consideración de un idh ponderado permitirá, como se propone demostrar en esta investigación, una ubicación más realista y objetiva de los diferentes países en el mapa que correlaciona desarrollo humano, niveles de desarrollo económico y político.

Para la gobernabilidad y la gobernanza -entendida ésta como predictibilidad, estabilidad y certidumbre del sistema político y su entorno social y económico- las instituciones son importantes. Conviene subrayar que una institución son las reglas a través de las cuales los actores políticos relevantes procesan, por ejemplo, los conflictos, seleccionan a los gobernantes y generan decisiones útiles para la sociedad y el Estado.

Lo útil de asociar el concepto de democracia como poliarquía con el concepto de desarrollo humano, lineal o ponderado por Gini, reside en aceptar el sentido de la democracia como un proceso que conduzca a la ampliación del conjunto de posibilidades y oportunidades que se le ofrecen a un ciudadano. “Estas posibilidades (…) suponen (la existencia de) tres condiciones esenciales: vivir largo tiempo con buena salud, adquirir un saber y tener acceso a los recursos necesarios paragozar de un nivel de vida conveniente. Si no se cumplen estas tres condiciones (como mínimo), muchas posibilidades siguen siendo inaccesibles” (PNUD, 2006). Hay que aceptar entonces, que la democracia tenga un puerto de destino, que es el desarrollo humano.

Por otra parte, y éstaes la siguiente etapa en las consideraciones teóricas, el efecto que tiene un arreglo institucional democrático en la percepción ciudadana, es asequible mediante la aceptación de las decisiones que se toman en la arena pública y que afectan las opciones y la calidad de vida individuales, así como la pertenencia o identidad con un conglomerado social que se asocia a la nación. Tales atributos son perceptibles mediante indicadores de confianza, que miden la aceptación de decisiones o políticas, y de satisfacción, que miden identidad y pertenencia a la colectividad. En conjunto, constituyen parte relevante del capital social.

Prosiguiendo con la exploración de la distribución de los datos, se establece una diferenciación en dos pasos: primero, selectividad a partir del criterio de índice de libertad menor o igual a 4.00, que proporciona un campo de estudio constituido por aquellos países que cumplen con la definición de una poliarquía; como segundo paso, la integración del concepto de democracia con desarrollo humano, esto es, siendo todas democracias, se diferencian entre sí en un continuo de incertidumbre a la estabilidad, por el grado de desarrollo humano y gobernabilidad alcanzado, conforme a la reciedumbre institucional alcanzada por cada país. La variable de clasificación que asocia democracia con idh, se ha denominado “freedomidh”.

Figura 2. Grafico Democracia con Desarrollo Humano vs Estado de Derecho.

Se grafican los países en un continuo que va de democracias inciertas con bajo desarrollo humano a democracias estables y consolidadas con alto desarrollo humano.

Es observable que, si la variable de clasificación y diferenciación política provista por el Índice de Libertad de Freedom House, se complementa con la variable de desarrollo humano provista por el Índice de Desarrollo Humano del PNUD, se tiene un campo de trabajo de “sólo democracias” diferenciadas por el grado de desarrollo humano alcanzado, en un continuo que va de la incertidumbre (democracias inciertas) a la estabilidad (democracias consolidadas). Este es el concepto de democracia con el que se procesarán las mediciones en el presente estudio: una democracia realmente existente (poliarquía) con desarrollo humano.

II.5. Capital social, confianza y satisfacción

La manera en que influye el entorno en las instituciones (reglas), las agencias públicas y el personal de mando y operativo, aparece fuertemente influenciado por el capital social (Fukuyama, 1995) presente en una sociedad. Habrá de entenderse en este texto como “capital social”, una relación positiva de normas sociales que orientan a los individuos hacia la cooperación y el cumplimiento espontáneo de deberes y responsabilidades, basados en la reciprocidad, la confianza y la honestidad. En este sentido, es útil cooperar porque se reduce significativamente el costo de hacer transacciones, individual y colectivamente. Este capital social se incrementa conforme se consume; esto es, siendo una capacidad que nace con el predominio de reciprocidad, confianza y honestidad en toda la sociedad o parte importante de ella, se puede adquirir (por diseño institucional), puede disminuir (por mal desempeño) o se puede perder (por mal diseño institucional o por violación reiterada y repetitiva de los supuestos que le dan sustento).

A mayor capital social, corresponde mayor propensión a la participación y al involucramiento de los individuos en los asuntos públicos; si existe un alto nivel de confianza interpersonal, entonces las formas administrativas descentralizadas tienen mayor efectividad. Por el contrario, en entornos carentes de capital social, se requieren altas garantías para generar confianza (inflación de expectativas) y se genera desafección hacia lo público, actitudes no cooperativas y menor beneficio colectivo (Putnam, 1991:163-168).

De ahí que como señala Putnam, a mayor capital social, mayor tendencia a la cooperación y cumplimiento espontáneo de compromisos, a lo que le sigue una sociedad más eficiente (organizada en redes cooperativas) y menores costos de transacción en lo cotidiano y en el mediano y largo plazos; por el contrario, a menor capital social, se genera el comportamiento no cooperativo, la desafección por lo público y, por ende, se tiene una sociedad más informal, menos eficiente y con mayores costos de transacción[8] .

En América Latina, parece que se encuentran sociedades con capital social escaso, predomina la desconfianza, hace falta reciprocidad, el descrédito de lo público y de lo político es creciente. Este panorama se ve reforzado por la persistente disminución de los niveles de confianza que los ciudadanos tienen en las instituciones y los liderazgos políticos. Ante este escenario, es posible que la reacción de la ciudadanía consista en incrementar las demandas políticas por encima de lo racional o de lo posible, pugnando por grandes reformas políticas y sociales, por el cambio de modelo de desarrollo, por la reconstrucción de los espacios democráticos, cívicos y participativos y, aún, por tornar al populismo y al autoritarismo.

Se ha revisado ya la noción de ‘democracia delegativa’ (O’Donnell, 1996:241-242), que aplica a aquellas democracias que presentan características formales similares a las democracias liberales descritas por Larry Diamond y William Riker, pero que en la práctica son frágiles e institucionalmente débiles.

Igualmente útil para comprender el status de la democracia en la Región Latinoamericana, resulta la distinción respecto a las democracias inciertas y democracias consolidadas (Alcántara, 1992), entendidas las primeras como jóvenes democracias sujetas a las tensiones y riesgos de producir resultados desalentadores, en un entorno de desafección por lo público, de desencanto con el presente y falta de expectativas de mejoría en el futuro.

Si bien existe confianza en que la institucionalización de las elecciones provea fortaleza para el régimen democrático, también existe la incertidumbre de que, si persiste por largo tiempo la falta de resultados que devuelvan afección al ámbito público y persista la pésima distribución del ingreso, que excluye a importantes núcleos de la población de los frutos del desarrollo, la amenaza del retorno al autoritarismo, por ahora latente, no podría encontrar vías para su realización. A la par que el recuerdo nefasto de las dictaduras, aún está presente en el imaginario colectivo el rol que jugaron los caudillos en la construcción de las naciones latinoamericanas, sobre todo a la luz del próximo festejo del Bicentenario de las gestas independentistas, en América Latina.

II.6. Criterios de diseño institucional

El desarrollo de la democracia en tanto poliarquía, si bien casuística en sus inicios y por largo tiempo confinada a unos cuantos países, ha probado la posibilidad de que un cierto arreglo institucional se institucionalice, esto es, permanezca estable a lo largo del tiempo en un “equilibrio dinámico” que provea gobernabilidad y desarrollo humano, mediante la adopción de medidas que incentiven las conductas apropiadas e incrementen el capital social.

Ello introduce en el debate la noción del diseño institucional y los criterios apropiados para que éste funcione en un determinado sentido y no en otro; o como puntualiza Goodin al respecto, y más allá de la impronta del pasado en las instituciones (path dependency), hay algunos consensos de la importancia que el diseño institucional puede tener al menos en tres campos: las políticas, los mecanismos e incluso sistemas completos.

Como lo sugiere Goodin (2003:59-60), para que la institucionalización sea útil habrá que pensar en diseños y hacerlo a partir de algunos principios: que se prevea la posibilidad de revisión, mantenida dentro de ciertos límites; que se conserve la solidez en el sentido de asegurar capacidad de adaptación de las instituciones ante situaciones nuevas; que haya sensibilidad a la complejidad motivacional que moviliza a la mayoría de grupos e individuos, y que no son única o necesariamente los de maximización o minimización; y mediante una publicidad que permita mantener o acrecentar la adherencia y la confianza en la institución, proveyendo la información que se requiera para tal propósito.

También resulta aquí pertinente lo señalado por Offe cuando destaca la excepcionalidad que se da respecto al diseño integral de las instituciones, siendo lo más común, los diseños graduales o reformas institucionales -incrementales, les llama North- poniendo como ejemplos exitosos de algunas de las primeras, los casos de la reconstrucción de Alemania luego de la Segunda Guerra Mundial, España a la caída de la dictadura de Franco y Polonia y Hungría más recientemente; y a otras que no lo han sido, o que lo han sido en una mucho menor medida, tales como el resto de países que gravitaban en torno a la Unión Soviética y la misma Rusia. La diferencia fundamental, puntualiza, radica en el papel que jugó la existencia o no de un sedimento histórico y cultural sólido y preexistente.

En todo caso, como indica Offe (2002:263), dentro de las estructuras duales que tienen las instituciones:

…es posible abrir un espacio muy amplio para la reforma y revisión de las instituciones. En tanto determinadas características de la institución continúan siendo iguales, otras pueden ser intercambiadas. De esta manera, el orden social puede ser renegociado por los agentes que han recibido la autorización y el mandato institucionales de hacerlo. El caso más radical del cambio institucional es la transición pactada…

Es claro por ejemplo que si se institucionalizan las elecciones, ello habrá de materializarse en un conjunto de organizaciones más o menos complejas, de reglas codificadas por escrito y con procedimientos previamente establecidos, que lleven a un entorno en donde unas opciones son posibles y otras no, esto es, de “instituciones institucionalizadas” que normen la conducta y limiten ciertas opciones consideradas inconvenientes.

En los siguientes apartados, se buscará demostrar la relevancia de considerar como parte esencial de un arreglo institucional democrático, los atributos esenciales para la gobernabilidad y el desarrollo humano, a efecto de incentivar o fortalecer la confianza ciudadana y la estabilidad y, por ende, permanencia, de la democracia.

III. DEMOCRACIA CONTINGENTE.

Dimensiones analíticas relevantes para la democracia con desarrollo humano y su sustentabilidad

La propuesta del consenso académico en torno a las dimensiones analíticas relevantes para el estudio de la gobernabilidad, ha tendido a involucrar una visión de la democracia como algo más que sólo la poliarquía; ésta, ha llegado a considerarse como un mínimo de democracia, siendo relevante para un horizonte de mayor alcance, el concepto del desarrollo humano, entendido como la provisión de posibilidades individuales de alcanzar “las más elementales capacidades, tales como las de vivir una vida larga y saludable, ser socialmente reconocido y disfrutar de un estándar de vida decente” (PNUD, 2006:11)

Por eso es conveniente conocer un poco más sobre la manera en que las variables relevantes para este estudio, se comportan en función del desarrollo humano. Para ello, el ídh, la variable empleada para comparar el grado de desarrollo de los países y la distribución de éste entre los individuos de la población, resulta útil para clasificar y comparar las unidades de observación, en este caso, los países, evaluando de qué manera el idh causa un efecto sobre la variable observada. Se parte del presupuesto de que, cumpliendo con el criterio de existencia de una poliarquía, conforme crece el idh, la variable observada también se incrementa, fortaleciendo el entorno democrático y contribuyendo a la gobernabilidad con este tenor que ahora se considerará democrática.

Diferenciando mediante el índice de libertad asociado con idh, permitirá apreciar el grado de democracia y desarrollo humano de un país y cómo se desempeñan cada una de las variables relevantes para la gobernabilidad.

Para este efecto, habrá de considerarse la relación de la democracia, percibida a través del índice compuesto “ilibertad-idh”, frente a cada una de las dimensiones relevantes: legitimidad, eficacia, estabilidad, expresión de voz y rendición de cuentas, así como el efecto que éstas tienen en la satisfacción o confianza, que en conjunto, constituyen la expresión de la gobernabilidad democrática. Debe tenerse siempre presente que se está poniendo a prueba cada una de estas correlaciones, conforme a las hipótesis de trabajo establecidas en el subapartado I.1.

Cabe reiterar que, si bien existen datos del Banco Mundial para cada uno de los años desde 1995 a 2006, no resulta así respecto dela Encuesta Mundial de Valores cuya última aplicación corresponde al año 2000, razón por la que en el presente trabajo se utilizarán las mediciones de confianza y satisfacción provenientes de esa Encuesta; y que, por congruencia, habrán de utilizarse en la mayor parte de los casos, los reportes correspondientes al año 2000. Sin embargo, será posible analizar algunas situaciones particulares considerando datos más actualizados. Salvo indicación en contrario, las mediciones se referirán a los reportes del año 2000. El análisis comparado resulta de gran utilidad, porque permite apreciar el comportamiento de una variable medida de similar manera en cada uno de los países de la muestra.

Por último, y a efecto de introducir otro observable propio de los países en vías de desarrollo, y más concretamente, de América Latina, se contemplóun análisis adicional de los datos considerando una ponderación adicional mediante lo que aquí se ha definido como un Coeficiente de Igualdad, construido a partir del Coeficiente de Gini (de desigualdad), con lo que será posible realizar comparaciones más próximas a la realidad entre los países democráticos en general, y en América Latina en particular. En efecto, mediante esta ponderación, es posible apreciar con mayor nitidez la diferenciación entre las jóvenes democracias inciertas de los países que recientemente transitaron del autoritarismo a la democracia, con respecto a las democracias antiguas, más estables, del bloque de países desarrollados.

Las series de datos a utilizar, que constituyen el banco de datos de campo de la presente investigación, son las siguientes:

  • Para las variables relevantes de Gobernabilidad, el banco de datos del Banco Mundial (World Bank, 2007) disponiblepara 212 países, de los cuales se integró información para 174 en la base de datos de la presente investigación. Se consideran las dimensiones y variables: Legitimidad, mensurable a través del indicador de “estado de derecho” (edoder); Efectividad, evaluable medianteel indicador de “efectividad gubernamental” (efectigob); Estabilidad política, medible con base en el indicador de “estabilidad política” (stabpol), y expresión de voz y rendición de cuentas, mensurable a través del indicador de “Expresión de voz y rendición de cuentas” (vozaccount), realizando el corte al año 2000, para asegurar la máxima congruencia en los datos.

  • Para las medicionesinherentes a la variable dependiente, capital social, mensurable a través de los indicadores de Satisfacción con la democracia (Satisdem2000), Satisfacción con el Gobierno (Satisgob2000) y Confianza en el Gobierno (Confiagob2000), la fuente de datos es la Encuesta Mundial de Valores serie 2000, compilada por Ronald Inglehart (2000).

· Por último, para la dimensión de desarrollo de la Democracia, se trabajará con un índice compuesto por el Índice de Libertad de Freedom House como diferenciador y el Índice de Desarrollo Humano (idh) como clasificador, conforme al respectivo indicador provisto por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en su serie 2000 (PNUD, 2000); asimismo, y a efecto de introducir en el análisis el factor de desigualdad o asimetría entre los países en vías de desarrollo y aquellos más desarrollados, el indicador “idh” se ponderó mediante un “índice de igualdad”, definido con la ecuación (1-G), donde G es el Coeficiente de Desigualdad de Gini, en recopilación de datos provistos por el Informe sobre Desarrollo Humano 2006 del PNUD, en el cual, los datos reportados del coeficiente de Gini primordialmente se refieren a levantamientos en torno al año 2000 que por alguna razón hasta ahora han sido publicados.

Veamos ahora el comportamiento de la democracia, en función de las variables significativas para cada una de las dimensiones relevantes de la gobernabilidad, con y sin presencia de la dimensión analítica de “expresión de voz y rendición de cuentas”, de conformidad con las hipótesis de trabajo previamente planteadas.

III.1. Democracia con desarrollo humano y legitimidad.

El análisis de esta variable considera las siguientes mediciones:

· Indice compuesto por el diferenciador Índice de Libertad de Freedom House y el clasificador Índice de Desarrollo Humano (Idh). Con valores comprendidos ente 0 y 1 correspondiendo el primero a una democracia con desarrollo humano absolutamente inexistente y, el segundo, a una democracia con desarrollo humano pleno; y

· Estado de Derecho (Edoder). con valores negativos y positivos en un rango que conforme a su comportamiento para este ejercicio va de un de -2.5 a +2.5 correspondiendo el primero a un nulo Estado de Derecho y, el segundo, a un Estado de Derecho pleno.

Conforme a lo anterior y, una vez realizadas las corridas señaladas, susceptibles de ser revisadas en los anexos,se tiene el siguiente grafico.

Figura 3: Gráfica “Estado de Derecho” y “Democracia con Desarrollo Humano” según el índice de libertad asociado a índice de desarrollo humano.

Como es posible apreciar en la gráfica de la Figura 3, conforme se incrementa el índice de vigencia del Estado de Derecho, también aumenta el índice de libertad asociado a desarrollo humano, esto es, la democracia con desarrollo humano. Esta es una correlación fuerte, los datos del coeficiente de correlación de Pearson son mucho muy significativos, tanto para una correlación lineal como cuadrática. Estos son:

Para el modelo lineal:

Resumen del modelo

R R cuadrado R cuadrado corregida Error típico de la estimación
.738 .544 .540 .116

La variable independiente es EdoDer.

Para el modelo cuadrático:

Resumen del modelo

R R cuadrado R cuadrado corregida Error típico de la estimación
.749 .561 .553 .115

La variable independiente es EdoDer.

Los datos de las pruebas de significancia mediante Anova y correlación t de Student, se muestran en el anexo “B”, para mayor detalle. Las pruebas muestran una confiabilidad superior al (95%) en todos los casos.

Conforme a los modelos de ajuste, los coeficientes de Pearson en el ajuste lineal revelan una correlación en extremo significativa, con r= 0.738 y R2=0.544, en tanto que el modelo cuadrático provee r= 0.749 y R2=0.561. Ello implica que la variable “Estado de Derecho” es muy significativa para la democracia con desarrollo humano.

Idh corregido por el índice de Igualdad (1-G) donde G es el índice de desigualdad de Gini.

A efecto de obtener un modelo comprensivo para diferenciar el status de la democracia conforme a su estabilidad, esto es, conforme a la diferenciación entre “democracias inciertas” y “democracias consolidadas” (Alcántara,1992), haciendo sentido con la percepción en prácticamente todas las encuestas realizadas en países con democracias jóvenes, de percepción de riesgos para la estabilidad e inclusive continuidad de la democracia, es conveniente introducir en las mediciones sobre desempeño de la democracia, el ponderador de distribución del ingreso, considerando no sólo los factores de crecimiento, escolaridad y esperanza de vida, sino la manera en que la distribución del ingreso afecta a éstas, impactando su calidad. Ello permite, asimismo, realizar una comparación entre los diferentes países del mundo, con una visión más realista del grado de desarrollo en que se encuentran.

Los datos se distribuyen de la siguiente manera, si bien es preciso destacar que los valores de la correlación de Pearson se mantienen. El efecto del ajuste de variable es, por ende, el proveer de mayor fuerza explicativa al concepto de democracia con desarrollo humano, situando de mejor manera a cada país en el nivel que le corresponde, haciendo más sentido con la realidad perceptible. El resultado ponderado con Gini es elsiguiente:

Figura 4. Gráfica Legitimidad (Estado de Derecho) vs Democracia con Desarrollo Humano e Igualdad (índice de desarrollo humano ponderado por Gini) que proporciona un mejor ajuste al efecto comparado entre países.

En la figura 4, se aprecia un reacomodo de los países, conforme al grado de desarrollo humano ponderado por el índice de igualdad (1-G). En este gráfico comparado, México es, por ejemplo, equiparable a Perú y Chile, así como con la India, en tanto que dista significativamente por ejemplo, de España, Francia, Estados Unidos, y otros países del mundo más desarrollados y con mejor distribución de la riqueza. En la tabla se muestran algunos otros comparativos:

País idh idhGini Edoder
Noruega 0.934 0.69 2.01
Japón 0.924 0.69 1.82
España 0.899 0.60 1.38
Reino Unido 0.918 0.59 1.93
Italia 0.903 0.58 0.94
Corea del Sur 0.854 0.58 0.65
Estados Unidos 0.929 0.55 1.92
Rusia 0.771 0.53 -0.86
Argentina 0.837 0.40 0.18
Perú 0.737 0.37 -0.52
Chile 0.826 0.36 1.33
México 0.784 0.35 -0.37
India 0.563 0.33 0.23
Brasil 0.747 0.31 -0.15
Sudáfrica 0.697 0.29 0.30

Tabla de algunos casos que resulta interesante visualizar, ordenada en forma descendente conforme a idh ponderado por Gini

Ello permite corregir el efecto distorsionante de que, un país como México, conforme al indicador idh, se encuentra entre aquellos catalogados por su ubicación con alto desarrollo humano, pero con gran desafección por la democracia. Con este nuevo arreglo, es posible entender el por qué de la desesperación con la democracia que se percibe también en otros países de América Latina (Latinobarómetro, 2006), el ingreso está pésimamente distribuido, lo que nos aleja del mundo desarrollado, más institucionalizado, más estable y más predecible, pero también con mejor distribución de la riqueza.

Es observable que los países con mayor nivel de desarrollo, mantienen asimismo, un alto nivel de igualdad, equiparable a homogeneidad, en tanto que países en la banda intermedia, como el grupo de las cinco economías emergentes, registran un mayor nivel de desigualdad; son comparables entre sí, pero difieren notablemente de las economías más desarrolladas. En América Latina, asimismo, se observan asimetrías, pues por ejemplo, México, Brasil y Perú muestran una cierta similitud en el ídh ponderado por Gini, en tanto que en Argentina y Chile es observable un salto cualitativo importante, si bien aún difieren de las economías más desarrolladas. Esta situación también es observable que impacta en la variable en estudio, que es por ejemplo, el Estado de Derecho muy débil en México, Brasil y Perú, y fortaleciéndose en Chile y Argentina.

III.2. Democracia con desarrollo humano y eficacia gubernamental

La democracia con desarrollo humano guarda, asimismo, una estrecha relación con la eficacia gubernamental. Que el gobierno cumpla ante los ciudadanos, que provea resultados, canalice y procese demandas y ofrezca soluciones y políticas públicas apropiadas, suele traducirse en un mejor funcionamiento y afección ciudadana por la democracia.

En este caso, la distribución observada de los datos es la siguiente:

Figura 5. Gráfico que expresa la relación entre eficiencia gubernamental y democracia con desarrollo humano, medible a través del índice de libertad asociado con índice de desarrollo humano. Al no considerar el efecto de la distribución del ingreso, un país puede resultar mejor ubicado de lo que corresponde a su realidad sociopolítica.

En el caso de la variable de Eficacia Gubernamental, se establece igualmente, una correlación fuerte, para el segmento de 77 países considerados que cumplen el criterio ilibertad 4.00 e idh. Como era de esperarse, conforme se incrementa el nivel de esta variable, crece sustantivamente el indicador combinado índice de libertad e índice de desarrollo humano, lo cual es consecuente con una ciudadanía más exigente, responsable y demandante, así como por sistemas políticos más desarrollados, efectivos y transparentes. Correlativamente, a menor ilibertad-idh, es de observarse que la efectividad gubernamental tiende a dispersarse.

Para el modelo lineal, los coeficientes de Pearson determinados son:

Resumen del modelo

R R cuadrado R cuadrado corregida Error típico de la estimación
.721 .520 .516 .120

La variable independiente es Efectigob.

En tanto que para el modelo cuadrático, resultaron:

Resumen del modelo

R R cuadrado R cuadrado corregida Error típico de la estimación
.725 .526 .517 .119

La variable independiente es Efectigob.

Los coeficientes de Pearson, para el modelo lineal, establecen una correlación fuerte, con r = 0.721, con R2=0.520 e igualmente lo es para el modelo cuadrático, r= 0.725 y R2=0.526. Ello permite determinar que, para la democracia con desarrollo humano, la eficacia gubernamental es una variable relevante. Cabe observar que las correlaciones son demasiado fuertes como para que no resulten determinantes en el desarrollo y consolidación de la democracia.

Por otra parte, de conformidad con el ajuste de la variable “índice de libertad-índice de desarrollo humano” mediante el coeficiente de igualdad (1-G) donde G es el coeficiente de desigualdad de Gini, la distribución de los países en las dimensiones de “efectividad gubernamental” y “eficacia”, permite ubicar a cada país en un sitial que hace más sentido con la realidad que se percibe en cada uno de ellos, muchos afectados por la inequitativa distribución del ingreso.

En el caso de los ajustes conforme al modelo lineal y al modelo cuadrático, los índices de Pearson varían ligeramente respecto del modelo que considera sólo idh, constando ahora con r= 0.720 para ajuste lineal, e igualmente r=0.720 para el cuadrático, no obstante que la tendencia de una fuerte correlación se mantiene, con lo que es posible ubicar por ejemplo a México, dentro de un grupo de países más homogéneo como Panamá, Brasil o Chile.

Figura 6. Al ajustar el cruce de las dimensiones de Eficacia Gubernamental y Democracia con Desarrollo Humano, medible mediante el ilibertad-idh ajustado por Gini, de nueva cuenta es observable el reacomodo de los países más consistente con la situación socioeconómica prevaleciente.

País idh idhGini Efectigob
Noruega 0.934 0.69 1.58
Japón 0.924 0.69 1.11
España 0.899 0.60 1.81
Reino Unido 0.918 0.59 2.04
Italia 0.903 0.58 0.82
Corea del Sur 0.854 0.58 0.62
Estados Unidos 0.929 0.55 1.83
Rusia 0.771 0.53 -0.61
Argentina 0.837 0.40 0.30
Perú 0.737 0.37 -0.29
Chile 0.826 0.36 1.35
México 0.784 0.35 0.38
India 0.563 0.33 -0.05
Brasil 0.747 0.31 -0.19
Sudáfrica 0.697 0.29 0.37

Tabla de algunos casos seleccionados, ordenada en forma descendente conforme a idh ponderado por Gini

En la tabla, es observable con mayor nitidez que, en aquellos países con mayor desigualdad, la efectividad gubernamental decrece, lo que es congruente con el mayor grado de informalidad competitiva o sustitutiva que también se observa en ellos.

III.3. Democracia con desarrollo humano y estabilidad política

Imputable al régimen, la dimensión denominada “estabilidad política” se mide conforme al indicador respectivo del Banco Mundial y su efecto en la democracia con desarrollo humano, conforme al índice asociado de ilibertad con índice de desarrollo humano. El cruce de los datos de 85 países se distribuye de conformidad con la siguiente gráfica:

Figura 7. El gráfico muestra la correlación de las dimensiones de Estabilidad Política y Democracia con desarrollo humano, percibiéndose fuertemente la relevancia de una sobre la otra. Sin embargo, al igual que en las otras variables, hay situaciones que esta correlación no explica, sobre todo el efecto de la asimetría en la distribución del ingreso.

Como era de esperarse, los datos correlacionan fuertemente: a mayor estabilidad política observable, mayor nivel en el índice de desarrollo humano.

Los coeficientes de Pearson en el ajuste lineal signifcan r= 0.628 y R2=0.395, en tanto que para el modelo cuadrático, r= 0.672 y R2=0.451, esto es, una correlación más que significativa.

Modelo de ajuste lineal:

Resumen del modelo

R R cuadrado R cuadrado corregida Error típico de la estimación
.628 .395 .388 .140

La variable independiente es Stabpol.

Modelo de ajuste cuadrático:

Resumen del modelo

R R cuadrado R cuadrado corregida Error típico de la estimación
.672 .451 .439 .134

La variable independiente es Stabpol.

Ajustando el modelo explicativo con el efecto del índice de igualdad, esto es, (1-G) donde G es el índice de desigualdad de Gini, el arreglo de los países los ubica nuevamente de manera más acorde a la percepción socioeconómica y política que de ellos se tiene.

Figura 8. Reconfiguración del cruce de las dimensiones de Estabilidad Política y su efecto en la Democracia con Desarrollo Humano, medible a través del índice compuesto libertad y desarrollo humano ponderado por igualdad conforme a (1-G), donde G es el índice de desigualdad de Gini. Los países se ubican de conformidad con la realidad socioeconómica y política observable. Ello puede ofrecer una explicación adicional al por qué del desencanto con la democracia en los países de arribo tardío a la democracia.

__

No obstante, los índices de correlación de Pearson varían un poco más que con las otras variables analizadas (estado de derecho y eficacia gubernamental), señalando ahora para el modelo lineal, r=0.621, R2=0.385, y para el modelo cuadrático, r=0.687, R2=0.472.

Una primera conclusión del examen de las dimensiones de Legitimidad, Eficacia y Estabilidad en función de la Democracia con Desarrollo Humano realizado hasta ahora, es la posibilidad de afirmar que éstas resultan significativamente relevantes, con una fuerte tendencia, posiblemente explicada por el grado de institucionalización, hacia la democracia con desarrollo humano conforme se elevan las calificaciones de cada país en cada uno de los rubros examinados. Ello quiere decir que, para efecto de la estabilidad de una democracia, las variables relevantes establecidas en el consenso académico en torno al concepto de gobernabilidad democrática, legitimidad, eficacia y estabilidad, son significativas en un alto grado.

País idh idhGini Stabpol
Noruega 0.934 0.69 1.42
Japón 0.924 0.69 1.22
España 0.899 0.60 1.07
Reino Unido 0.918 0.59 1.17
Italia 0.903 0.58 0.81
Corea del Sur 0.854 0.58 0.50
Estados Unidos 0.929 0.55 1.26
Rusia 0.771 0.53 -0.53
Argentina 0.837 0.40 0.46
Perú 0.737 0.37 -0.45
Chile 0.826 0.36 0.86
México 0.784 0.35 -0.08
India 0.563 0.33 -0.35
Brasil 0.747 0.31 0.27
Sudáfrica 0.697 0.29 -0.11

Tabla de algunos casos seleccionados, ordenada en forma descendente con idh ponderado por Gini

No obstante, conviene ver, adicionalmente, el comportamiento de la variable de “expresión de voz y rendición de cuentas”, que en algún sentido pudiera ser asimilable a un indicador de participación ciudadana, en la medida en que toda expresión de “accountability horizontal[9] ha sido generalmente precedida de exigencias y movilización ciudadana o de organizaciones civiles autónomas. Esta dimensión es evaluable en el presente estudio con el indicador de “expresión de voz y rendición de cuentas”, provisto por el banco de datos del Banco Mundial.

III.4. Democracia con desarrollo humano y expresión de voz y rendición de cuentas

Figura 9. Gráfica de correlación Expresión de Voz y Rendición de Cuentas y su efecto en la Democracia con Desarrollo Humano, mostrando una fuerte correlación, visible a través de las líneas de ajuste lineal y cuadrática, respectivamente. Mx(0.09,0.78)

Evidentemente, como se aprecia en la Figura 9, hay correlación fuerte, entre expresión de voz y rendición de cuentas y la progresión de la democracia con desarrollo humano. Sin embargo, es observable una mayor dispersión en los datos. Veamos cómo ajustan las cifras de correlación.

Para el modelo de regresión lineal:

Resumen del modelo

R R cuadrado R cuadrado corregida Error típico de la estimación
.714 .510 .505 .120

La variable independiente es Vozaccount.

Para el modelo de regresión cuadrática resulta:

Resumen del modelo

R R cuadrado R cuadrado corregida Error típico de la estimación
.714 .510 .501 .121

La variable independiente es Vozaccount.

Los coeficientes de Pearson en el modelo lineal y en el cuadrático son prácticamente similares, con r= 0.714 para ambos casos y 0.510, respectivamente, lo que significa una fuerte correlación y un ajuste casi perfecto. En el caso de las democracias más desarrolladas, es claro que la correlación sería determinante, no así en las de menor grado de desarrollo. Es claro que se observa un ajuste casi perfecto respecto a la recta en el cuadrante superior derecho de la gráfica que corresponde a las democracias estables, en tanto que en los restantes cuadrantes es evidente la mayor dispersión de los países, que corresponden a los casos de las democracias inciertas.

A efecto de guardar congruencia con todo el esquema de análisis, se ha realizado, igualmente, la corrida considerando el efecto de expresión de voz y rendición de cuentas en la democracia con desarrollo humano, midiendo ésta ahora con la variable ilibertad-idh ponderada mediante el índice de igualdad (1-G), donde G es el índice de desigualdad de Gini.

Figura 10. Gráfica reconfigurada de la relación Expresión de Voz y Rendición de Cuentas y su efecto en la Democracia con Desarrollo Humano, medida ésta según el índice de libertad asociado con el de desarrollo humano ponderado mediante el índice de igualdad (1-G) donde G es el índice de desigualdad de Gini. Al igual que en gráficas anteriores, los países se reacomodan de una manera más acorde a su realidad socioeconómica y política, añadiendo poder explicativo al comportamiento de las variables. Mx(0.09,0.35)

En este reacomodo de los casos observados, el índice de correlación de Pearson sigue mostrando una fuerte tendencia. Para el modelo de ajuste lineal, r=0.747 y R2=0.558, en tanto que para el modelo cuadrático, es r= 0.0.753 y R2=0.566.

País idh idhGini Vozaccount
Noruega 0.934 0.69 1.50
Japón 0.924 0.69 0.99
España 0.899 0.60 1.10
Reino Unido 0.918 0.59 1.39
Italia 0.903 0.58 1.06
Corea del Sur 0.854 0.58 0.76
Estados Unidos 0.929 0.55 1.26
Rusia 0.771 0.53 -0.44
Argentina 0.837 0.40 0.44
Perú 0.737 0.37 -0.01
Chile 0.826 0.36 0.56
México 0.784 0.35 0.09
India 0.563 0.33 0.45
Brasil 0.747 0.31 0.53
Sudáfrica 0.697 0.29 1.05

Tabla de algunos casos seleccionados, ordenada en forma descendente con idh ponderado por Gini

Es apreciable que en los países más desarrollados, la variable de libertad de expresión y rendición de cuentas tiene una fuerte connotación, visible en la reciedumbre de su ciudadanía, alta institucionalización y compatibilidad de instituciones formales e informales en el modo complementario. En los países de menor grado de desarrollo y con mayor desigualdad, la variable que mide expresión de voz y rendición de cuentas tiene un comportamiento disímbolo, de menor impacto, en donde es posible apreciar un proceso de construcción de ciudadanía en diversos grados.

IV. GOBERNABILIDAD DEMOCRÁTICA E INSTITUCIONALIZACIÓN

En el presente estudio, se ha considerado como “institucionalización”, el proceso mediante el cual una regla o institución adquiere madurez, se rutiniza y se integra como un rasgo estructural de la sociedad, que permanece en el tiempo y afecta o limita el comportamiento individual.

Se ha demostrado ya el efecto importante que para la democracia con desarrollo humano ejercen las dimensiones analíticas que le son relevantes, legitimidad, eficacia, estabilidad y “expresión de voz y rendición de cuentas”. Ahora se va a tratar de demostrar, si la interacción de estas dimensiones genera un atributo deseable de la democracia con desarrollo humano, que es la gobernabilidad, entendida y medida esta última, como el deseo de pertenencia a una comunidad, en función dela satisfacción con el régimen y la confianza en la autoridad.

Las pruebas a realizar, consistirán en verificar si existe algún efecto de las dimensiones relevantes en el capital social, medido este último con índices de satisfacción y de confianza ciudadana, postulando que, si se incrementa la variable significativa independiente, existe un incremento en el capital social.

Asimismo, sosteniendo que para el mismo conjunto de variables, al darse expresión de voz y rendición de cuentas, existe un mayor incremento en el capital social, esto es, si el efecto de una sobre el capital social, se incrementa, mejorando el gradiente de desempeño.

Por último, habrá de demostrarse si es posible asumir la existencia de un efecto virtuoso de la interacción de las tres dimensiones relevantes en la generación de capital social, en presencia de expresión de voz y rendición de cuentas, lo que significaría, inevitablemente, un arreglo institucional apropiado para transferir este efecto virtuoso al Estado y a la sociedad.

Habremos de demostrar, entonces, las siguientes proposiciones:

Legitimidad ------ Satisfacción

Legitimidad ----- ExpreVoz y RC + Satisfacción

Eficacia gubernamental ----- Satisfacción

Eficacia gubernamental -----ExpreVoz y RC +Satisfacción

Estabilidad política----- Satisfacción

Estabilidad política ----- ExpreVoz y RC + Satisfacción

Donde Legitimidad, esmensurable a través de la variable Estado de Derecho; Eficacia gubernamental, es perceptible a través del índice de efectividad gubernamental; Estabilidad política, es medible a través del índice de estabilidad política; Expresión de voz y rendición de cuentas es evaluable a través del índice de expresión de voz y rendición de cuentas; Satisfacción es mensurable a través del índice de satisfacción de la Encuesta Mundial de Valores 2000; y MásSatisfacción significa un mayor efecto de satisfacción “en presencia de expresión de voz y rendición de cuentas”, considerando la variable participación como interviniente.

Si estas variables tienen el efecto esperado, habrá de demostrarse la argumentación de que existe un “efecto virtuoso” por la interacción del arreglo institucional, con el propósito de generar un impacto adicional en la satisfacción ciudadana (+S). Esto es:

Legitimidad ----- ExpreVoz y RC

Eficacia gubernamental ---- ExpreVoz y RC + Satisfacción

Estabilidad política -----ExpreVoz y RC

En la base de datos que se reporta en el anexo “A”, se cuenta con mediciones de satisfacción y confianza, provenientes de la Encuesta Mundial de Valores 2000, para 80 países relevantes del orbe. Los demás datos para los países, se consideran del acervo del Banco Mundial, año 2000. Conforme a éstos, es que habrán de correrse las correlaciones pertinentes.

IV.1. Estado de Derecho y satisfacción con la democracia.

Existe un efecto del Estado de Derecho en la satisfacción con la democracia:

Legitimidad Satisfacción

La distribución de los datos, conforme a esta proposición, es la siguiente:

Figura 11. Gráfico del cruce de Estado de Derecho y Satisfacción con la Democracia. Es perceptible un efecto de la variable Estado de Derecho, en el comportamiento del índice de satisfacción con la democracia.

Es evidente observar que, conforme se incrementa el indicador Estado de Derecho, también aumenta el índice de satisfacción con la democracia, comportándose la variable conforme a la evidencia empírica: la población de los países con mayor vigencia del Estado de Derecho, posee mayor satisfacción con el régimen democrático, en tanto que la de países con menor vigencia del Estado de Derecho, la satisfacción con el régimen democrático menor.

El índice de Pearson para una correlación entre estas variables, dada la dispersión de los datos observada, es r = 0.373, significativa hasta 0.01. Sin embargo, al correr una correlación parcial de estas dos variables controladas por expresión de voz y rendición de cuentas, el índice de correlación de Pearson se incrementa a r=0.494.

Al cambiar la variable dependiente por “Satisfacción con el Gobierno” (satisgob2000 en la base de datos), los índices de correlación disminuyen, con r=0.205 para la correlación simple, y con r=0.452 para la correlación parcial controlada por “expresión de voz y rendición de cuentas” (vozaccount en la base de datos).

Correlación simple Legitimidad ----- Satisfacción:

Correlaciones

EdoDer SatisDem2000
EdoDer Pearson Correlation 1 .373(**)
Sig. (2-tailed) .003
N 172 60
SatisDem2000 Pearson Correlation .373(**) 1
Sig. (2-tailed) .003
N 60 60

** La Correlación es significante al nivel del 0.01 (2-tailed).

Correlación parcial controlada por Expresión de voz y rendición de cuentas (Vozaccount).

ExpreVoz y RC

Legitimidad Más satisfacción

Correlaciones

Variables de Control EdoDer SatisDem2000
Expresión de voz y rendición de cuentas EdoDer Correlación 1.000 .494
Significancia (2-tailed) . .000
df 0 57
SatisDem2000 Correlación .494 1.000
Significancia (2-tailed) .000 .
df 57 0
País idh idhGini Edoder Satisdem2000
Noruega 0.934 0.69 2.01 ND
Japón 0.924 0.69 1.82 0.41
España 0.899 0.60 1.38 0.66
Reino Unido 0.918 0.59 1.93 0.54
Italia 0.903 0.58 0.94 0.36
Corea del Sur 0.854 0.58 0.65 0.33
Estados Unidos 0.929 0.55 1.92 0.65
Rusia 0.771 0.53 -0.86 0.07
Argentina 0.837 0.40 0.18 0.44
Perú 0.737 0.37 -0.52 0.35
Chile 0.826 0.36 1.33 0.60
México 0.784 0.35 -0.37 0.41
India 0.563 0.33 0.23 0.63
Brasil 0.747 0.31 -0.15 ND
Sudáfrica 0.697 0.29 0.30 0.61

Tabla de algunos casos seleccionados, ordenada en forma descendente con idh ponderado por Gini

IV.2. Efectividad gubernamental y satisfacción con la democracia

La idea central en esta proposición, es que laefectividad gubernamental incrementa la satisfacción con la democracia. Esto es, en la medida en que un gobierno cumple de mejor manera sus deberes, canaliza demandas y provee soluciones, se incrementa la percepción favorable de la ciudadanía y cuenta con refrendo democrático que significa la aceptación o aprecio con el régimen.

Siguiendo la pauta empleada hasta el momento enque los datos parecen hablar por sí mismos, su distribución es la siguiente:

Eficacia gubernamental Satisfacción

Figura 12. Gráfico del cruce de la dimensión Eficacia, medible a través de la variable “Efectividad gubernamental”, contra Satisfacción, medible a través de “Satisfacción con la democracia”. Es apreciable tanto la dispersión de los datos, como una sutil tendencia a que, conforme se incrementa la efectividad gubernamental, crece el efecto en la satisfacción ciudadana con la democracia.

Una vez más, es posible observar que un ajuste lineal para los datos es débil, que la dispersión entre éstos es mucho mayor que la observada en las variables relevantes para la democracia, ello sugiere que el efecto de éstas en la gobernabilidad, es mucho más sutil, dado que concierne a la aceptación por parte de la sociedad, en este caso, del desempeño gubernamental.

La corrida de la correlación simple Eficacia ---+ Satisfacción reporta un índice de Pearson r=0.205, en tanto que la correlación parcial controlada por Expresión de Voz y Rendición de Cuentas, incrementa el efecto de la correlación, mostrando r=0.452, un poco más del doble:

ExpreVoz y RC

Eficacia Gubernamental Más Satisfacción

Al sustituir la variable Satisfacción con la Democracia, por Satisfacción con el Gobierno (con el desempeño del gobierno), los coeficientes de correlación de Pearson se modifican hacia la alza, manteniendo, no obstante, la tendencia; en el caso de la correlación simple para estas variables, se tiene r=0.319, en tanto que con el efecto influenciado con Expresión de Voz y Rendición de Cuentas, r=0.590. Este efecto resulta explicable y consistente con la teoría: a un buen gobierno, le sigue mayor respaldo ciudadano. El grupo de datos es:

Para la correlación simple Estado de Derecho Satisfacción

Correlaciones

EdoDer SatisGob2000
EdoDer Correlación de Pearson 1 .205
Sig. (2-tailed) .182
N 172 44
SatisGob2000 Correlación de Pearson .205 1
Significancia (2-tailed) .182
N 44 44

Para la correlación parcial E ExpreVoz y RC +S, se tiene:

Correlaciones

Variables de Control EdoDer SatisGob2000
Expresión de Voz y Rendición de Cuentas EdoDer Correlación 1.000 .452
Significancia (2-tailed) . .002
df 0 41
SatisGob2000 Correlación .452 1.000
Significancia (2-tailed) .002 .
df 41 0
País idh idhGini Efectigob Satisdem2000
Noruega 0.934 0.69 1.58 ND
Japón 0.924 0.69 1.11 0.41
España 0.899 0.60 1.81 0.66
Reino Unido 0.918 0.59 2.04 0.54
Italia 0.903 0.58 0.82 0.36
Corea del Sur 0.854 0.58 0.62 0.33
Estados Unidos 0.929 0.55 1.83 0.65
Rusia 0.771 0.53 -0.61 0.07
Argentina 0.837 0.40 0.30 0.44
Perú 0.737 0.37 -0.29 0.35
Chile 0.826 0.36 1.35 0.60
México 0.784 0.35 0.38 0.41
India 0.563 0.33 -0.05 0.63
Brasil 0.747 0.31 -0.19 ND
Sudáfrica 0.697 0.29 0.37 0.61

Tabla de algunos casos seleccionados, ordenada en forma descendente con idh ponderado por Gini

IV.3. Estabilidad política y satisfacción con la democracia

La idea central en esta proposición, es que, a mayor estabilidad política, crece la satisfacción con la democracia.

Se tratará de demostrar que se cumple la correlación Estabilidad política --- Satisfacción, y que, al agregar expresión de voz y rendición de cuentas, se tiene un efecto virtuoso, mediante el incremento del respaldo ciudadano con respecto a la correlación simple:

ExpreVoz y RC

Estabilidad política Más Satisfacción

Los datos se distribuyen conforme a la siguiente gráfica:

Figura 13. Gráfico que refleja la distribución de los datos en el cruce de las dimensiones Estabilidad Política y Satisfacción con la Democracia. Es observable sin embargo, que éstos mantienen una correlación en la que, en los países con democracias consolidadas, la estabilidad política, siendo mayor, tiene una correspondencia más fuerte con el respaldo ciudadano, perceptible a través del índice de satisfacción con la democracia.

El efecto de la estabilidad política en el indicador de satisfacción ciudadana con la democracia corresponde a lo esperado: a mayor estabilidad, mayor satisfacción ciudadana con la democracia. El diferencial de satisfacción entre los países con democracias consolidadas y aquellos de democracias inciertas o resultante de transiciones recientes, es perceptible y contribuye a explicar ese efecto de “desencanto con la democracia” que los diferentes reportes como Latinobarómetro expresan como la estabilidad del régimen, pero desafección ciudadana y por ende, desprestigio de la política.

País idh idhGini Stabpol Satisdem2000
Noruega 0.934 0.69 1.42 ND
Japón 0.924 0.69 1.22 0.41
España 0.899 0.60 1.07 0.66
Reino Unido 0.918 0.59 1.17 0.54
Italia 0.903 0.58 0.81 0.36
Corea del Sur 0.854 0.58 0.50 0.33
Estados Unidos 0.929 0.55 1.26 0.65
Rusia 0.771 0.53 -0.53 0.07
Argentina 0.837 0.40 0.46 0.44
Perú 0.737 0.37 -0.45 0.35
Chile 0.826 0.36 0.86 0.60
México 0.784 0.35 -0.08 0.41
India 0.563 0.33 -0.35 0.63
Brasil 0.747 0.31 0.27 ND
Sudáfrica 0.697 0.29 -0.11 0.61

Tabla de algunos casos seleccionados, ordenada en forma descendente con idh ponderado por Gini

La correlación simple para el par Estabilidad Política Más Satisfacción arroja un índice de Pearson de r=0.360, en tanto que para el efecto controlado por Expresión de Voz y Rendición de Cuentas, esto es,

Estabilidad ExpreVoz y RC más Satisfacción, el Pearson es r=0.436.

Al sustituir la variable Satisfacción con la Democracia, por la variable Satisfacción con el Gobierno, los índices de correlación para los mismos países, pasan a ser, para la correlación simple, r=0.284, en tanto que para la correlación controlada por Expresión de Voz y Rendición de Cuentas, mejora a r=0.510.

Cabe subrayar que, en todos los casos, las correlaciones mejoran sustantivamente al agregar el efecto de la Expresión de Voz y Rendición de Cuentas como variable interviniente.

IV.4. Expresión de voz y rendición de cuentas y satisfacción con la democracia

Conviene probar también el efecto

Expresión de Voz y Rendición de Cuentas Satisfacción, esto es, si Expresión de Voz y Rendición de Cuentas como variable independiente, pudiera generar mayor satisfacción ciudadana. Cabe subrayar que ambas variables son medidas de manera autónoma, pues la primera proviene de las series anuales del Banco Mundial, tomando el corte 2000, y la segunda, de la Encuesta Mundial de Valores 2000.

El comportamiento de los datos es el siguiente:

Figura 14. Gráfico del cruce de las dimensiones analíticas Expresión de Voz y Rendición de Cuentas y Satisfacción con la Democracia. En esta gráfica, es perceptible la mucha mayor dispersión de datos, que sugiere una correlación débil o inexistente. De hecho, la mejor recta que ajusta, arroja un índice de ajuste de 0.018, que significaría que, a un incremento de la expresión de voz y rendición de cuentas (Vozaccount), sigue un muy débil o casi nulo incremento de la satisfacción con la democracia (Satisdem2000).

La alta dispersión de los datos observables en el gráfico de dispersión, sugiere la débil correlación entre las variables; o bien, que expresión de voz y rendición de cuentas desarrolla su efecto en presencia de otros atributos/variables, como es sensato suponer.

De hecho, ello justifica el por qué se eligió la variable correspondiente a Expresión de Voz y Rendición de Cuentas, como variable de control en el arreglo institucional propio de la gobernabilidad democrática. Tiene un efecto de reforzamiento, como lo sugieren las sucesivas correlaciones simples y las correlaciones parciales realizadas, considerando a la expresión de voz y rendición de cuentas como variable de control o interviniente.

País idh idhGini Vozaccount Satisdem2000
Noruega 0.934 0.69 1.50 ND
Japón 0.924 0.69 0.41 0.41
España 0.899 0.60 1.10 0.66
Reino Unido 0.918 0.59 1.39 0.54
Italia 0.903 0.58 1.06 0.36
Corea del Sur 0.854 0.58 0.33 0.33
Estados Unidos 0.929 0.55 1.26 0.65
Rusia 0.771 0.53 0.07 0.07
Argentina 0.837 0.40 0.44 0.44
Perú 0.737 0.37 0.35 0.35
Chile 0.826 0.36 0.60 0.60
México 0.784 0.35 0.09 0.41
India 0.563 0.33 0.45 0.63
Brasil 0.747 0.31 0.53 ND
Sudáfrica 0.697 0.29 1.05 0.61

Tabla de algunos casos seleccionados, ordenada en forma descendente con idh ponderado por Gini

Para la correlación simple, el índice de Pearson es r=0.133, y al sustituir la variable dependiente por satisfacción con el gobierno, el índice de Pearson decrece sensiblemente hacia -0.083, lo que sugiere que, en realidad, hay muy escaso o nulo efecto por sí sola de la variable de expresión de voz y rendición de cuentas en la generación de respaldo ciudadano. Esto es, expresión de voz y rendición de cuentas, por sí misma, no generaría mucho efecto en la creación de confianza; sin embargo, si se practica en un arreglo institucional apropiado con las otras variables relevantes, actúa reforzando el efecto incremental de la satisfacción con el régimen democrático y el gobierno y, por ende, refuerza la confianza.

IV.5. El efecto virtuoso de la expresión de voz y rendición de cuentas en la gobernabilidad democrática

La complejidad de las relaciones sociales, así como la manera en que, en una poliarquía, interaccionan las distintas dimensiones relevantes tanto para la democracia con desarrollo humano como para la gobernabilidad democrática, sugieren la posibilidad de demostrar la existencia de un “efecto virtuoso” derivado de la interacción de las variables, mediante un arreglo institucional apropiado.

Ello lleva de manera directa a la situación, en este punto más que evidente, del diseño institucional, entendido éste como aquel arreglo deliberado de variables contingentes, perceptible en la realidad, cuya finalidad es incentivar y aún propiciar un efecto deseable de respaldo y confianza ciudadana en las acciones del gobierno.

La proposición es que, si se tienen legitimidad, eficiencia, estabilidad política y se refuerzan con expresión de voz y rendición de cuentas, existe un efecto muy fuerte en el respaldo, identidad ciudadana o pertenencia a la comunidad por parte de los individuos pertenecientes a una colectividad. Este efecto es perceptible a través de la medición del índice de satisfacción con la democracia y debiera tener un correlato casi exacto con el índice de confianza en el gobierno. La evidencia empírica así lo sostiene, y es congruente con la teoría del desarrollo democrático.

Parece más que obvio que la diferencia entre democracias inciertas y democracias consolidadas, está constituido por ese efecto virtuoso del arreglo institucional apropiado, reforzado con instancias de participación ciudadana. Este efecto será posible advertirlo con los corolarios que, una vez demostrada la validez de las hipótesis propuestas en la investigación, habrán de ser presentados con posterioridad a una conclusión.

Las correlaciones parciales, controladas por la variable que mide Expresión de voz y rendición de cuentas, establecen los siguientes datos:

Para el efecto de todas las variables relevantes en el indicador de Satisfacción con la Democracia, que nos proporciona un indicador de consolidación:

Correlaciones

Variables de Control EdoDer Efectigob Stabpol SatisDem2000
Expresión de voz y rendición de cuentas EdoDer Correlación 1.000 .895 .653 .494
Significancia (2-tailed) . .000 .000 .000
df 0 57 57 57
Efectigob Correlación .895 1.000 .650 .590
Significancia (2-tailed) .000 . .000 .000
df 57 0 57 57
Stabpol Correlación .653 .650 1.000 .436
Significancia (2-tailed) .000 .000 . .001
df 57 57 0 57
SatisDem2000 Correlación .494 .590 .436 1.000
Significancia (2-tailed) .000 .000 .001 .
df 57 57 57 0

Si se compara esta tabla con aquélla resultante del análisis multivariado sin el efecto de una variable interviniente (Expresión de Voz y Rendición de Cuentas), el resultado es:

Correlaciones

EdoDer Efectigob Stabpol SatisDem2000
EdoDer Correlación de Pearson 1 .927(**) .809(**) .373(**)
Sig. (2-tailed) .000 .000 .003
N 172 171 156 60
Efectigob Correlación de Pearson .927(**) 1 .813(**) .446(**)
Sig. (2-tailed) .000 .000 .000
N 171 171 156 60
Stabpol Correlación de Pearson .809(**) .813(**) 1 .360(**)
Sig. (2-tailed) .000 .000 .005
N 156 156 156 60
SatisDem2000 Correlación de Pearson .373(**) .446(**) .360(**) 1
Sig. (2-tailed) .003 .000 .005
N 60 60 60 60

** La Correlación es significativa al nivel del 0.01 (2-tailed).

Es perceptible que el mayor efecto buscado en el incremento de satisfacción ciudadana, y por ende, propio de una democracia consolidada, se logra introduciendo la variable de Expresión de Voz y Rendición de Cuentas. Lo que se quería comprobar, que es el efecto virtuoso de este arreglo institucional, está demostrado.

Igualmente, para el efecto de todas las variables relevantes en el indicador de Confianza en el Gobierno, que nos proporciona un indicador de respaldo:

Correlaciones

Variables de Control EdoDe r Efectigob Stabpol ConfiaGob2000
Expresión de voz y rendición de cuentas EdoDer Correlación 1.000 .864 .635 .213
Significancia (2-tailed) . .000 .000 .175
df 0 40 40 40
Efectigob Correlación .864 1.000 .653 .292
Significancia (2-tailed) .000 . .000 .061
df 40 0 40 40
Stabpol Correlación .635 .653 1.000 .331
Significancia (2-tailed) .000 .000 . .032
df 40 40 0 40
ConfiaGob2000 Correlación .213 .292 .331 1.000
Significancia (2-tailed) .175 .061 .032 .
df 40 40 40 0

Para la correlación multivariada sin considerar el efecto de la variable interviniente Expresión de Voz y Rendición de Cuentas, se tiene:

Correlaciones

EdoDer Efectigob Stabpol ConfiaGob2000
EdoDer Correlación de Pearson 1 .927(**) .809(**) -.273
Sig. (2-tailed) .000 .000 .076
N 172 171 156 43
Efectigob Correlación de Pearson .927(**) 1 .813(**) -.197
Sig. (2-tailed) .000 .000 .206
N 171 171 156 43
Stabpol Correlación de Pearson .809(**) .813(**) 1 -.152
Sig. (2-tailed) .000 .000 .331
N 156 156 156 43
ConfiaGob2000 Correlación de Pearson -.273 -.197 -.152 1
Sig. (2-tailed) .076 .206 .331
N 43 43 43 43

** La Correlación es significativa al nivel del e 0.01 (2-tailed).

Este resultado quizá permite apreciar con mayor nitidez el efecto reforzante de Expresión de Voz y Rendición de Cuentas. En el cuadro que reporta los resultados con esta última variable, son observables los valores positivos que reportan los índices de Pearson en todos los casos. En la tabla que reporta los resultados del análisis multivariado sin participación ciudadana, los índices de correlación, en muchos casos, resultan negativos, esto es, significa que la confianza en el gobierno decrece conforme se incrementa el desarrollo político de una sociedad. Tal resultado no es insensato, se observa en muchas democracias, se le ha atribuido al desprestigio del gobernante y de la política. Aquí se percibeun resultado de que, a mayor desarrollo político, mayor satisfacción con la democracia, pero menor confianza en el gobierno.

Pero lo que es observable, conforme al análisis multivariado con Expresión de Voz y Rendición de Cuentas como variable interviniente, es que en aquellas sociedades con alto desarrollo político y con esquemas institucionalizados de participación, el respaldo al gobierno aumenta conforme se incrementa el efecto virtuoso del arreglo institucional participativo, arrojando un resultado de que, a mayor desarrollo político, mayor satisfacción con la democracia con respaldo hacia el gobierno. ¿No es acaso lo que sucede, por ejemplo, en las poliarquías nórdicas?

Figura 15. Gráfico que muestra la correlación de la dimensión de Efectividad (Efectigob) frente a Confianza en el Gobierno (confiagob) que ejemplifica lo que pudiera ser una paradoja de las democracias: a mayor desarrollo político o consolidación de la democracia, menor confianza en el gobierno. Este efecto aparentemente adverso, corrige la tendencia al introducir la variable interviniente de Expresión de Voz y Rendición de Cuentas, lo que, sensatamente, refuerza el aprecio ciudadano por un gobierno transparente y que rinde cuentas.

Figura 16. Gráfico Legitimidad, mensurable a través del índice de vigencia del Estado de Derecho (Edoder) frente a Confianza en el Gobierno. Es observable la manera en que, conforme se incrementa el desarrollo político, decrece la confianza en el gobierno. Mx(-0.37,0.48)

Figura 17. Gráfico Estabilidad Política frente a Confianza en el Gobierno. Una vez más, se observa la paradoja democrática: a mayor estabilidad política y por ende, consolidación de la democracia, disminuye la confianza en el gobierno, ¿o diríase que se incrementa la exigencia por un gobierno que dé resultados y rinda cuentas? Es equiparable a decir que, en una sociedad democrática, no hay cheques en blanco.

IV.6. Conclusión general

Las hipótesis de trabajo han sido razonablemente comprobadas, por lo que es posible inferir un efecto virtuoso que corresponde al diseño institucional apropiado, tomando en consideración las dimensiones analíticas contingentes para la democracia y la gobernabilidad, de Legitimidad, Eficacia, Estabilidad y Expresión de Voz y Rendición de Cuentas.

Ello refleja el arreglo institucional apropiado para la gobernabilidad democrática y para la estabilidad de una democracia con desarrollo humano. A lo largo del estudio presentado, fue posible ver que el arreglo institucional relevante para la gobernabilidad democrática es aquél que postula a la gobernabilidad como una función de legitimidad, eficacia y estabilidad, considerando a la expresión de voz y rendición de cuentas como condición necesaria para la sustentabilidad de la democracia.

Por ende, si se quiere propiciar una adecuada gobernabilidad, todo país debe aplicar como criterios de diseño institucional, dependiendo del análisis detallado de cada caso, el mejoramiento de los indicadores de legitimidad, eficacia y estabilidad; si además, se quiere fortalecer o consolidar una democracia, el componente de expresión de voz y rendición de cuentas es también apropiado. Es, por ejemplo, frecuente que en el desempeño de una agencia gubernamental, se observe el fundamento legal de su actuación, si es eficaz conforme a la finalidad para la que existe, si provee resultados que apuntalen la estabilidad política, pero que se deje de lado el esquema de relación con la comunidad usuaria y la rendición de cuentas conforme a desempeño y resultados, que son factores altamente apreciados en una sociedad informada, participativa y demandante.

Por ello es que lo que parece obvio no resulta tan obvio para ser aplicado en la gestión pública, en el régimen político o en la provisión de políticas públicas y mecanismos de participación y evaluación ciudadana de la actuación pública. El efecto reforzante de la expresión de voz y rendición de cuentas, pudiera ser, desde algún punto de vista, una expresión de la institucionalización de formas de participación ciudadana que modifican o restringen la actuación de los actores públicos, dado que históricamente ha sido perceptible que la ciudadanía se ha ido apropiando de espacios democráticos más allá del ejercicio del voto, con lo que ha ensanchado el horizonte de libertades, no sin antes luchar por ellas.

Asimismo, como resultó observable en las gráficas de dispersión de los datos empíricos, para las democracias inciertas, el futuro no necesariamente puede ser democrático; es evidente que para asegurar la institucionalización de las mejores prácticas democráticas, los países consolidados han gozado de persistencia por largo tiempo de las instituciones propias de una democracia con desarrollo humano. Si las jóvenes democracias han de consolidarse, requieren, asimismo, evitar la tentación de la simulación, verdadero veneno de la democracia, y persistir en el diseño de instituciones propias de la democracia, integrando en ellas, los mecanismos más apropiados de transparencia, expresión de voz y rendición de cuentas, integrando el parecer de los ciudadanos y, en cierta medida, acercando el poder a los ciudadanos.

Es posible insistir en este punto, que lo que se quería demostrar está demostrado. Las dimensiones relevantes para la gobernabilidad democrática, son legitimidad, eficacia, estabilidad política, reforzado con expresión de voz y rendición de cuentas. Este arreglo institucional, es el que mejor resuelve la siempre compleja relación entre la gobernabilidad y la democracia con desarrollo humano, que tiende a ser, verdaderamente, un puerto de llegada deseable para regiones con importantes rezagos y desafíos sociales como nuestra América Latina.

En alguna medida, el arreglo institucional referido, establece un entorno de gobernanza, en el que la gobernabilidad democrática tiene lugar. El sentido ideal que pudiera atribuirse a esta afirmación, es más evidente en las democracias frágiles de reciente cuño, en tanto que se aproxima a la realidad en las democracias más estables y consolidadas. Finalmente, es claro que las libertades, la democracia y el desarrollo humano, constituyen objetivos inconmensurables, esto es, a los que es posible aproximarse pero siempre habrán de requerirse esfuerzos de actualización en sus términos.

El siguiente capítulo, referente a los corolarios que derivan de esta conclusión, buscará atisbar en las implicaciones posteriores del trabajo de investigación, a efecto de ejemplificar los hallazgos y su posible utilidad en la comprensión o diseño de soluciones a algunos casos o situaciones específicas.

V. TRES COROLARIOS, A MANERA DE CONCLUSIÓN

Una vez que en el capítulo anterior se han encontrado evidencias suficientes sobre la validez de las hipótesis de trabajo planteadas en el apartado uno del presente estudio, se procede en esta parte final, a la aplicación de estos hallazgos en tres colorarios. Con el primero se busca una aplicación práctica de los hallazgos de esta investigación al caso de México; el segundo pretende crear un precedente, a partir de los propios resultados, para avanzar en la construcción de sendos índices de desarrollo político y de gobernabilidad democrática; y el tercero, que pone énfasis en cómo, a partir de investigaciones como ésta, que establecen los parámetros básicos del diseño institucional, pudiera incidirse en un desempeño más eficiente y eficaz de la administración pública.

Es de señalarse que los corolarios que en seguida se proponen no pretenden ser exhaustivos sino, en todo caso, solo indicativos, sugerentes para seguir ahondando en líneas más detalladas de investigación.

V.1. El caso de México

Como se desprende del análisis precedente, México se encuentra a cierta distancia de los países con mayor desarrollo político y, por ende, con menor estabilidad y gobernabilidad democrática. Ello quiere decir que el arreglo institucional prevaleciente, ha sido insuficiente para construir una sólida relación entre el Estado y la sociedad. De ahí que los indicadores relevantes, por ejemplo, medidos por la Encuesta Mundial de Valores de 2000 y luego contrastados contra la medición de Latinobarómetro del año 2006, reflejen un agudo cuestionamiento de los ciudadanos hacia las instituciones y hacia los actores políticos.

Tabla 3. Comparativo sobre la situación que guarda México, entre el año 2000 y el año 2006, según diversas fuentes.
Indicador Encuesta Mundial de Valores 2000 Banco Mundial 2000 PNUD 2000/2004 Banco Mundial 2006 Latinoba rómetro 2006 Baró metro de las Américas 2006
Confianza en el Gobierno 0.37 0.46 0.45
Satisfacción con la democracia 0.41 0.41 0.41
Confianza en la democracia 0.58 0.61
Libertad de Expresión y rendición de cuentas 0.55 0.52
Estabilidad Política 0.42 0.32
Eficacia gubernamental 0.65 0.60
Estado de Derecho 0.40 0.40
Índice de Desarrollo Humano 0.811/0.821
Índice de Gini 0.546
IdhIgualdad 0.368

Los indicadores muestran que la situación en esos años, prácticamente se encuentra estancada, con una ligera tendencia a la baja. Fuentes: Banco Mundial 2000, PNUD 2006 y Encuesta Mundial de Valores 2000.

Los datos del Banco Mundial son elocuentes al respecto: en los últimos ocho años, el país se ha estancado en la evolución de sus indicadores. Ello sugiere que el arreglo institucional para contribuir al desarrollo individual y colectivo no está funcionando o lo está haciendo en sus límites.

Esta situación de estancamiento, con acumulación de desigualdad y crisis de confianza en el gobierno y en general en las organizaciones públicas, plantean una situación de frontera para el cambio. México se ubica entre las democracias inciertas, conforme a la definición de Alcántara[10] , aún distante de las democracias consolidadas anglosajonas y nórdicas, y se debate entre el decisionismo y el deliberacionismo, o, dicho de otra manera, entre el populismo y la democracia liberal.

¿Dónde está México? ¿En la medianía o en la mediocridad?

Como se muestra en el siguiente gráfico, en vigencia del Estado de Derecho, los índices fluctúan año con año de 1998 a 2003, a la alza; no obstante, a partir de ese año, retroceden y se estancan. La resolución de los conflictos en el marco legal, se atenúa y puede afirmarse que procedimentalmente, se facultan los arreglos o conciliaciones al margen de la ley.

Fuente: elaboración propia con base en información del Banco Mundial

En lo que se refiere a la estabilidad política, ésta, como se ilustra enseguida, igualmente ha fluctuado. Creció entre los años de 1998 a 2002, con el ascenso de la estabilidad y la esperanza del cambio democrático; pero a partir de 2003, empezó a declinar, como resultado de un mayor desencuentro entre el Ejecutivo y el Legislativo; y debido a las cada vez más fuertes movilizaciones sociales y políticas, que tuvieron su clímax en la polarización y conflicto postelectoral de 2006.

Fuente: elaboración propia con base en información del Banco Mundial

Por otro lado, en lo que se refiere a la eficacia gubernamental, el gráfico siguiente muestra que se había mantenido alta desde 1998 hasta el año de 2002, a partir del cual empieza a declinar, como reflejo de incapacidades del gobierno para establecer prioridades y lograr acuerdos, lo que le impidió por ejemplo, mejorar la recaudación para ampliar el gasto. En 2006, año electoral, se observa un repunte.

Fuente: elaboración propia con base en información del Banco Mundial

Por último, en relación con la participación ciudadana, medida a través del índice de libertad de expresión y rendición de cuentas, su comportamiento en estos años es, como se muestra en la gráfica siguiente, es decir, después de haber permanecido estancada en los primeros cinco años del período considerado, logra un repunte entre 2004 y 2005, para volver a declinar en el año electoral de 2006, cuando las organizaciones civiles y sociales tendieron a polarizarse.

Fuente: Elaboración propia con base en información del Banco Mundial

Como se vio anteriormente, las dimensiones contingentes para la democracia y la gobernabilidad, involucran la legitimidad, la eficacia, la estabilidad y la expresión de voz y rendición de cuentas.

Es enestas dimensiones institucionales donde conviene trabajar, si es que se quiere cerrar la brecha que aleja a México de las democracias consolidadas.

Para elevar el índice de desarrollo humano ponderado por la desigualdad, es obvio que el camino obligado consiste en reducir el problema de la mala distribución del ingreso, mediante el diseño e implementación de políticas redistributivas, tanto de naturaleza fiscal que le permitan al gobierno recaudar más de manera progresiva, dado que el 10% más rico dispone de 43% del ingreso nacional, en tanto que el 10% más pobre sólo dispone del 1%, según cifras del PNUD reporte 2006; así como a través del diseño y puesta en marcha de políticas públicas que deliberadamente compensen la pobreza extrema y la desigualdad, eleven la calidad de la educación, mejoren la salud y provean crecimiento con generación de fuentes de empleo.

De no instrumentarse tales políticas, el país seguirá siendo expulsor de población, se seguirá acumulando el descontento, se incentivarán las reglas informales y la economía informal crecerá aún más, como válvula de escape a las presiones sociales y políticas. De proseguir por esta vía, México estaría cada vez más lejos de las naciones con mejores índices de satisfacción y mayores índices de desarrollo humano y estabilidad política.

V.2. Hacia la construcción de indicadores de desarrollo político y de gobernabilidad

Así como se dispone de un índice de desarrollo humano que considera en su cálculo el promedio de tres variables independientes (PIB per cápita, escolaridad y esperanza de vida), con base en las evidencias aportadas por la presente investigación, es posible sostener que también es factible diseñar un indicador de gobernabilidad democrática, que estaría dado por los índices de desarrollo político y de gobernabilidad; ambos en relación con el índice de libertad asociado al índice de desarrollo humano.

Cada uno de estos índices -de desarrollo político y de gobernabilidad- es posible definirlos a partir del promedio de diversos elementos, como se indica en el siguiente desarrollo para cada uno de ellos.

Índice de desarrollo político (Idpol)

Siguiendo estas ideas, es posible asumir la definición de un índice de desarrollo político que permita clasificar a las democracias en un continuo que vaya, retomando los conceptos de Alcántara (1992 ) , de la noción de “democracias inciertas” a la de “democracias consolidadas” que incluya las siguientes dimensiones contingentes:

Legitimidad ------------------------ Vigencia del Estado de Derecho

Eficacia-------------------------------Eficacia gubernamental

Accountability ------------------------Expresión de voz y rendición de cuentas

El índice de desarrollo político, matemáticamente, se expresa como el promedio de los tres indicadores arriba mencionados, esto es:

Idpol = Edoder + Efectigob + Vozaccount

3

donde Idpol significa índice de desarrollo político.

Una vez calculado el índice para 170 casos disponibles conforme a datos del Banco Mundial en el corte al año 2000, la gráfica observable idh vs idpol es la siguiente:

Figura 18. Desarrollo humano (idh) frente a desarrollo político (idpol).

Es perceptible una cierta tendencia o movimiento de los países de las democracias inciertas a las democracias consolidadas.

En la gráfica es posible observar una correlación fuerte entre idh e idpol. De hecho, el ajuste cuadrático reporta un índice de Pearson cuadrático R2= 0.694. Entonces, a mayor calidad de la democracia, corresponde un mayor desarrollo político. ¿Cuál puede ser la diferencia entre una sociedad con una democracia consolidada, por ejemplo, el Reino Unido, y una sociedad con una democracia incierta, como México?

La respuesta, a la vista de los datos, parece obvia: la reciedumbre de las instituciones. La pauta de institucionalización, esto es, su permanencia, es el mecanismo que facilita el tránsito a una sociedad, de una situación incierta, influida por efectos de la coyuntura inmediata, a otra, consolidada, estable y predecible, donde los desafíos de la coyuntura pueden ser procesados en el arreglo institucional.

Índice de Gobernabilidad (Idgob)

Combinando los datos provistos por las mediciones del Banco Mundial con aquellos provenientes de la encuesta Mundial de Valores, es posible proponer la definición de un índice de Gobernabilidad, que puede incorporar las siguientes dimensiones contingentes que reflejan, por el lado de la funcionalidad del régimen, la legitimidad y la eficacia, por parte de los ciudadanos, la satisfacción con el régimen, la legitimidad y la eficacia, y con respecto a la aceptación por parte de los ciudadanos, la satisfacción con el régimen. La correlación estaría dada por el promedio de los indicadores de vigencia del Estado de Derecho, como variable contingente de la dimensión de legitimidad; por la Eficacia gubernamental, como expresión cuantificable de Eficacia; y el índice de Satisfacción con la democracia, como medida de Satisfacción.

Legitimidad ---------------Estado de Derecho (Edoder)

Eficacia ---------------Eficacia gubernamental (Efectigob)

Satisfacción ---------------Satisfacción con la democracia (Satisdem2000)

idGob = Edoder + Efectigob + Satisdem2000

3

Así calculados los índices de gobernabilidad (idGob) para 60 países que resultan de relacionar los datos existentes para las tres variables computadas (conviene recordar que las mediciones del índice de satisfacción con la democracia, sólo están disponibles para 80 países), la gráfica y ajuste respectivo son los siguientes:

Figura 19. Desarrollo humano (idh) frente a índice de gobernabilidad.

Se confirma la intuición de que a mayor calidad en la democracia con desarrollo humano, se da un aumento en la gobernabilidad

Como sería de esperar, los datos confirman la intuición, esto es, que a mayor calidad de la democracia, mayor gobernabilidad. Es posible afirmar también, que el mecanismo causal de la consolidación de la democracia, proviene del arreglo institucional apropiado, que combina legitimidad, eficacia, estabilidad política y expresión de voz y rendición de cuentas, propiciando una institucionalización que le otorga sustentabilidad a la democracia.

Los índices de ajuste de Pearson reportadas, son para el modelo lineal, R2=0.516, en tanto que para el modelo de ajuste cuadrático, R2 = 0.74.

Una vez más, el mecanismo causal que hace posible que una sociedad con alto nivel de desarrollo sea gobernable, puede deberse a la solidez y estabilidad del arreglo institucional. La pauta de institucionalización, esto es, de permanencia en el tiempo de las instituciones, es un factor importante para proveer estabilidad a las democracias.

V.3. Administración pública eficiente y eficaz para recuperar la confianza ciudadana

La administración pública requiere ser la expresión material de las dimensiones contingentes de la gobernabilidad. En este sentido, debe contar con bases de legitimidad, eficacia, estabilidad y participación ciudadana, a efecto de que su funcionamiento contribuya a la gobernabilidad. De esta manera la administración pública se transforma en la expresión material de una regla institucionalizada, esto es, con permanencia en el tiempo para normar la conducta de gobernantes y gobernados.

En el mundo, los aparatos administrativos de los gobiernos, a través de los cuales transcurre la acción cotidiana de éstos y la relación con los gobernados, han ido incorporando instancias de eficiencia, transparencia, rendición de cuentas y participación ciudadana, proveyendo incentivos a los funcionarios para vincularse con los ciudadanos a quienes deben servir y atender, desregulando y motivando una cultura de confianza, basada en el cumplimiento mutuo de obligaciones.

En este sentido, conforme a un análisis particular del statu quo de cada país en el ámbito administrativo, si un gobierno requiere recuperar o acrecentar la afección de los ciudadanos, necesita reformar las organizaciones públicas para elevar sus niveles de legalidad, de eficiencia, de transparencia, de rendición de cuentas y de participación ciudadana.

Los países que se ubican en el cuadrante noroccidental, con democracias consolidadas y alta gobernabilidad, disponen de una alta cultura de respeto a la ley, capital social y confianza interpersonal, los aparatos administrativos parten de la confianza en los ciudadanos para que éstos cumplan sus obligaciones; suelen estar desregulados, despersonalizados y automatizados, e incorporan numerosos procesos a través de la red con sistemas y tecnologías de información, y aseguran pocos pasos para la realización de trámites. El apego a la legalidad, propicia que existan pocos incentivos para no cumplir y, dado este último supuesto, la penalización por eludir la regla es demasiado alta.

Por el contrario, en los países en vías de transición a la democracia o con democracias inciertas, las organizaciones públicas aún conviven con un entorno de alta informalidad, trámites excesivos, desconfianza en el ciudadano, corrupción y opacidad, y prácticamente no existen instancias de participación ciudadana, a excepción de aquéllas provistas por la opinión pública o la casuística ejemplar.

En estos países, aunque ya hay una tendencia moderna de la administración pública hacia la impersonalización, desregulación, transparencia, cultura de cumplimiento espontáneo, rendición de cuentas y participación, la simulación sigue sin embargo pesando demasiado. Es común que se importen soluciones formales a un ambiente de informalidad, en el que las reglas formales conviven con instituciones informales de una manera competitiva y, en algunas ocasiones, sustitutiva.

Si lo que se busca es propiciar que la administración pública contribuya a la recuperación de la confianza de los ciudadanos en el gobierno y el prestigio de la política y de los políticos, entonces lo conveniente es trabajar hacia la institucionalización de las reglas formales que permitan:

A) Reforzar la Legitimidad, lo cual implica:

· Apego a la legalidad, elevando la penalización por incumplimiento;

· El fortalecimiento de la legalidad y el combate a la corrupción;

· Transparencia y rendición de cuentas, así como transición de la administración por objetivos a una administración por resultados;

· Equilibrio efectivo de poderes, con esquemas modernos de relación entre los mismos, para proveer un equilibrio apropiado entre deliberación y toma de decisiones; y

· Diferenciación nítida entre el nivel de decisiones políticas y el nivel de la administración pública profesional (nivel político de decisiones/administración profesional).

B) Incrementar la eficiencia, es decir:

· Opacidad cero (caja de cristal)

· Escrutinio público del desempeño de los servidores públicos, orientando su desempeño de cara al público;

· Desregulación de trámites, más confianza hacia los ciudadanos, mediante Menú de Trámites en cada agencia gubernamental, así como Carta de los Derechos de los Ciudadanos; e

· Impersonalización en el servicio público, automatización de procedimientos, simplificación y fomento al cumplimiento espontáneo de obligaciones.

C) Incrementar la estabilidad del servicio público, mediante:

· Descentralización y mayor autonomía de gestión al nivel de decisiones de piso, esto es, acercar las decisiones al sitio en donde se atiende a los ciudadanos;

· Reclutamiento de servidores públicos con base al mérito, las capacidades y la trayectoria. Los sistemas de servicio civil de carrera requieren incorporar la selección y evaluación por medio de tercerías; y

· Capacitación y profesionalización de los servidores públicos. La estabilidad laboral debería estar en función del logro de objetivos y del nivel alcanzado en la evaluación del desempeño.

D) Incentivar la participación ciudadana a través de:

· Esquemas de información pública expeditos, en línea y abiertos a todo público;

· Rendición de cuentas con base en indicadores de desempeño, a partir del hecho de que la desafección ciudadana se produce generalmente al existir un divorcio entre lo que se informa, por ejemplo, volumen de servicios atendidos, cifras crudas de egresión escolar o de empleo, y lo que se percibe en la realidad, que tiene que ver tanto con la cantidad de lo que se atiende, como con la calidad de bienes y servicios públicos. Al final, lo que importa es la percepción ciudadana;

· Participación ciudadana en la evaluación del desempeño. Por ejemplo, si una agencia gubernamental educa a jóvenes profesionales técnicos, la evaluación debe consistir en dictaminar en qué medida los egresados se integran al trabajo y si lo que aprendieron es consistente con las necesidades del mercado laboral. O bien, si se está evaluando el desempeño de una institución prestadora de servicios médicos. La evaluación de desempeño deben hacerla los usuarios de los servicios médicos, si hay satisfacción con el servicio o no, evitando las mediciones de cuántas consultas se realizan o cuántas vacunas se inoculan a la población, que dicen poco o nada sobre la calidad y calidez en el servicio; y

· En los servicios públicos de mayor relación con el público usuario, integración en las instancias de planeación, de esquemas de contraloría ciudadana, así como procuradores de los derechos del público usuario.

El mayor riesgo para una buena relación entre gobernantes y gobernados, entre Estado y sociedad, es la simulación, que suele filtrarse en las reglas del juego institucionales, generalmente de una manera competitiva o sustitutiva, en detrimento del capital social, que es la base sobre la que se construye la confianza, la honestidad y la reciprocidad, sustentos éstos, de la estabilidad de una democracia.

En América Latina, y concretamente en México, es posible observar que, ante las exigencias respecto a un mayor decisionismo y menos deliberacionismo, esto es, que los regímenes muestren mayor eficacia y contundencia a la hora de ejecutar las políticas públicas, se realice en mayor medida la práctica de la simulación. Estructuras administrativas y programáticas se diseñan y aplican, siguiendo modelos propios de regímenes democráticos consolidados, suponiendo que la sola implementación de los mismos llevará a la situación virtuosa que se observa en los países de origen.

Sin embargo, al ser implementados tales diseños organizacionales sobre el viejo esquema de desafección y desconfianza, esto es, de menor capital social que el de las sociedades más democráticas y estables, el resultado no arroja un efecto similar, sino que tiende a generarse, ante la regla formal que no funciona adecuadamente o que es susceptible de corromperse, una práctica informal que se convierte en regla no escrita, que funciona de manera competitiva y sustitutiva, competitiva no en términos de la realización de tareas con mayor eficacia, sino en su sentido negativo de merma a las capacidades formales del gobierno para cumplir con sus objetivos.

Tal es el caso, por ejemplo, de la institución informal que conocemos como “mordida”, que, ante la venalidad de los servidores públicos de piso, opera de manera sustitutiva a los procedimientos administrativos en numerosas agencias gubernamentales; o bien, la proliferación del “coyotaje” para la tramitación de asuntos ante las instancias gubernamentales.

De ahí entonces la importancia de reforzar la legitimidad, incrementar la eficiencia administrativa, la estabilidad en el servicio público y de incentivar la participación ciudadana para acrecentar los índices de eficiencia en la administración pública.

De ahí también, la necesidad de profundizar en el estudio y perfeccionamiento de las dimensiones, variables e indicadores que constituyen el campo de investigación.

Como suele suceder, al aproximarse la investigación a la comprensión de un fenómeno social o político, crece siempre la necesidad de proseguir la línea de trabajo en pos de nuevos resultados. Como bien se señaló a lo largo del proceso de revisión del reporte de investigación, los datos siempre estuvieron en posición, y parecen seguir estando, de interpelar al lector o al analista para emprender otras búsquedas. Este reporte no es la excepción, bien puede dar pauta para otras búsquedas.




BIBLIOGRAFÍA

  1. Ackerman, Bruce (2004). “¿Hacia una Síntesis de la Democracia?”. En el Debate Conceptual sobre la Democracia, PNUD, México.
  2. Alcántara Sáez, Manuel (1992). ¿“Democracias inciertas o democracias consolidadas en América Latina?” . En Revista Mexicana de Sociología , Vol. 54, No. 1 (Ene- Mar), pp 205-223.
  3. ------------- (1994). “De la gobernabilidad. En IX Congreso Centroamericano de Sociología, San Salvador, 18 al 22 de junio de 1994, Mimeo. En Seminario de Investigación Gobernabilidad e Instituciones Políticas, Segunda Parte. UIA, primavera 2005, México, D. F.
  4. Almond , G. A.y Powell, G. B. (1972). Política Comparada. Ed. Paidos, Buenos Aires, Argentina.
  5. Ayala, Espino, Miguel (1993). Límites de Estado, Límites del Mercado, Ed. INAP, México, 1993.
  6. Calderón, Fernando (2004). Las Condiciones Sociales de la Democracia. En el Debate Conceptual sobre la Democracia. PNUD. México,
  7. Camou, Antonio (2007). “Discusión de los enfoques sobre gobernabilidad”. En curso sobre gobernabilidad y construcción de escenarios prospectivos, FLACSO, Buenos Aires.
  8. Colomer, Joseph M. (2004). “Parlamentarizar el Presidencialismo”. En Nexos, octubre, México. D. F.
  9. Crozier, Michel; Huntington, Samuel;y Watanuki, Jojí (1975).The Crisis of Democracy. Report on the Governabiliiy of Democracies to the Trilateral Comission, University Press, New York.
  10. Dhal, Robert A (1993). La Poliarquía. Fondo de Cultura Económica, México, D. F.
  11. ---------------- (2002). La Democracia y sus Críticos. Ed. Paidos, Buenos Aires.
  12. Diamond, L. (2000). Developing Democracies: Toward Consolidations, The Johns Hopkins University Press.
  13. Dryzek John S. (2003). “La lógica informal del diseño Institucional”. En Teoría del Diseño Institucional. Goodin, Robert E. (Compilador). Ed. gedisa, Barcelona, España.
  14. Dufour, Gustavo (2007). “Gobernabilidad y Desarrollo Humano”. En curso sobre gobernabilidad y construcción de escenarios prospectivos, FLACSO, Buenos Aires, Argentina.
  15. Flisfish, Ángel (1989). “Gobernabilidad y consolidación democrática; sugerencias para la discusión”. En Revista Mexicana de Sociología, No. 3 (julio-septiembre), 113-133.
  16. Fukuyama, Francis (1995). “The Idea of Trust” . En “Trust: the social virtues”, Johns Hopkins University Press.
  17. Goodin, Robert E. (2003). Teoría del Diseño Institucional, Ed. gedisa, Barcelona, España.
  18. ----------- & Kingemann, Hans-Dieter (1992). A New Handbook of Political Science, Oxford University Press.
  19. Habermas, Jürgen, (1998). Problemas de Legitimación en el Capitalismo Tardío. Amorrortu Editores, Sexta Reimpresión, Buenos Aires, Argentina.
  20. Hardin Russell (2003). “Moralidad Institucional”. En Teoría del diseño Institucional. Goodin, Robert E. (Compilador). Ed. gedisa, Barcelona España.
  21. Held, David (2004). El Estado y la Democracia en América Latina”. En el Debate Conceptual sobre la Democracia. PNUD. México.
  22. Helmke , Gretchen, & Levitsky, Steven (2003). “Informal institutions and comparative politics: a research agenda” , working paper # 307, University of Notre Dame.
  23. Huntington, Samuel P. (1991). The Third Wave. Democratization in the Late Twentieth Century. University of Oklahoma Press. Norman.
  24. Inglehart , Ronald (2000). “Encuesta Mundial de Valores 2000”.
  25. -------------------; Basáñez, Miguel; Díez-Medrano, Jaime; Hallmann, Loek; And Luijkx, Ruud (1994). Human Beliefs and Values, a cross-cultural sourcebook based on the 1999-2002 values surveys. Ed. S. XXI, México, D. F.
  26. Kaufmann, Daniel, (2007), Kraay, Aartand Mastruzzi, Massimo. “Governance Matters IV: Governance Indicators for 1996-2006”, World Bank Policy Research Working Paper No. 4280.
    http://ssm/abstract=999979
    .
  27. Knight, Jack (1992). Institutions and social conflict. Cambridge University Press. Cambridge.
  28. Linz, Juan (1987). “La quiebra de las democracias”, Madrid, España, Alianza Editorial.
  29. Morlino, Leonardo (1985). “Cómo cambian los regímenes políticos”. Centro de Estudios Constitucionales, Madrid. En Seminario de Investigación Gobernabilidad e Instituciones Políticas, Segunda Parte. UIA, primavera 2005, México, D. F.
  30. Nun, José (2004). Estado y Ciudadanía”.En el Debate Conceptual sobre la Democracia, PNUD, México.
  31. O’Donnell, Guillermo (1996). “Otra Institucionalización”. En Política y Gobierno, vol. III, núm. 2, Segundo Semestre, CIDE, México, D. F.
  32. ------------- ( 2000). “Estado y democracia en América Latina”. En Seminario Eduardo García Máynez, sobre Teoría y Filosofía del Derecho, ITAM-UNAM-UIA, México, D. F.
  33. -------------- (2004). “Democracia y Estado de Derecho”. En Journal of Democracy, Volumen 15, n. 4.
  34. -------------- ( 2004 b). Notas sobre el Estado de la Democracia en América Latina”. En la Democracia en América Latina. El Debate Conceptual en PNUD, Informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo sobre la Democracia en América Latina.
  35. ------------- ( 2005). “Reflexiones sobre Legalidad y Estado de Derecho en América Latina”, Conferencia en FLACSO, agosto, México D. F.
  36. ------------- y Schmitter, Philippe (1988). Transiciones desde un gobierno autoritario. Conclusiones tentativas sobre democracias inciertas. Paidós, Buenos Aires.
  37. --------------, Iazzetta, Osvaldo y Vargas, cullell (2003). Democracia, Desarrollo Humano y Ciudadanía. Reflexiones sobre la calidad de la democracia en América Latina. PNUD-HomoSapiens, Rosario-Santa Fe-Argentina.
  38. Offe, Claus (1990). Contradicciones en el estado de bienestar. Alianza Editorial, S. A., Madrid, España.
  39. ---------------- ( 2003). “El diseño Institucional en los Procesos de Transición de Europa del Este”. En Teoría del Diseño Institucional. Goodin, Robert E. (compilador). Ed. gedisa, Barcelona, España.
  40. Ostrom, Elinor (1986). “An agenda for the study of institutions”. En Public Choice 48, Martinus Nijhoff Publishers, Dordrect, Netherlands.
  41. --------------- (2000). El Gobierno de los Bienes Comunes. La evolución de las instituciones. UNAM-CRIM-FCE. México, D. F.
  42. Pharr, Susan J., Putnam, Robert D., “Disaffected democracies. What’s troubling the Trilateral Countries ”, en Prats i Catalá, “Gobernabilidad Democrática para el Desarrollo Humano”, 2006, p. 111.
  43. Peters, Guy (2000). “Institutional Theory: Problems and Prospects”. Political Science Series. Institute for Advanced Studies, Viena, Austria.
  44. Pettit, Philip (2003). “El Diseño institucional y la Elección Racional”. En Teoría del Diseño Institucional, Goodín, Robert E. (compilador) Ed. Gedisa, Barcelona, España.
  45. Prats , i Català Joan (2001). “Gobernabilidad democrática para el desarrollo humano”. Marco conceptual y analítico”. En Revista Instituciones y Desarrollo Nº 10, págs. 103-148. Institut Internacional de Governabilitat de Catalunya, Córcega 255, 5º ,1ª 08036 Barcelona, España
  46. Przeworski, Adam (1988). Algunos problemas en el estudio de la transición hacia la democracia, en Vol. 3 de Transiciones desde un gobierno autoritario, Buenos Aires, Paidós, pp. 79-104.
  47. Putnam, Robert (1993). “Social capital and institutional success” . En “Making Democracy Work: civic tradition in modern Italy”, Princeton University Press, Princeton.
  48. Ramírez Ocampo Augusto (2005). Democracia Electoral, Gobernabilidad y su Impacto Económico en América Latina. En Foreign Affaires en Español, Octubre-Diciembre.
  49. Rawls, John (2002). Teoría de la Justicia, FCE, México, D. F.
  50. Reynoso, Diego, (2007). “Instituciones Políticas y Escenarios Prospectivos En Curso sobre gobernabilidad y construcción de escenarios prospectivos, FLACSO, Buenos Aires.
  51. Riker, William H. (1982). Liberalism Against Populism. A confrontation Between the Theory of Democracy and the Theory of Social Change. University of Rochester, WAVELAND PRESS, INC, Prospect Height, Illinois.
  52. Salinas, Figueredo Darío, (2002). Gobernabilidad en la Globalización. Concepciones y Procesos Políticos en América Latina ”. En Revista Aportes Para el Estado y la Administración Gubernamental.Publicación de la Asociación de Administradores Gubernamentales, Nº 19, POLITICA Y DEMOCRACIA, Primavera 2002.
  53. ------------ ( 2005).Por qué volver a fundamentar preguntas sobre problemas de gobernabilidad. En Seminario de Investigación Gobernabilidad e Instituciones políticas, Segunda Parte. UIA, primavera 2005, México, D. F.
  54. Schedler, Andreas (2004). Elecciones sin democracia, el menú de la manipulación electoral. En Estudios Políticos No. 24, 137-156 enero-junio.
  55. Schmitter, Philippe (1988). La mediación entre los sistemas y la gobernabilidad de los regímenes en Europa Occidental y Estados Unidos en la actualidad. En Béjar, Suzanne (1988), “la organización de los grupos de interés en Europa Occidental”, Ministerio del Trabajo y Seguridad Social, Madrid, España, 390-402.
  56. Sen, Amartya (1997). Development as Freedom, Oxford, Basil Blackwell.
  57. Tomassini, Luciano (1993) Estado, gobernabilidad y desarrollo, BID, serie de Monografías Num 9, Washington, D.C.
  58. Varela, Elena (2004). Diseño Institucional y Consolidación Democrática”. En La Agenda Electoral de la Consolidación Democrática, UIA-IILSEN.
  59. AGENCIAS Y ORGANISMOS INTERNACIONALES
  60. Banco Interamericano de Desarrollo (2000). Desarrollo más allá de la Política, Washington, D. C.
  61. Barómetro de Las Américas (2006).
  62. Latinobarómetro, (2006). Informe Latinobarómetro. Banco de Datos en Línea, Corporación Latinobarómetro.
  63. ----------------------- (2007). Informe Latinobarómetro. Banco de Datos en Línea, Corporación Latinobarómetro.
  64. OCDE (1995). Gobierno en transición. “Reformas al sector público en países de la OCDE”. En Conclusiones del Comité de Administración Pública.
  65. PNUD ( 2000). Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en su serie (PNUD, 2000).
  66. ---------- ( 2000). A Human Development Report, Human Rights and Human Development, Nueva York Oxford, University Press,
  67. ---------- (2004). Informe sobre la Democracia en América Latina. Hacia una Democracia de Ciudadanas y Ciudadanos. Ideas y Aportes; El Debate Conceptual sobre la Democracia.
  68. ----------- (2004).Siete tesis sobre el Estado en América Latina. En la Democracia en América Latina. El debate conceptual sobre Democracia. PNUD. México, 2004, con fuente principal en O’Donnell, Guillermo: Acerca del Estado de la Democracia en América Latina Contemporánea”.
  69. ------------ (2006), Informe sobre Desarrollo Humano.
  70. Polilat/Konrad/Adenauer Stiftung (2007). Índice de Desarrollo Democrático de América Latina, IDP. LAT.

ANEXOS

Anexo “A”. Base de datos

Elaboración propia con base en información de las siguientes fuentes:

World Bank (2007). Governance matters VI: Governance indicators for 1996-2006”.

PNUD ( 2000). Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en su serie (PNUD, 2000 y 2006).

Inglehart , Ronald (2000). “Encuesta Mundial de Valores 2000”.

 

Anexo “B”. Democracia y desarrollo humano. Corridas de correlación

Descripción de variables

Legitimidad (Edoder) Democracia con Desarrollo Humano (freedomidh)

Legitimidad (Edoder) Democracia con Desarrollo humano ponderado por

Gini (freeIdhIgual)

Efectividad gubernamental (Efectigob) Democracia con Desarrollo Humano

(freedomidh)

Efectividad gubernamental (Efectigob) Desarrollo humanoponderado por Gini (idhIgualdad)

Estabilidad política (Stabpol) Democracia con Desarrollo humano

(freedomidh)

Estabilidad política (Stabpol) Democracia con Desarrollo humano

ponderado por Gini (freeidhIgual)

Elaboración propia con base en información de las siguientes fuentes:

World Bank (2007). Governance matters VI: Governance indicators for 1996-2006”.

PNUD ( 2000). Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en su serie (PNUD, 2000).

Inglehart , Ronald (2000). “Encuesta Mundial de Valores 2000”.

Anexo “C”. Gobernabilidad. Corridas de correlación

Pruebas de Correlación

Legitimidad Satisfacción

ExpreVoz y RC

Legitimidad Más Satisfacción

Eficacia gubernamental Satisfacción

ExpreVoz y RC

Eficacia gubernamental Más satisfacción

Estabilidad Satisfacción

ExpreVoz y RC

Estabilidad Más satisfacción

ExpreVoz y RC

Legitimidad

Eficacia gubernamental Más satisfacción

Estabilidad

Elaboración propia con base en información de las siguientes fuentes:

World Bank (2007). Governance matters VI: Governance indicators for 1996-2006”.

PNUD ( 2000). Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en su serie (PNUD, 2000).

Inglehart , Ronald (2000). “Encuesta Mundial de Valores 2000”.

Footnotes

NA: Una manera común de medir el capital social, es mediante las encuestas de valores, en las que el ciudadano es encuestado para conocer el grado de afección o desafección que siente por determinadas instituciones y organizaciones públicas: el ejército, la iglesia, el gobierno, la policía, los partidos, etc.

NA: De conformidad con una definición de “accountability” de la Fundación Konrad Adenaduer y Polilat, utilizada en el reporte del Índice de Desarrollo Democrático de América Latina para el año 2006, “el propósito de ‘accountability’ es ejercer control sobre los gobernantes y funcionarios públicos para que éstos actúen respetando el marco legal y sean responsables en sus acciones, adecuándolas a las demandas de la sociedad. La ‘accountability’ coadyuva a que las acciones gubernamentales correspondan con las preferencias de la ciudadanía, base de un gobierno políticamente responsable”.

NA: Una descripción más detallada de cada variable es posible encontrarla en la Tabla 1.

NA : Para Tomassini la gobernabilidad implica al menos la existencia de tres variables: fortalecimiento de la sociedad civil y la evolución de la cultura política; la orientación y el comportamiento de la economía: y la integración de sectores cada vez más amplios de la sociedad al sistema productivo.

NA Al respecto, Salinas Figueredo señala que “…políticamente el modelo global de sociedad demanda enfrentar la concertación de condiciones que garanticen la gobernabilidad (…) política del modelo (se refiere al modelo de globalización impuesto hacia el final del bipolarismo) en cuyo desenvolvimiento social puede identificarse una extensa agendaque comprometeobjetivosdemocráticos tanto a nivel nacional como internacional. Si esto es así, estamos ante un problema de gobernabilidad democrática …”.

NA En general O’Donnell y otros estudiosos retoman los atributos señalados por Dahl para las poliarquías, si bien aquél considera solo siete características, utilizando una nomenclatura algo diferente para adaptarlas de mejor manera al español: autoridades públicas electas; elecciones libres, regulares y limpias; sufragio universal; derecho a competir por los cargos públicos; libertad de expresión; libertad de asociación; e Información libre y alternativa. (Véase O’Donnell, op cit).

NA: La caracterización de Schedler es la siguiente: 4, autoritarismo; 3, autoritarismo electoral; 2, democracias electorales; y 1, democracias liberales.

NA Una manera común de medir el capital social, es mediante las encuestas de valores, en las que el ciudadano es encuestado para conocer el grado de afección o desafección que siente por determinadas instituciones y organizaciones públicas: el ejército, la iglesia, el gobierno, la policía, los partidos, etc.

NA: “Accountability horizontal” es un término de traducción imprecisa en español, porque tiene varios significados; por un lado, supone que los actores políticos deben ser responsables y consecuentes ante la sociedad que los eligió, pero también se refiere a la obligación que tienen de rendir cuentas sobre su actuación a la ciudadanía, y ante la representación política integrada en el cuerpo legislativo. El “accountability vertical” se refiere a lo que expresamente le es atribuido y estatuido a un actor político por la ley.

NA Habría que recordar un señalamiento útil sobre dos de los atributos de la gobernabilidad. La legitimación del sistema político, es decir, la creencia de que las instituciones existentes son mejores que otras que pudieran haber sido establecidas y por lo cual el gobierno puede exigir obediencia; y la eficacia en el doble aspecto que lo requiere un régimen para resolver problemas: en cuanto a la idoneidad de las políticas diseñadas para reducir al mínimo el conflicto; y respecto a la capacidad operativa del gobierno de actuar sin sobresaltos pudiendo realizar sus programas (Véase Alcántara, 1994:4).